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Vía Crucis IV Viernes de Cuaresma

PorMarchando Religion

Mar 25, 2022
Vía Crucis IV Viernes de Cuaresma. Vía Crucis con San Pablo de la Cruz-MarchandoReligion.es

Durante todos los viernes de Cuaresma, en MR, les proponemos con nosotros, el rezo del Santo Vía Crucis. Hoy lo hacemos con los textos de San Pablo de la Cruz

Vía Crucis IV Viernes de Cuaresma. Vía Crucis con San Pablo de la Cruz.

El Crucifijo es un libro en el que se aprenden todas las virtudes, se adquiere la ciencia de los santos y se encuentra todo. San Pablo de la Cruz.

Pequeño extracto de cartas de San Pablo de la Cruz a seglares.1

A un padre de familia.

Carísimo don Tomás, hijo en Cristo amadísimo:

Siga con su vida de oración, sin perder nunca de vista las obligaciones propias de su estado.

La oración que humilla al alma, que la inflama de amor, que la estimula a la virtud y al sufrimiento, no es nunca oración engañosa.

Sobre todo, hay que ser sencillos, sin curiosidades de espíritu, sin andar buscando sutilezas, sino viviendo abandonado en Dios, como un niño pequeño.

Huya como de la peste de esos contentos que hinchan, que envanecen, que hacen creer que somos algo, porque son cosa del diablo. Y de gracias a Dios, que le da luz para desecharlos y reconocerlos. El remedio propio para huir de estos engaños es la verdadera humildad del corazón, el aniquilarse, el despreciarse y acogerse a la torre fuertísima del costado de Jesús para guarecerse allí.

Los verdaderos consuelos y luces de Dios vienen acompañados siempre de profundísima humildad, de tal conocimiento de sí y de la Divina Majestad, que el alma se aniquila de manera que se arrojaría bajo los pies de todos

Bienaventurada el alma que, revestida enteramente de Jesucristo y penetrada totalmente de sus penas santísimas, sabe estar toda sumergida en el mar inmenso de la divina caridad y allí, abstraída de toda cosa creada, descansa en el seno del amado Bien. Este divino trabajo lo hace el Señor en las almas humildes, que saben estarse en soledad interior, aún en medio del tráfico del mundo.

Obrar como santo y tenerse en verdad como malo, imperfecto, pecador y alejado de toda virtud, es indicio de que comienza a adueñarse del corazón de uno la verdadera humildad.

A Inés Grazi

Hija mía en Jesucristo Crucificado:

Nada, fuera del pecado, puede quitarnos a Dios. Todas las contradicciones y persecuciones de los hombres y de los demonios son incapaces de alejarnos del Sumo Bien, si nosotros somos fieles; antes bien, nos ayudan a unirnos más con Su Divina Majestad.

No querría que su corazón se alterase ni se conturbase por nada de lo que sucede. Dios lo permite para su mayor bien, para que aprenda a morir a todo lo que no es de Dios…

Jesús se paseará en el jardincito de su corazón, con tal que usted ande vigilante para tenerlo bien arreglado y limpio, y bien adornado de virtudes, en especial de la que es la alegría más grande de Jesús, que es la humildad verdadera.

No hay cosa que agrade más a Dios que el aniquilarse en la propia nada, y esto espanta al demonio y le hace huir. Pero hay que hacerlo con dos miradas de fe, una dirigida a la inmensa majestad de Dios, otra a nuestra propia nada.

Los verdaderos siervos siervos de Dios temen siempre disgustar al Soberano Bien, y éste es el verdadero santo temor de Dios.

Vía Crucis con Meditaciones de san Pablo de la Cruz.2

El camino de la cruz es la senda que lleva al paraíso y la vía segura para la santidad. La Pasión de Jesús la obra más grande y admirable del amor divino (San Pablo de la Cruz)

I. Estación: Jesús, condenado a muerte.

Los sumos sacerdotes y ancianos persuadieron a la multitud para que escogiesen a Barrabás y se hiciera morir a Jesús.

Pilato, después de haber hecho azotar a Jesús, se lo entregó a los soldados para que lo crucificaran. (Mt 27, 20-26)

Hay que aceptar libremente la cruz de las tribulaciones, al menos en la parte más íntima del espíritu, como Jesús aceptó la condenación a muerte, en perfecta sintonía con la voluntad del Padre” (San Pablo de la Cruz)

II. Estación: Jesús recibe la Cruz.

Después de haberse burlado de él, le quitaron la capa, le devolvieron sus vestidos y lo sacaron afuera para crucificarlo. (Mt 27, 31)

Afortunadas verdaderamente las almas que entran por el camino del calvario y siguen a Jesús el redentor; pues si ahora sufrimos con Cristo, reinaremos con Cristo en la gloria del Padre.” (San Pablo de la Cruz)

III. Estación: Jesús cae por primera vez bajo la Cruz.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir conmigo, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la entregue por mi causa, la conservará.” (Mt 16, 24-25)

Vengan y vean cuántas injurias, cuántas penas sufre el Salvador bajo el peso de la cruz por amor nuestro; contemplen cómo sufre por nosotros el Hijo de Dios, el redentor del mundo. Oh Jesús, en tus llagas puedo leer la gravedad de mis culpas…Señor, perdóname.” (San Pablo de la Cruz)

IV. Estación: Jesús se encuentra con su Madre.

Simeón bendijo a María, su madre y dijo: Él está para ruina y para resurrección de muchos en Israel, y será señal de contradicción, a fin de que se manifiesten los secretos de muchos corazones. Y a ti una espada te traspasará el alma.” (Lc 2, 34-35).

La Madre Dolorosa busca a su Hijo Jesús, lo encuentra en el camino que lleva al calvario, y lo contempla atado, con una corona de espinas, con la cruz sobre sus hombros…Oh Reina de los mártires, también nosotros somos los causantes del dolor que traspasa como una espada tu alma santísima.” (San Pablo de la Cruz)

V. Estación: Jesús recibe la ayuda de Simón el Cirineo para llevar la Cruz.

Cuando salían encontraron a un hombre de Cirene, conocido por Simón, al que obligaron a llevar la cruz.” (Mt 27, 32)

Los que soportan tribulaciones, enfermedades, persecuciones, desprecios por amor de Dios, ayudan a Jesucristo a llevar la cruz, y, si perseveran hasta el fin, en el cielo participarán de su gloria.”(San Pablo de la Cruz).

VI. Estación: La Verónica limpia el rostro de Jesús.

Por ti he sufrido insultos y la vergüenza me cubre el rostro; soy un extraño para mis propios hermanos y un forastero hasta para los hijos de mi madre. (Sal 68, 8-9)

La memoria de la Pasión Santísima de Jesucristo es la puerta que conduce a nuestras almas hacia la unión íntima con Dios…Hay que grabarla en nuestros corazones, dejarse penetrar por sus penas amarguísimas, pues por este camino se enciende en nosotros el amor de Dios.” (San Pablo de la Cruz)

VII. Estación: Jesús cae por segunda vez.

Vengan a mí todos los que se sientan cansados y oprimidos, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. Pues de hecho mi yugo es suave, y ligera mi carga.” (Mt 11, 28-30)

No pocos fieles viven olvidados de todo lo que ha hecho y sufrido Jesucristo, nuestra vida; por eso permanecen dormidos en la noche de la iniquidad.” (San Pablo de la Cruz)

VIII. Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.

Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por Él.(Lc 23, 27)

El medio más eficaz para convertir a la almas, por muy perdidas que estén, es siempre la Pasión santísima de Jesucristo: la meditación de estas penas del Salvador tiene fuerza para erradicar los vicios y consolidar la vida de las almas en el santo amor y temor de Dios”. (San Pablo de la Cruz)

IX. Estación: Jesús cae por tercera vez.

Yo soy el buen pastor… y doy la vida por mis ovejas…Nadie me quita la vida: la ofrezco yo por mi propia iniciativa, pues tengo poder de entregarla e igualmente poder de recuperarla. (Jn 10, 14-18)

Estemos tranquilos y alegres cuando vivimos en aflicción y la cruz pesa sobre nuestros hombros, pues si en aquellos momentos vivimos y sufrimos con paciencia de Cristo, comenzaremos a ser sus discípulos. Mientras tanto prosigamos por el camino emprendido, yendo detrás de Jesús hasta el calvario. “(San Pablo de la Cruz)

X. Estación: Jesús, despojado de sus vestidos.

Los soldados se repartieron los vestidos de Jesús a suerte.” (Mt 27, 35)

Ya en la cima del Calvario, Jesús se deja desnudar. Y así nos enseña a renunciar a la propia voluntad cuando uno no está de acuerdo con la voluntad del Padre; nos invita a despojarnos de los afectos mundanos y de amor desordenado hacia las cosas terrenas, para que podamos revestirnos de Cristo y sus virtudes.” (San Pablo de la Cruz)

XI. Estación: Jesús, clavado en la Cruz.

Llegados al lugar llamado del Calvario, le dieron a beber vino con vinagre; él lo probó, pero no quiso beberlo. Lo crucificaron, y junto con él a dos ladrones, uno a la derecha u otro a la izquierda.” (Mt 27, 33-38)

Nosotros debemos gloriarnos únicamente de estar crucificados con Jesús y llevar sus llagas incluso en nuestro cuerpo, mediante el desprendimiento de las criaturas para vivir unidos al creador…, con los sacrificios que nos reclama el cumplimiento del deber diario.”(San Pablo de la Cruz)

XII. Estación: Jesús muere en la Cruz.

Desde el mediodía hasta las tres de la tarde sobrevinieron tinieblas sobre toda la tierra. Hacia las tres, Jesús exclamó con voz potente: “Elí, Elí, lamá sabactaní”, que significa “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” Y, dando un fuerte grito, expiró. (Mt 27, 45-50)

Jesús ha muerto para darnos vida; todas las criaturas manifiestan dolor: el sol se oscurece, tiembla la tierra, las piedras se despedazan, el velo del templo se rasga; ¿y solo nuestro corazón permanecerá duro como una roca?…Señor, te damos gracias por haber muerto en la cruz por nuestros pecados. (San Pablo de la Cruz)

XIII. Estación: El cuerpo de Jesús es bajado del sepulcro.

José de Arimatea tomo el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana blanca y lo depositó en una tumba nueva, que se había hecho excavar para sí en una roca; corrió la rueda que cerraba el sepulcro y marchó. (Mt 27, 67-60)

Si vamos al Crucifijo, encontramos siempre a la Virgen Dolorosa, porque la madre está allí donde está el Hijo”. (San Pablo de la Cruz)

XIV. Estación: Jesús sepultado.

Al día siguiente de la Parasceve (preparación para la Pascua) se reunieron los sumos sacerdotes y los fariseos con Pilato, y le dijeron: Señor, nos hemos acordado que ese impostor cuando estaba en vida dijo: “Resucitaré al tercer día”. Manda, pues, que el sepulcro esté vigilado hasta el tercer día…Pilato les dijo: Ustedes disponen de guardia propia; vayan y vigilen como lo crean mejor. Y ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellaron la piedra y pusieron vigilancia. (Mt 27, 62-66)

La devoción a la Pasión de Jesucristo es el camino más seguro para salvarse. El Crucifijo es un libro en el que se aprenden todas las virtudes, se adquiere la ciencia de los santos y se encuentra todo”. (San Pablo de la Cruz).

La mayor parte de los cristianos viven en el olvido de todo lo que ha sufrido Jesús por su amor. Este olvido produce lágrimas a mares porque es la causa del pecado que abunda en el mundo. (San Pablo de la Cruz).”

Preparación de los textos: Grupo hijos de María.

1 Del libro de “Vivencia del Cristo Paciente”, en la tercera pare del libro que incluye las cartas que escribió el santo a las almas que dirigía.

2 Fuente: Iglesia Salvador de Toledo.


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