• Sáb. Nov 27th, 2021

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Vacunas COVID, el sentido común y la licitud moral: una respuesta al Profesor de Mattei, parte II

PorFirma invitada

May 26, 2021
Vacunas COVID, el sentido común y la licitud moral una respuesta al Profesor de Mattei, parte II-Marchando Religion.es

Por su interés entre nuestros lectores, damos paso a la segunda parte de la respuesta de Christopher Ferrara al profesor de Mattei sobre el polémico tema de las vacunas COVID. Nuestra página no entra en polémicas, simplemente publicamos el artículo para consideración de los lectores de Marchando Religión y tal y como hemos hecho en otras ocasiones, al pie de página tienen todos los enlaces que hemos publicado sobre este tema, tanto en una dirección como en otra, respetando la decisión y la libertad de cada persona en sus elecciones.

Agradecemos a Lifesitenews que nos permiten la publicación del artículo y a nuestra compañera y traductora, Beatrice Atherton su esfuerzo en este trabajo

Vacunas COVID, el sentido común y la licitud moral: una respuesta al Profesor de Mattei, parte II. Un artículo de Christopher Ferrara para Lifesitenews

Artículo original : https://www.lifesitenews.com/opinion/covid-vaccines-the-common-good-and-moral-liceity-a-response-to-professor-de-mattei-part-ii

Traducido por Beatrice Atherton para Marchando Religión

Por Christopher Ferrara

El fanatismo por la vacuna versus el sentido común

Tal como se mostró en la parte I de esta serie, antes incluso de llegar a la cuestión moral, la “Licitud moral de la vacunación contra el covid” (LMV) del Profesor de Mattei falla al demostrar una base creíble para su argumento que es que “el bien común de la población requiere de la vacunación masiva” con vacunas derivadas de abortos, y que las autoridades públicas “tienen el derecho a imponerla, de acuerdo con el principio de que el bien común tiene prioridad sobre el bien de los individuos (…)” (LMV, 55). La parte I apunta a que ni el gobierno, ni la industria farmacéutica afirman que las vacunas COVID evitarán la propagación del virus en la comunidad, y, en su lugar, se limitan meramente a reducir los síntomas individuales. Por el contrario, desde que apareció la Parte I, el Dr. Harvey Risch, profesor de epidemiología en la Universidad de Yale, ha notado que un 60{a28caa5256ef5c99ad8018d288d4660307d817b265b2401469694a7ea8a1dee6} de los nuevos casos de COVID, que requieren tratamiento, ha sido entre los vacunados de acuerdo con los reportes clínicos que él ha recibido. (nota 1) Su posteo de esta noticia fue sacado de Instagram después de ser etiquetada como “información falsa” por “verificadores independientes,” es decir, por activistas del ala de izquierda que promocionan la histeria COVID y la medicamente absurda e indiscriminada vacunación en masa de todos los hombres, mujeres y niños sobre la superficie de la tierra. (nota 2)

Apresurándose a sofocar el fuego a la disidencia a la vacuna, el izquierdista Politifact etiquetó la declaración de Risch en el “Pants on Fire”, basado en el reporte del CDC de solo 7.157 “casos críticos” de la infección entre “87 millones de personas vacunadas con la dosis completa” (nota 3). Pero Politifact, cuya misión es ocultar los hechos que contradicen la narrativa oficial de la izquierda, omite mencionar que el CDC ha aconsejado a todos los laboratorios de salud pública, clínicos y de referencia que las pruebas PCR para “casos críticos” deben tener un umbral de solo 28 ciclos de amplificación del espécimen o menor, en comparación con el umbral anterior a la vacunación de 35 ciclos de amplificación o más. (nota 4) Tal como lo señala Alex Berenson, en un ciclo umbral (Ct) de solo 28, más del 90{a28caa5256ef5c99ad8018d288d4660307d817b265b2401469694a7ea8a1dee6} de los “casos” de COVID ni siquiera serían detectados en los Estados Unidos de América o en ninguna parte, lo que significa que ni siquiera habría una base plausible para la vacunación masiva. Usar un alto Ct antes de la vacunación para maximizar el número de “casos” de COVID detectados – que no son casos de enfermedad clínica real, sino solo un bajo Ct post-vacunación para minimizar el número de “casos críticos” – no es sino el último ejemplo de la deshonestidad estadística que ha plagado los reportes COVID-19 desde el comienzo, como se mostró en la Parte I, haciendo imposible alguna vez determinar exactamente el verdadero número y letalidad de la infección por COVID.

Por lo demás, hasta la prometida reducción de síntomas para los individuos pareciera ser efímera, requiriendo “inyecciones de refuerzo”. Por eso, tanto el gobierno y los medios de comunicación han insistido, incluso después de la vacunación, en que el ritual del uso de la mascarilla y de la “distancia social” deben continuar, haciendo de la vacunación algo esencialmente inútil en términos de un sustancial probable beneficio al bien común. Esto fue mostrado en la Parte I por el ejemplo de Chile, un líder mundial en la tasa de vacunación, que ha experimentado una “oleada” post vacunación en los resultados positivos de la prueba del PCR, engañosamente denominado “casos” de COVID, mostrando que la transmisión viral y el desarrollo de inmunidad de colectiva están avanzando a pesar de la campaña de vacunación.

Como señalé en la Parte I, dada ya la casi dudosa eficacia de aquellas nóveles vacunas los emergentes efectos secundarios adversos pesan más en el balance que cuando se evalúa su utilidad, y, por tanto, la supuesta “grave necesidad” que justifica su uso a pesar de sus “remotos” orígenes en el aborto. A este respecto, desde la publicación de la Parte I, el Sistema de Reporte de Eventos Adversos de la Vacuna (VAERS) ha registrado (a partir del 3 de abril) 86.000 eventos adversos después de vacunarse con las vacunas COVID, incluyendo 3.544 muertes y 12.619 daños serios. (nota 5), (nota 6) De acuerdo con un estudio de VAERS por el Harvard Pilgrim Health Care Institute, que opera como Departamento de Medicina de Población de la Facultad de Medicina de Harvard, “se informa menos del 1{a28caa5256ef5c99ad8018d288d4660307d817b265b2401469694a7ea8a1dee6} de los eventos adversos de la vacuna. Las bajas tasas de notificación imposibilitan o hacen lenta la identificación de los medicamentos y de las vacunas “problema” que ponen en peligro la salud pública.” (nota 7)

El Dr. Peter McCullough, un renombrado profesor de medicina experto en el campo de la seguridad de los medicamentos, ha observado que “Con un típico medicamento nuevo que causa alrededor de cinco muertes, muertes inexplicables, recibimos una advertencia de recuadro negro…que dice que puede causar la muerte. Y luego con uno que causa alrededor de 50 muertes, es retirado del mercado.” (nota 8) Cuando se reporta que las posibles muertes relacionadas con la vacuna COVID se sitúan solo en 2.602, McCullough señala que “no tiene precedentes el número de muertes que se han acumulado.” Después de solo 40 muertes repentinas y serios daños informados del síndrome de Guillain Barre, la campaña de vacunación de 1976 contra la fiebre porcina se suspendió. (nota 9) Incluso en su tiempo hasta Sixty Minutes condenó la imprudente recomendación del gobierno, que hace eco inquietantemente hoy, que “todo hombre, mujer y niño en la nación debiera recibir el pinchazo para prevenir un brote a nivel nacional, una pandemia.” (nota 10) Sixty Minutes hizo una nota informativa de que 4.000 americanos se habían querellado, totalizando US$3 billones por muerte o daño neurológico (incluyendo el Síndrome de Guillain Barre) atribuidas a la vacuna contra la fiebre porcina.

No es evidente esta prudencia con las aún experimentales vacunas COVID. El “folleto informativo” de la FDA para la vacuna derivada de abortos de Moderna, por ejemplo, entrega una lista de las posibles reacciones alérgicas como fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular, dolor a las articulaciones, escalofríos, náuseas y vómitos. Advierte también que “éstos pueden no ser todos los posibles efectos de la vacuna Moderna contra el COVID-19. Serios e inesperados eventos secundarios pueden ocurrir. La vacuna COVID-19 de Moderna aún está siendo estudiada en pruebas clínicas.” (nota 11) Es incluso más alarmante el “folleto informativo” para la vacuna Pfizer. Advierte igualmente que “pueden ocurrir serios e inesperados eventos secundarios” y que la vacuna está “aun siendo estudiada en pruebas clínicas,” y también entrega una lista de estos efectos conocidos: “severas reacciones alérgicas • reacciones alérgicas menos severas como sarpullido, picazón, urticaria e hinchazón de la cara • dolor en el lugar del pinchazo • cansancio • dolor de cabeza • dolor muscular • escalofríos • dolor articular • fiebre • hinchazón en el lugar de la inyección • enrojecimiento en el sitio de la inyección • nausea • malestar general • ganglios linfáticos inflamados (linfadenopatía ) • diarrea • vómitos • dolor de brazos.”(nota 12)

Los medios “verificadores de hechos” tales como Politifact se han apresurado a explicar que todos los informes de muertes asociadas a la vacuna son coincidencias o informes elaborados por los “antivacunas”, descartando a VAERS como un sistema de “acceso directo” poco fiable en el cual cualquiera puede contribuir con información falsa. (nota 13) Aquí también Politifact esconde hechos que contradicen la narrativa oficial: los informes de muerte aparentemente asociados a la vacuna y los graves eventos adversos son proporcionados por los proveedores de servicios de salud, no por los “antivacunas”, y estos informes, mandatados bajo la ley federal, se distinguen claramente de los informes voluntarios hechos por el público en general. (nota 14) Todavía más, como lo advierte el portal de la VAERS: “Presentar a sabiendas un informe VAERS falso es una violación de la ley federal (18 del Código de los EE. UU § 1001) castigado con multa y prisión.” Los verificadores de hechos” no han presentado evidencia alguna que los “antivacunas” se hayan aprovechado de la VAERS y cometido crímenes federales presentando falsos informes de muertes. Aquí, como en otros lugares, los monitores liberales autoproclamados de «noticias falsas» difunden las noticias falsas ellos mismos.

A pesar de todo esto, con una incuestionable credulidad, LMV deja de lado todas las preocupaciones concernientes a los efectos secundarios aludiendo vagamente, como señalé en la Parte I, a “innumerables doctores a través del mundo, que, sabiendo todos los problemáticos aspectos de las vacunas, sin embargo, afirman que, desde el punto de vista de la salud, no vacunarse sería por lejos peor que vacunarse.” En la Parte I también señalé que LMV despachó con arrogancia a las voces de cautela en la profesión médica como “doctores con poca autoridad, que buscan la exposición en los medios…” (LMV, pág. 50).

En todo caso, como se hizo claro en la Parte I, no existe en absoluto una base científica y mucho menos una necesidad por el bien común, para este espectáculo sin precedentes del cual ahora estamos siendo testigos. Existe una despiadada campaña del gobierno, de la industria farmacéutica, de los medios, celebridades y hasta de anfitrionas de espectáculos de conversación por inyectar a la población mundial entera, sin importar la edad, con inmunidad preexistente o con un perfil de grupo de riesgo, con una nueva vacuna derivada de abortos, aprobada solo para “uso de emergencia” sin evidencia de seguridad a largo plazo, como los propios “folletos informativos” del gobierno advierten.

La campaña para la inoculación indiscriminada del mundo entero con las vacunas COVID, que no es nada menos que una locura médica, incluyen nuevas emergentes agencias de estrategia política, fundadas por compañías de biotecnología y la Fundación de Bill y Melinda Gates, cuya misión, en conjunto con el gobierno, es la supresión de toda oposición a las vacunas en los medios sociales y superar las “dudas sobre la vacuna” avivando el miedo al virus e infundiendo vergüenza o un sentido de “deber patriótico” en aquellos que rechazan ser vacunados. (nota 15) Este esfuerzo está procediendo exactamente como lo descrito en el libreto de SPARS del 2017, comentado en la Parte I, que presenta años de una hipotética pandemia de “nuevo coronavirus”, antes que ese término entrara en la mente del público.

Aparte de la bizarra conferencia del Vaticano para promover el cumplimiento de la vacunación global, mencionada en la Parte 1, el colmo de esta propaganda surrealista hasta ahora ha sido el “Concierto para reunir al mundo” presentado en el SoFi Stadium de Los Ángeles el 8 de mayo. No debiera sorprender al Profesor De Mattei que el tema de este evento fuera que el mundo debe ser reunido a través de la vacunación.

La vacunación se ha convertido en la comunión impía de un verdadero enmascarado culto al covid, con 70.000 miembros que estaban gritando a todo pulmón en el estadio a varios intérpretes de pop y rock, y con cada miembro de la audiencia usando el requisito ritual de la mascarilla a pesar de estar vacunados. No fue requerido el “distanciamiento social” para esta turba que se retorcía, sin embargo, los intérpretes y los oradores, incluyendo a los Bidens, al príncipe Harry y a los “completamente vacunados Foo Fighters” (como David Letterman los presentó) estaban todos dispensados de usar las mascarillas, que se les pedía solo a los espectadores.

“Un día será seguro abrazar de nuevo, ir a trabajar de nuevo, ir a primeras citas, viajar en aviones, soplar las velas de cumpleaños,” entonó el narrador durante la transmisión en vivo en Youtube del evento. La pandemia no terminará, declaró el Gobernador Newsom de California, hasta que “todos nuestros hermanos y hermanas alrededor del mundo estén a salvo, saludables y vacunados.” Kamala Harris emitió la orden: “Súbanse las mangas y reciban su pinchazo. Podemos hacerlo. Debemos hacerlo. Es nuestra responsabilidad como ciudadanos globales.” Y los macabros Bidens transmitieron un mensaje que esencialmente era que la libertad humana misma está ahora condicionada a la vacunación universal. Solo con la vacunación, dijo Joe Biden, el mundo puede recobrar “la pérdida de nuestro modo de vida. Graduaciones, cumpleaños, y los simples placeres a los que hemos tenido que renunciar para mantenernos y mantener a los que amamos a salvo.” Pero, agregó Jill Biden, en un falso tomo de empatía, “esos momentos: conocer a tu nieto recién nacido o tomar la mano de un ser querido en tan difícil momento; salir con amigos o sonreír a un extraño sin usar la mascarilla. Cuando estés vacunado ya no tendrás que perdértelo por más tiempo…Así que vayan a vacunarse y ayúdennos a todos a volver a nuestras vidas y a las personas que amamos.” Por su parte, el príncipe Harry advirtió, “hemos visto un marcado aumento en la desconfianza a la vacuna…la desconfianza no es una opción.” El pecado de la “desconfianza a la vacuna” es el equivalente a la apostasía en el culto Covid, cuya misión es vacunar a todas las naciones, enseñándoles a observar lo que es ordenado por el gobierno y los medios.

Para no quedar fuera en la promoción de este Nuevo orden mundial de la vacunación, el Papa Bergoglio entregó un video con un mensaje personal (en español) a la vasta multitud en el SoFi Stadium. Condenando “el virus del individualismo,” él llamó a un “internacionalismo de las vacunas.” El mismo Dios, dijo Bergoglio, “inculca en nuestros corazones…un espíritu de justicia que nos moviliza a asegurar el acceso universal a las vacunas y a la suspensión temporal de los derechos de propiedad intelectual; un espíritu de comunión que nos permite generar un diferente, más inclusivo, justo y sostenible modelo económico.” (nota 16) Dios desea la vacunación de la humanidad y, con esto, un nuevo orden económico mundial.

Para aquellos que rechazan participar en esta solidaria vacunación universal, hay un creciente tratamiento de “apartheid médico” como los “pasaportes sanitarios”, que ahora están siendo solicitados por varios gobiernos y empleadores como condición para el empleo. Dada la efímera (y eminentemente debatible) eficacia de las vacunas COVID, estos “pasaportes” son de duración limitada. Por ejemplo, los “pases verdes” de Israel para los vacunados son válidos solo por seis meses, mientras que aquellos que optan por una prueba PCR negativa como su “certificado de salud” recibirán solo 72 horas de permiso para acceder a eventos masivos. (nota 17)

La Unión Europea está preparando exigir el “Certificado digital verde” de la UE, que restringirá los viajes entre los países de la UE a aquellos que han sido vacunados, testeados negativos o recuperados del virus. (nota 18)

En los Estados Unidos, el CDC, que de alguna forma se ha arrogado la autoridad para “permitir” la procedencia del régimen de la mascarilla y del “distanciamiento social” del COVID-19 sin base científica, justo ha anunciado que, para los “vacunados completamente” solamente, las mascarillas no serán necesarias por más tiempo en la mayoría de los escenarios. (nota 19) Aquí se revela el cabal sinsentido detrás del régimen de la vacunación COVID: si los vacunados deben estar protegidos de los no vacunados, ¿quién debe todavía usar mascarillas? ¿De qué sirven las vacunas? Por otra parte, si tal protección no es necesaria porque las vacunas son efectivas, entonces ¿por qué tratar como leprosos a quienes rechazan la vacuna?

Seguramente estamos siendo testigos solo de los inicios de un intento de crear una subclase mundial de personas no vacunadas, con la vacuna sirviendo nada menos que como inútil mecanismo de control social, el “inicio de los dolores”, para citar a nuestro Señor (Mateo 24, 8). Desde luego, los gobiernos, los medios y las instituciones globalistas, incluyendo al Foro económico mundial, están ávidamente promoviendo esta pesadilla distópica. (nota 20). Sin embargo, el Profesor De Mattei no parece preocupado del fanatismo por la vacuna nunca visto en la historia mundial, una cuasi cruzada religiosa extendida a través del mundo con la ayuda del mismo Papa (nota 21), cuyos ataques a la ortodoxia y coqueteos con la izquierda globalista no se ha abstenido de refrenar en los términos más ásperos. Esta pasividad frente a lo que claramente es una empresa maligna de poder mundial, con la asistencia de un Papa mundano, es inexplicable dada la orientación antiliberalismo y anti-modernismo del Profesor De Mattei.

Mientras tanto, en lugares no gobernados por los dictados COVID de las tiranías izquierdistas, no existe el reino de la fantasía en el cual nadie puede participar de una actividad normal de nuevo hasta que todo el planeta esté vacunado. Mientras la vida regresa a la normalidad en los estados Republicanos, “los pasaportes sanitarios” han sido rechazados, “la desconfianza la vacuna” se considera como libertad de elegir, las mascarillas no son obligatorias, los colegios están abiertos y los estadios deportivos, los parques de diversión, playas, paseos costeros, bares y restaurantes están llenos. Pero el senil presidente, que habita en la burbuja creada por los medios de una plaga del fin del mundo imaginaria de la cual solamente las vacunas derivadas de abortos pueden salvarnos, afirma risiblemente al pueblo americano de que, si ellos obedecen sus órdenes, sobre todo la orden de ser vacunados, podrían llegar a poder tener una pequeña celebración con barbacoa el Cuatro de julio. (nota 22)

En suma, desde el aspecto del bien común, la política pública del COVID-19 ha sido literalmente bastante insana. Siendo evidente de por sí que después de más de un año de esta insanidad, la aceptación sin crítica de la vacunación por el texto de LMV, exigida por el mismo gobierno, instituciones, fuentes mediáticas que nos mienten constantemente, es verdaderamente sorprendente. No obstante, esta Parte II examinará los argumentos del LMV de la así llamada licitud moral de las vacunas COVID derivadas del aborto, argumentos cuyos defectos son numerosos.

“Los argumentos desde la razón” del LMV alude a varios documentos vaticanos sobre las vacunas que se prueban, desarrollan y producen implicando líneas celulares tomadas de cuerpos de niños asesinados por aborto: (1) una nota de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) del 21 de diciembre, 2020; (2) una nota del Pontificio Consejo para la Vida del 5 de junio de 2005; (3) la instrucción Dignitatis Personae, editada por la CDF el 8 de septiembre de 2008; y (4) una nota de la Pontificia Academia de la Vida del 31 de julio de 2017. Sin embargo, tan pronto identifica estos documentos se abstiene de apoyarse en ellos como un argumento de la autoridad, presentando en vez de eso “argumentos concernientes a la recta razón, iluminados por la fe de acuerdo con los principios de la teología moral y filosofía católica.” (LMV, pág. 10)

Un argumento de autoridad hubiera sido extraño, en el mejor de los casos, dada la consistente y bien fundamentada crítica teológica del Profesor De Mattei al desastroso pontificado Bergogliano. Y dado que los citados documentos, que no son expresiones tradiciones del Magisterio infalible, sino solo recientes (y tentativos) consejos sobre una sumamente contingente cuestión moral, ellos no son, como lo admite el LMV, “cerrados a ser reformados, especialmente a partir de las décadas recientes donde hemos visto que las autoridades eclesiásticas adoptan al mismo tiempo, ambiguas y erróneas posiciones morales. Basta con recordar el debate suscitado por la Exhortación apostólica Amoris laetitia del Papa Francisco del 19 de marzo de 2016.” (LMV, pág. 9) No obstante, tal como veremos en la Parte III (la última entrega) de esta serie en un examen detallado, ninguno de los documentos citados impone lo que más tarde LMV caracteriza como una “norma establecida por la Congregación para la Doctrina de la Fe” (LMV, pág. 73) (nota 23), contradiciendo su abstención del argumento de autoridad. Por el contrario, en ciertos respectos estos documentos tienden a minar la posición entera de LMV, como se podrá comprobar más adelante.

Argumentando desde la “recta razón”, LMV justifica el recurso de las vacunas derivadas de abortos – vacunas desarrolladas, producidas y/o probadas con líneas celulares originadas en víctimas de asesinato producidos por el aborto (nota 24) – sobre la base de que recibir tales vacunas constituye solo una remota y pasiva cooperación en el acto del aborto que puede ser justificado por una razón suficientemente “grave” o “proporcional” (LMV, pág. 23-25). De modo alternativo, LMV argumenta que, de acuerdo con el principio moral del “doble efecto”: el efecto de recibir una vacuna derivada del aborto “no es un mal en sí, sino…bueno o indiferente,” considerando que el efecto bueno de la vacuna es “inmediato al acto” de recibirla y no es “una consecuencia de un efecto malo” de cooperación material remota con el aborto (MLV, pág. 25). En este caso dice LMV, “podemos decir que el efecto malo no se desea directamente, sino que es permitido” si hay “una recta y proporcionada razón” para buscar el efecto bueno de la vacunación (LMV, pág. 25). Un clásico ejemplo del principio de doble efecto es la remoción del tumor uterino potencialmente mortal en una mujer embarazada – el efecto bueno – sin el propósito directo del efecto maligno de la muerte del hijo, que es causada solo indirectamente por la cirugía.

El argumento en cualquiera de sus formas falla todos sus aspectos: 1) la cooperación material no es remota, sino una participación directa en una empresa ilícita, cuya existencia depende del asesinato de un niño; 2) lo cooperación material está directamente destinada al receptor de las vacunas derivadas de abortos y 3) incluso si la cooperación en el aborto fuera remota y no culpable, no hay ninguna razón proporcional que justifique el uso de aquellas vacunas, cuya eficacia está en duda y cuyos efectos nocivos, tanto conocidos como desconocidos, superan cualquier beneficio supuesto para la inmensa mayoría de las personas.

Un error al demostrar la grave necesidad

Es conveniente comenzar con el tercer punto. Así como LMV se equivoca al sostener que la administración masiva de las vacunas derivadas de abortos es necesaria para proteger el bien común, así yerra al mostrar que hay una grave o una moralmente proporcionada razón para un individuo el recibirlas.

Primerio que todo, LMV intenta “sanitizar” los abominables crímenes intrínsecos a la creación de las vacunas derivadas de abortos en cuestión señalando, “Ninguna de las líneas celulares en las vacunas anti-Covid actualmente disponibles, han sido derivadas de abortos deliberadamente procurados para producir las vacunas.” (LMV, pág. 28) Eso no viene al caso: los abortos fueron de hecho deliberadamente procurados, y luego los restos de las víctimas fueron aprovechados por los investigadores para beneficio de las compañías farmacéuticas con el fin de producir dos líneas celulares usadas en pruebas, desarrollo y producción de las vacunas. La línea celular HEK-293, desarrollada a partir de tejido renal embrionario humano (de ahí, la denominación “HEK” [sigla en inglés, n. de tr.]) es empleada por Pfizer y Moderna; mientras la línea celular PER.C6, desarrollada a partir de células embrionarias primarias de la retina humana (de ahí la denominación “PER” [sigla en inglés, n. de tr.]) es empleada por Johnson & Johnson y por AstraZeneca, las dos vacunas que ha causado serios y potencialmente fatales desórdenes en la coagulación de la sangre (nota 25). La línea celular HEK-293, como lo indica el número, fue el resultado de 293 experimentos, lo que involucraron “probablemente cientos de abortos.” (nota 26) Incluso más horrífico, con el propósito de que las células sean útiles, ellas deben ser extraídas a los pocos minutos después del aborto y obviamente, los abortos deben haber sido de bebés de término para poder obtener riñones y retinas lo suficientemente desarrolladas para ser usadas.

Aparte de la curiosa minimización de LMV al horror involucrado, el Profesor De Mattei no hace una seria investigación en la limitada admitida eficacia de estas vacunas ilícitas, ni hace ningún esfuerzo para distinguir los casos en los que debe administrarse: los jóvenes versus los ancianos; los infectados previamente y así naturalmente inmunes versus los nunca infectados; la mayoría de los grupos epidemiológicos vulnerables versus los menos vulnerables. Tampoco está considerada la posibilidad de profilaxis o de tratamientos clínicos para todos los que evitan la necesidad de las vacunas derivadas de abortos, incluso si ellas son efectivas.

No se puede simplemente suponer, como lo hace LMV, que las vacunas derivadas de abortos son la única alternativa para una enfermedad seria o para la muerte y luego de esta suposición, la falacia de petición de principio, saltar a la conclusión de que su administración para todos sin distinción es apoyada por una razón grave o moralmente proporcionada, cuando esta es la misma materia para probar en el cálculo moral. Más que examinar el preciso contexto fáctico, que es siempre esencial para decidir cuestiones morales más complicadas, LMV simplemente acepta a pie juntillas las afirmaciones oficiales manifiestamente dudosas de la necesidad de la vacunación universal, refiriéndose solo a que “incontable número de doctores alrededor del mundo, que conociendo todos los aspectos problemáticos de las vacunas, sin embargo, sostienen que, desde el punto de vista de la salud, no vacunarse sería por lejos peor que no vacunarse.” (LMV, pág. 50). La supuesta opinión de “incontable número de doctores” es un manifiesto sinsentido médico, ya que la vasta mayoría de la población está en un mínimo riego de enfermedad seria o de muerte debido al COVID, con una tasa de muerte entre la gente de menos de 50 cercana al cero. (nota 27) Es una locura médica conducir a la inoculación masiva a niños saludables con vacunas nuevas cuando ellos se ven poco afectados por el COVID, rara vez o nunca transmiten el virus a otros y no tienen una necesidad creíble de vacunarse.

LMV también parece argumentar, un poco confusamente, que la grave necesidad puede darse sin importar si las vacunas son efectivas: “Por ejemplo”, escribe el Profesor De Mattei, “sería una contradicción afirmar que la vacunación es ilícita, pero si rechazarla resulta perder el trabajo u otra seria pérdida, no sería obligatorio para un matrimonio con hijos, que están obligados por su deber de proveer su familia, abstenerse de ella…” (LMV, pág. 31). Pero tal coerción no haría de la vacunación algo lícito como tal, a lo más, podría disminuir la culpabilidad en alguien que es forzado contra su voluntad a recibir una vacunación ilícita.

En efecto, como el documento del Vaticano del 2005 en el que LMV se basa para aclarar (LMV, pág. 9), incluso si una vacuna derivada del aborto fuera necesaria para prevenir el daño en los niños y no existiera otra opción para prevenir ese daño, entonces “tal cooperación ocurre en un contexto de una coerción moral de la conciencia de los padres, que están forzados a elegir actuar contra su conciencia o de lo contrario, a poner la salud de sus hijos y de la población total en riesgo.” (nota 28) Tanto más se equivoca el argumento de LMV para la “licitud moral de la vacunación”, cuando la vacunación no es necesaria para prevenir daño grave, sino que más bien es impuesta por la ilícita coerción de los gobiernos y empleadores. El Profesor De Mattei debiera estar denunciando toda esta coerción, pero en vez de eso ¡lo cita en apoyo a su argumento!

En una indicación más de polémica confusión, el mismo párrafo de LMV razona así:

“Por ejemplo, sería una contradicción afirmar (…) que la vacuna contra el Covid no es lícita, pero las vacunas contra la rubeola y la poliomielitis si lo lícitas (…) Las vacunas y los medicamentos modernos en general…frecuentemente usan líneas de células fetales en investigación y desarrollo. Cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se contagió con Covid fue tratado con medicinas, como Regeneron, el cual ha sido testeado con células fetales. ¿Cometió un acto que fue en sí ilícito? ¿Están cometiendo actos ilícitos aquellos que toman numerosos medicamentos producidos o testeados usando células fetales?” (LMV, pág. 31, ver también pág. 30)

Aquí nos encontramos con una cruel sorprendente apelación al mero uso corriente de las vacunas derivadas de abortos para varias enfermedades, como si una multiplicación de males pudiera justificar moralmente recurrir a cualquiera de ellas. El argumento de que “todos lo están haciendo”, la clásica falacia del argumentum ad populum, no es digna del Profesor De Mattei. De todos modos, por las razones ya mostradas, una multiplicación de males difícilmente crea una grave necesidad que justifica la cooperación con el mal, aunque remota, cuando esta viene de las vacunas para el COVID, porque, una vez más, estas vacunas no están mostrando ser ni verdaderamente eficaces en la prevención del contagio viral (el bien común) ni necesarias para la protección de la vida (bien individual) para la vasta mayoría de las personas.

En cuanto a las otras vacunas derivadas de abortos, aquí también el documento del Vaticano del 2005 debilita el argumento del LMV para el uso moralmente lícito, versus el uso indebidamente coaccionado de tales vacunas. Una nota a pie de página al documento, que LMV no menciona, observa que existen alternativas a cada una de ellas, excepto a la vacuna para la varicela. (nota 29) Existen también éticamente irreprochables vacunas para la difteria, tétano, herpes e influenza Haemophilus tipo B (HIB). (nota 30) Por otra parte, en la medida que los Estados Unidos no ha aprobado vacunas alternativas (aquellas para la varicela, hepatitis A, sarampión, paperas o rubeola) el resultado es del mismo tipo de coerción que no hace que las vacunas derivadas de abortos para las vacunas del COVID sean moralmente lícitas como tal, sino solo disminuye la culpabilidad en aquellos forzados a tomarlas por miedo a morir, a ser despedidos o a ser excluidos de la vida social.

En todo caso, dejando de lado la disponibilidad de vacunas éticas alternativas, no hay riesgo de muerte o un daño serio a las paperas, sarampión y varicela, que muchos lectores han tenido en la infancia. Ni existe un riesgo de muerte o de serio daño en el herpes o hepatitis A, que “usualmente es leve y autolimitada, y confiere inmunidad a la infección de por vida” y tiene un universo de mortalidad de solo 0,02{a28caa5256ef5c99ad8018d288d4660307d817b265b2401469694a7ea8a1dee6}. (nota 31). Mientras que para la hepatitis B, para la que existe una vacuna alternativa, (nota 32), dada su transmisión primaria vía “sexo sin protección” o uso de drogas ilegales, recurrir a cualquier vacuna derivada de abortos contra esto no debiera ser pertinente a los católicos ni a cualquier otro que observe las normas morales básicas. No hay vacuna para la hepatitis C, que es transmitida principalmente a través del uso de drogas ilícitas (al compartir las agujas de las jeringas)

En suma, LMV no logra argumentar la grave necesidad de ninguna de las vacunas derivadas del aborto que enumera en apoyo a su argumentum ad populum. LMV declara que “la ciencia moral requiere un alto nivel de precisión y no admite generalizaciones.” (LMV, pág. 34) Sin embargo, las amplias generalizaciones a través de las falacias del argumentum ad populum y de petición de principio constituyen fatales dolencias en el argumento de LMV para la licitud moral de las vacunas derivadas de abortos. LMV yerra al conducir la investigación de los hechos necesariamente a establecer una grave necesidad para recurrir a aquellas vacunas, sin la cual colapsa todo el argumento para su licitud moral como “cooperación remota” con el mal, incluso si por una parte fuera válido, y que no lo es.

Cooperación “remota”

Sin embargo, volviendo a la cuestión de la “cooperación remota”, que abarca el primer y segundo punto de LMV, “argumentos desde la razón,” se debe descartar de entrada la propuesta del Profesor de Mattei de que el único mal involucrado aquí es uno o más actos de aborto en el pasado. En lo que respecta al acto original del asesinato del niño, Don Pietro Leone (nota 33) ha identificado los siguientes males conectados con la vacuna relacionada a los abortos, incluso antes de cualquier consideración del mal generalizado de la actual industria de las vacunas derivadas del aborto:

La extracción de un niño desde el útero antes de nacer

Privar del bautismo, así se le excluye a él o a ella del Cielo

Tortura

Robo de partes del cuerpo

Asesinato del niño

Reparto de los restos del cuerpo

Manipulación de partes del cuerpo

Comercialización de partes del cuerpo

Profanación del niño en las instancias (iv), (v), (vi), (vii) and (viii)

Violación de los derechos del niño en todas las instancias

Concerniente a la cooperación con la empresa de vacunas derivadas de aborto en su conjunto, LMV aborda el argumento básico en cuestión aquí: que “aquellos que a sabiendas y voluntariamente reciben las vacunas derivadas de aborto de líneas celulares fetales, entran en una especie de concatenación con la industria del aborto”, es decir, en una cadena ininterrumpida de actos inmorales que comienzan con el asesinato de niños no nacidos y prosigue a través de cada etapa de prueba, desarrollo y producción de vacunas con el uso de células extraídas de las víctimas asesinadas, terminando con la comercialización de estos “productos” vacunas y el consumidor comprándolas y siendo inyectadas en su cuerpo por un proveedor médico al que se le paga por este “servicio.” (LMV, pág. 33).

LMV trata esta contención con un apenas velado desprecio, desestimándola como un mero “paralogismo”, es decir, como un razonamiento superficialmente plausible, pero realmente ilógico, porque “establece una concatenación de causa y efecto que existe en un nivel histórico, pero que no existe en un nivel moral, en virtud de que cada acto debe ser juzgado por sus consecuencias directas e inmediatas y no por sus enlaces históricos, incluso si ellos son cercanos.” (LMV, pág. 33) En otras palabras, de acuerdo con el Profesor De Mattei, sería moral en principio recibir o administrar vacunas derivadas de abortos incluso si los abortos que proporcionan las líneas celulares necesarias estuvieran ocurriendo contemporáneamente. Este es el caso de Walvax-2, por ejemplo, una línea de célula fetal desarrollada a partir de tejido pulmonar de una niña asesinada en el útero en el 2015. (nota 34)

Primero que todo, irónicamente lo que el Profesor De Mattei califica como un “paralogismo” es la misma base de las exenciones religiosas de la vacunación obligatoria en muchas jurisdicciones, incluyendo los 44 de los 50 estados de los EE. UU como también en el Distrito de Columbia. (nota 35) Hasta el muy izquierdista gobierno de Washington, D.C. es más complaciente con la libertad religiosa en este sentido que el Profesor De Mattei, un católico tradicionalista. (nota 36)

Pero la afirmación de LMV de que la concatenación de los actos inmorales es meramente histórica y que los abortos involucrados son remotos en el tiempo y no parte de una totalidad inmoral actualmente operativa, se contradice con el mismo LMV diez páginas antes: “El término remoto no hace referencia a la cercanía o distancia en el tiempo, sino a la etapa en la que se contribuye directamente al acto.” (LMV, pág. 23; énfasis en el original). Por otra parte, LMV usa el término “acto” equivocadamente, como si el único problema fuera el acto original del aborto y no su posterior explotación en un proceso ilícito que incluye la compra de las vacunas e inyectarlas en el cuerpo de uno. En otra, aunque más velada, instancia de petitio principii LMV presume la misma cosa que su autor quiere demostrar: que no existe una conexión moral, sino que solo una histórica entre el asesinato de niños y las vacunas que, a no ser por esos asesinatos, no existirían.

La distinción arbitraria de LMV entre la conexión con el mal histórica versus la moral – lo cual, una vez más, contradice su observación anterior de que la lejanía en la cooperación con el mal no es una cuestión de “cercanía o distancia en el tiempo” – es un mero ipse dixit: “la relación entre el aborto y el uso de la vacuna es muy remota, llevada a cabo en un pasado distante.” (LMV, pág. 41) Y más todavía: “La cooperación material con un acto malvado cometido en el pasado es metafísicamente imposible, sin embargo, la cooperación formal sigue siendo una posibilidad metafísica, incluso si se relaciona con actos pasados.” (LMV, pág. 45) Esto último parece significar que la única posible cooperación culpable con el mal involucrado al ser inoculado con las vacunas derivadas de abortos pasados es la cooperación formal a través de la actual “aprobación de tales actos.” (ibid.) Por lo tanto, según el Profesor De Mattei se pueden comprar e inyectarse todo tipo de vacunas derivadas de abortos siempre y cuando uno declare su oposición verbal al aborto, en cuyo caso no habrá cooperación con el aborto, ni siquiera implícitamente.

El sentido común se rebela contra esta noción. Debería ser obvio que la cuestión moral no puede ser arbitrariamente reducida a la “cooperación en el pasado.” Es más, involucra lo que precisamente Juan Pablo II llamó en su día la “estructura de pecado” en Evangelium Vitae, en donde él muestra la relación entre la consciencia moral individual y la consciencia moral de la sociedad en su conjunto, cuando la sociedad “anima la “cultura de la muerte””, creando y consolidando las actuales “estructuras de pecado” que van contra la vida.” (nota 37) ¿Cómo se puede decir que la industria de las vacunas, que depende del asesinato de niños para las pruebas, desarrollo y hasta para la producción de sus lucrativos y rentables productos, no es precisamente una de estas estructuras?

Confrontada con esta obvia objeción, LMV ofrece la siguiente asombrosa respuesta: “Los experimentos inmorales en fetos abortados deben parar, pero no pararán como resultado de denunciar las vacunas, lo cual socava nuestra credibilidad. Ellas cesarán como resultado de nuestro “No” al aborto, un categórico “No”, sin excepciones y compromisos, a las “estructuras de pecado” de nuestra época.” (LMV, pág. 65). Sin embargo, la industria de las vacunas derivadas del aborto es una estructura de pecado en nuestra época, y uno difícilmente puede decir creíblemente “No” a esto mientras hace uso de sus productos e incluso defiende su licitud moral. Por el contrario, la única oposición moral efectiva a esta industria es precisamente rechazar sus productos. Y, de nuevo, 44 de los 50 estados reconoce este mismo derecho a rehusar. ¿Cómo, entonces, puede el Profesor de Mattei, dejar de llamar a cada católico a ejercerlo?

Concluirá la próxima semana

Por Christopher Ferrara

[1] Ver Celeste McGovern, “Un ejército de grandes empresas de biotecnología está utilizando tácticas psicológicas para «crear demanda de vacunas,”, LifeSiteNews, 7 de mayo, 2021.

[2] Ver https://www.instagram.com/p/CN9uvAXL1Ts/?utm_source=ig_embed.

[3] Ver https://www.politifact.com/factchecks/2021/apr/29/viral-image/no-vaccinated-people-dont-make-60-new-covid-19-cas.

[4] Ver la guía del CDC, “Investigación sobre el avance de la vacuna COVID-19: Información para los laboratorios de salud pública, clínicos y de referencia”.

[5] Ver Patrick Delaney, “Judith Reisman, adversaria de la industria del porno, murió 10 días después de recibir la vacuna COVID”, LifeSiteNews, 29 de abril, 2021.

