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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Cristos vivientes: Un mensaje a los jerarcas de la Iglesia

PorMario Guzmán

May 19, 2021
Cristos vivientes Un mensaje a los jerarcas de la Iglesia-MarchandoReligion.es

Sorprende el estado actual de la Iglesia y de los católicos, discusiones, faltas de respeto, ¿Qué hacen los jerarcas de la Iglesia al respecto? La respuesta, en este artículo

Cristos vivientes: Un mensaje a los jerarcas de la Iglesia. Un artículo de Mario Guzmán Sescosse

Laicos agrediendo a laicos en Facebook. Obispos atacando a obispos en Twitter. Sacerdotes y seminaristas denigrando su investidura con ridículos y afeminados bailes en TikTok. Obispos alemanes desafiando al papa y a la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) con bendiciones homosexuales televisadas a todo el mundo. Youtuberos colerizados acusando al papa, a los obispos y a los sacerdotes. El escenario de la Iglesia católica se presenta antagónico como no se había visto en muchos años.

¿De donde viene este espíritu de animadversión que vemos a diario en las redes sociales? ¿a qué responde este deseo de aparente corrección, que más bien se asemeja a la rivalidad entre los distintos sectores de la Iglesia? Sin duda hay espacio para una explicación sobrenatural, pero permítanme aportar algunas ideas más básicas desde mi disciplina.

Como psicólogo, tengo la oportunidad de trabajar con padres de familia asesorándoles en su estilo parental y de crianza hacia sus hijos. La Dra. Diana Baumrind y sus colaboradores describieron 4 estilos parentales; el autoritario, el permisivo, el negligente y el autoritativo. Desde entonces, la investigación ha mostrado que el estilo que mejores resultados produce en la crianza es el autoritativo, un estilo basado, por un lado, en el amor y la convivencia y por otro lado en la disciplina y las consecuencias. Los hijos aprenden que es por amor que los padres conviven con ellos, a la vez que los disciplinan y los educan. Por su parte el modelo autoritario genera hijos reprimidos, con tendencia a la depresión y sin identidad propia. El modelo negligente, genera niños sin orientación y sentido en la vida, quedando expuestos a riesgos de todo tipo. Finalmente, el estilo permisivo da paso a hijos demandantes, con poca tolerancia a la frustración, narcisistas y con alto nivel de conflicto. Los hijos criados en el modelo permisivo confunden el dicho “donde manda capitán, no gobierna marinero” entendiéndolo como “donde manda marinero, no gobierna capitán”

Pues bien, la Iglesia al ser madre y los ministros al ser padres espirituales de los fieles, tienen la responsabilidad de identificar el estilo parental con el que buscan el desarrollo de los fieles. Si la Iglesia es autoritaria no permite el desarrollo espiritual de los individuos, pues se convierte en una institución legalista, farisaica donde no hay espacio para la misericordia de Dios. Si la Iglesia es negligente, sus hijos espirituales crecerán en el abandono, sin saberse queridos, guiados y que pertenecen a ella. Si la Iglesia es permisiva, los fieles crecen creyendo ser la autoridad, corrigiendo al clero, enfrentándose entre ellos y exigiendo a los padres (Iglesia-madre, curia-padre) que las cosas sean como ellos dicen. La única alternativa que tiene la Iglesia es el estilo autoritativo, donde a través del encuentro con los fieles y por amor a ellos genere disciplina y consecuencias que permitan a todos ir por el camino correcto.

No hace falta indagar más para concluir que la Iglesia pasa por una etapa de crianza permisiva, donde los obispos, y el Vaticano no ejercen su rol de autoridad. Lo que presenciamos en Alemania por un lado y por otro lado lo que vemos en las redes exigiendo la renuncia del Papa o acusándolo de herejía es un claro reflejo de ello. Los hijos se han quedado sin padres que eduquen autoritativamente y ahora pelean para demostrar quién está y quién no está en lo correcto. Buscan imponerse ante la ausencia de autoridad y el vacío que existe.

Sorprende pues el estado actual de la Iglesia y de los católicos, y resulta difícil comprender cómo se llegó hasta aquí. Pareciera que la Iglesia está acomplejada y que se ha creído lo que sus adversarios han dicho de ella; que es una represora, imperialista y autoritaria y en un ejercicio de sobrecompensación o buscando agraciarse con el mundo ha dado paso al buenismo que vemos hoy y que en realidad encubre la falta de identidad y autoridad que nuestros padres espirituales experimentan.

Ante esta situación los laicos debemos de ser prudentes y recordar que la división en nada favorece a la Iglesia y a la vida espiritual interior. Por el contrario, debemos animar a los sacerdotes, obispos, cardenales y al papa mismo a asumir su rol de autoridad y de conducirse con respeto a la doctrina, a la Palabra revelada y a la tradición. Para que sepan así poner orden dentro de esta casa donde se vive la ausencia materna y paterna. La oración y el aliento hacia nuestros ministros es indispensable.

Me permito pues, hacer una respetuosa invitación a los jerarcas, animándolos a salir de la confusión y el vacío que han generado. Recuerden que ustedes son guardianes del depósito de la fe, ustedes son quienes están llamados a ser los pastores y nosotros el rebaño. Para ello tienen que sacar a los lobos vestidos de ovejas que se han mezclado entre el rebaño y entre el clero. Necesitan poner orden en los seminarios donde se enseñan doctrinas contrarias a la fe y se permiten comportamientos que no son cristianos. No dejen solos a los sacerdotes en sus parroquias y asúmanlos como sus hijos espirituales llamándolos a la santidad y a la corrección, pues así ellos lo harán con nosotros los laicos. Pero nada de eso servirá si ustedes mismos promueven la ambigüedad, la confusión, el vacío doctrinal y la falta de autoridad. Nada dará resultado si ustedes no son Cristos vivientes a los que podemos acercarnos, seguirlos y aprender de ustedes. Nosotros necesitamos de ustedes, como ustedes necesitan de nosotros, pues sin ello no hay Iglesia.

Queridos jerarcas, ustedes saben bien que el Señor los ha llamado a ello como lo explicó en mateo 18, 16-18 y que el apóstol Pablo lo recuerda en 1 Corintios 5:

“1 Es cosa pública que se cometen entre ustedes actos deshonestos, como no se encuentran ni siquiera entre los paganos, ¡a tal extremo que uno convive con la mujer de su padre! 2 ¡Y todavía se enorgullecen, en lugar de estar de duelo para que se expulse al que cometió esa acción! 3 En lo que a mí respecta, estando ausente con el cuerpo pero presente con el espíritu, ya lo he juzgado, como si yo mismo estuviera allí. 4 Es necesario que ustedes y yo nos reunamos espiritualmente, en el nombre y con el poder de nuestro Señor Jesús, 5 para que este hombre sea entregado a Satanás: así se perderá su carne, pero se salvará su espíritu en el Día del Señor.

6 ¡No es como para gloriarse! ¿No saben que «un poco de levadura hace fermentar toda la masa»? 7 Despójense de la vieja levadura, para ser una nueva masa, ya que ustedes mismos son como el pan sin levadura. Porque Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. 8 Celebremos, entonces, nuestra Pascua, no con la vieja levadura de la malicia y la perversidad, sino con los panes sin levadura de la pureza y la verdad.

9 En una carta anterior, les advertí que no se mezclaran con los deshonestos. 10 No quiero decir que se aparten por completo de los deshonestos de este mundo, de los avaros, de los ladrones y de los idólatras: de ser así, tendrían que abandonar este mundo. 11 Lo que quise decirles es que no se mezclen con aquellos que, diciéndose hermanos, son deshonestos, avaros, idólatras, difamadores, bebedores o ladrones: les aconsejo que ni siquiera coman con ellos.

12 No es asunto mío juzgar a los que están fuera de la Iglesia. Ustedes juzguen a los que están dentro; 13 porque a los de afuera los juzga Dios. Expulsen al perverso de en medio de ustedes.”

Apreciados jerarcas, cuentan con mis oraciones y con las de la mayoría de los laicos. Que su ejemplo nos sirva para que nosotros también sepamos ser Cristos vivientes.

Por: Mario Guzmán Sescosse

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Mario Guzmán

Dr. Mario Guzmán Sescosse es profesor e investigador de tiempo completo en Trinity Christian College en la ciudad de Chicago en EUA. Es doctor en psicología y cuenta con dos maestrías en psicología y psicoterapia, además de la licenciatura en psicología y estudios en filosofía. Es autor del libro "La Transformación del adolescente", de diversas obras científicas y capítulos de libro. Tiene más de 17 años de experiencia como terapeuta. Sus intereses académicos son psicología y religión, psicoterapia, psicopatología y desarrollo humano. Además, está casado y tiene 3 hijos junto con su esposa. https://www.drmarioguzman.com/