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Abandonemos las ciudades: ¿Podemos vivir en el campo?

PorSonia Vázquez

Ago 19, 2021
Abandonemos las ciudades ¿Podemos vivir en el campo-MarchandoReligion.es

Hace tiempo que no escribo y las razones son varias, sin embargo, tengo en mente un tema que me golpea la cabeza y que por alguna razón me lanza un mensaje interior para que lo comparta con todos Vds., mis amigos, ¿Cuál es?

Abandonemos las ciudades: ¿Podemos vivir en el campo? Un artículo de Sonia Vázquez

Hace casi cinco años que abandoné la ciudad y me vine a vivir al campo. Mi vida transcurría en la urbe, en una zona de las más ruidosas de la bella ciudad de La Coruña. Las ventanas de mi casa eran atravesadas por un scalextric en el cual había trafico rodado de día y de noche. Bajaba a la calle y tenía todos los servicios a mi alrededor, supermercados, cine, Iglesias, tiendas de ropa y todo lo que un buen urbanita pueda desear…pero por alguna razón inexplicable, siempre soñamos con tener una casa en el campo y salir de todo ese enjambre que nos tenía atrapados en una especie de gozo terrenal que cuanto más te llenaba, más vacío estabas.

Lo que les voy a contar, aunque parezca un cuento de los hermanos Grimm, es algo real. Un día, el Buen Dios, tuvo la generosidad de ponernos delante lo que yo considero un idílico entorno y dejándonos en manos de la Divina Providencia, nos lanzamos a una nueva aventura sin tener ni idea de nada de campo, eso sí, sabíamos que las cebollas crecen en el suelo y que hay que plantarlas, es decir, teníamos alguna noción del mundo agrícola.

Si en estos momentos de descontrol mundial están dudando si aventurarse a vivir en el campo, yo les voy a animar a ello, por contra, si esto no les interesa nada, les ahorro la lectura del artículo porque se aburrirán soberanamente.

Voy a intentar resumir porque creo que carece de importancia el contarles como se planta una lechuga, tienen miles de tutoriales en youtube. Yo les hablaré del Génesis, de Dios y de nuestras almas.

Desde que vivo en el campo he leído el Génesis una y otra vez pero con una visión muy distinta a como lo hacía antes. Digamos que de leer el libro Sagrado como si fuera una película entré a formar parte de esa película y de sentir terror por cualquier animal, pasé a ver en todo y en todos la mano del Creador: “Dios dijo: “Produzca la tierra seres vivientes según su especie: animales domésticos, reptiles, bestias salvajes, según su especie

Mi primera gran aventura con el mundo animal fue un hermoso mastín que con dos meses ya era más alto que yo, no tuve duda en su nombre, Pastor, porque sabía que como el Buen Pastor nos cuidaría. Sus primeras manifestaciones de cariño me hicieron pensar que en cualquier momento seríamos su menú del día. Hoy hay mucho ecologista de salón que es capaz hasta de vestir a un perro pensando que esto hace feliz al animal, cuando lo único que hacen la mayoría de personas, es colmar sus propias frustraciones. Eso sí se puede llamar maltrato animal, apartarlos de su entorno natural y humanizarlos.

Me gusta observar a Pastor como olisquea por la finca adelante, como caza algún bicho, como cuida la casa. Me encanta despertarme con el canto de los pájaros, me gusta observar la noche con sus estrellas y ese silencio sepulcral que te habla de la vida y de la muerte. Me apasiona recoger nuestra propia cosecha, tomates, lechuga, calabacín, manzanas, peras y comérmelo y curiosamente todo esto me habla de Dios y ensancha mi alma hasta límites que nunca hubiera imaginado. Pienso que antes, quizás hablaba de Dios, pero de algo teórico y aprendido, pero ahora saboreo sus enseñanzas y disfruto de la Obra de Sus Manos. Me imagino la sonrisa de Dios cuando creó toda esta maravilla para nosotros, no me extraña que se tomara el último día de descanso para contemplar, si me permiten la palabra, esta “bestiada” que es sencillamente alucinante, muy fuerte.

Podría escribir miles de hojas pero esto hay que palparlo, ¡Anímense!. No es que aquí viva uno como un idiota sin enterarse de lo que pasa en el mundo, pero sí que la lista de prioridades pasa a ser distinta. Cuando llego a casa me urge más saber si tengo que regar la plantación, que leer las últimas noticias de la prensa o encender esa bazofia que llamamos televisión.

En el campo sólo existe el hoy y ese “hoy” es maravilloso. Si llueve hoy das gracias a Dios por esa lluvia que permite que el campo sea verde y que los frutos maduren. Si hace sol doy gracias a Dios porque permite que nuestros productos crezcan y nos podamos alimentar de ellos. Si viene una tormenta aumenta nuestra confianza con la oración, porque suplicamos incesantemente al Señor que nos proteja. Por la mañana al abrir la ventana y ver todas esas montañas ante mi, no necesito recordar que tengo que hacer mi acción de gracias, esta brota espontáneamente y lo mismo cuando me recojo a descansar, “Gracias Dios mío por toda esta belleza que nos rodea y que nos habla de Ti”. ¿Han escuchado hablar de las “rogativas”? Cuando tenemos plantación nos abrazamos a esa oración de la Iglesia, a la hermosa Tradición de súplica por la conservación de los bienes de la tierra. Seguramente alguna vez la habrán escuchado en Misa y se preguntarían a qué viene eso, la respuesta mana de la tierra.

El contacto del cuerpo con la hierba y el olor a lavanda te hace pensar que no puede haber nada más bello que esta realidad, pero sabes que no es así…el cielo todavía debe ser algo más maravilloso y entonces te entra un deseo inexplicable de ganarte esa vida eterna…aquí no es que todo hable de Dios, sino que todo es Dios mismo, es la Creación la que nos habla. Me gusta mucho sentarme bajo los árboles y pedirle al Señor que me permita retener todo esto en la retina hasta el último día de mi vida en la tierra y si en algún momento me apartan de este lugar, que viva de este dulce recuerdo: “Vio Dios todo cuanto había hecho; y he aquí que estaba muy bien “

Entiendo que esto puede parecer una cursilada pero lejos de serlo, es una forma de vida…¿Virus, vacunas, odios, enfrentamientos?…Vivo todo eso cuando bajo a la ciudad a trabajar pero cuando regreso al valle, todo se difumina en medio de los eucaliptos y como decía aquel anuncio de cerveza, vivo en verde pero no en el verde ridículo que nos quiere vender la prensa con niñas absurdas pidiendo que se cierren las empresas que generan miles de puestos de trabajo, aquí vivimos en el verdadero verde, en ese que te hace estremecer cuando ves que un lobo mata a una gallina y que un cazador mata a un lobo: “Hagamos al hombre a imagen nuestra, según nuestra semejanza; y domine sobre los peces del mar y las aves del cielo, sobre las bestias domésticas, y sobre toda la tierra”.

Si lo tienen en mente y pueden hacerlo, no lo duden, ¡A vivir al campo! Ensanchen su pulmón, oxigenen sus neuronas, llenen de vida su organismo y sobre todo, llenen su alma de Dios. Tenía ganas de contarlo porque cuando se nos revela una verdad tan maravillosa, lejos de esconderla para nosotros, yo creo que estamos llamados a gritarlo a los cuatro vientos.

El día séptimo terminó Dios la obra que había hecho; y descansó en el día séptimo de toda la obra que había hecho. Y bendijo Dios el séptimo día y lo santificó; porque en él descansó Dios de toda su obra que en la creación había realizado«

En estos momentos ya no me siento en obligación de escribir de ningún tema en concreto, vivo en libertad y les animo a Vds. a vivir también en esa libertad de los hijos de Dios.

Sonia Vázquez

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Sonia Vázquez

Soy Católica, agradezco a mis padres su empeño y dedicación en el cuidado de mi alma. Estudié la carrera superior de piano y a la par, la de Informática, en el área de programación. Profesionalmente estuve ligada durante años al sector de las Telecomunicaciones, que me siguen entusiasmando, pero mi pasión es la música a la que, a día de hoy, me dedico profesionalmente y al cien por cien. Trabajo como organista, dirijo varias corales y he impartido conferencias sobre la música Litúrgica. Me he formado en Teología, Música Litúrgica y órgano. Mi meta es Dios, la salvación de mi alma y la de aquellos a los que amo. Estoy felizmente casada, somos una familia en Cristo, en la foto me podéis ver con uno de los miembros de nuestra familia, Pastor. Vivo en Galicia, miña terra nai