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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Persecución de lo Bello: La ideologización de los sentidos

PorFirma invitada

Dic 30, 2020
Persecución de lo Bello La ideologización de los sentidos-MarchandoReligion.es

Un artículo que estamos seguros que va a gustar mucho a todos nuestros lectores que aman la música sacra y la liturgia, ¿puede haber una persecución de lo bello hoy en día? Creemos que sí

Persecución de lo Bello: La ideologización de los sentidos. Un artículo de Carlos Alberto Castellano

La crisis actual de la Iglesia es una cosa que pocas veces ha pasado en la Historia eclesiástica. Hemos tenido abusos de todo tipo, herejías muy puntillosas y rebuscadas, problemas morales de toda índole, corrupción en miles de ámbitos. Pero de alguna forma u otra la Fe era defendida, pese a los pecados de los miembros del clero. Por mencionar solo un ejemplo, Alejandro VI, Papa citado mil veces como ejemplo de inmoralidad en la Iglesia, cuando no también de corrupción (y ciertamente no le faltó merito para ello), defendió la doctrina católica. Y aun este hombre, pecador como todos, pero con desmedidos excesos, dio permiso a los Reyes Católicos (quienes no callaban los escándalos del Pontífice y hasta le corregían, como hijos de la Iglesia) con las bulas Inter Coetera, para que se evangelizara la actual América. De estos ejemplos, tenemos miles en la Historia de la Iglesia y en cada época siempre hay algún tema para estudiar de este tipo.

Hoy en día, no solo vemos corrupción e inmoralidad, sino que también vemos a los jerarcas de la Santa Iglesia (el Sumo Pontífice incluido) predicando, al decir de San Pio X en la Pascendi, el “compendio de todas las herejías”, dígase el Modernismo, hoy convertido en el Progresismo imperante. Y los que defienden la verdad de la Fe y los sagrados misterios, no solo son muy pocos, sino que además son perseguidos, silenciados, censurados, y hasta repudiados.

No debe existir un rincón en la doctrina católica, en las leyes eclesiásticas, en el catecismo, en las Escrituras (!) que no haya sido “reinterpretado”, cambiado, “pastoralmente modificado”, en fin, sórdidamente vapuleado. Algunos puntos mas destruidos que otros, y no en todos los lugares los mismos, pero es verdad que hay una persecución sistemática de La Verdad, que no es otra que Jesucristo.

Aquí vengo a hablar de una sola de las persecuciones del modernismo, entre las tantas que hay, y es la persecución hacia LA SAGRADA LITURGIA, enfocándome quizá un poco más en LA MÚSICA SACRA. Habrá quienes digan que defender la liturgia es algo no tan central, que no debe despertar tanta preocupación, que hay cosas más importantes. A ellos les contestaré quizá en otro artículo. Lo que me gustaría recalcar para empezar, es que detrás del odio modernista a este punto particular, hay una aversión netamente diabólica. Porque uno, con tanta confusión, podría entender que un sacerdote mal formado predique que los divorciados vueltos a casar pueden comulgar, y no sería justificativo, pero, por la ignorancia que les queda del seminario y la falsa misericordia que se les inculca, es entendible que piensen así, e incluso habrá quien piense que sostener esa tesis es un acto de caridad… pero el odio a lo bello es algo que caracteriza al demonio mismo.

Quien tiene buena voluntad, aunque no posea la más mínima formación, al escuchar un canto gregoriano bien ejecutado, por ejemplo, no deja de asombrarse de la belleza que sale del mismo. Quien ve una hermosa casulla artísticamente decorada, reparará en la belleza del ornamento y la preferirá mil veces a una casulla que parce hecha de papel maché. Pero el que esta envenenado con una ideología, en este caso el progresismo, pegará un grito en el cielo al escuchar una sola palabra en latín, tildando al coro o al párroco (o a los dos…) de fariseos medievales, cavernícolas incivilizados que no piensan en el “pueblo”. Ni hablar al ver la suprascripta casulla, que al verla tildarían al mas humilde y buen sacerdote de un oscurantista soberbio. Esto demuestra en sí mismo que detrás de esos “odios” a lo sagrado hay algo diabólico que rechaza lo objetivamente bello.

Por supuesto que la gravedad de estas persecuciones aumenta si, quienes las llevan a cabo, son parte del clero, sacerdotes y obispos. Repito, y lo repetiré hasta el cansancio: en cada lugar la persecución modernista tiene distintos matices, pero aquí, en Hispanoamérica, pareciera un denominador casi común el odio a lo sagrado. Aquí la persecución a lo sagrado es algo sistemático, por parte de la jerarquía y el clero en general, y cada lugar, como ya dije y seguiré diciendo, tiene una realidad distinta. Pero algo que caracteriza en general a este gran continente, tierra de la Gran Evangelización, que presencio conversiones masivas por medio del arte y la liturgia, es que HASTA LOS MÚSICOS SOMOS PERSEGUIDOS, echados, repudiados y censurados (cada realidad es distinta, pero creo que varios estaremos de acuerdo en que esto es así). Por lo tanto, he decidido escudarme en un pseudónimo que resguarde, no solo mi identidad, sino también la de los sacerdotes que me han formado, también perseguidos. Tal es la persecución en estas tierras que la música sagrada ha sido relegada (¿o encarcelada?) al ámbito académico de salón, como algo exótico, muy bonito, sí, pero que no tiene que tocar las parroquias o capillas. Tal es esta diabólica persecución, que los obispos encubren toda clase de aberraciones (homosexualidad en el clero, pedofilia, delitos económicos, y un largo etcétera) y a los sacerdotes que no tienen estos pecados en sus almas los marcan como “sospechosos”, cuando no los sentencian a innumerables traslados, entredichos, y demás sanciones por el simple hecho de llevar sotana, cantar en latín, o celebrar la Misa Tradicional (y a veces solo por celebrarla en privado).

Hemos visto el reciente caso de un seminario con muchísimas vocaciones de buen nivel y santidad que fue cerrado por el capricho de un mitrado porque los seminaristas no querían comulgar en la mano. Mientras en otros seminarios se practica la sodomía abiertamente (incluso entre estudiantes y maestros) y los obispos hacen la vista gorda. Han llegado, estos epíscopos, hasta el colmo de la desfachatez de meterse con los seglares, prohibiendo la comunión de rodillas, ninguneando y expulsando coros parroquiales cuando hay parroquias en la que los laicos hacen miles de aberraciones litúrgicas que atentan directamente contra el Cuerpo de Nuestro Señor en la Eucaristía.

Con este breve artículo introductorio que, creo sinceramente, no trae nada nuevo bajo el sol, quisiera marcar un rumbo para encarar una serie de artículos sobre la Sagrada Liturgia y la Música Sacra, no solo con una mirada formativa, sino también denunciando las persecuciones de diversos lugares del Orbe Cristiano y, quizá también, dando algunos consejos para los colegas músicos que se encuentren en apuros con estos problemas, para los amigos que también gustan de la Liturgia milenaria de la Iglesia pero que se encuentran imposibilitados de llevar a la práctica lo que estudian con tanto amor. Todo esto si los lectores quieren leer estas simples líneas, a los cuales ya les agradezco que el tiempo que gastarán y la mortificación que harán leyendo estas palabras.

En la próxima entrada trataremos el tema de los “Quijotes del post-concilio”. Lo dejo, como se dice en Argentina, “picando”, para que nos volvamos a encontrar la próxima vez…

Carlos Alberto Castellano

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