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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

El demiurgo litúrgico y el ocaso de Dios

PorAldo Maria Valli

Feb 10, 2021
El demiurgo litúrgico y el ocaso de Dios-MarchandoReligion.es

El demiurgo litúrgico y el ocaso de Dios

Queridos amigos de Duc in altum, con el presente artículo don Marco Begato vuelve a retomar la reflexión en torno a ritos y liturgia. La tesis desarrollada en esta intervención es doble: por una parte, el autor sostiene que lo que está en crisis no son tanto los ritos, sino la fe; por otro lado, afirma que las nuevas liturgias se basan en símbolos y fuentes procedentes de un trasfondo paganizado que nada tiene que ver con la tradición cristiana y que coloca al hombre en el lugar de Dios.

El demiurgo litúrgico y el ocaso de Dios. Un artículo del blog de Aldo María Valli

Artículo original disponible en https://www.aldomariavalli.it/2021/02/05/il-demiurgo-liturgico-e-il-tramonto-di-dio/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión


Quiero hoy retomar lo que en su momento dejé apuntado con la pregunta: “¿Y si el Anticristo fuese un rito?” Con ello no pretendía, desde luego, refutar lo que la Sagrada Escritura enseña acerca del Anticristo, la persona que pervertirá a las masas y las llevará a negar la divinidad de Cristo. Por una parte, me parece una posibilidad totalmente lógica pensar que la venida del Anticristo y anticristos (1 Jn 2,18) esté acompañada, favorecida y apoyada en ritos. Por otro lado, con el debido respeto a los teóricos de la crisis de los ritos, sabemos bien que nuestra sociedad está bastante repleta de ritos: las grandes manifestaciones deportivas y encuentros musicales satisfacen plenamente la lógica ritual, logrando las mismas aglomeraciones existentes en los grandes almacenes. Lo que está en crisis no es la necesidad de ritos, ni de sacralidad, sino la fe específica en Cristo. Considero importante resaltar esta distinción.

Volvamos ahora a mi anterior sugerencia: ¿Y si el Anticristo fuese un rito? ¿Qué afirmaba al plantear esa pregunta? Sostuve que las corrientes litúrgicas más recientes iban en la dirección de adulterar los ritos cristianos, impregnándolos de símbolos paganos.

¿Y esto qué significa? Si es verdad lo que afirmé, es decir, que lo que está en crisis es la fe, no los ritos, la idea de los liturgistas contemporáneos de adulterar los ritos cristianos, sustituyendo la simbología tradicional con elementos traídos de la cosmología pagana, está destinada, por definición, al fracaso. En el mejor de los casos, fracasará porque los fieles cristianos seguirán abandonando las sucesivas liturgias, como ya ocurre con las actuales. En el peor de los supuestos, los fieles volverán a frecuentar la liturgia, pero ésta estará alimentada por mensajes que ya no son cristianos, sino pre-cristianos o anti-cristianos.

¿Qué cabe hacer? En mi opinión, sería necesario primero reforzar la fe, no reformar el rito.

En realidad, esta consideración nos lleva a profundizar más incluso en la denuncia de paganismo anticristiano y a descubrir más exactamente su carácter contradictorio (contradictorio respecto al objetivo de edificar el Pueblo de Dios).

Cuando hablamos de reformar el rito, estamos introduciendo de hecho una vieja referencia cultural y, en realidad, pagana. Me refiero a la figura del Demiurgo, que Platón hizo célebre, y a la que se acogieron de diversos modos las herejías de todos los tiempos. En Platón, el Demiurgo era una suerte de semi-divinidad, encargada de moldear una y otra vez la materia, creando formas históricas inspiradas en los modelos espirituales, eternos y trascendentes constituidos por las ideas. El demiurgo aparece también en diversas herejías, especialmente en las gnósticas: el demiurgo gnóstico aparece a veces como divinidad malvada responsable de la creación y, en otras ocasiones, como potencia cósmica inferior que espera ser redimida.

En la edad moderna, después del triunfo de la ilustración, en un clima cada vez más secularizado, el mismo hombre llegará a presentarse como demiurgo. El hombre, que no quiere ser un peón pasivo en las manos de Dios, empieza a proyectar un mundo nuevo moldeado por sí mismo y alejado del Creador. En este clima cultural, Prometeo pasa a ser un héroe (se trata del personaje mítico que robó el fuego a los griegos); Satanás se convierte también en figura heroica, como símbolo de la criatura que defiende su propia dignidad contra los dogmas del Creador (gracias al retrato de John Milton en Paradise Lost); la cuestión del Pecado Original se pone cada vez más en duda, mientras se exalta la acción de Adán y Eva como inicio de la cultura y de la historia del hombre.

En ese escenario no sorprende que Dios pierda la posición central, que la fe se debilite, que la capacidad de contemplación se reduzca, que el mismo Cristo quede fuera del panorama o, si acaso, reducido a puro modelo humano, prescindiendo de su acción como Redentor. Pero dicho escenario es, precisamente, el de la cultura moderna, no el de la Iglesia.

A propósito de esto voy a citar un texto de Plinio Corrêa de Oliveira:  Inocencia primordial y contemplación sagrada del universo. Se trata de algo muy simple, claro, inmediato. Su mérito consiste en recordarnos la importancia de la contemplación en nuestra religión y nuestra fe, y al mismo tiempo ayudarnos a comprender la gran medida en que lo hemos perdido y la vía por la que podemos reforzarlo en nosotros mismos.

Partiendo de dichas premisas, llegamos a su aplicación litúrgica. En mi anterior artículo acusé a las nuevas corrientes litúrgicas de tender a una cultura pagana, al ser propensas a recurrir a símbolos cósmicos neutros y pre-cristianos. Hoy añadiría, ahondando en el nivel de crítica, que más allá del uso de ciertos símbolos, las nuevas liturgias muestran un trasfondo paganizante centrado en elementos más prometeicos que cristianos. Los nuevos liturgistas, de hecho, no parecen otorgar una verdadera importancia a la dimensión contemplativa/receptiva, sino que parecen estar permanentemente empeñados en su esfuerzo de producción de nuevos ritos. Esfuerzo prometeico, como si los liturgistas debieran quitarle a Dios las liturgias ininteligibles que la Providencia nos ha hecho llegar hasta ahora, creando el fuego de los nuevos ritos que hay que llevar a los hombres. Esfuerzo demiúrgico, como si la labor del liturgista y del cristiano en general fuese ahora remodelar con formas completamente nuevas los ritos, ceremonias, dogmas y praxis.

Queda así descrito y presentado el nuevo y más profundo nivel de las discusiones relativas a la dirección y sentido de la reforma litúrgica. Por una parte, la línea más tradicional, que adopta una perspectiva de contemplación, como si se tratase de un enano a los hombros de un gigante (véase Bernardo de Chartres), orgullosa de poder recibir a través de la Tradición los tesoros de la fe que la historia nos ha legado. Por otra parte, la línea demiúrgica, más progresista y moderna, que adopta una perspectiva de producción, como un gigante a los hombros de enanos, orgullosa de poder añadir, modificar y remodelar todo lo recibido del pasado.

Don Marco Begato


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Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/