[6] Ver: “El altamente citado médico de COVID llega a una conclusión sorprendente: El gobierno está «borrando un número sin precedentes» de muertes relacionadas con las inyecciones.” 4 de mayo, 2021.

[7] Lazarus Ross, et al., “Apoyo electrónico a la salud pública – Sistema de notificación de efectos adversos de las vacunas (ESP:VAERS)”.

[8] Leo Hohmann, “Médico de COVID: El gobierno está eliminando «cifras sin precedentes» de muertes relacionadas con las inyecciones” Harbingers Daily, 3 de mayo, 2021.

[9] Delaney, op. cit.

[10] Ver el video de Sixty Minutes en: https://www.youtube.com/watch?v=z7WGYZg8cO4.

[11] Ver https://www.modernatx.com/covid19vaccine-eua/eua-fact-sheet-recipients.pdf.

[12] Ver https://www.fda.gov/media/144414/download.

[13] Ver https://www.politifact.com/factchecks/2021/may/06/tucker-carlson/tucker-carlsons-misleading-claim-about-deaths-afte (calificando de «falso» el informe de Tucker Carlson sobre las estadísticas de mortalidad del VAERS).

[14] “Notificación de efectos adversos tras la vacunación con COVID 19” https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/downloads/vaccines/10-things-healthcare-providers-need-to-know-about-VAERS.pdf at cdc.gov.

[15] McGovern, op. cit.

[16] “Video del Mensaje de Su Santidad el Papa Francisco a los participantes del “Vax Live: The Concert to Reunite the World,’” 8 de mayo, 2021.

[17] “El Ministerio de Sanidad dice que los vacunados y recuperados podrán tener el «pasaporte verde» durante 6 meses,” Times de Israel, 4 de enero, 2021.

[18] Tammy Lovell, “Los Estados miembros acuerdan las especificaciones técnicas del pasaporte de vacunas de la UE,” Healthcare IT News, 29 de abril, 2021.

[19] Berkeley Lovelace Jr., “La CDC dice que los completamente vacunados no necesitan usar las mascarillas al interior y al aire libre en la mayoría de los escenarios” CNBC, 13 de mayo, 2021.

[20] Ver Gayle Markovitz, “¿Qué es el “pasaporte sanitario”? ¿Necesitarás uno la próxima vez que viajes?, World Economic Forum, 5 de mayo, 2021.

[21] Jason Horowitz, “ El Papa llama a la vacunación por el Coronavirus una obligación ética” New York Times, 9 de enero, 2021 (actualizado al 4 de marzo, 2021).

[22] Susan Jones, “Biden dice que se podrá hacer una barbacoa «en el patio trasero» el 4 de julio,” CNS News, 12 de marzo, 2021.

[23] Énfasis agregado. Todos los énfasis en las citas son añadidos, a menos que se indique lo contrario.

[24] En el desarrollo de las vacunas COVID-19 de Pfizer y Moderna, fueron usadas células fetales HEK-293 para probar si una célula podía aceptar el mRNA y producir la proteína de punta SARS-Cov-2. La vacuna de Johnson & Johnson usó células PER.C6 para la producción de la vacuna. La vacuna AstraZeneca (Oxford) usa líneas de células fetales HEK-293 para el desarrollo, producción y pruebas. Fuente: https://www.change.org/p/dr-fred-pestello-president-st-louis-university-st-louis-university-vaccine-policy-for-reopening-the-campus-in-fall-2021.

[25] Bojan Pancevksi, “Un experto dice haber descubierto por qué algunas vacunas COVID-19 provocan problemas de coagulación” Wall Street Journal, 14 de mayo, 2021.

[26] Ver https://www.lifesitenews.com/blogs/the-unborn-babies-used-for-vaccine-development-were-alive-at-tissue-extraction.

[27] Ver la tabla del CDC (seleccionado por muertes y grupo etario)

[28] “Reflexiones morales sobre las vacunas preparadas a partir de células derivadas de fetos humanos abortados,” Pontificia Academia para la Vida, 9 de junio, 2005

[29] “Reflexiones morales”, o.c. nota 7 “El único problema que queda es el de la vacuna Varivax® contra la varicela, para la que no hay alternativa». En esta nota no se habla de la tosferina, pero ésta tampoco supone una amenaza para la vida, ni es gravemente dañina en sí misma como para presentar una grave necesidad de recurrir a una vacuna derivada del aborto.

[30] Ohio Right to Life, “Vacunas, aborto y tejido fetal” 27 de octubre, 2017.

[31] Medscape, “Hepatitis viral,” Prognosis.

[32] Ver nota 27.

[33] https://marchandoreligion.es/2021/04/las-cadenas-del-mal/

[34] “Las nuevas líneas celulares fetales usadas para la producción de vacunas” Catholic World News, 11 de septiembre, 2015.

[35] Ver “Estados con exenciones religiosas y filosóficas de los requisitos de vacunación escolar” NCSL, 30 de abril 2021.

[36] Ver el Código del Distrito de Columbia, §38-506, que establece que no exigirá certificado de inmunización para la admisión en la escuela de un estudiante «para el que la persona responsable objete de buena fe y por escrito, al funcionario principal de la escuela, que la vacunación violaría sus creencias religiosas…».

[37] Juan Pablo II, Evangelium Vitae (25 de marzo 1995) n. 24.

En nuestra página puede leer más artículos relacionados con este tema:

Las vacunas contra el COVID, el bien común y la licitud moral: una respuesta al Profesor de Mattei, parte 1

Sobre la ilicitud moral del uso de vacunas a base de células derivadas de fetos humanos abortados

La vacuna del Covid: Consideraciones éticas sobre su aplicación

Ciencia: el campo cedido por Católicos al mundo

Católicos antes las vacunas SARS-COV-2

Las cadenas del mal


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