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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

El Vaticano y el camino sinodal alemán. Dos cardenales querían convocar a Bätzing, pero la acción fue bloqueada desde Santa Marta

PorAldo Maria Valli

Abr 5, 2021
El Vaticano y el camino sinodal alemán. Dos cardenales querían convocar a Bätzing, pero la acción fue bloqueada desde Santa Marta-MarchandoReligion.es

Nuestro vaticanista nos habla del camino sinodal Alemán, ¿Qué está sucediendo con Bätzing?

El Vaticano y el camino sinodal alemán. Dos cardenales querían convocar a Bätzing, pero la acción fue bloqueada desde Santa Marta. Un artículo del blog de Aldo María Valli

Artículo original: https://www.aldomariavalli.it/2021/03/28/il-vaticano-e-il-percorso-sinodale-tedesco-due-cardinali-avrebbero-voluto-convocare-batzing-ma-sono-stati-stoppati-da-santa-marta/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

Por Edward Pentin

El pasado mes de enero, dos cardenales de la curia romana quisieron convocar a Roma al presidente de la Conferencia episcopal alemana, con el fin de amonestarle a propósito de una entrevista en la que él había expresado su disensión acerca de la doctrina de la Iglesia en diversos ámbitos.

Sin embargo, tal encuentro, que según algunas fuentes tendría por objeto la oposición formal por parte del Vaticano frente al Camino sinodal alemán, nunca llegó a celebrarse, por lo que los obispos alemanes han procedido a efectuar avances sin restricción alguna, suscitando graves preocupaciones en cuanto a un posible cisma.

El cardenal jesuita Luis Ladaria, prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe [CDF], y el cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio consejo para la promoción de la unidad de los cristianos, estaban preocupados por los comentarios realizados por el obispo Georg Bätzing en la extensa entrevista que éste concedió a la publicación alemana Herder Korrespondenz y que fue difundida a finales de diciembre.

Fuentes vaticanas han manifestado que la entrevista, en la que el obispo puso en duda la doctrina establecida por la Iglesia, fue altamente reveladora acerca de la disensión del obispo respecto al magisterio, y por ello los dos cardenales pidieron al obispo Bätzing que fuese a Roma a los efectos de ser corregido.

Pero “Santa Marta dijo no” a la convocatoria, según revela una de las fuentes, haciendo referencia a la residencia oficial del papa.

National Catholic Register ha contactado a ambos cardenales y a la sala de prensa de la Santa Sede para confirmar esta versión de los hechos, no habiendo recibido respuesta hasta el momento.

La controvertida entrevista

En la altamente controvertida entrevista, titulada Quiero un cambio, el obispo Bätzing, titular de la diócesis de Limburgo, comienza calificándose de “conservador bueno, puesto que amo a esta Iglesia, a la que dedico toda mi vida y energía, aunque quiero cambios”.

Después continúa con un desafío directo a la doctrina y a la tradición de la Iglesia en relación con diversas cuestiones: ordenación sacerdotal de mujeres, bendición de uniones entre personas del mismo sexo, celibato sacerdotal, santa Comunión para los protestantes.

Según los términos de su declaración, limitar la ordenación a los hombres le parece “cada vez menos convincente”, añadiendo que “existen argumentos teológicos bien desarrollados a favor de la apertura del ministerio sacramental también a las mujeres. Por este motivo me refiero a menudo al diaconado femenino, porque lo veo como un espacio de acción”.

Cuando se trata de abrir el ministerio sacerdotal a las mujeres, añade, los papas, comenzando por Juan Pablo II, han respondido “unánimemente” excluyendo tal posibilidad. “Sin embargo – afirma –, la cuestión está sobre la mesa”.

Monseñor Bätzing ha puesto en duda la necesidad que califica de “aferrarse a las condiciones actuales de admisión” al sacerdocio, diciendo que la Iglesia está bloqueando vocaciones, “ex-culturándose” a sí misma.

Acerca del tan criticado Camino sinodal de la Iglesia en Alemania  (programa bianual que tiene por objeto la discusión de cuestiones jerárquicas, moral sexual, vida sacerdotal y papel de las mujeres en la Iglesia, con el supuesto objetivo de erradicar la existencia de abusos) el obispo manifestó haber tratado de comprender las reservas por parte de Roma al respecto y destacó “una fuerte presión relativa al mantenimiento de la unidad de la Iglesia universal en presencia de características culturales tan diversas”.

Refiriéndose a la carta del papa Francisco de 2019 dirigida a la Iglesia en Alemania, en la que el pontífice apoyó el camino sinodal aunque exhortando a sus participantes a concentrarse en la evangelización, el obispo Bätzing afirma que los “bloqueos de las causas sistemáticas de abuso” obstaculizan la evangelización, por lo que deben “ventilarse” antes que cualquier otra cosa. También defiende no estar de acuerdo con la parte de la carta en la que se distinguía el camino espiritual del democrático, afirmando que quiere más democracia en la Iglesia católica para “entender y no excluir las opiniones de los demás”.

En cuanto al celibato sacerdotal, cree que la discusión está madura, no haciendo falta ulterior discernimiento. “En un momento dado se debe tomar una decisión”, ha manifestado el obispo de Limburgo, añadiendo que el papa “no es papa en todas las cuestiones” y que los obispos “forman parte del gobierno de la Iglesia universal”.

Por lo que se refiere a la bendición de uniones entre personas del mismo sexo, monseñor Bätzing sostiene que es necesario encontrar soluciones, creyendo necesarias respuestas litúrgicas “sin la conformidad de Roma”, así como la necesidad de “cambiar el Catecismo en este sentido” tras una “intensa discusión”.

Finalmente, acerca de las celebraciones eucarísticas ecuménicas sostiene que el documento titulado Juntos en la mesa del Señor, redactado en 2019 por un grupo de teólogos alemanes protestantes y católicos a favor de una “recíproca hospitalidad eucarística”, ha constituido un “sabio paso adelante” aunque el Vaticano lo haya rechazado formalmente.

El documento ecuménico – afirma también monseñor Bätzing – no contempla una “celebración común” de la Eucaristía o intercomunión, sino la cuestión acerca de si los católicos y protestantes que asisten recíprocamente a la celebración de la Comunión “están provistos de buenas razones para hacerlo”, añadiendo que “la práctica existe desde hace mucho tiempo”.

Preocupación por parte del cardenal Koch

En su comentario del día 8 de marzo a National Catholic Register, el cardenal Koch ha afirmado que comparte la preocupación de la Congregación para la doctrina de la fe, formalmente expresada mediante carta al obispo Bätzing del pasado mes de septiembre, en la que se afirma que las diferencias doctrinales [nota de traducción: entre católicos y protestantes] son “tan importantes todavía que la mutua participación en la Cena del Señor o Eucaristía” no es posible.

El cardinal Koch, que según las mismas fuentes citadas está profundamente preocupado por la dirección de la Iglesia alemana, como lo están muchos otros altos funcionarios del Vaticano, y que fue extraordinariamente claro oponiéndose a las más recientes novedades efectuadas en Alemania, ha subrayado también que se opone al documento del grupo ecuménico, según se deduce de diversas entrevistas y de una carta pública formulada con todo detalle al director de la sección protestante del grupo.

En ella, ha subrayado que el Vaticano está esperando una respuesta por parte de la Conferencia episcopal alemana a la carta de la CDF “antes de poder valorar, en su caso, cuáles son los próximos pasos que deben tomarse”.

Monseñor Bätzing, en la entrevista a Herder Korrespondenz, afirma que la Conferencia episcopal ha respondido a la carta de la CDF “contestando sus contra-argumentaciones”; añadiendo que la carta le había cogido por sorpresa, pues en ella no “se aprecia el esfuerzo ecuménico” demostrado por el grupo, siendo “un poco cínico” por parte del Vaticano limitarse a decir “no, esto no es correcto, sigan trabajando”.

Mediante carta de 1 de marzo al clero de su diócesis, el obispo Bätzing ha afirmado que [nota del traductor: los sacerdotes] están autorizados a distribuir la santa Comunión a los no católicos que lo soliciten después de haber examinado sus conciencias, aunque no quepa “ninguna recepción general e interconfesional de la Eucaristía” ni tampoco “nuevas formas de celebración eucarística”.

En otro momento de la entrevista a Herder Korrespondenz, el obispo Bätzing se manifiesta “convencido” de que estamos viviendo en una “ventana temporal en la que verdaderamente podemos cambiar cosas” y que “debemos aprovecharla”.

Algunos líderes de la Iglesia alemana consideran que la difusión de argumentos heterodoxos por parte del obispo Bätzing se produce en parte porque, como ocurre con muchos otros obispos alemanes, está influido por el Comité central de Católicos alemanes (ZdK), una potente organización laica nacional, famosa por sus opiniones ideológicas disidentes y sus conexiones políticas.

“Comparten forma de pensar y estrategia”, ha manifestado el 22 marzo a National Catholic Register el cardenal Gerhard Müller, predecesor alemán del cardenal Ladaria al frente de la Congregación para la doctrina de la fe. “¿Acaso cree la dirección del ZdK en el Dios del Credo católico? Ellos sólo tienen ideas para autojustificarse, pero no hablan del Dios revelado, del Señor de la historia, de Israel ni de Jesucristo”.

¿Sería necesaria una acción de mayor fuerza por parte del Vaticano?

Aunque la oposición a Roma continúa, como demostró recientemente la oposición a la declaración de la CDF que ha rechazado la bendición de uniones entre personas del mismo sexo, los cardenales Ladaria y Koch no son los únicos que están preocupados sobre la dirección de la Iglesia en Alemania.

El papa Francisco ha tomado en consideración las críticas, particularmente al expresar su “dramática preocupación” por los acontecimientos del pasado año tras haber recibido en audiencia privada al nuncio apostólico en Alemania. Pero algunos funcionarios en Roma consideran que no se están adoptando medidas suficientes para prevenir un posible cisma formal. Piensan que sería un grave error estratégico permitir al Camino sinodal llegar a su conclusión, con la probable aprobación de una amplia gama de opiniones disidentes sobre cuestiones fundamentales, sin que antes intervenga el Vaticano formalmente para corregir la dirección disidente de la Iglesia alemana.

“La gente está muy preocupada, predomina el desencanto”, afirma una fuente vaticana. “Si los obispos alemanes continúan con su camino sinodal, se producirá cisma, y por parte del Vaticano no sería una buena táctica, sino absurdo, permitir continuar a los obispos para, después, decir stop”.

El cardenal Müller afirma no “tener grandes esperanzas” de que el Vaticano reaccione, “porque no son capaces de comprender la gravedad de la situación”. Compara esta situación con las primeras etapas de la Reforma, en que la Curia romana “no tomó las medidas adecuadas” porque se hallaba involucrada en una acción política que consideraba “más importante que la misión religiosa de la Iglesia”.

“Tenemos ahora un problema similar en cuanto que el Vaticano es demasiado diplomático y político y no analiza teológicamente este gran peligro”, añade Müller, que afirma que el Vaticano hoy se encuentra más preocupado “por tener buenas relaciones tanto con los gobiernos como con las Naciones Unidas”.

El cardenal y otras autoridades romanas comparan la situación con la de la época de Martin Lutero y del papa León X. Demasiado preocupado por los acontecimientos políticos, León no se tomó el movimiento luterano con la suficiente seriedad y cuando luego reaccionó, Lutero ya había logrado un apoyo influyente y duradero.

“El papa León tenía una visión superficial y no logró comprender a Lutero”, explica el cardenal Müller, que en 2017 escribió un libro sobre la historia de los papas titulado Der Papst: Sendung und Auftrag (El papa: misión y mandato). “León X no era teólogo, no comprendía lo que estaba sucediendo”, afirma.

Pero el cardenal Müller subraya también una “gran diferencia” entre aquella época y la nuestra, a saber, que la cuestión entonces eran “los sacramentos y la autoridad de los sucesores de los apóstoles y de san Pedro”, mientras que hoy “hablamos de la protestantización de la Iglesia, pero no se trata del protestantismo de los reformadores, sino más bien de los teólogos liberales que reducen el cristianismo” únicamente a “ciertas formas morales, individuales o sociales”.

Fuente: National Catholic Register

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Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/