• Lun. May 23rd, 2022

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

San José, esposo de la Virgen

San José esposo casto-MarchandoReligion.es

Centramos la meditación en la Festividad de San José pero al final del artículo, el Rev. D. Vicente nos ofrece una breve reflexión para el III Domingo de Cuaresma

Icob autem genuit Ioseph virum Mariae

San José, esposo de la Virgen. D. Vicente Ramón Escandell

1. Relato Evangélico (Mt 1, 16.18-21.24a)

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.

2. Comentario espiritual: Dom Prospero Guéranger, OSB (1805-1875)

Protector de la Iglesia

Desde la gloria derrama san José una protección poderosa sobre los que le invocan. Escuchad la palabra inspirada de la Iglesia en la Liturgia: <<Oh, José, honor de los habitantes del cielo, esperanza de nuestra vida terrena y sostén de este mundo>>. ¡Qué poder en un hombre! Mas buscad también un hombre que haya tenido tratos tan íntimos con el Hijo de Dios, como José. Jesús se dignó someterse a él en la tierra; en el cielo tiene la dicha de glorificar a aquel del que quiso depender, a quien confió su infancia junto con el honor de su Madre.

Así, pues, no tiene límites el poder de San José; y la santa Iglesia nos invita hoy a recorrer con absoluta confianza a este Protector omnipotente. En medio de las terribles agitaciones de las que el mundo es víctima, invóquenle los fieles con fe y serán socorridos. En todas las necesidades del alma y del cuerpo, en todas las pruebas y en todas las crisis, tanto en el orden temporal como en el espiritual, que el cristiano puede encontrar en el camino, tiene una ayuda en San José, y su confianza no será defraudada. El rey de Egipto decía a sus pueblos hambrientos: “Id a José”; el Rey del cielo nos hace la misma invitación; y el fiel custodio de María tiene ante Él mayores créditos que el hijo de Jacob, intendente de los graneros de Menfis, tuvo ante el Faraón.

La revelación de este nuevo refugio, preparado para estos últimos tiempos, fue comunicado hace tiempo según el modo ordinario de proceder de Dios, a las almas privilegiadas a las cuales era confiada como germen precioso; como sucedió con la fiesta del Santísimo Sacramento, con la del Sagrado Corazón y con otras varias. En el siglo XVI santa Teresa de Jesús, cuyos escritos estaban llamados a extenderse por el mundo entero, recibió en un grado extraordinario las comunicaciones divinas a este respecto y dejó impresos sus sentimientos y sus deseos en su Autobiografía.

El Año litúrgico (Septuagésima, Cuaresma y Pasión)

3. Reflexión

El justo crece como la palma; se eleva como el cedro del Líbano plantado en la casa del Señor, en los atrios de la Casa de nuestro Dios. Bueno es alabar al Señor; y cantar salmos a su nombre, ¡oh Altísimo!i

Esposo de la Santísima Virgen y padre nutricio del niño Jesús, san José se ha convertido, por su fidelidad en cumplir humildemente la delicada y bella misión que Dios le había confiado, en el modelo de las virtudes domésticas y de los humildes quehaceres cotidianos, en el guardián de las almas puras y en el protector de los hogares cristianos.

Los grandes designios de Dios se realizan con una gran sencillez, de la que es testimonio emocionante el relato de la anunciación a José. En él aparece el Santo Patriarca con la rectitud del justo dócil a Dios.

Demos gracias a José por su caridad para con María, y aprendamos la lección que nos da.

Se halla en presencia de un misterio inexplicable: ¿cómo se conduce? Su prudencia se manifiesta en forma de caridad. Los consejos que necesita para guiarse en circunstancias difíciles, los pide a la caridad.

Caridad que refrena todo impulso de aspereza, que rechaza toda medida extrema, que está hecha de indulgencia y desconoce toda excesiva severidad. No deja Dios sin recompensa tan piadoso comportamiento.

A los que ponen en Él todas sus esperanzas, les envía sus ángeles. Escuchad lo que dice el ángel a José. Meditad una a una sus palabras, reconociendo en ellas que el hombre no es más que un instrumento en manos de Dios. Dios mismo había previsto y dispuesto todo lo sucedido.

La alegría desborda en el alma de José: Con esto José, al despertarse, hizo lo que le mandó el ángel del Señor, y recibió a su esposa. En la distribución de bienes de este mundo, ha correspondido a José el más precioso: felicitémosle. Roguémosle que nos presente a su santísima Esposa, y que nos enseñe a amarla con un amor parecido al que él le profesa.

Gustemos las delicadezas de esta santa unión; purifiquemos nuestro corazón; y esforcémonos en comprender en qué clase de alegría se encuentra, ya en este mundo la verdadera felicidad.

4. Oración

Señor Jesucristo, que escogiste a José como Esposo de tu bienaventurada Madre, protector insigne de tu Esposa la Iglesia y modelo de santidad y pureza para tus sacerdotes; haz que, por su intercesión, nos veamos libres de las asechanzas del Maligno. Que vives y reinas. Amén.

Anexo: III Domingo de Cuaresma

En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús respondió: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”. Pero el viñador respondió: “Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».

(Lc 13, 1-9)

De las actas del Papa Benedicto XVI, papa

Ángelus (7-III-2010)

La liturgia de este tercer domingo de Cuaresma no presenta el tema de la conversión.

En la primera lectura, tomada del libro del Éxodo, Moisés, mientras pastorea su rebaño, ve una zarza ardiente, que no se consume. Se acerca para observar este prodigio, y una voz lo llama por su nombre e, invitándolo a tomar conciencia de su indignidad, le ordena que se quite las sandalias, porque ese lugar es santo. Yo soy el Dios de tu padre – le dice la voz – el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob; y añade: Yo soy el que soy1.

Dios se manifiesta de distintos modos en la vida de cada uno de nosotros. Sin embargo, para poder reconocer su presencia, es necesario que nos acerquemos a Él conscientes de nuestra miseria y con profundo respeto. De lo contrario, somos incapaces de encontrarlo y de entrar en comunión con Él. Como escribe el apóstol san Pablo, también este hecho fue escrito para escarmiento nuestro: nos recuerda que Dios no se revela a los que están llenos de suficiencia y ligereza, sino a quien es pobre y humilde ante Él.

En el pasaje del evangelio de hoy, Jesús es interpelado acerca de algunos hechos luctuosos: el asesinato, dentro del templo, de algunos galileos por orden de Poncio Pilato y la caída de una torre sobre algunos transeúntesii.

Frente a la fácil conclusión de considerar el mal como un efecto del castigo divino, Jesús presenta la imagen verdadera de Dios, que es bueno y no puede querer el mal, y poniendo en guardia sobre el hecho de pensar que las desventuras sean el efecto inmediato de las culpas personales de quien las sufre, afirma: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.iii

Jesús invita a hacer una lectura distinta de esos hechos, situándolos en la perspectiva de la conversión: las desventuras, los acontecimientos luctuosos, no deben suscitar en nosotros curiosidad o la búsqueda de presuntos culpables, sino que debe representar una ocasión para reflexionar, para vencer la ilusión de poder vivir sin Dios, y para fortalecer, con la ayuda del Señor, el compromiso de cambiar de vida.

Frente al pecado, Dios se revela lleno de misericordia y no deja de exhortar a los pecadores para que eviten el mal, crezcan en su amor y ayuden concretamente al prójimo en situación de necesidad, para que vivan la alegría de la gracia y no vayan al encuentro de la muerte eterna.

Pero la posibilidad de conversión exige que aprendamos a leer los hechos de la vida en perspectiva de fe, es decir, animados por el santo temor de Dios. En presencia del sufrimientos y lutos, la verdadera sabiduría es dejarse interpelar por la precariedad de la existencia y leer la historia humana con los ojos de Dios, el cual, queriendo siempre y solamente el bien de sus hijos, por un designio inescrutable de su amor, permite a veces que se vean probados por el dolor para llevarles a un bien más grande.

Recemos a María santísima, que nos acompaña en el itinerario cuaresmal, a fin de que ayude a cada cristiano a volver al Señor de todo corazón. Que sostenga nuestra decisión firme de renunciar al mal y de aceptar con fe la voluntad de Dios en nuestra vida.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Rev. D. Vicente Ramón Escandell

1 Ex 3, 6.14

i Sal 91, 13-14,2

ii Cf. Lc 13, 1-5

iii Lc 13, 2s.

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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna