• Mié. Dic 1st, 2021

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¿Qué nos espera después del Virus: el Diluvio?

¿Qué nos espera después del Virus

Necesitamos ver más allá de la miopía de la presente crisis hacia sus consecuencias de largo plazo. ¿Qué nos espera después del Virus? ¿En qué clase de mundo estaremos viviendo? ¿Las lecciones aprendidas conducirán a la restauración de nuestras libertades o encontraremos que las libertades a las que renunciamos durante este tiempo de emergencia nunca volverán a nosotros?

¿Qué nos espera después del Virus: el Diluvio?, un artículo de Joseph Pearce para The Imaginative Conservative

No hay duda de que estamos viviendo un tiempo enredado y de confusión. Los “expertos” han mostrado ser tan despistados como el resto de nosotros con respecto a cómo debiera ser manejada la crisis. Las personas están divididas entre aquellos que defienden continuar con el confinamiento y aquellos que están a favor de una fase que reabra la economía.

Particularmente angustiosa ha sido la manera en la que las personas han abandonado cualquier semblante de caridad en sus tratos con aquellos que no están de acuerdo con ellos. Incluso aquellos que alegan ser cristianos han atacado a sus vecinos con desdén desenfrenado y enojadizo.

En el medio de esta irracional e irascible pelea de perros, necesitamos una restauración de la fides et ratio y de la caridad y claridad que ellos proveen. Necesitamos practicar lo que predicamos con respecto al amor a nuestro prójimo, incluso cuando nuestro vecino se ha convertido en nuestro enemigo.

También necesitamos ver más allá de la miopía de la presente crisis hacia sus consecuencias de largo plazo. ¿Qué nos espera cuando la peste pase? ¿En qué clase de mundo estaremos viviendo? ¿Las lecciones aprendidas conducirán a la restauración de nuestras libertades o encontraremos que las libertades a las que renunciamos durante este tiempo de emergencia nunca volverán a nosotros? ¿El coronavirus significará el descenso a una noche oscura que presagiará un nuevo amanecer, o es el ocaso que precede a la oscuridad?

En momentos así en los cuales ahora nos encontramos y con estas axiomáticas preguntas en mente, haríamos bien prestando atención a las cautivadoras palabras de Winston Churchill:

[Nosotros] no debemos ser conducidos a adoptar para nosotros los mismos males de la guerra en tiempos de paz a base de cualquier pretexto. La palabra “civilización” no sólo significa paz por la no reglamentación de las personas, tal como se requiere en la guerra. Civilización significa que los funcionarios y las autoridades, ya sea uniformadas o no, armados o no, se den cuenta de que son sirvientes y no amos.

Si tomamos estas palabras de Churchill en conjunto con el axioma de Lord Acton que “el poder tiende a corromper y el poder absoluto lleva a la corrupción absoluta,” aprenderemos del peligro que asecha a las sombras del futuro del post-virus.

Como en tiempos de guerra, la crisis del COVID-19 ha necesitado un estado de emergencia en el cual los gobiernos a lo ancho del mundo han ejercido un poder sin precedentes sobre las personas que ellos gobiernan. Mientras que las mismas personas han aceptado una reducción de sus libertades civiles tal como lo harían en tiempos de guerra, sabiendo que el claro presente peligro requiere de un gran sacrificio incluyendo el de sacrificar la libertad en un corto término de modo tal que pueda ser preservada en el largo tiempo.

Todo esto está muy bien siempre y cuando seamos conscientes, tal como lo estaba Churchill, de que no debemos aceptar el draconiano uso del poder gubernamental una vez que la crisis haya pasado, “a base de cualquier pretexto”. Y podemos estar seguros de que quienes abrazan el poder y lo sostienen más firme que nunca, ofrecerán toda clases de pretextos para sostenerlo más firmemente en el futuro. Así es la naturaleza el poder y así es la naturaleza de aquellos que lo buscan y tienen hambre de él.

Antes de atreverse a dar una profecía sobre  el futuro post-viral, será de gran ayuda aprender de las lecciones del pasado. En realidad, necesitamos saber que el pasado es un profeta y que solo podemos ver el futuro claramente si estamos viéndolo a través de los lentes suplidos por la historia. La totalidad de la historia, entendida en términos de política filosófica, es una oscilación entre la centralización y la descentralización de poder. Existen momentos en que el poder está centralizado en pocos y en pocas manos, periodos de tiranía e imperio; y momentos en que el poder descentraliza a las localidades, periodos de relativa libertad. 

En el siglo veinte, con la excepción de la desintegración del Imperio Soviético y la consiguiente restauración de los gobiernos locales, la tendencia había sido hacia la centralización del poder en menos entidades políticas y más grandes. El proceso de centralización se ha acelerado en nuestro propio siglo en la precipitada y desatenta carrera a la globalización y el surgimiento de una estructura política globalista que lo está guiando.

¿Cómo podría el virus impactar este proceso de centralización?

¿Las lecciones de la peste globalizada hará que las personas se cuestionen sobre la globalizada peste política del globalismo mismo, o seremos engañados a creer que los problemas globales requieren soluciones globales y que, por lo tanto, necesitamos más globalización y apretado control globalista sobre la economía mundial? ¿Hará el virus que el péndulo se mueva lejos del globalismo hacia una descentralización del poder, o significará que se mueva incluso más hacia el incremento de un invasivo poder centralizado?

Podemos estar seguros que los defensores del globalismo demostrarán que un gran problema requiere de grandes gobiernos que los resuelvan, como lo indica la intervención de un gobierno centralizado en el presente momento de crisis. Podemos estar seguros que existirán los llamados para que a la Organización Mundial de la Salud se le otorgue más poder para administrar futuras crisis globales.

Bueno, esto mucho en cuanto a la predecible lamentable respuesta que podemos esperar de los defensores del globalismo. Pero ¿cuáles son las lecciones por aprender de la crisis que apuntan a la necesidad de la descentralización del poder lejos del modelo globalista?

Sabemos que el esgrimir del poder soberano de las naciones individuales fue crucial para combatir la propagación global de COVID-19. El cierre de las fronteras fue el medio por el cual las localidades geográficas hicieron una auto-cuarentena incluso si en muchos casos la mentalidad globalista de los gobiernos nacionales les impedía cerrar sus fronteras antes de que fuera demasiado tarde. Si volvemos al camino del globalismo, con su insistente e incesante erosión de la soberanía nacional, la auto-cuarentena será menos efectiva o quizás incluso imposible en el futuro.

Otra respuesta a la pandemia es la restauración de la industria necesaria para las naciones individuales, más que el abandono precipitado de las manufacturas de China y de la Cuenca del Pacífico. Si cosas como comida, fármacos y combustibles son necesarias, es necesario tener ya un acceso a ellas en el momento de necesidad. Es alentador ver al Senador Tom Cotton y otros, buscar el retorno a la manufactura farmacéutica a los Estados Unidos.

Antes de la presente crisis, muy pocas personas estaban conscientes de la completa dependencia de los Estados Unidos de China para el suministro de fármacos, la consecuencia de seguir el mantra globalista de la así llamada “ventaja comparativa”. Causó como un shock descubrir que China produce alrededor del 40 por ciento de los suministros mundiales totales de “los ingredientes farmacéuticos activos”, incluyendo el 97 por ciento del mercado de antibióticos de los E.E.U.U, y que producen el 50 por ciento de las mascarillas quirúrgicas del mundo.

Frente a hechos alarmantes como estos, se vienen a la mente algunas otras palabras de Winston Churchill:

No podemos permitirnos confiar la seguridad de nuestro país a las pasiones o al pánico de cualquier nación extranjera que pueda estar enfrentando una crisis desesperada. Debemos ser independientes. Debemos ser libres. Debemos preservar nuestra total libertad y la discreción de elección.”

En cuanto a los inevitables llamados globalistas para un mayor empoderamiento de las Naciones Unidas y de su Organización Mundial de la Salud (OMS), necesitamos recalcar que la OMS continúa oponiéndose al cierre de las fronteras nacionales y a la imposición de restricciones a los viajes, semanas después que el presidente Trump cerrara nuestras fronteras a China, sobre la base que tales restricciones serían económicamente perjudiciales.

¿Qué podría haber sucedido si las ONU y la Organización Mundial de la Salud hubieran tenido el poder político para evitar que las naciones actuaran unilateralmente? ¿Qué pasaría si las entidades políticas globalistas tuvieran el poder de evitar la auto-cuarentena de las naciones bajo el supuesto que el libre desplazamiento de las personas a través de las fronteras nacionales es un “derecho humano”?

Con el precedente en mente, quizás debiéramos gastar menos tiempo en disputas sobre la manera correcta de manejar la presente crisis y comenzar a prepararnos para los conflictos políticos que seguirán a su paso. Las cosas nunca más serán las mismas después del COVID-19. El punto es si serán mejor o peores. Se dibujarán las líneas de la batalla y el consiguiente conflicto  podría ser una lucha a muerte. ¿Será esta la muerte del globalismo o la muerte de la libertad?

Joseph Pearce para The Imaginative Conservative

Puedes leer este artículo sobre lo que podría venir después del Virus en su sitio original en inglés: https://theimaginativeconservative.org/2020/05/after-virus-deluge-joseph-pearce.html?fbclid=IwAR2N7iei_gjTDq47JJ-Y0UrhoKG3cKYGMXl7p74nZ5HG2eed2DZ0zCyHZZE

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