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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

El problema de no entender el latín de la Misa

PorFirma invitada

Sep 13, 2021
Latín, vernácula y detritus-MarchandoReligion.es

Es corriente objetar contra la Misa tradicional, la celebrada siguiendo el misal de 1962, que los fieles no entienden el latín, basándose en el supuesto de que por no entender el idioma obtendrán menor fruto que de una Misa celebrada en lengua vernácula.

El problema de no entender el latín de la Misa. Un artículo de Juan Manuel Rubio

Niego rotundamente lo anterior. Afirmo que, con independencia de que haya asistentes versados en la lengua de la Iglesia, la mayoría entienden mejor la Misa en latín que en lengua vernácula.

Durante décadas se ha utilizado en España un prefacio que habla de «… domingo sin ocaso cuando la humanidad entera entrará en tu descanso …» Sacerdotes y fieles se han tragado esa herejía sin rechistar, señal indudable de que no entienden el castellano de la Misa, o la Misa en castellano, por mucho que sea su lengua materna. Incluso ahora que la nueva edición del misal ha suprimido «entera» hay sacerdotes que, sin duda por ser incapaces de entender ni leer textos en castellano, siguen incluyendo esa palabra. No es este el único error de los textos litúrgicos castellanos, quizás sea el más clamoroso y repetido, y da clara prueba de lo poco y mal que se entiende la lengua vernácula en la Misa.

¿Qué entiendo de la Misa en latín, pese a que no sea el idioma que hablo a diario?

Entiendo que es el sacrificio de Cristo, con el mismo valor redentor de aquel viernes que el Señor subió al Gólgota. Es bien conocido que muchos de los que asisten y celebran en castellano creen estar celebrando una especie de Última Cena o de reunión festivo-piadosa de los cristianos; cosas así.

Entiendo que Cristo se ofrece en sacrificio al Padre; el Padre es el destinatario y yo solamente soy un asistente beneficiario de la redención y agradecido por ella. Me temo que muchos asistentes a Misa en castellano entienden que la celebración, lo que sea que se celebre, los tiene a ellos por destinatarios últimos; al fin y al cabo si el sacerdote siempre les está mirando será porque son los importantes.

Entiendo que solamente un sacerdote-ministro, un ordenado, no un miembro cualquiera del Pueblo de Dios con su sacerdocio común, puede ofrecer el Santo Sacrificio. Entre los de la lengua vernácula hay algunas corrientes que van de la ambigüedad a la negación de este punto, pasando por el sacerdocio femenino.

Entiendo que el Verbo Eterno se hace presente en lo que antes eran pan y vino y, consagración mediante, dejan de serlo para ser Presencia Real de Jesucristo. Se sabe que el 69% de los católicos –por llamarlos de algún modo- de Estados Unidos creen que esa presencia es simbólica. ¿Seguro que los asistentes a Misa en castellano lo entienden mucho mejor?

También entiendo algo de la conciencia con que hay que acercarse a comulgar, en línea con el «Domine, non sum dignus ut intres sub tectum meum, sed tantum dic verbo, et sanabitur anima mea.» que me creo plenamente aunque sea latín. Y no es un partidario de la Misa tradicional el que ha estado erosionando esta fe desde altísimas instancias eclesiales.

Por último, una cosa que me produce mucha tranquilidad, devota tranquilidad, es saber que en la Misa tradicional los textos, los que entiendo más y los que menos, los que ni siquiera llego a oír porque el sacerdote los lee en silencio o en voz muy baja, no contienen errores. Al asistir a una misa celebrada así sé que estoy uniéndome a la más pura fe de los Apóstoles sin necesidad de hacer nada por mi parte, por la pura gracia de concedérseme asistir.

¿Soy acaso un fenómeno de entendimiento litúrgico-teológico? ¡Ni de lejos! Entre los asistentes a Misa tradicional es habitual entender lo mismo que yo; de la historia de siglos de celebraciones en latín, transmisión de la fe y floración de grandes santos deduzco que es lo mismo que entendían generaciones anteriores.

Conclusiones:

– La intuición superficial sobre idiomas engaña, pues el común de los católicos a lo largo de siglos han entendido mejor la Misa tradicional que los actuales la Misa en lengua vernácula.

– Un poco de fe y buena doctrina ayudan más a entender la Misa que muchas declinaciones, conjugaciones, concordancias y traducir a César y Cicerón.

– Si queremos mejorar la situación hay que hacer lo contrario de lo que se está haciendo en cuanto a facilidades y obstáculos para una y otra forma de celebración. ¡Imposible que nos fuese peor!

Juan Manuel Rubio

Nuestro artículo recomendado: Un único idioma: el latín

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