• Lun. May 23rd, 2022

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

V Domingo Tiempo Ordinario ciclo C Misa N.O

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Noli timere: ex hoc iam homines eris capiens.

V Domingo Tiempo Ordinario ciclo C Misa Novus Ordo. D. Vicente Ramón Escandell

1. Relato Evangélico (Lc 5, 1-11)

Una vez que la gente se agolpaba en torno a él para oír la palabra de Dios, estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».

Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».

Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse.

Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador». Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Y Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres».

Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

2. Comentario exegético: San Ambrosio de Milán (340-397)

Y subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le rogo que se apartase un poco de la tierra.

Habiendo tomado San Mateo su parte, San Lucas ha elegido la barca desde la que Pedro había de pescar. La de Pedro no está agitada; esta agitada la que tiene Judas; aunque eran muchos los méritos de los discípulos en ella embarcados, sin embargo, estaba agitada por la perfidia del traidor. En ambas estaba Pedro, pero, firme en sus méritos, se agita por los de los otros. Huyamos del pérfido, huyamos del traidor, no sea que por uno muchos fluctuemos. Por eso no hay ninguna agitación en la barca que conduce la prudencia, de la cual está ausente la perfidia, y la impulsa la fe. ¿Cómo podía estar agitada, teniendo por piloto a aquel sobre el cual está fundada la Iglesia? Hay agitación cuando la fe es débil; seguridad cuando la caridad es perfecta.

Tratado sobre el Evangelio según san Lucas, L. IV, 70

3. Reflexión

Adorad a Dios sus ángeles todos; lo oyó y se alborozó Sion, y se regocijaron las hijas de Judá. Reina el Señor, regocíjese la tierra; alégrense todas las islas.1

La liturgia de este quinto domingo del tiempo ordinario nos presenta el tema de la llamada divina.

En una visión majestuosa, Isaías se encuentra en presencia del Señor tres veces Santo y lo invade un gran temor y el sentimiento profundo de su propia indignidad. Pero un serafín purifica sus labios con una ascua y borra su pecado, y él, sintiéndose preparado para responder a la llamada, exclama: <<Heme aquí, Señor, envíame>>. La misma sucesión de sentimientos está presente en el episodio de la pesca milagrosa, de la que nos habla el pasaje evangélico de hoy2.

Recojámonos cerca de Jesús en la barca de Simón Pedro. La lección al pueblo ha terminado: va a dar inicio la lección dedicada a los discípulos escogidos. Va a comunicarles nuevas enseñanzas; a exigirles nuevas virtudes; a dirigirles nuevos llamamientos.

Guía tu barca mar a dentro y echa tus redes, dice Jesús a Pedro. O, lo que es lo mismo: No te contentes con la religión de las almas vulgares; acostúmbrate a dirigirte por una mayor fe, por una mayor confianza, por una mayor humildad y abnegación. ¡Penetra en la alta mar de los deseos más ardientes, de los pensamientos más elevados, de las decisiones más heroicas, de los proyectos más gloriosos! Invitación inesperada, pero extraordinariamente honorifica. ¿No nos va también dirigida?

Escuchemos la respuesta de Pedro, y aprendamos en ella a entrar de pleno en los designios que Dios ha formado acerca de nosotros. La hora es inoportuna; la naturaleza se siente vencida por la fatiga; todas las apariencias son contrarias; por Tú me invitas, y accedo sin vacilar. ¡Tú hablas y yo creo; confío en tus promesas!

He ahí al hombre de fe; aquel que se rinde ante una palabra. Creo porque lo has dicho. He ahí la verdadera confianza; la que dice: Cumplo tus ordenes porque estoy seguro de tus promesas.

¡Discípulo dichoso! No se desalienta a pesar de los fracasos anteriores. Pedro ha comprendido ya que la palabra de Dios es suficiente para triunfar allí donde fracasa todo socorro humano, y que todo aquello cuando nos manda Dios no es imposible. Comprendámoslo también de tal forma que no lo olvidemos.

4. Oración

Señor y Dios nuestro, que escoges lo débil del mundo para confundir a los fuertes y soberbios; fortalécenos con tu gracia para que, a ejemplo de Isaías y Pedro, anunciemos con valentía la gracia de tu salvación. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Rev. D. Vicente Ramón Escandell

1 Sal 96, 7-8,1

2 Cf. Benedicto XVI, Ángelus (7-II-2010)

Evangelio del domingo: V Domingo Tiempo Ordinario ciclo C Misa N.O

Pueden consultar el Evangelio en nuestra sección: Evangelio del Domingo

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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna