• Sáb. Nov 27th, 2021

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San Vicente Ferrer

San Vicente Ferrer-MarchandoReligion.es

El Rev. D. Vicente Ramón Escandell nos trae la biografía de un gran Santo, San Vicente Ferrer, les invitamos a leer este gran artículo, los Santos, son modelos para nuestra propia vida, ¿Se animan a ser santos?

«SAN VICENTE FERRER, presbítero»

“El Ángel del Apocalipsis”

Biografía

Nacido de una buena familia en Valencia, España, Vicente vestía el habito de los Frailes predicadores a la edad de dieciocho años. Se dedicó celosamente a los estudios sagrados y recibió el título de Doctor en Teología con gran distinción. Pronto comenzó a predicar la Palabra de Dios con tanta fuerza y eficacia que atrajo a un gran número de incrédulos a la fe de Cristo y llamó a muchos miles de cristianos desde el pecado al arrepentimiento. Cantaba misa todos los días y diariamente daba un sermón a la gente, nunca comía carne, calmó peleas y disensiones y, cuando la túnica inconsútil se rasgó por el cisma, trabajó incesantemente para unirla y preservar su unidad. Finalmente, agotado por la vejez y la enfermedad, famoso por sus milagros, murió de una manera muy santa en Vannes en Bretaña, y el Papa Calixto III lo nombró entre los Santos.

{Breviario Romano, I Nocturno, Lección III 1960)

Evangelio (Lc 12, 32-34)

No temas pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

{Del Común de Santos Pontífices no confesores, Misal Romano 1962}

Comentario del Evangelio

Tened ceñida la cintura y encendida las lámparas: Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abridle, apenas venga y llame[1]. Estas palabras del evangelio, dirigidas por Jesús a sus apóstoles, bien pueden aplicarse a San Vicente Ferrer, verdadero profeta y testigo del Evangelio en su tiempo y en el nuestro. En su predicación, el santo valenciano no hacía más que cumplir con la exhortación del Señor de permanecer en vela ante su próxima venida, cuyo cumplimiento sólo Él sabe. En sus exhortaciones, san Vicente invitaba a la conversión, tan necesaria entonces como ahora, y preparaba a las almas para la acogida del misterio de la Parusía del Señor, cuyos signos parecían cumplirse en su tiempo. Con gran dramatismo, predicaba contra los vicios y pecados de una sociedad que, llamándose “cristiana”, no parecía comportarse como tal, por la rudeza de sus costumbres y lo escandaloso de sus vicios. Y ello con el único fin de conmover la dureza de los corazones de sus contemporáneos, de abrirlos a la gracia de Dios, para dejarse transformar por ella, y preparar así los caminos del Señor. Como un nuevo San Pablo, San Vicente exhortaba a tiempo y a destiempo, sin esperar aplausos y felicitaciones, sino preparado para el rechazo y la persecución, pero alegre de padecerlos por Cristo, su Señor. Y cuando terminaba sus exhortaciones, Dios manifestaba su presencia en él a través de prodigios y señales, confirmando a través de ellos el origen divino de su ministerio y el poder que acompaña al predicador de la Palabra de Dios. Así, palabras y obras confirmaron el ministerio vicentino y dieron como fruto una lluvia de conversiones que movieron a la Divina Providencia a dar otra oportunidad a la Humanidad pecadora.

Reflexión

Temed a Dios y dadle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio; adorad al que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales de agua[2], proclama el primer ángel enviado por Dios para anunciar el juicio definitivo de las naciones.

San Vicente Ferrer, por la fogosidad de su predicación fue llamado, no sin razón “el Ángel del Apocalipsis” por sus contemporáneos, que lo contemplaron como el heraldo divino del que hablaba el Libro Sagrado. Y no era para menos en una Cristiandad dividida por el cisma, la herejía y corrompida en sus costumbres a todos los niveles de la Iglesia y la sociedad. Esta realidad, agravada por las guerras y epidemias, indujo a muchos hombres a pensar que el final de los tiempos estaba cercano y que la ira de Dios se manifestaba a través de esos acontecimientos que estaban viviendo. No fue ajeno San Vicente a este sentir, que mucho influyo en su predicación, pero no hasta el punto de caer en el fanatismo y fatalismo de los ‘pseudo profetas’ contemporáneos a él. Y ello se evidencia en su mismo lema, sacado del Apocalipsis, y que adorna la gran mayoría de sus representaciones artísticas: Temed a Dios y dadle gloria. El temor que infundía san Vicente en sus oyentes no era un miedo servil a Dios, sino el que evita toda banalización de lo divino e infunde en el alma un profundo respeto por Él y su obra; y a ese Dios, que es objeto de nuestro amor y reverencia, san Vicente invita a glorificarlo a través de una vida santa, fruto de una conversión sincera, que rechaza todo pecado por ser ofensa al amor infinito de Dios. Esto, que nuestro insigne confesor predico con fuerza en el siglo XV, adquiere en nuestro siglo XXI igual viveza y actualidad: ante la crisis eclesial y social que vivimos, ante la banalización de lo santo y la exaltación desmedida de lo humano, temer a Dios y darle gloria, reconocer su señorío sobre el hombre y lo creado, nos invita a un ejercicio de humildad y conversión para prepararnos para esa venida del Señor que con tanta fuerza y convicción predicó san Vicente siguiendo el ejemplo de los Apóstoles y de los santos que le precedieron.

Testimonio de la Tradición

San Vicente Ferrer, presbítero (1350-1419)

“Tú, por tanto, que deseas ser útil a las almas del prójimo, primero acude a Dios de todo corazón y pídele simplemente esto: que se digne infundir en ti aquella caridad que es el compendio de todas las virtudes, ya que ella te hará alcanzar lo que deseas.”[3]

Oración

Señor y Dios nuestro, que hiciste de tu siervo San Vicente Ferrer incansable heraldo de tu Palabra; concédenos la gracia de que, escuchando con devoción y atención su predicación, rechacemos el Pecado y nos abramos al misterio de tu Redención. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amen.


Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad.

[1] Lc 12, 35-37

[2] Ap 14, 7

[3]Sobre la vida espiritual, cap. 13.

Esperamos que este artículo sobre San Vicente Ferrer les sirva de ayuda. Pueden leer más artículos de D. Vicente en nuestras secciones de:

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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna