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Católica, Apostólica y Romana

¿En qué consiste la santidad?

PorMarchando Religion

Ene 19, 2022
¿En qué consiste la santidad ¿Cómo vivir el Misterio de Cristo-MarchandoReligion.es

El grupo Hijos de María nos introduce en la Teología de Royo Marín con extractos de sus libros de Teología. Hoy abordaremos el tema de la santidad

¿En qué consiste la santidad? ¿Cómo vivir el Misterio de Cristo? Teología de Royo Marín

Per ipsum, et cum ipso, et in ipso, est tibi Deo Patri omnipotenti, in unitate Spiritus Sancti, omnis honor et Gloria”

(Extractos del libro Teología de la Perfección cristiana del padre A. Royo Marín, dominico español (1913-2005).

EL fin de la vida cristiana.

El fin último de la vida cristiana es la glorificación de Dios, y perfectamente subordinada a ella, la vida cristiana tiene también por finalidad la santificación de nuestra propia alma. Pero, ¿en qué consiste la santidad?

La santidad consiste en nuestra plena configuración con Cristo, en la unión con Dios por el amor, y en la perfecta conformidad con la voluntad Divina.

La Santidad-MarchandoReligion.es

Cómo vivir el Misterio de Cristo.

Nos recuerda Royo Marín en su obra “Teología de la Perfección Cristiana”, la fórmula sublime que resume admirablemente todo lo que deberíamos hacer para escalar las más altas cumbres de la perfección cristiana: Per ipsum, et cum ipso, et in ipso, est tibi Deo Patri omnipotenti, in unitate Spiritus Sancti, omnis honor et Gloria

La Iglesia emplea esta fórmula en el Santo Sacrificio de la Misa. El sacerdote, antes de pronunciar el Pater Noster, hace una genuflexión ante el Santísimo Sacramento depositado sobre los corporales y, a continuación, cogiendo reverentemente la Sagrada Hostia, traza con ella cinco cruces, tres sobre el cáliz y las otras dos fuera de él, al mismo tiempo que pronuncia estas sublimes palabras.

La glorificación de la Trinidad Beatísima es el fin absoluto de la creación del mundo y de la redención y santificación del género humano. Pero esa glorificación no se realiza sino por Jesucristo, con Él y por Él. Todo lo que pudiese intentar el hombre para glorificar a Dios fuera de Cristo estaría completamente fuera del camino y sería incapaz de lograr esa finalidad. Todo se reduce a incorporarse cada vez más Cristo para hacerlo todo por Él con Él y en Él, bajo el impulso del Espíritu Santo, para Gloria del Padre. Esta es toda la vida cristiana.

Per ipsum…”

La preocupación fundamental, y casi podríamos decir la única, del cristiano que quiere santificarse no ha de ser otra que la de incorporarse cada vez más intensamente a Cristo para hacerlo todo por Él.

Es preciso incorporar de tal manera a Cristo en todas nuestras buenas obras que no nos atrevamos a presentar ante el Padre una sola de ellas sino por Cristo, a través de Cristo, por medio de Cristo. Esto complacerá al Eterno Padre y le dará una glorificación inmensa. El Eterno Padre no tiene más que un solo amor: Su Verbo. Nada le interesa fuera de Él. Y si nos ama infinitamente a nosotros, es porque nosotros amamos a Cristo.

¡Sublime Misterio que debería convertir nuestro amor a Cristo como una especie de obsesión, la única de nuestra vida, como constituye la única de su Padre celestial y constituyó y constituirá siempre la única de todos los santos!

¿Qué otra cosa hace la Iglesia y qué nos enseña en su divina liturgia sino únicamente esto? A pesar de ser la esposa inmaculada de Cristo, en la que no hay la menor mancha ni arruga, la Santa Iglesia no se atreve a pedirle nada al Eterno Padre en nombre propio, sino única y exclusivamente en nombre de su divino Esposo: per Dominum Nostrum Iesum Christum Filium tuum.

“…et cum ipso…”

Pero hacer todas las cosas por Cristo a través de Cristo, es poco todavía. Hay que hacerlas con Él, en unión íntima con Él. Hacer todas las cosas con Cristo no es una sublime ilusión, tan bella como irrealizable; es, en cambio, una realidad profundamente teológica.

Todos los esfuerzos del cristiano han de encaminarse a aumentar e intensificar cada vez más esta unión con Cristo. Ha de hacer todas las cosas con Jesús, en entrañable unión con Él. Oración, trabajo, recreo, comida, descanso…todo ha de unirlo a Jesucristo para realizarlo juntamente con Él.

¡Que riquezas tan insondables tenemos en Cristo y cuánta pobreza y miseria fuera de Él!

“…et in ipso…”

Sublime es todo lo que acabamos de recordar, pero hay algo mucho más alto todavía. Hacer todas las cosas por Cristo y con Él es de un valor incalculable. Pero hacerlas en Él, dentro de Él, identificados con Él lleva hasta el paroxismo esta sublimidad y grandeza.

El alma cristiana ha de revestirse de tal manera de Jesucristo que el Eterno Padre, al mirarle, le encuentre siempre, por así decirlo, disfrazado de Jesús.Teniendo en cuenta esta realidad, se comprenden las palabras de S Pablo: “nuestros sufrimientos completan lo que falta a Su Pasión” (Co 1,24): es Él el que combate en nosotros y el que triunfa. Cuando se nos persigue a nosotros, se le persigue a Él.El último y supremo anhelo de Cristo en la noche de la cena es que seamos uno con Él de una manera cada vez más perfecta, hasta que lleguemos a ser “consumados en la unidad” en el seno del Padre (Jn 17,23).

“…est tibi deo patri omnipotenti…”

Todo se ordena, finalmente, al Padre. La Gloria de su Padre celestial es la máxima preocupación de Cristo. No quiere que se cumpla su propia voluntad si se ha de oponer en lo más mínimo a la de su Padre (Mt 26, 39), trabaja únicamente por agradarle (Jn 8,29); vive únicamente por Él y para Él (Jn, 6 , 58) y si, llegado el momento, pide a su Padre que le glorifique, es únicamente para que Él pueda glorificar también al Padre (Jn 17,I)

Las primeras palabras que el Evangelio recoge de Jesús cuando era niño son estas: “¿No sabíais que yo debo ocuparme en las cosas de mi Padre?” (Lc 2,49) y las últimas que pronunciaron sus labios moribundos en lo alto de la Cruz fueron “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23,46). Jesucristo vivió y murió pensando en su Padre Celestial. El cristiano ha de parecerse a su divino Modelo en todo, pero principalmente en esta aspiración continua a su Padre celestial.

La Gloria de Dios es el fin último, absoluto, de toda la obra divina de la creación del mundo, redención y glorificación del género humano. En el cielo es donde se cumplirá en toda su perfección e integridad aquello de San Juan de la Cruz: “Sólo mora en este monte la honra y gloria de Dios”.

“…in unitate spiritus sancti…”

La gloria de Dios es la gloria de la divinidad, del Dios Uno y Trino de la revelación. Por consiguiente, esa gloria que recibe el Padre por Cristo, con Él y en Él, pertenece también al Espíritu Santo, lazo divino que une al Padre y al Hijo en un inefable vínculo de amor que los consuma a los tres en la unidad de una misma esencia.

“…omnis honor et gloria…”

Es porque toda la gloria que ha de recibir la Trinidad Beatísima de los hijos de los hombres ha de subir hasta ella por Cristo, con Él y en Él.

La Santísima Virgen y nuestra santificación.

María es, sencillamente, el camino más corto y seguro para llegar a Cristo, y por El, al Padre; y ahí está contenida toda nuestra santidad.

Una de las razones por que tan pocas almas llegan a la plenitud de la edad en Jesucristo es porque María no está bastante formada en sus corazones. Quien desea tener el fruto maduro y bien formado debe tener el árbol que lo produce; quien desea tener el fruto de la vida, Jesucristo, debe tener el árbol de la vida, que es María[…] Persuadíos, pues, que cuánto más miréis a María en vuestras oraciones, contemplaciones, acciones y sufrimientos , más perfectamente encontraréis a Jesucristo, que está siempre con María, más que en el cielo y en cualquier otra criatura del universo”.

San Luis María Grignion de Montfort. La verdadera Devoción.

Antonio Royo Marín: Sacerdote español 1913-2005. Teólogo de la Orden de los Dominicos. Recibió del papa Juan Pablo II la medalla Pro Ecclesia et Pontifice, en consideración a su dedicación a la Iglesia y al Papado

Pueden consultar su obra: Formacioncatolicahoy

Preparación de los textos: Grupo Hijos de María.

Les animamos a consultar nuestra sección de Teología


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