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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

¡Escándalo! ¿Hemos llegado a la ruína espiritual?

PorMiguel Serafín

Feb 17, 2020
ruína espiritual´-MarchandoReligion.es

El presidente argentino Alberto Fernández, abierto promotor del aborto en su país y que convive con su amante, participó de una Eucaristía celebrada por el cardenal Sánchez Sorondo. ¿Saben lo que ocurrió? Quizás hemos llegado a la ruína espiritual. Les invitamos a leer el artículo

¡Escándalo! ¿Hemos llegado a la ruína espiritual?, un artículo de Miguel Serafín

Para una persona del Caribe o de América Latina, que a altas horas de la madrugada escucha música en la casa o piso del vecino que no lo está dejando dormir, es muy posible que se levante y se dirija al molesto vecino y le diga “¿qué es ese escándalo que no deja dormir?”. O sencillamente cuando en la fiesta del vecino hay una pelea y se escuchan gritos e insultos, alguno de los vecinos afectados llama a la policía y dice algo así como “llamo para reportar un escándalo en tal dirección”.

En nuestro medio, un escándalo podría ser algo que nos hace abrir los ojos como platos y dejarnos perplejos. Para algunos seminaristas que llegué a conocer, “Escándalo” era una canción de Raphael que daba comienzo a una fiesta en la que siempre se terminaba bailando haciendo el “tren” cantando “para hacer bien el amor hay que venir al sur” e imitando a Rocío Jurado en movimientos bastante amanerados con la complacencia del rector.

La definición de escándalo que aparece en el diccionario de la RAE tiene varias entradas: Alboroto, tumulto, ruido, hechos o dichos considerados inmorales o condenables y que causan indignación; desenfreno, desvergüenza, mal ejemplo; etc.

Es por eso que cuando hablamos en términos morales en la Iglesia Católica, basándose en Santo Tomás de Aquino, el escándalo se refiere a una acción mala en sí, que ocasiona la ruina espiritual de otros.

Por lo tanto, no es necesario que las personas que presencian una acción escandalosa se percaten de que lo es, ni tampoco que se tomen la cabeza a dos manos y digan “¡qué escándalo!”. Lo grave de un escándalo es que conduzca a la ruina espiritual.

Así pues quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el reino de los Cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Pero el que escandalice a uno de estos pequeños que cree en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar” (Mt 18, 6).

Nuestro Señor ejemplariza en este pasaje que es grave hacer alejar de Él; no sólo se refiere niños pequeños, sino a los que se han hecho pequeños y se han acercado a Él. Una persona inocente no necesariamente entiende las consecuencias del pecado y cómo nos aparta de Dios, pero cuando recibe información equivocada, esa persona empieza a entender como bueno, algo que es perjudicial para su vida espiritual, y que lo está alejando de Dios incluso sin saberlo, porque sigue el ejemplo de otros.

Definir escándalo es importante, porque ya hay muchos clérigos que están dando ejemplo de escándalo, aceptando cosas en público que no deberían aceptar. Un sacerdote no necesariamente tiene por qué conocer la vida privada de todas las personas que se acercan a recibir la Comunión. Tampoco sabe quiénes de los que van a recibir la comunión están en estado de gracia. En esa instancia, el sacerdote debe administrar o dar la Sagrada Eucaristía, asumiendo que cada persona que se acerca está en estado de gracia y debe darle la comunión, aunque la persona no lo esté.

Otro asunto muy diferente, es cuando la persona no está en estado de gracia, y su pecado es de conocimiento público y el sacerdote aún consciente de ello, decide dejarle participar del Sagrado Cuerpo de Cristo. En ese caso, el sacerdote no está actuando como un representante de Cristo ni de Su Iglesia, porque La Iglesia está para salvar almas, y lo hace cuando se manifiesta en asuntos de fe y de moral. Dice tácitamente a los demás presentes que saben del pecado en que esa persona vive: “no pasa nada recibir El Cuerpo de Cristo, aunque estés en estado de pecado mortal y todos los sabemos”.

Podría ser que uno de los presentes en la Eucaristía, no sabe mucho de las enseñanzas de la Iglesia, pero cree en Cristo y está en proceso de aprender. El día en que esa persona se vea enfrentada a una situación similar a la del que dio mal ejemplo, esa persona tomará la misma dirección de pecado porque asume como bueno lo que el cura jamás corrigió.

En una diócesis de Estados Unidos, en 2012, una pareja de lesbianas en Maryland, fue a la sacristía antes de iniciar la celebración de la Misa, se presentan ante el sacerdote, se identifican como lesbianas y estar casadas. La vida de estas dos personas es de conocimiento de muchos de los presentes en la Celebración, pues son familiares reunidos para un funeral. En el momento de la Comunión, el sacerdote cubre la forma consagrada cuando la primera de ellas se acerca a recibir la Comunión y le dice que no se la puede dar, justamente por lo que le acaban de contar unos minutos atrás.

En ese momento, el padre Marcel Guarnizo hace lo correcto, protegiendo a los demás fieles que pudieran pensar que el dar la comunión es signo de aprobación de la relación de estas dos mujeres. Es muy probable que el padre Guarnizo les hubiera dado la comunión si no hubiera sabido de la relación que había entre estas dos chicas, pero ante el propio testimonio de ellas, no podía en conciencia aparentar no saber. El no preguntó nada antes de la celebración, son ellas mismas las que facilitan voluntariamente la información, como si no conocieran la doctrina de la Iglesia Católica, y si no la conocían, ahora ya la saben.

Imaginen al padre Guarnizo como cualquier otro sacerdote del mundo que tiene que promover la familia y la recta doctrina con respecto al matrimonio, orientando a nuevas parejas que se van a casar, hablando a chicos de Primera Comunión y de Confirmación de la familia católica y la alianza esponsal entre Cristo y Su Iglesia, que se toma como modelo de matrimonio, etc. y por quedar bien socialmente les da la comunión a dos personas del mismo sexo que públicamente se sabe que conviven o están unidas afectivamente como si fuera una relación válida ante la Iglesia, ese sacerdote estaría echando por la borda todo su trabajo realizado, contradiciéndose así mismo ante los demás con sus acciones. Sobre todo, estaría traicionando las enseñanzas de la Iglesia a la que él representa. La caridad no se representa en no ofender a las personas que están incurriendo en la falta, sino en proteger a los demás de aprender una mala enseñanza.

El verdadero escándalo se dio cuando el obispo del padre Guarnizo no lo respaldó, y envió una carta formal a la “pareja” disculpándose por la falta de “sensibilidad pastoral” del padre Guarnizo, cuando fue la sensibilidad pastoral del padre la que lo llevó a mojarse, mientras que su obispo se escaqueó de su responsabilidad como pastor.

Hace unos días conocimos que el presidente argentino Alberto Fernández, abierto promotor del aborto en su país, de visita al papa en Roma, participa de una Eucaristía en la cripta de la Basílica de San Pedro, celebrada por el cardenal Marcelo Sánchez Sorondo, (también argentino) quien sin ningún reparo dio la comunión al presidente y a su amante, (la tercera según entiendo porque ya ha tenido otras dos después de casado).

En una entrevista que realizó LifesiteNews por medio de su corresponsal Diane Montagna, cuando la periodista le inquiere el motivo por el cual le había dado la Sagrada Comunión, Jesús en la Hostia consagrada, a una persona que promueve el aborto y que vive abiertamente con su amante, el cardenal primero trata de evadir y como argumento le dice a la periodista “¿conoce la ley canónica? ¿conoce la ley canónica? Necesitamos seguir la ley canónica y no la opinión de unos obispos, (refiriéndose al cardenal Burke)y la ley canónica dice que no se puede no dar. – se está obligado a dar la Comunión a alguien que pide la Comunión. Sólo en el caso de que esté excomulgado, el presidente no está excomulgado, por lo tanto, puedo darle la comunión si él me pide la Comunión.

En la entrevista, Sánchez Sorondo aparenta no saber que el presidente argentino es proaborto y que vive con su amante, (por lo tanto, esa sería una disculpa para darle la comunión), pero la entrevistadora le dice que debería saberlo pues cardenal y presidente son argentinos. Pero el cardenal lo que convenientemente sí sabe del presidente compatriota, es que no está excomulgado (por lo tanto, sí le podría dar la comunión). Lo que queda claro según Sánchez Orondo, es que al final le dio la comunión porque el derecho canónico impide dar la comunión solamente en caso de excomunión.

El cardenal Sánchez Sorondo se refiere al canon 915 del Código de derecho Canónico que dice: No deben ser admitidos a la sagrada comunión los excomulgados y los que están en entredicho después de la imposición o declaración de la pena,

Es claro que no se puede dar la comunión a los excomulgados, pero el canon 915 continúa: y los que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave.

Y ahí sí que un proabortista que persiste manifiestamente en promover tal crimen, o una persona que vive con su amante manifiesta y persistentemente presentándola al papa como su mujer, queda claro que se mantiene en su posición pecaminosa abiertamente. El cardenal Sánchez Sorondo no debió dar la comunión a su presidente por mucho que haya querido ser caritativo o apegarse al código de derecho tomando lo que le conviene y desechando lo que no.

En derecho se reconoce a la práctica, como una de las fuentes del derecho. Es decir, algo que se practica constantemente puede dar lugar a cambiar las normas o promulgar nuevas leyes. Para la muestra un botón: me decía hace unos años atrás un sacerdote, algo así como, “cuando el papa Francisco actúa en “modo avión”; me hace temblar porque cuando empieza a soltar aquellas frases a los periodistas o hace cosas en los aviones como casar en pleno vuelo a una pareja sin pedir ningún requisito o preparación, nos pone en aprietos porque establece precedentes. En ese entonces algunas parejas que vinieron a reservar fecha matrimonial querían boda “express”, y cuando se les daba la lista de documentos y requisitos de preparación para el Matrimonio Católico, no querían seguirlos porque el papa no los pide”.

Y sucede lo mismo cuando el papa habla en “modo Scalfari”: Todos creen lo que Eugenio Scalfari dice que el papa le dijo, porque el papa nunca aclara que Scalfari está mintiendo (si es que está mintiendo o mal interpretando). Y el que calla…otorga y…escandaliza.

Miguel Serafín

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