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Cuando pase la pandemia, ¿Nos cambiará el virus?

Cuando pase la pandemia, Nos cambiará el virus-MarchandoReligion.es

Es muy probable que cuando pase la pandemia, nuestras vidas no serán las mismas. Nos cambiará el virus y debemos aprovechar esta oportunidad que Dios nos da para replantearnos algunos aspectos de la vida y en especial, nuestra relación con la religión.

Cuando pase la pandemia, ¿nos cambiará el virus?, por el R.P. Dwight Longenecker, para The Imaginative Conservative

Cuando el coronavirus comenzó a afectar nuestras vidas y vimos los primeros tumbos en el mercado de valores, un amigo preguntó si era un buen tiempo para comprar acciones en Delta Airlines. El precio de sus acciones se había desplomado y, siguiendo el sentido común de “compra barato y vende caro”, pensó en la brillante idea de comprar acciones de aerolínea porque seguramente después de la crisis, la gente una vez más volvería a los aeropuertos y comenzaría a viajar como antes.

Yo no estoy seguro de que cuando todo esto acabe volveremos a la vida que teníamos antes. El tiempo como un arroyo que siempre fluye nunca corre cerro arriba, y aquí no hay vuelta atrás.

Esto me hizo pensar sobre la manera en que el virus podría cambiar nuestro modo de vida. ¿Volverá la gente a los aviones y a los cruceros o vamos a estar asustados? De pronto todos estos viajes que parecían tan glamurosos y placenteros comienzan a parecer más bien detestables. En vez de destinos agradables y de relajantes vacaciones, estamos pensando en las multitudes; en los chequeos de seguridad; en los largos vuelos en aeronaves estrechas; en la molestia de los vehículos arrendados; en los empujones en los viajes en autobuses; y en la mecanizado y anónimo confort de los hoteles turísticos. Predigo que estar en casa será más popular, y que las acciones de Delta se podrán quedar en tierra por mucho más tiempo de lo que nos gustaría creer.

Si las personas se quedan en casa probablemente inviertan más en sus hogares.

Puede que debiera invertir en Home Depot y no en Delta. Cuando las personas salgan de vacaciones yo creo que buscarán una opción de bajo costo, baja tecnología y bajo entretenimiento. Puede que tengamos una epifanía corporativa en la cual veamos parques de diversión de alta tecnología y de gran-octanaje- super- caros para los que realmente son las cúpulas del decante placer de Kubla Khan. Quizás simplemente estemos aburridos de ver todo el entretenimiento de las grandes pantallas y nos volvamos retro. Estoy vislumbrando parques estatales, refugios de montañas, campamentos de verano, piscinas comunitarias, y nuestros propios balnearios disfrutando del regreso.

Tal vez a causa del confinamiento las familias aprenderán una vez más las alegrías de cocinar y compartir una comida juntos en casa. A los estadounidenses nos encantan los almuerzos en los restaurantes, pero si estamos enfrentado la austeridad de una profunda recesión, los almuerzos en los restaurantes serán vistos nuevamente como un lujo. Esto podría hacernos apreciar la desventaja que es comer afuera: las bebidas con sobreprecio, la aburrida y falsa decoración de los “restaurantes temáticos”, la comida procesada y los menús predecibles. Menos restaurantes, cocinar en casa y compartir las comidas juntos pueden ser el sabor del mes.

Pero por sobre todo predigo la sobriedad en los Estados Unidos. A medida que el número de muertos se eleva y las restricciones sociales continúan, la gente tendrá que revaluar sus prioridades. La riqueza sin precedentes ha significado que gran parte de los Estados Unidos ha disfrutado de un gran tiempo de juego. Ahora debemos tomarnos la vida en serio. Si mi corazonada es correcta, esperaríamos ver a más gente joven que, habiendo estado durante este tiempo holgazaneando y jugando, de pronto decidida que casarse y a sentar cabeza es, después de todo, una buena idea. Quizás toda esta tontería sobre la sexualidad alternativa se desvanecerá ante la nueva seriedad.

Si nosotros estamos enfrentando un momento de austeridad, las personas mayores también tomarán cada día a la vez, aprendiendo a apreciar los pequeños placeres y el don de la vida. Cualquiera sobre los sesenta años experimentará un llamado a despertar. “Ese pude haber sido yo. Soy vulnerable por mi edad.” Si los ingresos de las jubilaciones se reducen por una recesión, habrá más incentivos a vivir más localmente, a reducir el tamaño, a reducir los gastos y a darse cuenta de que lo pequeño es hermoso.

Pero por sobre todo, yo espero que exista un despertar religioso.

Si la pandemia fuerza a las personas a confrontar la realidad del sufrimiento y la muerte, entonces, habremos de ser forzados a confrontar esta cuestión abrumadora. Habremos de ser forzados a enfrentar la eternidad, y cuando la gente comience a preguntarse estos asuntos deberán, de una u otra manera, mirar en la religión las respuestas.

Si este es el caso, también podremos ver un retorno a la religión seria. Las superficiales tipo-divertido-mega-iglesias con sus salones de café, predicadores hip-hop, bandas de rock, máquinas de hielo seco serán vista como de un increíble mal gusto. Las sentimentales y sosas ideologías de la religión progre se revelarán como lo insípidas que son, y el falso cristianismo contemporáneo de la moral, el deísmo terapéutico colapsará en las arenas movedizas sobre las cuales siempre se construyó.

En la última Misa pública que celebré antes de que las iglesias fueran cerradas, noté un incremento en los números. Había rostros que yo nunca antes había visto antes en Misa, y comencé a preguntarme, ¿están aquí debido a la crisis? ¿están ya comenzando a mirar de nuevo sus vidas y a darse cuenta de que deberían, tal vez, revisar sus pases de abordar y los horarios de partida? ¿están aquí para poner las cosas en orden en caso de que llaman a su número?

Ahora, en lo que podría ser el comienzo de una larga penosa prueba, miro hacia delante, hacia las cosas buenas que pueden venir de esta crisis. Quizás todos haremos una pausa, haremos un inventario y recalibraremos nuestras prioridades. Quizás nosotros podamos aprender la oración del libro de las Oraciones Funerarias del Book of Common Prayer el cual ruega al Señor que “Nos ayude a usar correctamente el tiempo que nos queda aquí en la tierra.”

R.P Dwight Longenecker

*Nota de edición: La fotografía pertenece al artículo original publicado por lifesitenews. MarchandoReligion declina toda responsabilidad

Puedes leer este interesante artículo, «Cuando pase la pandemia, ¿Nos cambiará el virus?» en su página original en inglés aquí: https://theimaginativeconservative.org/2020/04/will-virus-change-us-dwight-longenecker.html

Cuando pase la pandemia, Nos cambiará el virus-MarchandoReligion.es

Durante esta pandemia hemos ido publicando algunos artículos que le dan sentido a esta enfermedad, aquí encontrarás uno de ellos.


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