• Sáb. Nov 27th, 2021

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Carta abierta de monseñor Viganò al presidente de los Estados Unidos de América, Trump

PorAldo Maria Valli

Nov 4, 2020
Carta abierta de monseñor Viganò al presidente de los Estados Unidos de América, Trump-MarchandoREligion.es

Queridos amigos de Duc in altum, comparto con vosotros, en sus versiones italiana e inglesa, la carta abierta que el arzobispo Carlo Maria Viganò ha mandado al presidente de los Estados Unidos Donald Trump.

Carta abierta de monseñor Viganò al presidente de los Estados Unidos de América, Trump

Artículo original disponible en https://www.aldomariavalli.it/2020/10/30/lettera-aperta-di-monsignor-vigano-al-presidente-degli-stati-uniti-damerica-trump/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión


Carta abierta al Presidente de los Estados Unidos de América Donald J. Trump

Domingo, 25 de octubre de 2020

Solemnidad de Cristo Rey

Señor Presidente,

Permítame dirigirme a Ud. en esta hora en la que el destino de todo el mundo está amenazado por una conspiración global contra Dios y la humanidad. Le escribo como Arzobispo, Sucesor de los Apóstoles, antiguo Nuncio Apostólico ante los Estados Unidos de América. Le escribo en medio de un silencio de parte de las autoridades tanto civiles como religiosas. Le ruego que acepte estas palabras mías como la “voz de quien clama en el desierto” (Jn 1:23).

Como ya le dije en mi carta de junio, este momento histórico presencia las fuerzas del Mal alineadas en guerra sin cuartel contra las fuerzas del Bien; las fuerzas del Mal aparecen con fuerza y organización al oponerse a los hijos de la Luz, desorientados y desorganizados, abandonados por sus jefes temporales y espirituales.

Diariamente sufrimos múltiples ataques de quienes desean destruir las mismas bases de la sociedad: la familia natural, el respeto por la vida humana, el amor a la patria, la libertad de educación y de empresa. Vemos cómo los jefes de las naciones y los dirigentes religiosos aceptan este suicidio de la cultura Occidental y de su alma Cristiana, mientras los derechos fundamentales de los ciudadanos y de los creyentes son negados en nombre de una emergencia sanitaria que cada vez se revela más como un instrumento para el establecimiento de una inhumana tiranía sin rostro.

Está en marcha un plan global denominado Gran Reinicio. Su arquitecto es una élite global que quiere subyugar a toda la humanidad, imponiendo medidas coercitivas que limitan drásticamente las libertades de individuos y sociedades enteras. En varias naciones este plan ya ha sido aprobado y financiado; en otras se encuentra en fase inicial. Tras los líderes mundiales que actúan como cómplices y ejecutores de este proyecto infernal, hay personajes sin escrúpulos que, financiando el Foro Económico Mundial y el Acontecimiento 201, promueven dicha agenda.

La finalidad del Gran Reinicio es la imposición de una dictadura sanitaria que busca la imposición de medidas liberticidas, escondidas tras tentadoras promesas de asegurar un ingreso universal y de cancelar el endeudamiento de los individuos. El precio de estas concesiones del Fondo Monetario Internacional sería la renuncia a la propiedad privada y la adhesión a un programa de vacunación contra el Covid-19 y el Covid-21 promovidos por Bill Gates, con la colaboración de los principales grupos farmacéuticos. Mas allá de los gigantescos intereses económicos que motivan a los promotores del Gran Reinicio, a la imposición de la vacuna se acompaña como requisito el pasaporte sanitario y un procedimiento de identificación digital que garantiza la localización de toda la población mundial. Quienes no acepten estas medidas serán confinados en campos de concentración o bajo arresto domiciliario, y todos sus activos serán confiscados.

Sr. Presidente, imagino que Ud. ya está al tanto de que en algunos países el Gran Reinicio será lanzado a finales de este año y primer trimestre de 2021. Con este propósito se han planificado nuevos confinamientos, que serán oficialmente justificados a través de unas supuestas segunda y tercera ola de la pandemia. Ud. conoce bien los medios desplegados para sembrar el pánico y legitimar limitaciones draconianas contra las libertades individuales, provocando eficazmente una crisis económica mundial. Los arquitectos tienen la intención de que esta crisis logre hacer irreversible el recurso de las naciones al Gran Reinicio, dando con ello el golpe de gracia a un mundo cuya existencia e incluso cuya memoria quieren hacer desaparecer completamente. Pero, Sr. Presidente, este mundo se compone de personas, afectos, instituciones, cultura, tradiciones e ideales: personas y valores que no actúan como autómatas, que no obedecen como máquinas, porque les fueron otorgados alma y corazón, porque les une un lazo espiritual que recibe su fuerza del cielo, de ese Dios al que nuestros adversarios quieren amenazar, como hizo Lucifer en el inicio de los tiempos con su “non serviam.”

Sabemos que muchas personas no aprecian esta referencia al conflicto entre el Bien y el Mal ni tampoco el uso de un tono “apocalíptico”, que según ellos exaspera los espíritus y agudiza las divisiones. No es de extrañar que el enemigo se enoje al ser descubierto justo cuando cree haber alcanzado la fortaleza que desea conquistar sin oposición. Lo que sorprende, no obstante, es que nadie dé la voz de alarma. La reacción del aparato del estado a los que denuncian ese plan es torpe e incoherente, aunque comprensible. Justo cuando la complicidad de los medios de comunicación dominantes había logrado implantar la transición al Nuevo Orden Mundial de forma fácil y subrepticia, resulta que salen a la luz todo tipo de engaños, escándalos y delitos.

Hasta hace unos pocos meses, era fácil tachar de “teóricos de la conspiración” a quienes denunciaban estos horribles planes, que ahora vemos llevar a cabo con el mayor grado de detalle. Nadie, hasta el pasado mes de febrero, habría podido pensar que, en todas nuestras ciudades, los vecinos serían arrestados simplemente por pasear, por respirar, por querer seguir con sus negocios abiertos, por querer ir a la iglesia el domingo. Y, sin embargo, todo eso está pasando en todo el mundo, incluso en la Italia de las postales que muchos americanos se imaginan como un pequeño país de fábula, con sus viejos monumentos, sus iglesias, sus preciosas ciudades, sus pintorescos pueblos. Y mientras los políticos se recluyen en sus palacios promulgando decretos como si fuesen sátrapas persas, los negocios quiebran, las tiendas cierran y la gente ya no puede vivir ni viajar ni trabajar ni rezar. Ya se perciben las desastrosas consecuencias psicológicas de esta operación, desde el suicidio de empresarios desesperados al de nuestros hijos, segregados de sus amigos y compañeros de clase, obligados a seguir sus cursos sentados en casa solos delante del ordenador.

En la Sagrada Escritura, san Pablo nos habla de “quien se opone” a la manifestación del misterio de iniquidad, el kathèkon (2 Thess 2:6-7). En la esfera religiosa, este obstáculo al mal es la Iglesia, y en particular el papado; en la esfera política, se trata de quien impide el establecimiento del Nuevo Orden Mundial.

Ya ha quedado claro que quien ocupa la Cátedra de Pedro ha traicionado su función desde el primer momento con tal de defender y promover la ideología globalista, apoyando la agenda de los fontaneros de la iglesia, que le eligieron de entre sus propias filas.

Sr. Presidente, Ud. ha afirmado con claridad que quiere defender a la nación – Una Nación bajo Dios, las libertades fundamentales, y los valores no negociables que se niegan y combaten en la actualidad. Es Ud., querido Presidente, “quien se opone” a ese estado profundo, asalto final de los hijos de la oscuridad.

Por ello, es necesario que todos los hombres de buena voluntad se convenzan de la importancia histórica de estas elecciones: no tanto por el hecho de tal o cual programa político, sino por la inspiración general de los actos de Ud., que encarnan perfectamente – en el presente contexto histórico – ese mundo, nuestro mundo, que ellos quieren eliminar a través del confinamiento. El adversario de Ud. es también el nuestro: es el Enemigo de la raza humana, Aquél que es “asesino desde el principio” (Jn 8:44).

Junto a Ud. se concentran con fe y valor los que le consideran a Ud. la última guarnición frente a la dictadura mundial. La alternativa es votar a una persona manipulada por los fontaneros del estado, gravemente comprometida por escándalos y corrupción, que hará con los Estados Unidos lo que Jorge Mario Bergoglio está haciendo con la Iglesia, lo que el Primer Ministro Conte está haciendo con Italia, lo que el Presidente Macron está haciendo con Francia, lo que el Presidente del Gobierno Sánchez está haciendo con España, y así sucesivamente. La naturaleza chantajeable de Joe Biden – como la de los prelados de la “guardia pretoriana” del Vaticano – le expondrá a ser utilizado sin escrúpulos, permitiendo con ello que poderes ilegítimos interfieran en asuntos tanto domésticos como de equilibrio internacional. Es obvio que quienes ya le manipulan tienen listo a alguien peor que él, con quien le reemplazarán tan pronto como se presente una oportunidad.

Y, sin embargo, en medio de este panorama desolador, en medio de este avance del “Enemigo Invisible” sin aparente resistencia, surge un elemento de esperanza. El adversario no sabe cómo amar, y no comprende que no basta con asegurar un ingreso universal o cancelar hipotecas para subyugar a las masas y convencerlas de que han de ser marcadas con fuego como si se tratasen de ganado. Todas esas personas, que durante demasiado tiempo han soportado los abusos de un poder odioso y tiránico, han redescubierto que tienen alma; han comprendido que no desean cambiar su libertad a cambio de homogeneizar y eliminar su identidad; comienzan a entender el valor de las relaciones familiares y sociales, los lazos de la fe y la cultura que unen a las gentes honradas. Este Gran Reinicio está destinado al fracaso porque los que lo idearon no comprenden que todavía hay personas dispuestas a salir a la calle a defender sus derechos, a proteger a sus seres queridos, a dar un futuro a sus hijos y nietos. La inhumanidad igualadora del proyecto globalista se romperá en pedazos miserablemente ante la firme y valerosa oposición de los hijos de la Luz. El enemigo tiene de su parte a Satanás, Aquél que sólo sabe odiar. Pero nosotros tenemos a nuestro lado a Dios Todopoderoso, el Señor de los ejércitos dispuestos en combate, y a la Santísima Virgen, que aplastará la cabeza de la vieja Serpiente. “Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Rom 8:31).

Sr. Presidente, Ud. sabe bien que, en esta hora crucial, se considera a los Estados Unidos de América como el muro defensor contra el que han desatado una guerra declarada los defensores del globalismo. Le ruego que Ud. deposite su confianza en el Señor, fortalecido por las palabras del Apóstol Pablo: “Todo lo puedo en Él, que me fortalece” (Phil 4:13). Constituye una gran responsabilidad ser instrumento de la Divina Providencia, para lo cual sin duda Ud. recibirá todas las gracias de estado que necesite, toda vez que están siendo fervientemente imploradas para Ud. por tantas personas como le apoyan con sus oraciones.

Con esta esperanza celestial y mis oraciones por Ud., por la Primera Dama y por sus colaboradores, reciba mi bendición con todo mi corazón.

¡Dios bendiga a los Estados Unidos de América!

+ Carlo Maria Viganò

Arzobispo Tit. de Ulpiana

Antiguo Nuncio Apostólico ante los Estados Unidos de América


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/