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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Los «Quijotes del postconcilio»

PorFirma invitada

Feb 27, 2021
Los Quijotes del postconcilio-MarchandoReligion.es

Monaguillas, despedida del Cardenal Sarah, ¿Son los frutos del postconcilio? Nuestro compañero utiliza al Quijote de Cervantes para ponernos en situación.

Los «Quijotes del postconcilio». Un artículo de Carlos Alberto Castellano

En el anterior artículo (pueden leerlo aquí) hemos introducido a los lectores sobre la situación de la liturgia en la Santa Iglesia hoy en día, en plena metástasis de herejía progresista; de la injusticia que sufren clérigos y seglares que prefieren dar culto a Dios nuestro Señor de la forma en que hace siglos la Iglesia lo hace (celebrando o asistiendo a la Misa tradicional), o simplemente los que no tiene otra opción que asistir al Novus Ordo Misæ e intentan darle la reverencia que no tiene, o que simplemente intentan vivir la fe lo más tradicionalmente posible.

Dos sucesos recientes me llevan a escribir estas líneas: el 1º, el “Permiso” que dio SS. Franciscus para que las mujeres sirvan como acolitas o lectoras instituidas (cosa hecha de facto en realidad, pero ahora con bendición apostólica), y la 2da, la expulsión prematura aceptación de la renuncia del flamante Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, el Card. Robert Sarah. Dos hechos que van a acentuar mas aun lo que tenía pensado escribir hace tiempo. Mas adelante desarrollare estos hechos

A lo nuestro…. Vamos a destrozar a Cervantes:

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un cristiano de los de rosario en mano, misal antiguo, breviario roto y libros de formación. Una media hora de algo más distracción que meditación, Completas las más noches, devociones y diversiones los sábados, sin carne los viernes, algún rosario u oración de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su vida. (…)

Es, pues, de saber que este sobredicho cristiano, los ratos que estaba ocioso, que eran los más del día, se daba a leer artículos y libros de liturgia, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la “comunión con el hermano”, y aun el ecumenismo de sus “hermanos separados”; y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que aprendió a cantar muchos cantos antiguos en latín para comprar libros de gregoriano en que leer sus neumas, y así, llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos; y de todos, ningunos le parecían tan bien como los que hacían los famosos Monjes de Solesmes; porque la claridad de sus partituras y aquellas intricadas composiciones y reconstrucciones suyas le parecían de oro puro, y más cuando llegaba a leer aquellos tetragramas y melismas de desafíos.”

Dejemos en paz al pobre Cervantes, que ya bastante lo hemos mutilado. ¿A que quiero llegar? El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha ha sido siempre un arquetipo de la verdadera caballerosidad, sobre todo en tiempos donde ser verdadero caballero no era la moda. Claro, a nuestro Hidalgo lo tildaban de loco (y no les faltaba razón) pero ese loco, nutrido en libros de caballería, veía la realidad de la nobleza mas claramente que cualquier personaje que lo acompaña, más aún de los que de “nobles” solo ostentan el título.

En el mundo superficial de hoy tenemos varios Quijotes que ven más allá de las apariencias, que ven con mirada sobrenatural y trascendente lo que para otros es “progreso y avance”. Solo algunos ejemplos para ilustrarnos:

Dice nuestro Hidalgo La virtud más es perseguida de los malos que amada de los buenos”. Pues creo que sobra aquí una explicación, sobre todo en estos tiempos, donde obispos premian el error y persiguen la virtud. La realidad alarmante de la diócesis promedio en cualquier país es: Un obispo heterodoxo, la mayor parte del clero rindiendo pleitesía a este obispo heterodoxo y un grupúsculo de sacerdotes fieles a la fe ortodoxa, cruelmente perseguidos y brutalmente humillados una y otra vez frente a sus hermanos sacerdotes (y a veces ante los mismos fieles). A todo esto, sumemos al católico promedio pensando que el grupúsculo de curas fieles es “caprichoso y desobediente”, incentivados, estos “católicos promedio”, por la gran mayoría de sacerdotes, y sobre todo por la dictadura del mitrado heterodoxo, que “llora” frente a estos para mostrarles lo tristes que está porque en su diócesis no hay “comunión”. Esto es algo ya normal, y creo que más de uno se sentirá tocado por el ejemplo que acabo de dar, pero os ASEGURO que lo hice sin pensar en nadie en particular. Es, lamentablemente, la triste actualidad de la Iglesia. Y los Quijotes postconciliares, al dar alarma del despotismo OBVIO que hay, es tomado, justamente de loco, atemporal, medieval.

Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.” ¡Oh Señor mío, Rey del cielo y Justo Juez! ¡cuántas aberraciones en este punto! ¡Cuántos obispos silencian y encubren pedófilos de institutos y congregaciones religiosos, simplemente porque se les ha pagado una suma de dinero (salida normalmente de la corrupción económica de los mismos), y cuántos sacerdotes de pobre y santa vida son mandados al matadero por cantar un Pater noster en Misa, y ser por ello cruelmente castigados! Y el Quijote postconciliar querrá salir a afrentar al inicuo Obispo para que “recapacite” (recordemos que el Quijote era muy inocente) y termina simplemente humillado, maltratado y ninguneado por quien debería ser su Padre y Pastor.

¡Cuántos Quijotes se quejaron mas o menos abiertamente, y con sobrados argumentos llevados por la razón, de las mujeres en el altar, de las monaguillas inescrupulosamente mal vestidas, de las ministras “extraordinarias” (que son más ordinarias que otra cosa) que manosean el precioso cuerpo de Nuestro Señor, de las lectoras de abultado escote, que a veces ni leer saben, maltratando los textos sagrados! Y cuántos Quijotes fueron burlados, humillados y vueltos a tratar de locos cuando el Papa ahora oficializó el acolitado y lectorado femenino, no solo permitiendo lo que ya se hacía, sino dándole CATEGORIA DE MINISTERIO. No faltaron los Quijotes previsores que vieron los monstruos en los molinos con claridad y sabían que esto iba a pasar, y más de un necón lo trató de loco, que el Santo Padre nunca permitiría eso, que los cardenales no le dejarían… pues el loco reconoció bien claro al monstruo, y ¡vaya que los seguimos viendo a futuro! ¿Cuánto falta para el diaconado femenino…?

Y el Card. Sarah, que seria un Quijote purpurado, y que se lo trato justamente como eso, como un loco anacrónico, solo teniéndolo ahí como un adorno y censurándolo por cuanta palabra salía de su boca. Se cansó la curia, y con ella también Francisco de ningunearlo, burlarse de él y repudiarlo, hasta que llego el día en el fue expulsado, con la excusa de aceptar su renuncia… Y no olvidemos que el Purpurado en sus varios libros nos advirtió de varios monstruos disfrazados de indefensos molinos, y que hoy ya son normales en la Iglesia oficial.

Podría seguir sumando ejemplos, pero cierro con este: “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”. Pues a nosotros, los Quijotes, no nos queda otra que esperar a nuestro Señor el día de la parusía, o esperar un milagro masivo.

Pues bien. Los Quijotes litúrgicos son quizás los que mas sufren, y en particular los músicos, porque al dolor de ver un abuso, le sumamos el dolor de oídos, que parece ser que es la única norma que siguen estos clérigos: que los cantos suenen mal. Pero siempre al final, estos ingeniosos Hidalgos son tratados de locos, porque la inmensa mayoría ya ve la irreverencia y la chabacanería litúrgica como moneda corriente, y si alguien se anima a plantear lo que se hace mal, simplemente es tratado de Quijote… en fin, de loco, de anacrónico, de retrogrado, de melancólico, y un largo etc.

Me han llegado innumerables anécdotas de pobres mujeres, de las mas diversas edades, que son ampliamente humilladas por el simple hecho de llevar velo en Misa, cuando a los párrocos parecería no importarles ver mujeres de minifaldas, ropa ajustadas y escotes pronunciados. Y nuestras queridas Quijotezas no pueden hacer mas que romper en llanto, cuando no hay una valiente que le dice al desubicado y lujurioso preste lo que hay que decirle…

Los que gustan de la buena liturgia, Los músicos… los Quijotes pentagramados (o tetragramados, mejor) o los acólitos… los Quijotes ensotanados, son sin lugar a dudas los que sufren el dolor mas grave. Mas, ¿Por qué me animo a hacer esta sentencia? Pues fácil, un católico de a pie, más allá de lo que pueda sufrir, no tiene impedimentos en vivir su fe y devoción, ya que, en lo privado, en la libertad de devociones, aun los modernistas no pueden meterse. Y si bien sufren una Misa Novus Ordo con desastres litúrgicos, tienen la suerte de no conocer bien las rubricas, y su dolor es menor.

Pero el acólito de años, por poner un ejemplo, cuyo párroco le fue arrebatado, y que tienen que sufrir un cura diametralmente opuesto al anterior, se ve expuesto a constantes humillaciones para “amoldarse al Vaticano II, a la Iglesia de Francisco”. Cuánto más dolor aquel que no se le permite acercarse al altar, y conoce bien qué debe hacer el sacerdote en el altar, sabe con la reverencia que debe moverse el celebrante, y sabe con cuanto respeto y amor debe tener al llevar a cabo su oficio de monaguillo, que es figuración del de los ángeles, y al saber todo esto, y ver como el sacerdote hace los desmanes que quiere, y que las Ministras (ordinarias) de la Sagrada Comunión llevan a nuestro Señor como una bolsa de bizcochos, no puede más que dolerse, porque el PODRÍA ESTAR AYUDANDO COMO LA IGLESIA MANDA… y ni siquiera se lo permiten.

El músico, que sabe qué es lo que se debe cantar en qué momento, que se preocupó por estudiar los documentos de la Iglesia y las rúbricas del canto, que aprendió a dominar el gregoriano, y que sabe montones de cantos populares litúrgicos que elevarían hasta al mas duro de corazón, es constantemente censurado, humillado cuando quiere poner en práctica en su parroquia lo que con tanto amor estudió. Peor es cuando directamente no puede hacer otra cosa que taparse los oídos al escuchar esperpentos musicales y, ni hablar teológicos, en boca de gente que, no solo no está preparada, sino que además TAMPOCO LES IMPORTA PREPARARSE, y el dolor aumenta sabiendo que él podría con total felicidad llevar en sus hombros el oficio de cantor… y aun así NO SE LO PERMITEN… y está condenado a seguir tapándose los oídos.

Al decir del Quijote; “¡Oh, memoria, enemiga mortal de mi descanso!” pues ¡cómo desearíamos mas de un Quijote pentagramado no saber nada de música, no tener oído, para sufrir un poco menos estas aberraciones!

Aquí las opiniones son diversas. Los mas allegados a la Fraternidad San Pio X dirán que la solución es no ir más a estas Misas, y asistir a la Misa tradicional cuando se pueda. Lamentablemente en muchísimos lugares se puede ir a Misa tradicional solo una vez en varios meses, a veces unas pocas veces al año. Si bien respeto a quienes piensan de esta manera (porque pongo la mano en el fuego por mucha gente que no asiste a Misa por estos motivos y, sin embargo, santifica de manera SOBRESALIENTE el domingo) no puedo obligar a nadie a asistir o no al Novus Ordo. A alguien que, en conciencia, asiste para cumplir el precepto no le puedo obligar a que deje de ir, así como no puedo decirle a alguien que simpatiza con la Fraternidad que debe ir a Misa nueva porque si no está en falta. Cada alma sabe lo que hace.

Pero lo cierto es que esto no debe desanimarnos, mas aun, el Quijote con su tozudez, ha dejado mil moralejas y un arquetipo que nadie puede reemplazar. Por lo mismo: ¡Bienaventurados los Quijotes, porque de sus saberes locos, se pueden armar hermosos oasis! Quien haya tenido la desgracia/bendición de tener una Misa clandestina en una casa, sabrá de sobra la gracia inmensa que eso implica. Mas aún, sabe qué útiles somos los Quijotes “liturgolocos” para llevar a cabo esas empresas, ya que ahí no van catedráticos de liturgia ni maestros de ceremonias emblemáticos (por suerte…), sino solo un grupo de fieles, que, como la cierva sedienta busca tomar el agua viva, intentan tomar un poco de agua de las fuentes de la salvación, la Santa Misa.

¡Oh, benditos Quijotes, que ayudan a los sacerdotes perseguidos, a los exiliados y recluidos a hacer de sus celebraciones mas dignas de la Majestad de Dios! Cuántos buenos sacerdotes quedan inmensamente agradecidos por un humilde organista o cantor que embellece como es debido el culto y que, lo más importante, canta lo que debe cantarse. Cuántos santos sacerdotes son bendecidos con laicos Quijotescos que comparten su amor y devoción a la Eucaristía, y ayudan con sotanas y roquetes para dar gloria a Nuestro Señor en la Sagrada Liturgia.

Ahora os hago una invitación, queridos lectores. Ser un Quijote postconciliar es un viaje de ida, pues es muy difícil volver de lo que se ama con pasión. En mis siguientes artículos voy a hablar pura y exclusivamente de la Sagrada Liturgia, en su historia, en sus documentos, en sus rubricas, ¡y en todo lo que ayude al ingenioso Hidalgo a que se sume a nuestras filas!

Dejo en claro que, si alguien tiene alguna duda sobre algún tema particular, puede contactarse o comentar lo que gusten. Toda pregunta es importante y a mí me ayuda a focalizarme en un punto mas preciso, y no tan amplio.

¡DIOS BENDIGA A LOS QUIJOTES!

Carlos Alberto Castellano

Nuestra recomendación musical en nuestro canal de YouTube MR


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