Coronavirus: La gran oportunidad

¿Estamos viviendo una película, un sueño o una realidad? El coronavirus y la crisis actual se presentan como una oportunidad de cambio

Coronavirus: La gran oportunidad, un artículo del Dr. Mario Guzmán Sescosse

En las últimas dos semanas el mundo ha cambiado de manera impensable. Como salido de una novela de ciencia ficción, hemos atestiguado las drásticas decisiones tomadas por los Gobiernos de todo el mundo y de la misma Iglesia.

Fronteras cerradas, eventos públicos prohibidos, universidades y escuelas fuera de servicio, cancelación de vuelos internacionales y lo que es aún más insólito, el cierre de iglesias y la cancelación de la misa.

Este escenario apocalíptico ha suscitado todo tipo de interpretaciones, desde quienes aseguran que es la ira de Dios haciéndose notar por nuestro distanciamiento a Su Ley, hasta quienes aseguran que todo esto es un gran montaje internacional que encubre malvados intereses políticos.

En medio de este frenesí y de está histeria colectiva nos estamos olvidando de los dos aspectos más importantes cuando de enfrentar una crisis se trata.

El primero es la objetividad y es que el constante bombardeo mediático y el sensacionalismo de las redes sociales provocan una saturación de información negativa que activa los sesgos cognitivos y nos llevan a ver la situación desproporcionadamente. Todo se convierte en coronavirus, todo es una señal de la inminente catástrofe, todo incluso aquello que nada tiene que ver con el virus, se convierte en un referente de su inminencia. Pero la evidencia señala de otra manera, y pareciera que el virus no es tan mortal como la gente lo cree. En realidad, su mortalidad más alta registrada es del 3.4% en población general y en adultos mayores y personas con condiciones previas es de 14.8 %, y esto claro, solo en aquellos portadores del virus1.

Por lo tanto, la probabilidad de contagio y, aún más, de fallecimiento por el virus es baja. Dentro de este estado de alarma colectiva nos olvidamos de que es poco probable que vayamos a morir de coronavirus, pero es totalmente seguro que aún así todos nos moriremos. Pareciera que en estos días solo se puede morir uno por el mencionado virus, y no de ataques al corazón, eventos vasculares cerebrales, accidentes automovilísticos, situaciones de violencia o simplemente porque a Dios le ha venido en gana que uno se muera sin una razón aparente. La vida y la muerte se ha reducido en las últimas dos semanas al coronavirus, y si bien hemos de tomar las precauciones pertinentes también no debemos olvidarnos de lo más importante y eso me da pie para el segundo tema que deseo abordar.

El coronavirus y la crisis actual no son solo una amenaza, sino también una gran oportunidad. La oportunidad de mostrar que somos cristianos, que confiamos en la voluntad y misericordia de Dios. La oportunidad de mostrar al mundo que los cristianos somos distintos y que en medio del temor colectivo nosotros confiamos en Dios. Que en medio de tanta confusión nosotros buscamos traer alivio a quienes están enfermos del virus o del miedo del virus. Que nosotros no estamos dispuestos a ceder a la histeria colectiva, porque si esto sucede es porque forma parte de un plan mayor al que debemos de contribuir con alegría, paz, amor y ayuda a los más necesitados.

Es una pena que las iglesias estén cerradas pues hoy más que nunca todos necesitamos estar cerca de Dios. Pero incluso eso también es una oportunidad, la oportunidad de incrementar nuestra oración personal y de predicar el Evangelio a todos a nuestro alrededor. De invitar a todos a arrepentirse, a confesarse y a hacer las paces con Dios.

El coronavirus es un Memento Mori colectivo y quienes no tienen fe en Dios lo experimentan con enorme ansiedad. Quienes creemos en Él hemos de ver este momento como un recordatorio más de que algún día dejaremos este mundo y estaremos cara a cara frente a Él, por lo que tendremos que rendirle cuentas de qué hicimos para aliviar el sufrimiento en la tierra y cómo reaccionamos en medio de esta crisis.

Mientras ese día llega, tal vez convenga limitar la cantidad de noticias que consumimos y compartimos en las redes sociales para no contribuir más al pánico existente, a la vez que recordar la bella oración de la mística Santa Teresa de Ávila y meditar en la profundidad de sus palabras para que así podamos compartir con todos la alegría y la paz de Dios en estos momentos de incertidumbre.

Por Dr. Mario Guzmán Sescosse

Aquí les dejo la oración y les envío un fuerte abrazo

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda,

La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva el pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
Nada te turbe.

A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
Nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
Todo se pasa.

Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.

Ámala cual merece
Bondad inmensa;
pero no hay amor fino
Sin la paciencia.

Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
Todo lo alcanza.

Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
Quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.

Id, pues, bienes del mundo;
id, dichas vanas,
aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.

1 Para saber más sobre el coronavirus se pueden visitar las siguientes páginas: https://www.livescience.com/amp/is-coronavirus-deadly.html y https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/about/index.html

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Mario Guzmán

Mario Guzmán

Dr. Mario Guzmán Sescosse es profesor e investigador de tiempo completo en Trinity Christian College en la ciudad de Chicago en EUA. Es doctor en psicología y cuenta con dos maestrías en psicología y psicoterapia, además de la licenciatura en psicología y estudios en filosofía. Es autor del libro "La Transformación del adolescente", de diversas obras científicas y capítulos de libro. Tiene más de 17 años de experiencia como terapeuta. Sus intereses académicos son psicología y religión, psicoterapia, psicopatología y desarrollo humano. Además, está casado y tiene 3 hijos junto con su esposa. https://www.drmarioguzman.com/