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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Roma sin papa. Y un papa sin Roma

PorAldo Maria Valli

Abr 8, 2021
Roma sin papa. Y un papa sin Roma-MarchandoReligion.es

Queridos amigos de Duc in altum, comparto con vosotros, procedente de la página web La porte latine, esta entrada en la que don Jean-Michel Gleize reflexiona sobre la situación del papado y la Iglesia a partir de mi artículo Roma sin papa. Jean-Michel Gleize es profesor de apologética, eclesiología y dogma en el Seminario de San Pío X en Écône.  Es principal colaborador del Courrier de Rome.  Participó en las discusiones doctrinales entre Roma y la Hermandad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX) entre 2009 y 2011.

AMV

Roma sin papa. Y un papa sin Roma. Un artículo del blog de Aldo María Valli

Artículo original: https://www.aldomariavalli.it/2021/03/30/roma-senza-papa-e-un-papa-senza-roma/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

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Por don Jean-Michel Gleize

Aldo Maria Valli es uno de los vaticanistas más conocidos de Italia. También es una de las figuras más representativas entre los fieles católicos defensores de la ortodoxia doctrinal, disciplinaria y litúrgica, lo que se conoce como Iglesia “oficial”.  Por consiguiente, su palabra en principio no es sospechosa, aunque simpatice con la Hermandad de San Pío X, de ser simple altavoz de los llamados círculos tradicionalistas, y mucho menos de una presunta obediencia lefebvrista, con ocasión de las diversas controversias que se puedan plantear. Sus reflexiones de preocupación e indignación publicadas recientemente, con el fin de expresar una reacción frente a la evolución del pontificado actual, resultan en consecuencia más que notables [1] .

“El Papa”, escribe, “aunque esté físicamente presente, no lo está realmente, pues no se comporta como Papa. Está ahí, pero sin cumplir con su deber de sucesor de Pedro y vicario de Cristo.  Jorge Mario Bergoglio está, Pedro no”.  Y añade: “Una cosa es estar en el mundo y otra hacerse como el mundo.  Hablando como habla el mundo y razonando como lo hace el mundo, Bergoglio ha hecho que Pedro se evapore, colocándose él en primer plano”.

La formulación puede parecer ofensiva. Cabría apostar que, de haberse atrevido a usarla alguno de los discípulos del arzobispo Lefebvre, habría sido severamente reprendido, valorándose como la indicación de un estado de ánimo cismático [2], de tendencia sedevacantista [3] o, cuando menos, aislacionista [4] .  Estos reproches han sido utilizados frente a los citados discípulos por mucho menos, a causa del espíritu de modestia en el lenguaje impreso, a pesar de todo, en la mente del fundador de la Hermandad de San Pío X. “No recusamos la autoridad del Papa, sino lo que hace”, tuvo que afirmar este último poco antes de comparecer ante Dios [5].  “Reconocemos la autoridad del Papa, pero cuando la usa para hacer lo contrario de aquello para lo que le fue otorgada, es evidente que no podemos seguirle” [6] .  Cuatro años antes [7], ya realizaba el siguiente diagnóstico: “Hay ya todo un grupo en Roma, inexistente en otras épocas, que es incapaz de darnos leyes en la forma en la que los papas las daban antes, porque carecen de un espíritu verdaderamente católico a este respecto“.  Y a los veinticinco años de las ordenaciones celebradas el 30 de junio de 1988, el segundo sucesor del Arzobispo Lefebvre realizó la siguiente declaración de principios en nombre de la Hermandad: “Estamos obligados a resaltar que este Concilio atípico, que quería ser únicamente pastoral y no dogmático, inauguró un nuevo tipo de magisterio, desconocido hasta entonces en la Iglesia, sin raigambre en la tradición; un magisterio resuelto a conciliar la doctrina católica con las ideas liberales; un magisterio imbuido de los principios modernistas del subjetivismo” [8].  En este sentido sí, es verdad, como dice Aldo Maria Valli, que “Roma no tiene Papa”.

Pero a los treinta años de la comparecencia del arzobispo Lefebvre ante Dios, la autoridad del Papa está de tal modo subvertida que su uso prácticamente cotidiano lleva a precipitar a las almas cada vez más en la confusión y el caos, fomentando un indiferentismo no sólo doctrinal y eclesiológico, sino que invade ya el dominio de la moral. El Papa Francisco continúa así caminando por la vía abierta por el Concilio Vaticano II, ya seguida por sus predecesores, desde Juan XXIII y Pablo VI. De este modo, el pontificado de la historia presente parece celebrar constantemente un holocausto o funeral de todo cuanto constituye, por el contrario, su razón de ser, disolviendo fe y costumbres incluso en el seno mismo de la santa Iglesia católica.  Aldo Maria Valli se limita a levantar acta de ello, como ha venido haciendo la Hermandad de San Pío X antes que él:  “Mas hoy Pedro ya no apacienta a sus ovejas ni las confirma en la fe. ¿Por qué ?  […] Bergoglio habla de Dios, pero de toda su predicación nace un Dios que no es el Dios de la Biblia, sino un Dios adulterado, un Dios, diría yo, privado de poder o, más bien, adaptado. ¿A qué?  Al hombre y a su pretensión de salvación viviendo como si el pecado no existiese”.

¿Roma sin Papa? La energía del autor refleja, más que exasperación, una angustia que oprime ya a almas muy diversas del llamado movimiento “tradicionalista”. Podemos ver en ello una señal de que la constatación efectuada por monseñor Lefebvre estaba justificada. Pero por nuestra parte lo vemos también como homenaje involuntario que se ofrece tanto a la templanza teológica del fundador de Ecône como a su sabiduría sobrenatural. El mismo no sólo trató siempre de evitar ambigüedad en el lenguaje, lo que podría interpretarse como adhesión a la tesis sedevacantista, sino que ante todo vio claramente en dónde se encontraba el drama: el drama del abandono, por parte del Papa, de todo el patrimonio de la Tradición de la Iglesia, de cuanto hace la Roma eterna, la “Roma de siempre”. Mas bien es el Papa de la hora presente quien ha dejado de ser romano: un Papa sin Roma.

Fuente:  Courrier de Rome, n. 638

Notas

  1. Véase el artículo “Roma sin papa. Es Bergoglio, no Pedro“, traducido al francés en la entrada de fecha 26 febrero de 2021 perteneciente al sitio web oficial de la Casa generalicia de la Hermandad de San Pío X:  https://fsspx.news/fr/news- eventi / news / rome-sans-pope-bergoglio-est-la-mais-pas-pierre-64467.
  2. Tal es el reproche efectuado al arzobispo Lefebvre por parte del Papa Juan Pablo II en su Motu proprio Ecclesia Dei afflicta de 2 de julio de 1988, reiterado incesantemente desde entonces, y de forma reciente por el cardenal Burke en la conferencia que pronunció el 15 de julio de 2017 en Medford (Estados Unidos).  Véase el artículo “El cardenal Burke degrada a la FSSPX”, disponible en el sitio web suizo https://www.cath.ch/newsf/cardinal-burke-descend-fsspx .
  3. Así, el padre Lucien, quien achaca a la Hermandad de San Pío X una “forma implícita de afirmación de la vacante formal de la sede apostólica” por negar todo valor magisterial al Concilio Vaticano II.  Cfr. Padre Bernard Lucien, “La Autoridad Magisterial del Vaticano II”, en la revista Sedes sapientiae, n° 119 (marzo de 2012), nota 17, p. 54.
  4. Véase, por ejemplo, cuanto se expone en el diario La Croix de 20 de septiembre de 2020, recogiendo las palabras de un antiguo miembro de la Hermandad de San Pío X:  https://www.la-croix.com/Religion/Fraternite- priestly -Saint-Pie-X-accetta-riconciliazione-signi-fie-non-perdere-identità-2020-09-23-1201115607 .
  5. Lefebvre, “La visibilidad de la Iglesia y la situación actual” en Fideliter n° 66 (noviembre-diciembre de 1988), p. 28.
  6. Ibidem.
  7. “Conferencia pronunciada en Ecône, 12 de junio de 1984”, Cospec n° 111.
  8. Fellay, “Declaración con ocasión del 25° aniversario de las ordenaciones episcopales”, 27 de junio de 2013, n° 4, en Cor unum, n ° 106, p. 36.


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Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/