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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

¡Recemos por la Iglesia! En Roma el 5 de Octubre

PorAldo Maria Valli

Sep 18, 2019
El Papa acusado de herejía-MarchandoReligion.es

Una propuesta para todos nosotros, la cita es en Roma el día 5 de Octubre, la invitación la traemos del blog de nuestro compañero, Aldo María Valli, ¿ Se apuntan? Limpiemos la suciedad que hay en nuestra amada Iglesia.

¡Recemos por la Iglesia!  En Roma, el 5 de octubre, Aldo María Valli

Artículo original disponible en https://www.aldomariavalli.it/2019/09/07/preghiamo-per-la-chiesa-a-roma-il-5-ottobre/?fbclid=IwAR2aIoLq-NczRWiYowWER3T08Mbl8qdj5xGhSe7HBBUK7KzMhZ2Z3dIDeE0

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

Queridos amigos de Duc in altum, el próximo 5 de octubre, tendrá lugar en Roma una oración pública por la Iglesia.  Los organizadores me han hecho llegar el texto, en diversas lenguas, del manifiesto que presenta la iniciativa.  Os lo propongo con mucho gusto.  La cita es a las 14:30 del 5 de octubre de 2019 en Largo Juan XXIII, a pocos pasos de la Vía de la Conciliación.

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¡Recemos por la Iglesia!

Era el Viernes Santo del 2005 y el entonces cardenal Joseph Ratzinger, que en muy poco tiempo se convertiría en papa, pronunciaba palabras inequívocas: “¡Cuánta suciedad hay en la Iglesia, e incluso entre los que, en el sacerdocio, deberían pertenecer completamente a Él!…

Ya papa, Benedicto XVI visitó Fátima y el 11 de mayo de 2010 dijo a los periodistas que le preguntaban sobre el mensaje de la Virgen: “Los sufrimientos de la Iglesia vienen precisamente del interior de la Iglesia, del pecado que existe en la Iglesia… hoy lo vemos de modo realmente terrible:  que la mayor persecución de la Iglesia no viene de los enemigos de fuera, sino que nace del pecado en la Iglesia…”.

En suma, como cardenal y como papa, Benedicto quiso recordar que hay hombres en la Iglesia que no son “de la Iglesia”, que no pertenecen a ella realmente, y que incluso trabajan más que nadie por su destrucción; “los malos e hipócritas que se encuentran en la Iglesia”, advertía San Agustín en De Civitate Dei, serán un día la mayoría, según la profecía de san Pablo en la segunda carta a los Tesalonicenses.

Nosotros, un grupo de amigos católicos, laicos y consagrados, queremos por tanto rezar – junto a quien quiera unirse – lo más cerca posible de la tumba de San Pedro, donde los papas, con pocas excepciones, siempre quisieron residir, pidiendo a Dios la gracia:

1) de que cesen los escándalos sexuales y económicos que desfiguran el rostro de la Iglesia, y que los eclesiásticos involucrados en dichos escándalos no sean promovidos a posiciones de mando sino, al contrario, removidos e invitados al arrepentimiento;

2) de que no sea adulterado el depositum fidei, del cual nadie, en la Iglesia de Cristo, ni siquiera el pontífice, es dueño;

3) de que las familias religiosas, los obispos, los sacerdotes, los profesores fieles a Cristo y a la Iglesia no sigan siendo investigados, perseguidos, destituidos sin acusaciones concretas y verificadas, por el solo motivo de su mantenimiento de la “fe de siempre”;

4) de que la jerarquía eclesiástica sea valiente al predicar el Evangelio y utilice como ejemplo para los fieles a sus santos, no a los que la han dividido y herido (como el monje Martín Lutero, en el pasado), o a los que combaten contra la Vida todos los días, sosteniendo el aborto, la droga libre, la eutanasia… (como Emma Bonino, en el presente);

5) de que la prioridad de quien guía la Iglesia sea anunciar la fe en Jesucristo Salvador, dando al “César lo que es del César”, y evitando improvisar como sociólogo, politólogo, climatólogo… todólogo;

6) de que los hombres de la Iglesia no cesen de proclamar los “principios no negociables”, en particular la defensa de la vida y de la familia, y no lleguen a acuerdos con la cultura de la muerte y la ideología de género;

7) de que no se sigan confundiendo el amor por lo Creado con el ecologismo pagano y panteísta, ni la “misericordia” de Dios con el relativismo moral y el indiferentismo religioso;

8) de que se escuche el grito que procede de la Iglesia africana (“¡Que Occidente no engañe a nuestros jóvenes con falsos mitos y falsas promesas!”) y de las Iglesias de la Europa del Este, que repiten, con Juan Pablo II, que “también la patria es para cada uno, de un modo muy veraz, una madre” y que la “defensa de la identidad propia” no tiene nada que ver con el nacionalismo u otras aberraciones;

9) de que los católicos chinos, como ha sido denunciado varias veces por el cardenal Zen Ze-kiun, no sean sacrificado al régimen dictatorial y comunista en nombre de acuerdos imposibles e inicuos;

10) de que los cristianos perseguidos en el mundo, que afrontan torturas y la muerte en el nombre de Cristo, no deban seguir oyendo decir, desde Roma, que Alá y Jesucristo son el “mismo Dios”.

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Aldo MariaValli

Mail: [email protected]

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Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/