• Lun. May 23rd, 2022

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

I Domingo Cuaresma ciclo C Misa N.O

I Domingo Cuaresma ciclo C Misa N.O-MarchandoReligion.es

Et agebatur a Spiritu in desertum

I Domingo Cuaresma ciclo C Misa Novus Ordo. D. Vicente Ramón Escandell

1. Relato Evangélico (Lc 4, 1-13)

Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo. En todos aquellos días estuvo sin comer y, al final, sintió hambre.

Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan». Jesús le contestó: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre”».

Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me ha sido dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo».

Respondiendo Jesús, le dijo: «Está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”». Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, 10 porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te cuiden”, y también: “Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece contra ninguna piedra”».

Respondiendo Jesús, le dijo: «Está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”». Acabada toda tentación, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

2. Comentario espiritual: Dom Prospero Guéranger OSB (1805-1875)

Confianza en la tentación

La oración, la abnegación en favor nuestro, el pensamiento de las justicias de su Padre sostenían a Jesús en sus desalientos; pero al finalizar la expiación de la cuarentena, la naturaleza humana estaba agotada. Entonces vino la tentación a darle asalto, pero triunfa con tal sosiego y firmeza que nos deben servir de ejemplo.

¡Qué desvergonzada audacia de Satanás en el atrevimiento aquel de llegarse al Justo por excelencia! Y ¡qué paciencia la de Jesús! Se digna tolerar que el monstruo del abismo eche mano de él y le transporte por los aires de un lugar a otro.

El alma cristiana está a menudo expuesta a crueles insultos de su enemigo, y hasta algunas veces estará tentada de quejarse a Dios de la humillación que sufre. Piense entonces en Jesús, el Santo de los Santos, entregado, si es licito decirlo, a merced del espíritu del mal. No deja de ser por eso el Hijo de Dios, vencedor del Infierno; y Satanás no ha sacado en limpio sino una vergonzosa derrota. De igual modo el alma cristiana, en ruda tentación, si aguanta con enérgico coraje, será objeto de las más tiernas complacencias de Dios, para vergüenza y castigo eterno de Satanás.

Unámonos a los Ángeles leales que, tras la retirada del príncipe de las tinieblas, se apresuraron a reparar las agotadas fuerzas del Redentor, ofreciéndole comida. ¡Qué tierna y finamente se conduelen de sus divinos trabajos! ¡Como reparan en sus adoraciones el ultraje horrible de que Satanás se hace reo contra el Soberano Señor de todo lo creado! ¡Cómo se quedan pasmados de admiración de tamaña caridad de un Dios que en su amor al Hombre parece olvidarse de su augusta dignidad, para no pensar más en las desgracias y necesidades de los hijos de Adán!

El Año litúrgico (Septuagésima, Cuaresma y Pasión)

3. Reflexión

Si me invoca, yo lo escucharé; libraré y le glorificaré; le llenaré de dilatados días. Dichoso el que mora al abrigo del Altísimo, el que descansa a la sombra del Omnipotente.i

El miércoles pasado, con el rito de la imposición de la Ceniza, comenzamos la Cuaresma, tiempo de renovación espiritual que prepara para la celebración anual de la Pascua. Pero, ¿qué significa entrar en el itinerario cuaresmal? Nos lo explica el Evangelio de este primer domingo, con el relato de Jesús en el desiertoii.

Busquemos en este desierto el lugar donde Jesús se detiene. Detengámonos con Él y contemplémosle de cerca. ¿Qué va a hacer?

Ante todo, se humilla. ¡Cuánto debe asombrarnos ver al Hijo de Dios en medio de las bestias salvajes! Se rebaja por los que han pretendido elevarse. Me elevaré hasta Dios, había dicho el hombre orgulloso; y Jesús responde: Yo descenderé más abajo que todos los hombres.

Hace penitencia. Expía nuestra desidia en observar los ayunos y abstinencias de precepto; nuestra vida muelle; nuestros refinamientos de comodidad. Paga con creces las superfluidades de nuestro lujo, los excesos de nuestra mesa, las intemperancias en que hemos caído. Se entrega a mortificaciones dolorosas para obtener que nuestro Padre celestial aparte la vista de nuestros apetitos culpables. Sufre por nosotros.

Cobremos una afección cada día creciente hacia Él. Aprendamos a su lado a dominar nuestra carne, a tratar a nuestro cuerpo sobriamente, a soportar sin quejarnos el hambre y la sed, el frio y el calor, la indigencia y las privaciones.

Se entrega a la oración. ¿Para qué sirve todo lo demás, sin orar? Orar; es decir: ofrecer filialmente a Dios nuestro homenaje, tratar filialmente con Él nuestros intereses y de los intereses que le son caros. Porque orar, hacer oración, no es nada más que esto. El que ora necesita libertad de espíritu, recogimiento de los sentidos, desprendimiento de corazón; y todas esas cosas son precisamente las que se obtienen por la humillación y la penitencia.

Más, ¿dónde hallaremos el valor para hacer penitencia a semejanza de Jesús? Precisamente en el pensamiento de que la penitencia no es sino un medio, y que el objeto que por ella alcanzamos es infinitamente digno de todos nuestros esfuerzos.

Después, y, sobre todo, en el amor de Dios. El amor de Dios, ¿no mitiga todo sufrimiento? Del amor probado por el sufrimiento, puede decirse que es perdurable; lo es, pues, también el gozo que de él dimana.

La Cuaresma es, pues, como un largo <<retiro>> durante el cual debemos volver a entrar en nosotros mismos y escuchar la voz de Dios para vencer las tentaciones del Maligno y encontrar la verdad de nuestro seriii. Meditemos estos pensamientos; prolonguemos nuestra presencia ante el Señor; aceptemos los bienes que él nos ofrece; formemos las resoluciones que nos inspira.

4. Oración

Señor y Dios nuestro, que nos concedes cuarenta días para preparar la Pascua de tu Hijo, mediante la oración, el ayuno y la penitencia; concédenos la gracia de que, por estos medios que nos ofrece la Iglesia, preparemos nuestros cuerpos y almas para la efusión de la gracia pascual. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Rev. D. Vicente Ramón Escandell

***I Domingo Cuaresma ciclo C Misa N.O

i Sal 90,15-16,1

ii Benedicto XVI, Ángelus (21-II-2010)

iii Benedicto XVI, Ángelus (21-II-2010)

Pueden consultar el Evangelio en nuestra sección: Evangelio del Domingo

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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna