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I Viernes Cuaresma: Meditación de la Pasión

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Mar 4, 2022
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Durante el tiempo de Cuaresma, en MR, les ofrecemos todos los viernes la meditación de la Pasión

I Viernes Cuaresma: Meditación de la Pasión

Padre perdónales, porque no saben lo que hacen.

El sermón del Jueves Santo de 1902, que trató sobre la Pasión del Señor, impresionó fuertemente al corazón de la pequeña María, y al llegar a su casa le dijo a su madre que había hecho un propósito: –Antes morir que pecar-

EL cinco de julio de aquel mismo año, entró Alessandro mientras ella cuidaba de su hermanita. Al llegar, Alessandro trata de forzarla, pero ella se resiste. Finalmente la ata y la amenaza con un cuchillo…-¡No hagas eso, es pecado… Irás al infierno-!. Finalmente, Alessandro la acuchilla. Le clavó catorce puñaladas.

En el lecho de muerte pronunció estas palabras:-Lo perdono y quiero que venga conmigo al Paraíso. Quiero que esté a mi lado. Que Dios lo perdone, porque yo le he perdonado- .(Santa María Goretti, Editorial Apostolado Mariano).

La meditación de la Pasión según los santos.

Encontráronle cierto día lamentándose a grandes voces y llorando. Cuando le preguntaron qué tenía, respondió- ¡Qué he de tener!. Lloro los dolores y las ignominias de mi Señor, y lo que me causa mayor tormento, añadió, es ver la ingratitud de los hombres que no le aman y viven de ÉL olvidados” (Crónicas de S Francisco, p.I lib.I cap.86.)

En la obra “El amor del alma”, san Alfonso María de Ligorio nos dice textualmente:

Quién podría negar que la pasión de Jesucristo es la devoción de las devociones, la más útil, la que más consuela a los pecadores y la que mejor inflama las almas?.¿Dónde tienen su fuente tantas sobrenaturales inspiraciones, tantos impulsos a mudar de vida y tantos deseos de darnos a Dios, sino en la pasión de Jesucristo?

¿De dónde, decidme, sacaron los santos valor y entereza para soportar tantos géneros de tormentos, de martirios y de muertes, sino de la Pasión de Jesús Crucificado?¿Quién podrá decir que padece, sin razón al ver a Jesús despedazado por nuestras maldades?

Para San Pablo de la Cruz, quien medita la Pasión del Señor se impregna de ternura y de gozo y el Espíritu Santo con su don de Piedad penetra el dolor de Jesús con amor y concede al alma aspirar, no a un amor superficial y banal, sino al amor con sacrificio avivando el fuego del amor a Él.

Laoración y la meditación sobre la Pasión de Cristo deben despertar en nosotros la verdadera contrición de nuestros pecados, causa de los amargos padecimientos del Señor.

En ese inmenso mar de amor, en el que usted debe procurar entrar a fondo, dará con otro más grande, constituido por las penas de Jesús y los dolores de María Santísima, mar que nace del inmenso océano de Dios. Con la Pasión de Cristo en el alma, el sufrimiento se vive con paz, abandonándose en la voluntad de Dios, esperándolo todo de su misericordia. (Carta a Inés Graci, Epistolario de san Pablo de la Cruz)”.

Extracto de la meditación sobre la primera palabra de Cristo nuestro Señor en la cruz, rogando por sus enemigos. Meditaciones espirituales del V. P. Luis de La Puente1

Estando Cristo nuestro Señor en su cruz, sufriendo desprecios y habiendo callado con grandísimo silencio, abrió su boca sacratísima para decir la primera palabra de las siete que allí habló diciendo: Padre perdónales, porque no saben lo que hacen.

Abre, oh alma mía, tus oídos para oír, pues tu celestial Maestro abre su boca en la cátedra de la cruz para hablar. Hablad Señor, que vuestro siervo oye; y pues sois palabra del eterno Padre, leedme alguna breve lección, la cual pueda retener en mi memoria, y rumiar con mi entendimiento, y abrazar con todo mi corazón y voluntad.

La primera lección y la primera palabra que habla en la cruz, toda es de amor, orando por los que le crucifican, y excusándolos del modo que podía, mostrando en ello su infinita caridad.

Consideraré a Cristo nuestro Señor lleno de dolores y tormentos en todos los miembros de su cuerpo, sin hallar lugar de descanso en aquella dura cama de la cruz.

Y Cristo nuestro señor levanta sus ojos al cielo, y derramando lágrimas por ellos, abre su boca, no para pedir fuego que los abrase, sino para rogar a su eterno Padre que les perdonase, doliéndose más del daño que les venía por esta culpa, que de los tormentos e injurias que de ellos recibía, cumpliendo por la obra lo que había dicho: Amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen.

Concededme, Señor, tal caridad como ésta, para que yo también ame a mis enemigos y ore por los que me persiguen y os persiguen, pues vuestros enemigos también son míos. Amen.

Oh Padre eterno, oíd la oración de vuestro Hijo, perdonando los pecados que contra Vos he cometido. Perdonadme, y aunque yo no merezco ser oído, merécelo vuestro Hijo, por quien es, y por la reverencia que siempre os ha tenido.

Pequeño extracto de un sermón que pronunció Fr A. Royo Marín sobre la Primera Palabra que pronunció Cristo en la cruz.2

Jesucristo les reconoce culpables. Si no lo fueron, no pediría perdón por ellos. El mundo no conocía el perdón. El perdón era una cobardía. Y sin embargo, el perdón es el amor en su máxima tensión.

¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen! ¡Maravillosa doctrina que el mundo no estaba acostumbrado a oír!¡Lección soberana dada por nuestro Señor Jesucristo en lo alto de la cruz.! Lección dura. ¡qué duro resulta perdonar!¡Cuántas veces lo repitió Jesucristo a lo largo de su predicación! Enseñó la necesidad imprescindible de perdonar si queremos obtener para nosotros el perdón de Dios:

-Amad a vuestros enemigos, orad por los que os persiguen y calumnian, devolved a todos, bien por mal…

-Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia.

-Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.

¡Qué bien la entendieron, qué bien la llevaron a la práctica los grandes discípulos del Crucificado! Un San Esteban, que cuando le estaban apedreando ve que se le abren los cielos y lanza aquella sublime exclamación imitando al divino Maestro “Señor, no les tengas en cuenta este pecado”. Y después de San Esteban, tantos y tantos millones de mártires como han dado testimonio de Cristo perdonando de todo corazón a sus verdugos. Como una Santa Juana de Chantal, que perdonó de tal manera al que mató a su marido, que llegó a ser madrina de bautismo de uno de sus hijos; acción heroica que estremeció al mismo San Francisco de Sales.

Si no quieres perdonar, fíjate bien, no soy yo, es Cristo quien lo dice:- Con la misma medida con que midiéreis a los demás, seréis medidos vosotros-

 ¿Dices que te han ofendido demasiado? Escúchame: ¿Han llegado a clavarte en una cruz? ¿Están chorreando sangre tus manos y tus pies? Pues cuando clavado en la cruz, cuando chorreando sangre sus manos y sus pies, cuando las burlas y las blasfemias, precisamente entonces es cuando Jesucristo Nuestro Señor decía con inefable dulzura: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”

Testamento espiritual de Alessandro Serenelli, el asesino de santa María Goretti.

En la Navidad de 1934, Alessandro visitó a Assunta, la madre de Sta. María Goretti para pedirle perdón y fueron juntos a la Misa de Navidad, sorprendiendo a toda la comunidad.

A su muerte, se encontró en un sobre cerrado, esta carta:

Soy un viejo de casi 80 años, pronto voy a terminar mis días. Echando una mirada al pasado, reconozco que en mi primera juventud recorrí un sendero falso, la vía del mal que me condujo a la ruina.Veía todo a través de la prensa, los espectáculos y los malos ejemplos que siguen la mayoría de los jóvenes sin siquiera pensarlo. Y yo hice lo mismo. Personas creyentes y practicantes tenía cerca de mí, pero no les prestaba atención, cegado por una fuerza brutal que me empujaba hacia un sendero malo. A los 20 años cometí el delito pasional, del que hoy me horrorizo con sólo recordarlo. María Goretti, ahora santa, fue el ángel bueno que la Providencia había puesto ante mis pasos para guiarme y salvarme. Todavía tengo grabadas en mi corazón sus palabras de compasión y de perdón. Rezó por mí e intercedió por su asesino. Siguieron treinta años de prisión. Si no hubiera sido menor de edad, hubiera estado condenado a cadena perpetua. Acepté la merecida condena.. La pequeña María fue verdaderamente mi luz, mi protectora; con su ayuda, me porté bien en mis 27 años de cárcel eintenté vivir honradamente cuando la sociedad me aceptó de nuevo entre sus miembros. Los Hermanos de San Francisco, los Capuchinos de las Marcas, me acogieron con caridad seráfica en su monasterio no como un siervo, sino como un hermano y con ellos convivo desde hace 24 años. Ahora espero sereno el momento de ser admitido en la visión de Dios, de abrazar a mis seres queridos de nuevo, y de estar junto a mi ángel protectora y su querida madre, Assunta. Los que lean esta carta, ojalá que quieran seguir la feliz enseñanza de huir del mal y seguir el bien siempre. Pienso que la religión con sus preceptos no es una cosa que se pueda menospreciar, sino que es el verdadero consuelo, el único camino seguro en toda circunstancia, hasta las más dolorosas de la vida. ¡Paz y bien! Alessandro Serenelli”

La mayor parte de los cristianos viven en el olvido de todo lo que ha sufrido Jesús por su amor; este olvido produce lágrimas a mares porque es la causa del pecado que abunda en el mundo. (San Pablo de la Cruz).”

Grupo hijos de María.

1 El texto completo se encuentra en Meditaciones espirituales del V. P. Luis de La Puente, tomo II, meditación XLV.

2 El texto completo se encuentra enLa pasión del Señor o Las Siete Palabras de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz de Fr. Antonio Royo Martín O.P

Les animamos a consultar nuestra sección de Teología y Espiritualidad

Nuestra recomendación para escuchar en nuestro canal de Youtube : Plegaria de María Stang

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