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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

IV Domingo Tiempo Ordinario ciclo C Misa N.O

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NEMO PROPHETA ACCEPTUS EST IN PATRIA SUA

IV Domingo Tiempo Ordinario ciclo C Misa Novus Ordo. D. Vicente Ramón Escandell

1. Relato Evangélico (Lc 4, 21-30)

Y él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».

Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?». Pero Jesús les dijo: «Sin duda me diréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”, haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún».

Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón.

Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio». Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo.

Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

2. Comentario exegético: San Ambrosio de Milán (340-397)

En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.

La envidia no se traiciona medianamente: olvidada del amor entre sus compatriotas, convierte en odios crueles las causas del amor. Al mismo tiempo, ese dardo, como estas palabras, muestra que esperas en vano el bien de la misericordia celestial si no quieres los frutos de la virtud en los demás; pues Dios desprecia a los envidiosos y aparta las maravillas de su poder a los que fustigan en los otros los beneficios divinos. Los actos del Señor en su carne son la expresión de su divinidad, y lo que es invisible en Él nos lo muestra por las cosas visibles. (Rom 1,20)

No sin motivo de disculpa el Señor de no haber hecho milagros en su patria, a fin de que nadie pensase que el amor a la patria ha de ser en nosotros poco estimado: amando a todos los hombres, no podía dejar de amar a sus compatriotas; mas fueron ellos los que por su envidia renunciaron al amor de su patria. Pues el amor no es envidioso, no se infla (1 Cor 13,4). Y, sin embargo, esta patria no ha sido excluida de los beneficios divinos. ¿Qué mayor milagro que el nacimiento de Cristo en ella? Observa que males acarrea el odio; a causa de su odio, esta patria es considerada indigna de que Él, como ciudadano suyo, obrase en ella, después de haber tenido la dignidad de que el Hijo de Dios naciese en ella.

Tratado sobre el Evangelio según san Lucas, L. IV, 46-47

3. Reflexión

Adorad a Dios sus ángeles todos; lo oyó y se alborozó Sion, y se regocijaron las hijas de Judá. El Señor reina, regocíjese la tierra; alégrense todas las islas.

En la sinagoga de Nazaret el primer discurso de Jesús tuvo un resultado semejante al conseguido en la sinagoga de Cafarnaúm. Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca1. Pero los nazareatos se dejaron pronto envolver por consideraciones demasiado humanas. ¿No era acaso Cristo un hombre como ellos, hijo de José? Y si de veras era el Mesías, ¿por qué no hacía en su patria los milagros que en otras partes había hecho? ¿No tenían sus paisanos derecho especial a ello?

Jesús intuye tales protestas y responde: Ningún profeta es bien recibido en su tierra2. Pero no cambia de actitud, antes, para demostrarles que el hombre no puede dictar leyes a Dios y porque Dios es libre de distribuir sus dones a quien quiere, recuerda los casos de la viuda de Sarepta a la que fue enviado Elías con preferencia a todas las viudas de Israel, y del extranjero Naamán, único leproso curado por Eliseo.

Jesús quiere hacer comprender a sus paisanos que ha venido para traer la salvación no a una ciudad o a un solo pueblo, sino a todos los hombres, y que la gracia divina no está ligada a una patria, raza o méritos personales, sino que es totalmente gratuita.

La reacción de los nazareatos es violenta; cegados por la estrechez de mente y despechados por no haber obtenido su pretensión.

Esta es la suerte que reserva el mundo a los que, como Cristo, tienen la misión de anunciar la verdad. Lo recuerda la narración bíblica de la vocación de Jeremías, que tan bien se relaciona con el Evangelio de hoy. Dios había elegido a Jeremías como profeta antes de nacer, y presagiando la vida azarosa que le espera y quiere rehusar. Pero Dios le anima: No temas… porque yo estoy contigo para librarte.3

El hombre elegido por Dios para portador de su palabra, puede contar con la gracia divina que le ha prevenido y que le acompañara en toda circunstancia. Las contradicciones, los peligros y riesgos no le faltaran, como no han faltado a los profetas, y a Jesús mismo, pero a él le repite Dios, como a Jeremías: Te harán la guerra, mas no podrán contigo, pues contigo estoy yo… para salvarte.4

Si los profetas y apóstoles tienen el deber de afrontar con ánimo el riesgo, los fieles tienen el de escucharles y seguirles con espíritu de fe sin dejarse desviar por miras humanas.

4. Oración

Señor y Dios nuestro, que fortaleces con tu gracia a los predicadores y maestros de tu Palabra, y con ella abres los corazones de tus fieles para escucharles; concédenos la fortaleza necesaria para testimoniar, en medio de persecuciones e incomprensiones, la fe que profesamos. Que vives y reinas. Amén.

Rev. D. Vicente Ramón Escandell

1 Lc 4, 22

2 Lc 4, 24

3 Jr 1, 8

4 Jr 1, 19

Evangelio del domingo: IV Domingo Tiempo Ordinario ciclo C Misa N.O

Pueden consultar el Evangelio en nuestra sección: Evangelio del Domingo

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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna