• Dom. Ene 23rd, 2022

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

II Domingo Adviento Misa N.O

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Vox clamantis in deserto

Evangelio del día. II Domingo Adviento Misa Novus Ordo. D. Vicente Ramón Escandell

1. Relato evangélico: Lc 3, 1-6

En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Filipo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, 4 como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:

«Voz del que grita en el desierto: | Preparad el camino del Señor, | allanad sus senderos; los valles serán rellenados, | los montes y colinas serán rebajados; | lo torcido será enderezado, | lo escabroso será camino llano. Y toda carne verá la salvación de Dios».

2. Comentario litúrgico: Dom Prospero Gueranger, OSB (1806-1875)

Eres tú, oh Señor, el que debe venir, y no debemos esperar a otros. Estábamos ciego, tú nos has iluminado; nuestros pasos eran vacilantes, tú los has asegurado; nos cubría la lepra del pecado, tú nos has curado; éramos sordos a tú voz, tú nos has devuelto el oído; estábamos muertos por el pecado, tú nos has levantado del sepulcro; finalmente, éramos pobres y abandonados, tú has venido a consolarnos.

Tales han sido y tales serán los frutos de tu visita a nuestras almas, oh Jesús, visita silenciosa pero eficaz; visita de la que nada sabe la carne ni la sangre, pero que se realiza en un corazón movido por la gracia. Ven, pues, a mí, ¡oh Salvador! Ni tu humillación ni tu intimidad me han de servir de escándalo; porque tus operaciones en las almas demuestran palpablemente que son de un Dios. Si no las hubieses creado, tampoco podrías sanarlas.

Después del canto del Credo, cuando el Sacerdote ofrezca el Pan y el Vino, uníos a la Iglesia que pide ser vivificada por el Huésped divino, a quien espera.

El Año Litúrgico (Adviento-Navidad)

3. Reflexión

Pueblo de Sion, he ahí que viene el Señor a salvar a las naciones; el Señor hará brillar la majestad de su voz para alegría de vuestro corazón. Tú que gobiernas a Israel, atiende; tu que guías a José como a una oveja.1

Además del Mesías, a quien anuncian, dos grandes profetas iluminan la liturgia de este tiempo de Adviento: Isaías y Juan Bautista.

Isaías es el profeta por excelencia del advenimiento mesiánico. La Iglesia nos hace oír su voz en el Introito; esa voz cuyo eco resuena también en el evangelio, en que San Lucas y San Pablo se refieren a lo que él había dicho.

El propio Juan Bautista, el último de los profetas y el inmediato precursor de Cristo, alegaba la palabra de Isaías. Su lugar en la liturgia del Adviento desborda ampliamente este segundo domingo. No hay día en que no nos haga leer la Iglesia en el Oficio de Lectura algún pasaje de sus profecías; de él están tomadas las primeras lecturas del Leccionario de las ferias de este tiempo, y en la noche de Navidad son sus palabras las que cantarán, en el Emmanuel nacido de la Virgen, las grandezas divinas del Príncipe de la Paz.

Pero ahora, mezclémonos con la multitud que forma el auditorio del Precursor. ¿De qué se trata? Se trata de prepararse dignamente para la venida del Salvador, y de disponerse a recibirle como es debido. Y Juan Bautista declara a sus oyentes que la disposición necesaria para preparar el advenimiento es la penitencia. Haced penitencia, exclama. Cambiad de vida. Todo va a cambiar en el mundo: todo debe cambiar también en vuestras almas.

Meditemos más atentamente el cambio maravilloso que anuncia Juan Bautista. Preparad, dice, los caminos del Señor. ¿Por qué caminos vendrá? Recordemos lo que veremos en Belén, en Nazaret, en el camino de Egipto. Por las sendas de las humillaciones voluntarias, de la pobreza, de la mortificación, de los más arduos trabajos, de la paciencia a toda prueba. ¿No debemos decidirnos a obrar como él, si aspiramos a encontrarnos con él en los caminos del Señor? Tal es la penitencia que nos predica Juan Bautista.

Que todos los valles sean levantados y todos los cerros allanados, y los caminos torcidos sean enderezados y los escabrosos igualados. ¿Qué significan estas palabras? Que debemos convertirnos en hombres nuevos: que la confianza debe levantar lo que la pusilanimidad deprimía; que la humildad debe deprimir lo que el orgullo levantaba; que debemos purificar nuestras intenciones, suavizar nuestras asperezas y hacer que triunfen en nosotros la justicia y la caridad.

He ahí lo que debemos hacer para preparar dignamente la nueva era. La Iglesia nos lo pide con más insistencia aún en este tiempo de la espera del Señor.

4. Oración

Señor y Dios nuestro, que enviaste a tu siervo Juan Bautista para preparar los caminos a tu Salvador; haz que, iluminados por el mismo Espíritu que guio su ministerio, también nosotros audaces precursores del advenimiento de nuestro Señor. Que vive y reina. Amén.

Rev. D. Vicente Ramón Escandell

1 Is 30, 30; Sal 79, 2

Evangelio del domingo: II Domingo Adviento Misa N.O

Pueden consultar el Evangelio en nuestra sección: Evangelio del Domingo

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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna