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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

La Iglesia renuncia a ser madre y maestra

PorMiguel Serafín

Ago 5, 2019
La Iglesia renuncia a ser madre-MarchandoReligion.es

Miguel Serafín nos trae un caso documentado sobre un hecho que nos puede dejar perplejos a los católicos, un niño con dos madres en la partida de bautismo, ¿No se lo creen? ¡Lean!

«La Iglesia renuncia a ser madre y maestra», Miguel Serafín

Manuela y Luisa aparecen como madres en la partida de bautismo de un niño llamado Matías que fue bautizado recientemente en una parroquia en la ciudad de Medellín en Colombia. Como estamos hablando de Colombia, país que se caracteriza por su buen humor, podemos contextualizar el hecho con un refrán muy popular colombiano que describe una situación de mucha confusión: “estamos más confundidos que Adán en el día de las madres”. Este refrán se aplica perfectamente a esta situación de confusión. Matías se verá confundido y haciéndose muchas preguntas en su futuro, pues por ahora sólo cuenta con un año y medio de vida. A diferencia de Adán, que no tenía madre, Matías se encontrará con dos.

De esta noticia se desprenden muchas preguntas y respuestas, aunque no mucho en concreto. Por ejemplo.

La primera pregunta es si este bautismo es válido.

Todos los elementos de juicio para determinar si el bautismo es válido no se describen en la noticia que se ha dado al mundo sobre el mismo. Asumimos que el bautismo fue llevado a cabo por un ministro, que no necesariamente tiene que ser un sacerdote en algunos casos (como en el caso del bautismo de urgencia) pero sí requiere de otra persona que efectúa el bautismo, pues, así como nadie puede engendrarse a sí mismo, el bautismo que es regeneración requiere de otro, pues nadie puede regenerarse a sí mismo por lo cual nadie puede tampoco bautizarse a sí mismo. Asumimos que la materia y la forma requeridas estuvieron presentes en ese bautismo, por lo tanto, también asumimos, que el bautismo fue válido.

En cuanto a la licitud del bautismo de Matías, es un poco más complejo. Partiendo del canon 868 del código de derecho canónico:

868 §Para bautizar lícitamente a un niño se requiere:

  1. Que den su consentimiento los padres, o al menos uno de los dos, o quienes legítimamente hacen sus veces.
  2. Que haya esperanza fundada de que el niño va a ser educado en la religión católica; si falta por completo esa esperanza debe diferirse el bautismo, según las disposiciones del derecho particular, haciendo saber la razón a sus padres.

Es evidente que la madre biológica de Matías dio su consentimiento y por lo tanto el numeral 1 está superado. En cuanto al numeral 2, resulta muy dudoso que dos mujeres que se unieron civilmente puedan dar la debida educación de la fe católica cuando hay una amplia brecha entre lo que estas mujeres practican y la enseñanza de La Iglesia respecto al sacramento del matrimonio y a las conductas homosexuales. Sin embargo, aun así, la Iglesia se aproxima y trata de hacer llegar a las personas y en este caso a los niños, el sacramento que nos hace miembros de la Iglesia de Cristo: el bautismo.

Las Odas de Salomón, La Didache, El pseudo Bernabé, San Ignacio de Antioquía, San Justino, San Irineo, San Clemente de Alejandría, Orígenes y otros nos hablan de este sacramento y de su práctica en los primeros años de la Iglesia.

En la Iglesia naciente, cuando una familia de paganos se convertía al catolicismo, no era raro que toda una familia se bautizara.

El padre y la madre juntos con sus hijos, hijas yernos y nueras, esclavos e incluso los niños se bautizaban. Era el jefe de familia quien autorizaba iniciar la catequesis porque estaba convencido que esa era la verdadera religión y quería que él y su familia fueran parte de la Iglesia de Cristo. Si el jefe de familia ni siquiera tenía conocimientos ni era bautizado todavía, ¿cómo se garantizaba la formación y la educación católica de esa familia? Fácil, para eso la Iglesia proveía a esa familia de patrocinadores que ya estaban dentro de la familia católica, eran de comprobada fe y entrega; y por supuesto estaban bautizados. Esos patrocinadores conscientes de su tarea y responsabilidad se conocen hoy con el nombre de padrinos. Los padrinos no necesariamente tenían que ser de la familia, ni tampoco debían tener dinero para que les dieran regalos a los ahijados cada año.

El obispo comisionaba inicialmente a los patrocinadores por tres años; y estosse hacían responsables de una familia vigilando que dejaran las prácticas paganas, como dejar de asistir al culto público a dioses paganos, (incluyendo las prácticas homosexuales si fuera el caso) les enseñaban la Fe Católica y los exhortaban a llevar una vida de oración.  Había quienes no estaban dispuestos a dejar sus prácticas para ajustarse a las enseñanzas católicas de Cristo, en tal caso, el proceso se suspendía y no eran bautizados. Un padre de familia, (quien era el que tomaba las decisiones de religión), cuando decidía que quería bautizarse para pertenecer a la Única Iglesia que fundó Cristo (en esa época no había sino una sola Iglesia, la Católica), lo hacía en serio, pues se estaba jugando la vida no sólo propia, sino la de toda su familia, pues si las autoridades del Imperio Romano se daban cuenta, iban a por esa familia y acababan con ella. Así, que un bautismo y su preparación no era cosa de un juego ni de celebración social, sino que era un compromiso para con Cristo, y se comprometían a aprender la doctrina y así enseñarla posteriormente a los niños pequeños cuando empezaran a tener uso de razón. Esa familia aceptaba toda la doctrina de la Iglesia.

Lo que celebraban estas familias, era que empezaban a ser parte de la Iglesia de Cristo, y a diferencia de lo que dice el reportaje sobre el bautismo de Matías, que el bautismo es un derecho, no lo es. Por el contrario, es un compromiso que unos padres quieren adquirir y la manera de hacerlo es aceptando las enseñanzas de La Iglesia y comprometiéndose a trasmitir fidedignamente esas enseñanzas a sus hijos. Nadie los obliga, ellos lo solicitan comprometiéndose. No creo que este sea el caso de estas dos mujeres que insisten en su derecho a bautizar a este pequeño sin comprometerse a no tener prácticas homosexuales. Otro error que se observa en el reportaje, es que una de las mujeres dice que “hay personas que se escudan en La Iglesia, diciendo que es un pecado ser homosexual”. No, ser homosexual no es pecado. Los actos homosexuales sí lo son.

Continuando con la tradición del bautismo en la Iglesia naciente, los patrocinadores terminados esos tres años de catequesis (no un par de charlas como se hace ahora), presentaban la familia ante el obispo, y éste a su vez sometía a los adultos de la familia a un examen haciendo preguntas. Si consideraba que estaban suficientemente preparados, bautizaba a todos los adultos, a los niños y a los bebés que hubiera en esa familia, pues los bebés tenían la garantía de unos padrinos y unos padres bien formados en la Fé, y estos nuevos bautizados que se llamaban neófitos, continuaban con sus patrocinadores o padrinos por dos años más, periodo llamado mistagógico, (tiempo de entender los misterios) porque se les ayudaba a entender los sacramentos o misterios y su simbolismo. Igualito que ahora.

Ahora bien, como dije anteriormente, dando el beneficio de la duda, asumo que el bautismo de Matías fue válido, y aún más, asumo que fue un bautismo lícito dada la posibilidad de que el sacerdote observó unos súper padrinos que garantizarían la educación en la correcta Fe Católica para ese niño.

Dicho lo anterior, ahora paso a otro asunto relacionado con este bautismo, y es la falta de seriedad de la Iglesia particular de Medellín, y en este caso basado en lo evidente. Lo evidente es que de ninguna manera es posible que una criatura pueda tener dos madres. Por lo menos en la raza humana eso es imposible. Por lo tanto, es falta de criterio del cura que tenga que acudir al obispo para pedir permiso para incluir a dos mujeres como madres, y peor aún que el obispo apruebe que estos dos nombres se incluyan. La partida de bautizo reza así: Hijo de: Manuela Gómez Duque y Luisa Fernanda Gómez Franco.

Aparece en la nota periodística de un telenoticiero, los comentarios de un sacerdote que no parece sacerdote, sin embargo, es acreditado como el padre Juan Diego Ruíz, asesor jurídico de la Arquidiócesis de Medellín. El padre Ruíz justifica la decisión de la Arquidiócesis, diciendo “ya está el niño, ya existe el bebé, ¿qué tenemos que hacer? Brindarle las posibilidades”. El padre Ruíz no se da cuenta que las posibilidades de bautizar al niño ya se le habían dado. Una de estas dos mujeres declara “queríamos bautizar a Mati, y nos decían no hay problema, pero sólo pondremos en la partida a la mamá gestante y ya”. Lo que quiere decir es que sí se le había dado la oportunidad de bautizar al niño, pero estas mujeres no aceptaron porque no incluían los dos nombres de ellas como madres de Matías. Tenía que ser de la forma que ellas querían, el bautismo no era tan importante como el hecho de que sus nombres quedaran en la partida. Ellas negaron al niño el bautismo según su propio testimonio, porque el bautismo no era tan importante, como sí lo era la inclusión de sus dos nombres.

El padre Ruíz sigue excusando el motivo por el cual se incluyen los dos nombres diciendo “para que este niño pueda ser bautizado, tiene que existir un registro civil”. Indicando que cómo en el registro civil aparecen los dos nombres por eso se incluyeron en la partida de bautismo. El padre Ruiz mezcla el derecho civil con el derecho canónico y excluye toda lógica para salir del apuro.  Al padre Ruíz, asesor jurídico de la Arquidiócesis de Medellín le preguntamos:

¿en qué canon del Código de Derecho Canónico dice que para que un niño pueda ser bautizado se necesita el registro civil?

No sigamos más con explicaciones, podremos hacer muchas conjeturas. Aquí de lo que se trata es de que la Iglesia Madre y Maestra sigue doblegándose a los deseos del mundo. Está primero quedar bien, ser incluyente y no ser criticados y los respetos humanos están por encima de Dios. No es posible tener dos madres. Punto.

Sin embargo, se les siguió el juego a esas dos mujeres, y la Arquidiócesis de Medellín llevará a cuestas haber sido la primera en ceder a tamaño absurdo. Vendrán muchos más absurdos que ni siquiera quiero imaginar. En Canadá, por ejemplo, ya está aprobada por ley la unión civil entre un humano y un animal. Lo llaman dizque “matrimonio”.  Si esta pareja de “padres” deciden adoptar a un bebé, lo único que tienen que hacer es ir donde el padre Juan Diego Ruiz en Medellín y mostrarle el registro civil y el padre Ruíz incluirá en la partida de bautismo que el padre de la criatura es el señor, “John Doe“y la mamá es la cabra con la que él se casó en Canadá.

Muchos jerarcas de la Iglesia, cardenales, obispos y sacerdotes ya tomaron la decisión de pervertir la doctrina moral y de fe de la Iglesia. Otros, tienen miedo y siguen la corriente. Se viene haciendo desde hace décadas y una de las maneras de hacerlo es la paupérrima formación de los seminaristas. Es un hecho y lo hacen adrede.

Un documento de estudio profundo de un seminarista debería ser el Catecismo de la Iglesia Católica. Debería estudiarse a fondo con la historia de las definiciones, desglosar cada una de ellas, aprenderlas al derecho y al revés y complementarlas con apologética de las mismas. Eso para empezar. Pero no se hace. El Catecismo es el último documento que en un seminarista escucha mencionar. Un profesor cuando quiere enseñar algo, trae un montón de autores y sus teorías. Citan lo que cada autor ha dicho, resalta la importancia del  autor, pero nunca habla de la definición concreta que la Iglesia tenga por ejemplo del infierno o del Espíritu Santo o de cualquiera otra de las verdades que La iglesia Católica ha promulgado por siglos.

La forma de escaquearse de esa responsabilidad es esgrimir argumentos con rodeos con respecto a lo que deben enseñar, es decir frases como “si le interesa la posición oficial de la Iglesia, lea el catecismo” o “yo no estoy aquí para decirles QUÉ tienen que pensar, sino para decirles, QUE tienen que pensar”. Sin embargo, las evaluaciones están centradas en recitar o escribir las teorías de los diferentes autores, pero nunca un examen está basado en el conocimiento del Catecismo. Es más, el catecismo se convirtió casi en un texto asociado con la ignorancia y la obsolescencia; y por eso hay que recurrir a las teorías de autores que se citan constantemente casi con veneración como: Louis Bouyer, Yves Congar, Jean Daniélou, Pierre Theilhard de Chardin, Henri de Lubac, Walter Kasper, Hans Küng, Jean Mouroux, Karl Rahner, Edward Schillebeeckx y Hans Urs von Balthasar.

Lo que más llegan a decir de estos autores, es que ellos fueron el fundamento teológico del Concilio Vaticano II, asesorando con sus “grandes” escritos al papa Pablo VI. Lo que nunca dicen, es que de la mayoría de ellos se sospechó eran herejes bajo el pontificado de Pio XII y se les rastreaba con cautela.

Hans Küng se cita casi con reverencia especialmente por profesores que han estudiado en Alemania.

Nunca aclaran que fue despojado de su missiocanonica, es decir la licencia para enseñar como profesor de teología católica. Cuando algún estudiante o seminarista aclara este punto, el profesor responderá casi automáticamente, que “sus libros no fueron prohibidos”, aunque no dicen que justamente por lo que expresaba en sus libros fue por lo que fue despojado de su catedra en la Universidad de Tubinga. Llegó a cuestionar dogmas con respecto a La Santísima Trinidad, La Virgen María y los Sacramentos. Lo más reciente que he escuchado de Küng, es su posición favorable a la eutanasia, en contra total de la doctrina católica. Sin embargo, sigue siendo un sacerdote de buena aceptación.

Schillebeeckx, tenía problemas para aceptar la Transubstanciación del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Por ese corte, los demás.

Con este tipo de formación, un sacerdote recién ordenado, no tendrá clara ninguna idea; y deberá buscar por sus propios medios la verdadera Doctrina Católica. Por esta educación y por las presiones de sus superiores y la sociedad, es por lo cual un sacerdote, un obispo y toda una arquidiócesis pondrá en una partida de bautizo, que la criatura bautizada tiene dos madres, en contra de la biología y del sentido común.

Ben Shapiro, un abogado y analista político norteamericano, cuando habla de personas que creen estar encerradas en un cuerpo con el sexo equivocado, dice algo como que a esas personas hay que ayudarlas a salir de su error mental, su abuela sufría de esquizofrenia y creía estar escuchando la radio constantemente. La forma de ayudarla no era decirle que sí, que la radio estaba encendida, sino que la llevaron donde un psiquiatra para que la sacara de error mental. La ley y la sociedad no pueden obligarlo a decirle a otro que está en lo cierto cuando la evidencia empírica científica demuestra todo lo contrario.

La iglesia se hace cómplice de la esquizofrenia social, cuando permite que una partida de bautismo diga que un niño tiene dos madres y no resuelve el problema social sino que lo empeora.

Miguel Serafín

Nuestro compañero dice que la Iglesia renuncia a ser madre, pero más bien podemos pensar que son nuestros Jerarcas los que hacen esa renuncia en nombre de nuestra santa Iglesia

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