• Dom. Ene 23rd, 2022

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

IV Domingo Adviento Misa N.O

IV Domingo Adviento Misa N.O

BENEDICTA TU INTER MULIERIS

Evangelio del día. IV Domingo Adviento Misa Novus Ordo. D. Vicente Ramón Escandell

1. Relato Evangélico (Lc 1, 39-45)

En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre.

Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

2. Comentario litúrgico: Dom Prospero Gueranger, OSB (1805-1875)

Próximo estas, oh Señor, pues la herencia de tu pueblo ha pasado ya a poder de los Gentiles y la tierra que habían prometido a Abraham es hoy día más que una provincia de ese dilatado imperio que debe preceder al vuestro.

Día tras día se van cumpliendo los vaticinios de los Profetas; la profecía de Jacob también se ha realizado: Será quitado el cetro a Judá. ¡Oh Jesús! todo se halla dispuesto para tu llegada. De tal modo has renovado el aspecto de la tierra; dígnate renovar también mi corazón y alentar mi ánimo en estos últimos días que preceden a tu venida.

Sentimos la necesidad de retirarnos al desierto, solicitar el bautismo de la penitencia y enderezar nuestros caminos: obra todo esto en nosotros, oh divino Salvador, para que el día que bajes a nosotros, nuestra alegría sea completa.

En el Ofertorio, la Iglesia saluda a la Virgen gloriosa que oculta dentro del seno la salvación del mundo. ¡Oh María! Danos pronto al que te llena con su presencia y su gracia. El Señor está contigo, oh Virgen sin igual; pero se acerca el momento, en que va a ser también con nosotros; porque su nombre es EMMANUEL.

El Año litúrgico I (Adviento – Navidad)

3. Reflexión

Cielos, enviad rocío de lo alto, y nubes, lloved al Justo; abrase la tierra y brote el Salvador. Los cielos cantan la gloria de Dios, y pregona el firmamento las obras de sus manos.1

Algunas de las intervenciones de Dios en la Historia de la Salvación se califican como <<visita>> del Señor a su pueblo o a algún personaje determinado. La última intervención de Dios, en la Encarnación, es una visita a los suyos.

La familia del Precursor es la primera que participa de esta <<visita>> y de sus efectos salvadores. San Lucas manifiesta claramente qué sentido tiene esta visita del Señor a su pueblo. Más tarde esta visita no será comprendida o aceptada por algunos, y en ellos tendrá un efecto de condenación.

Oigamos, ahora, a Isabel cuando felicita a María. Aprendamos en su ejemplo a honrar a la Madre de Dios.

¿Cómo se conduce? Empieza por reconocer la grandeza de María. ¡Bendita tu eres: tú la elegida de Dios, la gloria de las madres! Los favores incomparables que Isabel descubre en María, excitan sus sentimientos de devoción. La glorifica por todo cuanto sabe de ella. Lo que María ha recibido de más no le causa envidia. Se complace en la gloria de su prima, más aún que si se tratara de la suya propia.

Después, se humilla profundamente. No ignora Isabel en presencia de quien se encuentra. María es un tabernáculo de la presencia real. Lleva en su seno a Aquel que gobierna el mundo. Todas las excelencias divinas irradian en su mirada. ¿De dónde a mí tanto honor?, exclama Isabel. ¿De dónde esta anticipación del cielo aquí en la tierra? ¿De dónde proviene que Aquel que lo es todo se anonade en favor de aquel que es pura nada?

Responded vosotras, almas cristianas. Esto proviene de la bondad del corazón del Hijo y del corazón de la Madre. Ambos no forman más que un solo corazón, y ambos nos aman. Y para demostrarnos su amor, vienen a nosotros. Dejémosles acercarse; dejémosles obrar. Recibamos por medio de ellos los dones de Dios.

Isabel añade: Bienaventurada tú que has creído. Has creído en la palabra que te han dicho y, en consecuencia, veras cosas admirables. Un acto de fe es, pues, el punto de partida de las obras de la omnipotencia.

¿Queremos ser partícipes de las mismas? ¿Deseamos que la omnipotencia de Dios obre en nosotros y a nuestro alrededor maravillosas transformaciones?

Seamos almas de fe. Pidamos a María esta gracia por intercesión de santa Isabel.

4. Oración

Señor y Dios nuestro, que proclamaste las grandezas de María a través de las palabras de tu sierva Isabel; haz que también nosotros, inspirados por tu Espíritu, proclamemos sin cansarnos las glorias de aquella que escogiste como arca de nuestro Salvador. Que vive y reina. Amén.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Rev. D. Vicente Ramón Escandell

1 Is 45, 8; Salmo 18,2

Evangelio del domingo: IV Domingo Adviento Misa N.O

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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna