• Mié. Dic 1st, 2021

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Las vacunas contra el COVID, el bien común y la licitud moral: una respuesta al Profesor de Mattei, parte 1

PorFirma invitada

May 5, 2021
Las vacunas contra el COVID, el bien común y la licitud moral una respuesta al Profesor de Mattei, parte 1-MarchandoReligion.es

Nuevamente ofrecemos un artículo de opinión sobre las vacunas contra el COVID, en este caso firmado por Christopher A. Ferrara para Lifesitenews, a los que agradecemos que nos hayan permitido su publicación. En nuestra página tienen entrada todos los artículos que se escriban con rigor, tanto a favor como en contra. Nuestro lector lee y toma sus propias decisiones. Al final del artículo ponemos todos los enlaces que hemos publicado en nuestra página sobre este tema

Las vacunas contra el COVID, el bien común y la licitud moral: una respuesta al Profesor de Mattei, parte 1

Traducido por Beatrice Atherton para Marchando Religión

Por Christopher A. Ferrara

Artículo original: https://www.lifesitenews.com/opinion/covid-vaccines-the-common-good-and-moral-liceity-a-response-to-professor-de-mattei-part-i

Introducción:

Tengo una gran admiración por Roberto de Mattei. Lo admiro por su inteligencia; por su nivel de primera clase como académico historiador; por su coraje en defensa de posiciones impopulares, incluyendo una cabal crítica a la confusión post-conciliar de la Iglesia desde el camino de la Tradición (con un apropiado énfasis al desastroso pontificado Bergogliano); por su oposición a la pseudociencia de la evolución (un mito secular de la creación); y por la determinación a llamar al desorden intrínseco de la homosexualidad lo que es: un “contagio” que contribuyó a la caída del Imperio Romano. Su disposición a decir la verdad en medio de la actual “cultura de la cancelación”, le ha costado caro en términos de respetabilidad de la corriente principal de la Iglesia, haciendo que se le caracterice como el último indeseable eclesial: un «ultratradicionalista».

Sin embargo, a pesar de mi admiración por el Profesor de Mattei, me siento obligado a unirme a las críticas a su asombrosa apología a la imposición gubernamental de la “vacunación masiva” con vacunas para el COVID derivadas de abortos que tienen una dudosa efectividad, daños potenciales y reales, y que, en la vasta mayoría de los casos, ni siquiera es necesaria médicamente, como se mostrará en el siguiente debate. En su escrito, “La licitud moral de la vacunación contra el Covid” (LMV), el Profesor de Mattei afirma: “Si aquellos gobiernos consideran que el bien común de la población requiere la vacunación, tienen el derecho a imponerla, de acuerdo con el principio de que el bien común tiene prioridad sobre el bien individual, por supuesto, con tal de que no legislen contra orden natural cristiano.” (LMV, p.55).

LMV (pags. 53-54) incluso va más lejos al proporcionar una glosa pro-vacunación obligatoria a la declaración de la CDF del 21 de diciembre del 2020 referida a la vacunas COVID, la cual, bastante contraria a la posición de De Mattei, señala: “es evidente, a la luz de la razón práctica, que la vacunación no es, como una regla, una obligación moral y por lo tanto, debe ser voluntaria”, agregando solo que si el bien común así lo indica entonces “es bueno permitir la recomendación de la vacunación, en particular, para proteger a aquellos que están más enfermos y más expuestos.” LMV de alguna manera erige este consejo meramente precautorio para significar que, “el argumento de que sería ilícito imponer, en principio, la vacunación contra el Covid u otras enfermedades es un argumento liberal, que no corresponde a la doctrina católica” porque supuestamente éste no considera el bien común. (LMV, pág. 54).

Sin embargo, LMV va aún más lejos, despreciando las objeciones católicas a la “dictadura sanitaria” impuesta por el estado y sugiriendo que los tiránicos “confinamientos” por el Covid-19, que afectan al mundo occidental entero, son justificables, citando inadecuados ejemplos históricos de breves, y localizados controles epidémicos del siglo 19, antes del comienzo de la medicina moderna (LMV, págs. 58-59). Así entones, respondiendo al LMV parece apropiado primero abordar la indefensibilidad política, social, espiritual, económica, jurídica, e incluso médica, del estatus quo del COVID-19 en su conjunto, incluida la compulsiva vacunación en masa, antes de cualquier consideración de la supuesta licitud moral de las vacunas, desarrolladas y producidas usando líneas celulares derivadas de varias partes del cuerpo de niños asesinados por el aborto.

Los confinamientos COVID-19: Un crimen contra la humanidad

Antes que nada, consideramos las aparentes concesiones de LMV a la totalizante autoridad del moderno estado secular con su falsa noción de “bien común” y su tiránico abuso del término “emergencia”, como se ve en la mayor debacle de política pública en la historia política moderna (fuera de los regímenes comunistas y socialistas totales): interminables e inmensamente destructivos “confinamientos” de la sociedad civil y el estado micro-administrador de prácticamente cada aspecto de la vida de las personas, incluyendo el culto divino. Este verdadero crimen contra la humanidad, al cual me he opuesto en numerosos tribunales civiles en los Estados Unidos de América como abogado de derechos civiles, ha sido perpetuada con el pretexto de “contener” una enfermedad viral no más contagiable que la influenza, con una taza mediana de fatalidad (TMF) de .27{a28caa5256ef5c99ad8018d288d4660307d817b265b2401469694a7ea8a1dee6} (menos que 3/10mo. de 1{a28caa5256ef5c99ad8018d288d4660307d817b265b2401469694a7ea8a1dee6}), incluso con un sesgo de la encuesta hacia “lugares con unos altos índices de mortalidad”. (nota 1) Y es más, tal como se muestra a continuación, solo el 2/10mo del 1{a28caa5256ef5c99ad8018d288d4660307d817b265b2401469694a7ea8a1dee6} de la población estadounidense ha muerto a causa del virus, cuyas muertes se han concentrado fuertemente entre los muy ancianos con comorbilidades que acortan la vida, acercándose al fin de sus expectativas de vida.

Nunca en la historia de las epidemias y de las pandemias, y por causas tan dudosas, naciones enteras han sido sometidas una cuarentena universal de una vasta mayoría de gente saludable, junto con una pequeña minoría de enfermos, equivalente, de hecho, al arresto domiciliario de parte de mil millones de personas sanas en las naciones occidentales bajo amenaza de penas criminales. Esta intolerable opresiva “dictadura sanitaria” ha causado incalculables daños precisamente al bien común: privación del culto divino y de los sacramentos, hasta para los moribundos; pérdida del sustento, bancarrota y empobrecimiento generalizado; alineación, soledad, depresión, incremento del suicidio, abuso de drogas y violencia doméstica. Y, lo que es más, innumerables excesos de muertes resultado de una obsesión oficial con el COVID, que convierte a hogares de ancianos en incubadoras cerradas de COVID 19 y pospone el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades que habrían sido curables si ellas se hubieran detectado a tiempo.

Sin embargo, LMV (págs. 58-59) defiende implícitamente el confinamiento COVID 19 en la práctica lo largo del mundo occidental entero sobre la base de un ejemplo histórico de las estrictas medidas, pero localizadas y breves, de la cuarentena impuesta en el Estado Papal por el Papa Gregorio XVI durante la epidemia de cólera de 1837.

El interminable flujo de ultrajes del sistema de estado moderno está infligiendo a cientos de millones de personas, en el nombre de la “contención de la propagación” del COVID 19, un esfuerzo tan exitoso como la contención del viento, que difícilmente puede igualarse con la construcción de algunas barricadas militares de parte del Papa Gregorio, con una cuarentena de 14 días y con una suspensión temporal de largos festivales religiosos y otras reuniones (pero no con la suspensión de asistencia a la Misa) durante la epidemia de tres meses. Que poblaciones enteras sean forzadas innecesariamente a sufrir hoy está muy lejos de “cerrar fronteras para proteger la salud nacional”, o requerir “un certificado médico a inmigrantes de fuera de la Unión Europea que desean cruzar nuestras fronteras”” (LMV, pág. 58). De hecho, aquellas mismas medidas son rechazadas como “xenófobas” por los actuales regímenes liberales de izquierda, que ahora incluyen a los Estados Unidos de Norteamérica, los mismos regímenes que imponen tiránicas restricciones a sus propios ciudadanos en vez de controlar la inmigración (esfuerzo que hizo que el presidente Trump fuera denunciado incesantemente).

Además, el cólera del siglo 19 fue una enfermedad intratable con tasas de infección y de fatalidad que ensombrecen a aquellas del COVID 19. En la ciudad de Forio, por ejemplo, 316 personas de 5500, cerca del 6 por ciento de la población total, murieron durante el brote de 1837. (nota 2) En comparación, el COVID 19 ha provocado una fatalidad de 2/10mo del 1{a28caa5256ef5c99ad8018d288d4660307d817b265b2401469694a7ea8a1dee6} (0.2{a28caa5256ef5c99ad8018d288d4660307d817b265b2401469694a7ea8a1dee6}) de la población de Italia (115.000/60.000.000) y menos del 2/10mo del 1{a28caa5256ef5c99ad8018d288d4660307d817b265b2401469694a7ea8a1dee6} de la población de los EE.UU (547.000/320.000.000) con un tercio o más del total de muertes que ocurren en los hogares de ancianos, en los cuales las víctimas son encarceladas por políticas gubernamentales, dejando que el virus se propague como la pólvora entre los residentes más ancianos, que ya están enfermos y que se acercan al final de sus vidas. (nota 3) Este número de muertes son una fracción de aquellos de cáncer o de enfermedades al corazón, de los que muchos de los pacientes COVID, que murieron, ya estaban sufriendo.

Reconocer estos hechos no es “negar la existencia de la pandemia” como LMV más bien sugiere demagógicamente (pág. 49), sino que es reconocer su verdadero alcance y lo que debiera significar para una sana política pública, la que ciertamente no requiere la vacunación de la totalidad del mundo occidental.

Vamos a ver, con un poco más de profundidad, la verdad epidemiológica del asunto.

Obscureciendo la verdad con deshonestidad estadística

Tal como lo he demostrado en un litigio civil, hasta las cifras de muertes oficiales del COVID, que muestran el limitado alcance de la pandemia, son, con claridad poco fiables. Estadísticas confusas que exageran vastamente el rol del virus en la mortalidad en el único grupo que siempre ha sido de un amplio riesgo: aquellos que tienen más de 70 años y que están ya sufriendo de múltiples comorbilidades que acortan la vida. En los EE. UU, por ejemplo, la tabla 1 del CDC de muertes que “involucran” COVID-19, en la que se establecen 547.724 a 16 de abril de 2021, señala que “las muertes por COVID-19 son identificadas usando un nuevo código ICD. Cuando se informó del COVID-19 como una causa de muerte, o cuando se enumeró como una causa “probable” o “presunta”, la muerte se codificó como U07.1. Esto puede incluir casos con o sin confirmación del laboratorio.”

Este “nuevo código” se aleja de toda la práctica anterior de notificación de la muerte, estableciendo la regla de que “cuando exista duda, llámalo COVID.” Nadie con seriedad defendería contabilizar muertes por cáncer como “probables o presuntas” muertes por cáncer, “con o sin la confirmación del laboratorio.” Pero así es la deshonesta estadística que prevalece cuando se trata del COVID-19, y solo del COVID-19, en toda la historia de la estadística de mortalidad. En resumen, la estadística que informa las muertes por COVID-19 (al parecer por diseño) hace imposible acceder a la verdadera letalidad del virus por sí solo, aunque no cabe duda de su letalidad.

Sin embargo, esto es seguro: el COVID-19 nunca ha sido una amenaza significativa para la vasta mayoría de la población, como lo es el cólera en el mundo subdesarrollado, el cual tiene un IRF de 50-60{a28caa5256ef5c99ad8018d288d4660307d817b265b2401469694a7ea8a1dee6} si se deja sin tratamiento. En Italia, por ejemplo, de las 116.000 muertes atribuidas (por cierto, de manera muy vaga) al COVID-19, menos de 15.000 han ocurrido entre aquellos que son menores de 70, y menos de 5.000 entre los menores de 60. (nota 4) Debajo de los 70, por lo tanto, las muertes relacionadas al COVID-19 no representan una desviación estadística significante en la cifra media anual de las recientes muertes, 630.000, mientras que las muertes atribuidas al COVID-19 en Italia claramente se superponen a las muertes producidas por enfermedades al corazón, cáncer y otras condiciones terminales. (nota 5) Dados estos hechos, es el colmo de la insania institucional encerrar a la nación italiana entera (población de 60.000.000) en vez de enfocar la protección en los mayores, mientras el resto de la población lleva una vida normal, como numerosos médicos y epidemiólogos de las más prestigiosas instituciones mundiales lo han estado recomendando desde el pasado octubre. (nota 6) Con buena razón los italianos están, después de un año de esta locura, amotinándose en las calles.

Dadas las confusas y poco confiables estadísticas de muertes por COVID, una manera de llegar a la verdad acerca de la gravedad de esta pandemia es examinar los datos sobre “el exceso de muertes” anual en general, es decir, examinar el número de muertes que excede lo que se esperaba de acuerdo con las tendencias estadísticas nacionales de mortalidad. Un estudio recientemente publicado por investigadores de la Universidad de Pensilvania y del Instituto Max Planck para la Investigación Demográfica en Alemania, muestra que en 2017 existieron 470.000 muertes en exceso en los Estados Unidos de América, resultando en una pérdida de 13 millones de años adicionales de vida, mientras que para el año 2020 la CDC estimó un exceso de muertes “relacionadas” al COVID en 376.504. Dada la avanzada edad de las víctimas de COVID, con muertes muy concentradas especialmente en grupos de +85, “En 2017, el exceso de muertes y los años de vida perdidos en los Estados Unidos, representan una pérdida anual de vidas mayor que la asociada con la epidemia de COVID-19 en 2020.” (nota 7)

Podría objetarse que este enfoque estadístico es macabro, pero precisamente son las estadísticas y la deshonestidad estadística lo que ha conducido a los medios a la histeria y a una supresión gubernamental sin precedentes de las libertades humanas básicas, incluyendo el mismo culto a Dios. La manipulación estadística es esencial para la narrativa oficial que pinta al COVID-19 como una plaga del fin del mundo, justificando imposiciones indefinidas sobre la libertad humana, incluyendo la supresión del culto divino, por los mismos gobiernos militantemente anti-cristianos en los que el Prof. De Mattei inexplicablemente parece confiar como defensores de buena fe del “bien común.” (cf. LMV págs. 51, 53, 54, 55, 58, 60, 62).

El Bien Común no requiere de vacunas COVID derivadas de abortos

Volviendo a las vacunaciones COVID en particular, LMV hace referencia (págs. 55.56) a ejemplos históricos de la imposición localizada de vacunas obligatorias contra la viruela en Nápoles, Palermo y en los Estados Pontificios a principios del siglo 19. La viruela no tratada tiene una tasa de mortalidad del 30{a28caa5256ef5c99ad8018d288d4660307d817b265b2401469694a7ea8a1dee6} incluso en la actualidad (nota 8), lo que difícilmente proporciona una justificación actual para una “vacunación para todos” (pág. 57), incluyendo niños, con una vacuna COVID experimental derivada de abortos. En cuanto a los niños, hasta los “verificadores de hechos” del ala izquierda están forzados a admitir que ellos tienen mucho más riesgo de contraer influenza que COVID. (nota 9) Y, sin embargo, no hay una vacuna obligatoria contra la influenza para los niños, ni para nadie más, ni siquiera para los ancianos más vulnerables, que mueren a causa de la influenza por decenas de miles cada año.

Con todo, LVM parece aceptar como un hecho que la vacunación obligatoria masiva para el COVID-19 es necesaria para el bien común. Esta afirmación ha sido lanzada en el mundo católico con una aparente desconsideración de los límites utilizados en estas vacunas, como lo admiten sus propios fabricantes. Ninguna de las vacunas COVID-19 que está siendo administradas ahora, indiscriminadamente del mismo modo a los jóvenes como a los ancianos sobre la base del “uso en caso de emergencia”, fueron si quiera testeadas durante los ensayos para la prevención o la transmisión de la infección, sino solo para la reducción de los síntomas en individuos infectados. No hay una evidencia científica sólida que las vacunas, que ni siquiera estén diseñadas para este propósito, detendrán o incluso limitarán el avance del virus en la comunidad en general.

Por el contrario, como lo admite un artículo del prestigioso diario Nature: “Es posible que las vacunas no detengan o no disminuyan significativamente los cambios de la infección. Pero los pinchazos podrían hacer que las personas infectadas sean menos capaces de transmitir el virus, o de hacerlas menos infecciosas, y de esta manera reducir la transmisión «. (nota 10) Los estudios hasta ahora son limitados y tentativos, mientras que los datos duros suministrados a la FDA por Moderna, por ejemplo, muestran una diferencia estadísticamente insignificante en los casos asintomáticos en un grupo vacunado de cerca de 14.000, versus un grupo controlado de no vacunados del mismo tamaño. (nota 11) Como concluye un reportaje de Reuters: “No existe actualmente evidencia concluyente para afirmar que la vacuna COVID-19 impide que las personas propaguen el virus que causa la enfermedad, ni la hay para lo contrario.” (nota 12)

No causa sorpresa entonces que Chile, que lidera la vacunación mundial para el COVID, no ha disminuido el aumento de los “casos” de COVID-19 (la palabra “casos” es en sí misma un abuso de la terminología, que infunde temor denotando meros resultados de la prueba positiva del PCR más que los casos reales de enfermedad clínica (una “casodemia más que una pandemia). Por el contrario, como el 16 de abril donde se produjo un “pick” récord de “casos”, hasta ahora con 1.1 millones. Está claro que las vacunas no han tenido ningún efecto de disminución en la transmisión generalizada, que es el curso natural imparable de un virus en cualquier caso y que conduce a la inmunidad de rebaño. “Nunca dijimos que la vacunación sería la única respuesta», manifestó el Ministro de Salud de Chile, Enrique Paris. “Tenemos que vacunarnos, pero también tenemos que estar atentos a otras cosas como la movilidad reducida, el uso de mascarillas, lavarnos las manos y el distanciamiento social para que el virus no se difunda.” (nota 13) En otras palabras, las vacunas han probado su inutilidad para prevenir la transmisión viral. Incluso después de las vacunaciones masivas, nada cambia en el régimen COVID-19.

He ahí que en los Estados Unidos, donde la manía por la vacunación ha alcanzado proporciones ridículas, “los expertos en salud” (nota 14) y los medios que son sus colaboradores, (nota 15), liderados por el insufrible Anthony Fauci, (nota 16) ahora por unanimidad declaran que incluso con la vacunación uno debe todavía usar mascarillas en público (no, dos mascarillas) (nota 17), practicar el “distanciamiento social” de seis pies (nota tr.: casi dos metros) (una regla arbitraria que parece haber caído del cielo) y evitar las grandes reuniones en un futuro próximo o tal vez para siempre. E incluso más ridículamente, el gobierno, los “expertos”, y los medios han comenzado a lanzar afirmaciones de que las “variantes” del virus pueden escapar de las vacunas actuales y que nuevas vacunas derivadas de abortos, administradas anualmente, serán necesarias, junto a nuevos confinamientos. (nota 18) Mientras tanto, Pfizer justo ha anunciado que se requerirá de una tercera dosis de lo que se supone sería una vacuna de dos dosis, en los próximos seis a doce meses, con revacunaciones anuales posteriores, incluyendo “vacunas de refuerzo” para las “variantes”. (nota 19) ¡Y todo esto por una vacuna que ni siquiera puede garantizar prevenir el contagio viral! Pero ciertamente para los proveedores de la vacuna COVID derivadas de abortos hay mucho dinero que ganar.

Por ahora, debiera ser perfectamente obvio que el argumento de la vacunación COVID como necesaria para proteger el “bien común” no tiene una base creíble. Incluso el beneficio prometido de estas vacunas para el alivio de los síntomas individuales, la única promesa que se hizo, la cual LVM no parece reconocer, se está desmoronando rápidamente, con un sinfín de “vacunas de refuerzo” derivadas de abortos en el horizonte.

Que las vacunas COVID, según lo admitido por los propios gobiernos, sean esencialmente inútiles para prevenir el curso natural e inevitable de la propagación viral, pone de manifiesto la creciente evidencia de los peligrosos defectos de estas terapias derivadas de abortos, autorizadas a la ligera. En este mismo momento, hasta la políticamente corrompida FDA ha recomendado “una pausa” en el uso de la vacuna experimental derivada de abortos, de Johnson & Johnson (todas las vacunas COVID son experimentales) porque un número de personas que se la había colocado, particularmente mujeres en edad fértil están sufriendo un raro, y en algunos casos fatales, desórdenes en la coagulación de la sangre. (nota 20) La vacuna derivada de abortos de AstraZeneca está causando el mismo potencialmente fatal trastorno en Europa, promoviendo que “un número en cascada de países europeos” suspendieran su uso. (nota 21) Dr. Richard Kuhn, un virólogo de la Purdue University, observando los incidentes de EE. UU y de Europa señala que “parece que la vacuna desencadena una respuesta de anticuerpos que activan las plaquetas, provocando coágulos.” (nota 22)

La base de datos de EudraVigilance de la Agencia de Médica Europea (EMA) registra casi 7.000 reportes de muertes relacionadas con la vacuna COVID: 4.036 muertes después de la inoculación con la vacuna COVID de Pfizer; 1.922 muertes después que fuera administrada la vacuna de Moderna y 1.234 muertes siguieron a la inyección con el producto de AstraZeneca. En los Estados Unidos, el Sistema de notificación de reacciones adversas a las vacunas (VAERS) registra casi 3.005 muertes y 56.869 “reacciones adversas” a las inyecciones de coronavirus, incluyendo “620 casos de Parálisis de Bell y 110 abortos espontáneos producidos tras la vacunación.” (nota 23) Las muertes reportadas y los efectos adversos son probablemente una fracción del número total.

Evidenciando el conocimiento corporativo de cuan peligrosas se pueden volver sus vacunas experimentales derivadas de abortos, las Grandes Farmacéuticas, en asociación con el Gran Gobierno, se han dotado de total inmunidad en virtud de la Ley PREP en contra de las denuncias por las lesiones y muertes relacionadas con la vacuna COVID, obligando a las víctimas a tener que recurrir a los mismos fondos del gobierno federal, que casi nunca ha pagado ni siquiera la cantidad limitada permitida para las reclamaciones de la Ley PREP contra los gigantes farmacéuticos. (nota 24)

En el comentario de LMV, decididamente favorable a la vacuna COVID, tampoco se menciona la deshonesta manera en la cual se obtuvo la autorización para el uso de emergencia (EUA) para estas vacunas en primer lugar. Un fabricante de un medicamento solo puede obtener una EUA si “no existen adecuadas, aprobadas y disponibles alternativas” para el tratamiento de una enfermedad. (nota 25) Sin embargo, existen varias alternativas para el tratamiento que la capturada-por-la-industria FDA pudo haber aprobado, si no fuera por la interferencia política claramente destinada a no dejar más alternativa que las vacunas derivadas de abortos.

Considerar, primero que todo, la hidroxicloroquina combinada con zinc, que resulta ser el estándar de tratamiento a la primera aparición del COVID a través de Asia, donde las muertes relacionadas al COVID son mucho más bajas per cápita que en Occidente.

Como lo señala un informe técnico, mientras la hidroxicloroquina “de alguna manera se ha convertido en un futbol político en Occidente”, solamente porque Trump le endorsó, como todos saben, el haber sido empleada en los países asiáticos con gran éxito en las primeras etapas de la infección. (nota 26) Hasta Italia ha reconsiderado su rechazo por motivos políticos de la hidroxicloroquina. Tal como lo reporta el diario Nature: “Los doctores en Italia una vez más autorizaron prescribir hidroxicloroquina para los pacientes de COVID-19,” siguiendo una decisión de diciembre de 2020 del Consiglio di Stato, la corte de justicia administrativa más alta de Italia, que levantó una estúpida prohibición anterior de la agencia de salud. (nota 27)

Mi propio padre recibió hidroxicloroquina y zinc en un hogar de ancianos en Nueva Jersey en el cual él fue atrapado por el régimen COVID del estado, causándole contacto con el virus de parte de residentes infectados. Su muerte en el hospital a la edad de 96 años fue causada por una insuficiencia renal debido a la deshidratación crónica durante el confinamiento, no por el COVID-19 que contrajo en el hogar de ancianos, del cual no presentó síntomas, sino después de la administración de hidroxicloroquina. Sin embargo, dada la deshonestidad estadística citada arriba, su certificado de muerte establece que una falla respiratoria debido al COVID-19 fue la causa de muerte, una descarada mentira, quizás incentivada por los mayores reembolsos hospitalarios por muertes relacionadas con el COVID.

En los Estados Unidos, sin embargo, la FDA, sucumbiendo a la presión política de los medios anti-Trump, los Demócratas, y las Grandes Farmacéuticas revocaron su EUA para el uso fuera del etiquetado de la hidroxicloroquina para tratar el COVID en junio del 2020. (nota 28) Sin embargo, estudio tras estudio han mostrado que la terapia es altamente efectiva si es administrada lo bastante temprano. (nota 29) Por el contrario, no son convincentes los estudios hechos a toda prisa que afirman que no se muestra ningún beneficio, incluyendo un trabajo de mala calidad en The Lancet, del que se tuvo que retractar, una gran vergüenza para esa augusta revista, porque los autores habían cometidos errores “que un estudiante de primer año de estadística” pudo detectar. (nota 30) Tal como correctamente observó un comentarista: “A mí esto me parece que, en su esfuerzo por refutar a Trump, algunos de estos estudios que involucran cloroquina o hidroxicloroquina han sido politizados. Tomaría cualquiera de estos estudios con escepticismo. Es una lástima. Espero algo mejor de la comunidad científica, no dejen que la política afecte la objetividad de un estudio. Y estoy diciendo esto como alguien a quien ni siquiera le gusta Trump.” (nota 31)

También está disponible como un tratamiento alternativo la Ivermectina, la “maravillosa droga” tan ampliamente aclamada ganadora del Premio Novel, derivada de un microorganismo encontrado en el suelo de Japón y ya aprobado por la FDA para uso antiparasitario. Existe una poderosa evidencia de numerosos estudios, ya sea observacional como de control aleatorio, de una importante mejora en los resultados, incluía una drástica baja de la mortalidad, gracias al tratamiento profiláctico, temprano y hasta tardío. (nota 32)

A pesar de las críticas fulminantes de las Grandes Farmacéuticas, de los Demócratas, de los medios y de la FDA, similar al de la jihad de las organizaciones anti-Trump contra la hidroxicloroquina, la Ivermectina está en uso a través del mundo en el tratamiento del COVID-19. (nota 33) En un testimonio ante el Congreso, el Dr. Pierre Kory, que ha tratado a sus pacientes con Ivermectina, la llamó un “milagro” que “básicamente anula la transmisión de este virus.” (nota 34) El video de su testimonio fue censurado por Youtube, evidenciando la férrea determinación de los poderes fácticos para dejar que la gente muera por falta de un tratamiento que podría haberlos salvado y así las vacunas COVID puedan ser presentadas como la única opción.

La inexplicable ingenuidad con respecto a los regímenes COVID-19

Mientras que los hechos precedentes muestran que las vacunas COVID derivadas de abortos son, de acuerdo con las propias insinuaciones del gobierno, básicamente inútiles como medidas para el bien común, ellas están sirviendo bastante bien como instrumentos para el control de la población vía “pasaportes sanitarios”, amenazando con el Estado y ya siendo requeridos por las hegemonías corporativas y patronales, y exigido en lugares de reunión masivo con el estímulo del Estado. Pero, el Profesor De Mattei se burla ante la idea de que estas vacunas puedan ser parte de una “macro conspiración causante de daño a la humanidad…” (LMV, pág 50) Y, en Rorate Caeli, él defiende su publicación descalificando a sus críticos como “antivacunas” en general, menospreciando sus protestas contra la “dictadura sanitaria” colocando esa frase entre despectivas comillas, (nota 35) mientras que seguramente está al tanto de que el Obispo Athanasius Schneider ha condenado con razón una “dictadura sanitaria” (nota 36) cuya existencia es evidente. Además, sugiere que sus críticos son partidarios de una infundada teoría “conspirativa”, y que deberían (pareciera) simplemente colocar su confianza en el Gran Gobierno y en las Grandes Farmacéuticas. Qué desconcertante es ver al Prof. De Mattei utilizar peyorativos tan demagógicos (es decir, “antivacunas”, “teóricos de la conspiración”) que él debe saber que son el golpe de gracia en la corte de la opinión pública. ¿Le gustaría ser denominado un “vacunador militante” o “covidiano” o un apologista del “coronafascismo”?

En cuanto a lo que refiere al tema de “una macro-conspiración causante de daño a la humanidad,” el Prof. De Mattei seguramente sabe que la palabra conspiración se deriva de la palabra latina conspirare, que significa, “respirar juntos”, lo cual denota mucho más que una caricatura de secretos encuentros de figuras siniestras en guaridas subterráneas de islas privadas. Y, con la misma certeza, él sabe que el curso entero de la historia humana, desde el derrocamiento del Altar y del Trono, ha sido un respirar juntos de aquellas fuerzas, tanto públicas como privadas, que buscan “dañar a la humanidad” subordinando a todos y todo al poder del estado secular. El mismo estado secular que cierra las iglesias en nombre de la contención de un virus mientras las fábricas de abortos, los dispensarios de mariguana, las tiendas de licores permanecen abiertas, y que exime a los musulmanes durante el Ramadán, pero no a los cristianos durante Pascua, de los límites draconianos sobre el tamaño de reuniones públicas. (nota 37) No es la autoridad confiable sobre la protección del bien común que el Prof. De Mattei parece suponer.

En este sentido, el Prof. De Mattei haría bien en revisar la evidencia de los poderes que están “respirando juntos”, como el notable documento titulado “La pandemia SPARS de 2025 -2028” (The SPARS Epidemic of 2025-2028) (SPARS) publicada por el John Hopkins Center for Health Security, en octubre 2017, durante el primer año de la administración de Trump. Este “futurístico escenario para comunicadores de riesgo para la salud pública” presenta una novel pandemia imaginaria de coronavirus y presenta literalmente un reglamento de jugadas para persuadir al público de someterse a vacunaciones masivas con “drogas novedosas y/o en investigación” que resultan tener graves efectos secundarios. A propósito de documentos de muestra y de escenarios hipotéticos, SPARS anticipa tempranamente, más de dos años antes de la emergencia del COVID-19, los mismos elementos del régimen COVID-19 que ahora oprimen a cientos de millones de almas:

Cómo manipular los recursos de internet que contradicen la narrativa oficial y son consultados por personas que “interactúan solo con aquellos con los que están de acuerdo…” (pág.1)

Unos hipotéticos artículos nuevos y “alerta de salud” acerca de un “nuevo coronavirus,” llamado SPARS, primero contraído por asistentes a una iglesia, y que es declarado imposible de contener con las medidas usuales, como lo muestran los contagios “pick” cuando las personas salen de sus hogares en el día de Acción de Gracias. (págs. 5, 8)

El gobierno subvenciona prueba para las nuevas vacunas SPARS, con la autorización del uso de emergencia y la inmunidad de responsabilidad bajo la Ley PREP. (pág. 12)

Unas nuevas hipotéticas fuentes informativas alterativas levantan oposición cuando el público se da cuenta de que la nueva vacuna en realidad no previene o no reduce la transmisión viral (pág. 14), y recomienda usar las redes sociales para contrarrestar esta mala publicidad (pág. 18). (nota 38)

Se enfrenta a un nuevo escenario con las noticias de nuevos e incluso mortales efectos secundarios de la nueva vacuna SPARS, llamada “Corovax”, incluyendo negativas declaraciones de “varios miembros del Congreso” que están usando las redes sociales “para difundir sus propias creencias personales bajo la guisa de cargos públicos.” (págs. 19-20)

Los puntos de discusión sobre cómo el gobierno y los expertos en salud pueden promover Corovax como “el antiviral de elección” a pesar de los temores públicos. (pág. 24)

Usando celebridades, estrellas del hip-hop, y un ex – presidente para promover Corovax después de que el público se da cuenta de que las tasas de mortalidad para SPARS no son tan altas como originalmente se describió. (pág.26)

La necesidad de mostrar a “altas figuras públicas” siendo vacunadas. (págs. 26, 28)

El control gubernamental de la narrativa a través de los medios de comunicación social, contrarrestando los mensajes críticos de los portales y no descuidar “varias plataformas populares” donde florece una contra narrativa. (pág. 29-30)

Rechazando las críticas contra la FDA y los expertos en salud en “Twitter, Facebook, Tumblr, Vine, y ZapQ,” donde las personas están diciendo que “los mensajes cambiantes solamente prueban que los científicos sabían muy poco acerca de cómo tratar con SPARS” y “el floreciente movimiento de medicina natural” está ganando terreno. (pág. 31-32)

Contener la “disminución de la confianza pública en las declaraciones oficiales sobre los riegos y beneficios antivirales” y “cómo las autoridades [pueden] sentar mejor las bases para la liberación” de Corovax. (pág. 34)

Cómo responder a “los grupos Republicanos ZapQ” que están reportando ampliamente sobre las protestas contra la política de salud pública como “otro ejemplo más de las políticas liberales en acción,” provocando que los “Republicanos [dejen] de seguir las noticias y las cuentas de Twitter de los departamentos de salud pública de sus estados y las locales.” (pág. 33-34)

El monitoreo y presencia gubernamental en los medios de comunicación social para contrarrestar “la creciente tendencia de las personas a construir sus propias “percepciones situacionales” de un evento a través de las redes sociales…” (págs. 39-40)

Contener las objeciones religiosas de cómo fue desarrollado Corovax (usando el ligeramente velado ejemplo de musulmanes objetando la vacuna porque es derivada de una usada en cerdos). (pág. 44)

Manipulando las búsquedas de Google y los videos de Youtube que muestran efectos negativos del Corovax, así se fuerza a los observadores a mirar antes el contenido positivo contrario a lo que ellos han elegido ver, una iniciativa que “requirió de funcionarios de gobierno para aprovechar las relaciones en la industria de la tecnología de la información, incluidas las muchas empresas involucradas con las redes sociales…” (pág. 55)

El manejo de la inquietante evolución una vez que comenzó la distribución de Corovax, “el movimiento antivacunas movilizó sus recursos” y comenzó a “difundir el mensaje de que Corovax fue probado inadecuadamente y que tenía efectos secundarios desconocidos y de largo plazo…” (pág. 43-44)

Lidiar en las discusiones públicas de Facebook, Tumblr, Snapchat, Youtube y los foros ZapQ acerca de “la creciente preocupación por los efectos secundarios de Corovax.” (pág 45-46)

Exhibir ejemplos de antiguos políticos antivacunas que se “redimieron” a sí mismos sometiéndose a la vacunación. (pág. 47)

Estrategias de comunicación para “irrumpir y entrar en contacto con los otros grupos aislados que se oponen” a la vacuna “y podrían ponerse ellos mismos en riesgo, y a otros, durante el rebrote…” (pág. 48)

Estrategias de comunicación para tratar con emergentes síntomas neurológicos y otros efectos a largo plazo de Corovax, y una pública protesta cuando la Ley PREP aparezca ser inadecuada para la compensación a las víctimas. (págs. 60-63)

Estrategias de relaciones públicas para consolar a las víctimas del daño de la vacuna, incluyendo una carta Presidencial “para reconocer el sacrificio que los vacunados han hecho en nombre de sus comunidades o para consolarlos en su pena por este sacrificio.” (págs. 64-65)

Hacerse cargo de las “teorías conspirativas” de que el virus causante de la pandemia se ha “escapado de un laboratorio secreto del gobierno probando armas biológicas.” (pág. 66)

Es asombroso que el documento SPARS apareciera más de dos años antes de que cualquiera escuchara algo sobre “el nuevo coronavirus”, que pondría a nuestro mundo patas para arriba con una interminable “emergencia sanitaria” que se ha jugado casi exactamente igual a este escenario de “juegos de guerra”. Uno no podría pedir mejor evidencia de que los regímenes COVID-19 ahora vigentes fueron planeados por largo tiempo, incluyendo el maniático empuje a inocular al planeta entero con una nueva vacuna, una y otra vez, nada menos.

Solo una inexplicable ingenuidad en un agudo crítico, por lo demás, de la modernidad política puede explicar la pasiva aceptación del LMV al estatus quo del COVID-19, simplemente como una protección del gobierno del bien común más que como el tan esperado paradigma del Gran Reseteo que, desde luego, el Papa Bergoglio incesantemente promueve, como el Foro Económico Mundial se complace en notar en un artículo titulado, “Esta es la receta del Papa para reajustar la economía global en respuesta al COVID-19” (“Here’s the pope’s prescription for resetting the global economy in response to COVID-19”.)

Quizás la misma ingenuidad explicaría por qué alguien es también un tan agudo crítico del pontificado Bergoliano, no sacara ninguna inferencia adversa de la próxima conferencia vaticana sobre “Salud Global”, con intervenciones de los CEO de Moderna y Pfizer (fabricantes y distribuidores en masa de vacunas COVID derivadas de abortos), la proaborto Chelsea Clinton, el omnipresente Anthony Fauci (un pequeño tirano y agente publicitario de la industria farmacéutica), el vicepresidente de Google Health y, por sus especiales conocimientos sobre “salud mundial” de Joe Perry, de Aerosmith, que no duda en “ponerse la vacuna” con el fin de proveer el ejemplo de la celebridad que prevé el documento SPARS.

Una sesión en la agenda es “La religión y la Pandemia,” en la cual “los líderes religiosos discuten tópicos que van desde porqué tenemos una pandemia hasta las responsabilidades sociales…y cómo podemos tener un impacto.”

Reveladoramente no existirá ninguna discusión sobre la tiránica supresión de la religión por los regímenes COVID-19, cuyos regímenes Bergoglio, que se coloca una inútil mascarilla ceremonial en el momento apropiado, también defiende, con una sombría previsibilidad, incluyendo una columna de opinión en el New York Times en la cual él “fustiga a los manifestantes anti-confinamiento.” (nota 39)

Conclusión:

Dados todos los puntos presentados aquí, estoy desconcertado cómo el Prof. De Mattie no puede ver lo que el asunto de la vacuna COVID levanta en el contexto del interminable “teatro cuarentena” del absurdo, en el cual el gobierno mientras más impone restricciones y demandas, más se aleja de la meta de un retorno a la normalidad y una restauración de las libertades humanas básicas, porque los regímenes COVID-19 nunca fueron sobre el bien común, sino más bien sobre la “Nueva Normalidad” del Gran Reseteo, en la cual la vacunación universal originada en el aborto serviría como una especie de impía comunión.

Haciendo caso omiso de los hechos que indican que las vacunas derivadas de abortos no son del todo esenciales para la protección del bien común, LVM sin crítica adopta la línea del Gran Gobierno y de las Grandes Farmacéuticas, descartando todas las objeciones al programa como solamente la mirada de “una pequeña minoría…en términos generales, formada por médicos con poca autoridad, buscando exposición en los medios y siendo incapaces de proveer evidencia documentada a sus reclamos.” (LMV pág. 50). El Prof. De Mattei es por lo demás un sutil pensador, por eso es de la peor clase de crudeza polémica descartar como meros buscadores de publicidad a médicos tratantes de primera línea, científicos, y otros críticos bien informados sobre un empuje mundial gubernamental sin precedentes a la inoculación con vacunas derivadas de abortos que incluso no están mostrando prevenir el contagio del virus, y que ya están mostrando los efectos secundarios que amenazan la vida causando la suspensión generalizada de su uso.

El contexto de los hechos que yo he esbozado en esta Parte 1, debería ser suficiente para indicar que: social, espiritual, política, judicial y hasta médicamente hablando, LMV defiende un estatus quo que es realmente bastante indefendible, incluso antes de que arribemos a los problemas puramente morales presentados por las vacunas que no existirían si los niños no hubieran sido asesinados en el útero. Uno se pregunta por qué, por tanto, el Prof. De Mattei incluso considera necesario argumentar tan extensamente sobre la “licitud moral” de las vacunas COVID derivadas del aborto, argumento al que me referiré en la Parte 2 de esta serie.

Continuará…

[1] John P. Ioannidis, “Tasa de mortalidad por infección de COVID-19 inferida a partir de los datos de seroprevalencia” Bulletin of World Health Organization, 14 de octubre, 2020 (versión revisada, p. 7).

[2] Cf. Pascal James Imperato, “La segunda pandemia de cólera (1826-1849) en el Reino de las Dos Sicilias con especial referencia a las ciudades de San Prisco y Forio d’Ischia” Journal of Community Health, Dec. 2015.)

[3] Cf. “Un tercio de las muertes por coronavirus en EE. UU. están relacionadas con los hogares de ancianos” NY Times, 31 de marzo, 2021.

[4] Cf. https://www.statista.com/statistics/1105061/coronavirus-deaths-by-region-in-italy.

[5] Cf. https://www.statista.com/statistics/568024/death-rate-in-italy.

[6] Cf. “La gran Declaración de Barrignton” en cuyos firmantes se incluyen miembros de las facultades de Harvard, Stanford, Oxford, y Cambridge.

[7] Samuel H. Preston and Yana C. Vierboom, “El exceso de mortalidad en los Estados Unidos en el siglo 21” Actas de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América (20 de abril, 2021).

[8] Cf. Organización mundial de la Salud, “Smallpox”.

[9] Cf. Phil Galewitz, “¿Verdadero o falso? DeSantis dice que el COVID es de menor riego para los chicos en edad escolar que la gripe,” Kaiser Health News, 20 de agosto, 2020. (“Para los niños menores de 14 y los más jóvenes, en Florida, la tasa de mortalidad del COVID-19 es de 0.009{a28caa5256ef5c99ad8018d288d4660307d817b265b2401469694a7ea8a1dee6}, por lejos más bajo que el 0.01{a28caa5256ef5c99ad8018d288d4660307d817b265b2401469694a7ea8a1dee6} para la gripe en este grupo etario.)

[10] Smriti Mallapaty, “¿Pueden las vacunas COVID detener la transmisión? Los científicos compiten para encontrar las respuestas.” Nature, 19 de febrero, 2021.

[11] “¿Las cunas Coronavirus detienen la transmisión del Coronavirus? Esto es lo que dicen las investigaciones.” Advisory Board, 4 de marzo, 2021. Por su parte Moderna encontró que su investigación suplementaria presentada a la FDA, basada en datos de pruebas en hisopos nasales, solo 14 de las 14.134 personas que recibieron su vacuna tenían un caso asintomático de COVID-19, comparado con las 38 de 14.073 personas en el grupo de control.”)

[12] “Verificación de los datos: los científicos aún no saben si las vacunas COVID-19 reducen la transmisión del virus,” Reuters, 18 de enero, 2021.

[13] Rafael Romo, “El despliegue de la vacunación en Chile fue rápido y amplio, ¿por qué entonces están aumentando los casos de COVID-19?, CNN, 15 de abril, 2021.

[14] Cf. Katie Kerwin McCrimmon, “Continúe usando las mascarilla incluso después de obtener su vacuna COVID-19”, UCHealth, 20 de enero, 2021.

[15] Cf. Apoorva Mandavilli, “Por qué las personas vacunadas deben seguir usando una mascarilla,”NY Times, 8 de diciembre, 2020 (actualizado al 2 de abril, 2021).

[16] “Dr. Fauci explica porqué debes seguir usando la mascarilla aún después de obtener la vacuna COVID”, NBC Chicago, 5 de marzo, 2021.

[17] Cf. Adrianna Rodriguez, ¿Dos mascarillas son mejor que una? La doble mascarilla “simplemente es de sentido común” para evitar la propagación de COVID-19, dice Fauci,” USA Today, 26 de enero, 2021.

[18] Cf. Apoorva Mandavilli and Benjamin Mueller, “Las variantes del virus amenazan con alargar la pandemia, según los científicos,” NY Times, 3 de abril, 2021.

[19] Berkeley Lovelace, Jr., “CEO de Pfizer señala que es probable que una tercera dosis de la vacuna Covid se requiera en 12 meses,”CNBC, 15 de abril, 2021.

[20] Cf. Declaración conjunta de los CDC y la FDA sobre la vacuna COVID-19 de Johnson & Johnson, 13 de abril, 2021.

[21] Frank Jordans, “La mayor parte de las naciones europeas suspende el uso de la vacuna AstraZeneca”, Associated Press, 15 de marzo, 2021.

[22] Dr. Amanda Benarroch, “Científicos exploran el posible vínculo entre la vacuna Johnson Johnson, AztraZeneca y los problemas con los coágulos de sangre”ABC News, 17 de abril, 2021.

[23] Raymond Wolfe, “Más de 10.000 muertes tras las inyecciones COVID reportadas por las agencias de E.E U.U y Europa”, LifeSiteNews, 14 de abril, 2021.

[24] Cf. MacKenzie Sigalos, “No puedes demandar a Pfizer o a Moderna si tienes graves efectos secundarios por la vacuna Covid. Es probable que el gobierno tampoco te indemnice por los daños,”CNBC, 17 de diciembre, 2020.

[25] FDA, “Autorización para el Uso de Emergencia” (“Emergency Use Authorization”.)

[26] Dr. Christina Lin, “¿Por qué los países asiáticos usan hidroxicloroquina para el Covid-19 a pesar del rechazo de Occidente?,ISPSW Strategy Series, Edición No. 711, agosto 2020.

[27] Fabio Turone, “La normativa da luz verde a la controversial terapia COVID-19,” Nature, 18 de diciembre, 2020.

[28] Cf. Comunicado de prensa de la FDA : “Actualización Coronavirus (COVID-19): FDA revoca la Autorización para el Uso de Emergencia a la Cloroquina e hidroxicloroquina”, 15 de junio, 2020

[29] Ver: https://www.henryford.com/news/2020/07/hydro-treatment-study (“Treatment with Hydroxychloroquine Cut Death Rate Significantly in COVID-19 Patients, Henry Ford Health System Study Shows”) and https://tinyurl.com/4kkbuxmm. See also https://www.americasfrontlinedoctors.org/hcq/faqs (on the use of); https://www.americasfrontlinedoctors.org/hcq/the-science-of-hcq (on the science of); https://www.americasfrontlinedoctors.org/hydroxychloroquine (general info).

[30] Erika Edwards, “The Lancet se retracta de un amplio estudio sobre la hidroxicloroquina,” NBC News, 4 de junio, 2020.

[31] Cf. https://debatepolitics.com/threads/hydroxychloroquine-a-drug-promoted-by-trump-failed-to-prevent-healthy-people-from-getting-covid-19.402091/page-4.

[32] Cf. FLCCC Alliance, “Ivermectina en el COVID-19”. Ver también: https://covid19criticalcare.com/wp-content/uploads/2020/11/FLCCC-Ivermectin-in-the-prophylaxis-and-treatment-of-COVID-19.pdf (una colección de estudios).

[33] Ibid. (mapa de países y regiones que han optado por la Ivermectina).

[34] Cf. Comité del Senado de los E.E U.U para la Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales, Audiencia: “Tratamiento ambulatorio temprano: parte esencial de la solución al COVID-19, Parte II”, 8 de diciembre, 2020. El video del testimonio del Dr. Kory está disponible también aquí.

[35] “Roberto de Mattei: https://adelantelafe.com/diez-preguntas-a-los-antivacunas/

[36] “https://marchandoreligion.es/2020/03/nos-gloriamos-en-las-tribulaciones-vivir-la-fe-cuando-el-culto-publico-es-prohibido/ (nota traducción: hemos citado el texto de monseñor Schneider en español)

[37] Chris Tomlinson, “La policía francesa tiene instrucciones de flexibilizar las normas de cierre para los musulmanes durante el Ramadán” Brietbart, 17 de abril, 2021.

[38] Anthony Fauci, hizo exactamente eso en respuesta a la pregunta de Tucker Carlson sobre porqué las mascarillas y el distanciamiento social son necesarios si la vacuna realmente funciona. (Entrevista en la CNN, 14 de abril, 2021, https://100percentfedup.com/tucker-fires-back-at-fauci-what-are-you-really-telling-us-here.)

[39] Oma Seddiq, “El Papa Francisco vapulea a los manifestantes anti-confinamiento y alaba a los trabajadores de la salud en el New York Times op-ed,” Business Insider, 27 de noviembre, 2020.

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