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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

¿El divorcio forma parte de la vida?

PorSonia Vázquez

Dic 2, 2021
El divorcio forma parte de la vida-MarchandoReligion.es

Esta mañana leía en el periódico unas declaraciones que hacía un cantante, Julio Iglesias JR, sobre su separación matrimonial: “Se acabó la pasión” y avanzando en la entrevista añadía, “el divorcio forma parte de la vida”.

El divorcio forma parte de la vida. Un artículo de Sonia Vázquez

Sin lugar a dudas si uno espera vivir con la pasión del primer momento, es mejor que ni siquiera se case porque esa fogosidad inicial de los veinte, a Dios gracias, se va difuminando. Sin duda es algo muy hermoso ese primer latigazo cuando nos enamoramos y el corazón se dispara a tres cientos por hora y nos sube la temperatura como si fuéramos las chimeneas de una refinería, pero…¿Quién podría vivir en ese estado permanente? Posiblemente el corazón no aguantase, como diríamos en Galicia, esbouraríamos.

Cuando saboreamos por primera vez un alimento que nunca habíamos probado y nos agrada, sentimos algo que no volveremos a sentir en la vida y ese plato se incorpora a la lista de alimentos que nos agradan. La primera vez que catamos un vino, esa sensación no se vuelve a repetir.

Un ejemplo muy gallego, el marisco. Cuando lo pruebas por primera vez te parece que vas a morir de placer en cada bocado y después de ese día, te sigue gustando, te apasiona, deseas comer marisco pero ya no es aquella sensación primera porque esa, es irrepetible, ya que ahí estaba incluido también el factor sorpresa y novedad.

Yo creo que la vida matrimonial es como el marisco, valga la comparación. Veo libros a la venta que se titulan, “¿Cómo mantener la pasión en el matrimonio?” y un largo etc de nombres similares, pero no se trata de eso ni de tantas consignas que se cuentan en los cursillos prematrimoniales. El matrimonio es algo más simple y a la vez tan complejo como mantener vivas las promesas que se hacen ante Dios y recordemos además, que el divorcio no existe para un católico.

Tras el escrutinio del Sacerdote, el novio y la novia expresan en el consentimiento:

“Yo, ……, te quiero a ti, ……, como esposa/o y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida. . “

Si lo pensamos bien, ninguna de las promesas habla de mantener viva la pasión del primer día. Los esposos se entregan uno al otro y se prometen fidelidad en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad. Los enfados, los disgustos, los contratiempos no dejan de ser enfermedades. No sólo existe la enfermedad corporal, el alma también puede estar dañada y ante eso, se debe acudir al “médico de almas” para que nos cure y así fortalecer el vínculo matrimonial.

Hoy en día, muchas personas, ante estos contratiempos, se dejan aconsejar por amigos, amigas, madres, incluso personas con las que apenas tienen trato. Abrimos nuestra intimidad a cualquiera que nos da un poco de conversación. La vida matrimonial se santifica en Cristo y a Él es al que debemos confiar nuestras interioridades y es a los Sacerdotes santos y formados a los que debemos pedir ayuda tanto en la Confesión como en el acompañamiento espiritual.

¿Qué consejo puede dar un amigo o amiga que está “divorciado” y vive al margen de la Iglesia? ¿Qué consejo puede dar una madre o un padre que no tienen a Dios en el centro de su vida y que se han dejado contagiar de toda la mundanidad que nos rodea? Muchos les contestarán a sus hijos con la respuesta de Julio Iglesias JR, “el divorcio forma parte de la vida”, ¿puede un católico decir esto? Si lo dice es que vive en un desconocimiento total de los mandamientos.

No soy ejemplo de nada pero en mi caso, llevo 25 años de feliz matrimonio, estoy enamorada, muy enamorada, he seguido el ejemplo de mis abuelos, de mis padres y de mis suegros y ahí va mi fórmula por si a alguien le sirve:

Lo primero y principal, recordar a diario las promesas matrimoniales y pedir al Buen Jesús que nos ayude a ser fieles a ellas. Esto apenas lleva un minuto

Rezar todos los días juntos antes de dormir y poner a la Sagrada Familia, María, José y el niño Jesús en el centro de nuestro hogar.

Hablar mucho sobre lo que nos ha sucedido a lo largo de la jornada, pero sobre todo escuchar al otro, escuchar para saber lo que le preocupa, lo que le gusta, lo que le apetece, lo que lo ha contrariado…

Compartir aficiones y disfrutar del tiempo libre. El deporte en familia es una fuente de beneficios para el cuerpo y para el alma.

No confiar nuestros problemas, en caso de haberlos, a ninguna persona, reservar este espacio para Dios y para un Sacerdote de nuestra confianza. Cuando una persona se casa se considera que ya es un hombre o una mujer madura y debe afrontar esta nueva etapa con su esposo o esposa y alejarse de consejos de amigos o familiares.

Acudir a los Sacramentos con frecuencia.

Finalizar el día sin enfados ni rencores, con un beso y un te quiero, rememorando a Nino Bravo: “al partir un beso y una flor, un te quiero, una caricia y un adiós”, en nuestro caso un “hasta mañana si Dios quiere”.

Y ya para terminar, agradecer al Creador el que nos haya puesto a esta persona en nuestra vida para juntos llegar al cielo, meta de todo matrimonio Cristiano y esa debe ser la verdadera “pasión” que mantenga encendida la llama del matrimonio, ir juntos al paraíso que Dios tiene reservado para los que lo aman.

Luchen cada día por su matrimonio, vale la pena intentarlo.

«dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y se harán una sola carne» (Gn 2, 24).

Sonia Vázquez

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Sonia Vázquez

Soy Católica, agradezco a mis padres su empeño y dedicación en el cuidado de mi alma. Estudié la carrera superior de piano y a la par, la de Informática, en el área de programación. Profesionalmente estuve ligada durante años al sector de las Telecomunicaciones, que me siguen entusiasmando, pero mi pasión es la música a la que, a día de hoy, me dedico profesionalmente y al cien por cien. Trabajo como organista, dirijo varias corales y he impartido conferencias sobre la música Litúrgica. Me he formado en Teología, Música Litúrgica y órgano. Mi meta es Dios, la salvación de mi alma y la de aquellos a los que amo. Estoy felizmente casada, somos una familia en Cristo, en la foto me podéis ver con uno de los miembros de nuestra familia, Pastor. Vivo en Galicia, miña terra nai