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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

El cónclave del 2013 ¿Golpe de estado made in Great Britain?

PorAldo Maria Valli

Ago 7, 2019
"Sodoma", de Frédéric Martel. Conclusiones y una apostilla

¿Qué sucedió en el cónclave del 2013? ¿Quedan preguntarse sin resolver sobre la elección del Papa Francisco?

«El cónclave del 2013 ¿Golpe de estado made in Great Britain?«, Aldo María Valli

Artículo original: https://www.aldomariavalli.it/2019/08/02/il-conclave-del-2013-un-colpo-di-stato-made-in-great-britain/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

El Foreign Office británico podría haber tenido un papel importante en la elección del papa Francisco.  Es lo que sostiene Catherine Pepinster, ex-redactora jefe del semanario católico británico The Tablet, en un libro en el cual, sobre la base de numerosas entrevistas con figuras clave como el cardenal Cormac Murphy-O’Connor y el entonces embajador británico ante la Santa Sede Nigel Baker, afirma que Inglaterra desarrolló “un papel crucial” en la elección del papa argentino “destinado a sacudir la Iglesia católica”.

Como refiere MaikeHickson en LifeSiteNews, Catherine Pepinster sostiene en su libro TheKeys and theKingdom que el motivo por el cual el gobierno británico se habría interesado por la elección del nuevo papa está ligado a diversos factores.  En primer lugar, Baker dijo en 2014 que la red de relaciones internacionales del Vaticano y la influencia del papa sobre el equilibrio mundial no pueden no interesar a un gobierno como el británico.  Con carácter más específico, las áreas de interés común habrían sido “la paz mundial, la salvaguardia del medio ambiente y la lucha contra la pobreza”.

De ahí el papel central que, según Pepinster, decidió jugar la embajada británica ante la Santa Sede con ocasión del cónclave de 2013, con el objetivo de implicar a cardenales de los países de la Commonwealth en la elección de Jorge Mario Bergoglio, seleccionado como candidato ideal para enfrentarse a favor de la paz, la ecología y la oposición a la pobreza.

Un verdadero “golpe de estado británico”: 

así define Pepinster la acción de la diplomacia inglesa a favor de Bergoglio, explicando que si ya el cónclave de 2005 se había demostrado “un momento de consolidación de la relación entre los ingleses y el papado”, en marzo de 2013 se trató de una acción incluso más decidida por parte británica, desembocando en particular en un encuentro, o una serie de encuentros, entre cardenales de los países de la Commonwealth en la residencia del embajador británico.

Puesto que en 2005, explica Pepinster, muchos cardenales de lengua inglesa procedentes de países en vías de desarrollo fueron excluidos de los encuentros habidos con los purpurados más influyentes para decidir la estrategia de cara al cónclave, ocho años después los ingleses se esforzaron en evitar que la situación se repitiese y decidieron abrir la puerta a los cardenales más pobres, privados de residencia y de amistades adecuadas en Roma.

En aquel momento, sostiene la autora del libro, los “partidos” ya se habían formado y los curiales estaban divididos en dos campos:  de una parte los partidarios del cardenal Angelo Sodano, de otra los del cardenal Tarcisio Bertone.  Así los cuatro “principales cardinales reformistas europeos” (el inglés Cormac Murphy-O’Connor, el belga GodfriedDanneels y los alemanes Walter Kasper y Karl Lehmann, miembros del famoso grupo denominado mafia de Sankt-Gallen), que ya habían apoyado a Bergoglio en el cónclave de 2005, aprovecharon la fragmentación para lanzar de nuevo la candidatura del arzobispo de Buenos Aires.

Para al menos once cardenales africanos y diez asiáticos, todos de lengua inglesa, el cardenal británico Murphy O’Connor se convirtió en un punto de referencia, y en esta situación, sostiene Pepinster, “el Reino Unido proporcionó una contribución sustancial” a la elección del nuevo papa.

¿Y qué mejor sitio para encontrarse y hablar que la residencia del embajador británico ante la Santa Sede?

“La idea de que los ingleses podrían proporcionar un lugar de encuentro para los cardenales de los países emergentes y utilizar la ocasión del pre-cónclave como oportunidad denetworking por parte de exponentes de la Commonwealth fue lanzada al embajador británico Baker, sobre lo cual discutió con el cardenal Murphy-O’Connor”.  Fue así como se llegó a los coloquios en el palacio Pallavicini, residencia, en efecto, del embajador.

Cormac Murphy-O’Connor, fallecido en 2017, tenía en 2013 más de ochenta años y por tanto no entraba en el cónclave, pero su influencia como pope maker fue notabilísima.  En el libro se cita en particular un encuentro, que se habría desarrollado el 7 de marzo y en el cual habrían participado entre otros los cardenales Gracias (India) y Turkson (Ghana), pero del cual fueron excluidos purpurados considerados conservadores como Pell (Australia) y Ouellet (Canadá).

Dado que Murphy-O’Connor era demasiado anciano y el escocés Keith O’Brian no entraba en el cónclave a causa del escándalo que lo hundió por “conductas sexuales inapropiadas”, la Gran Bretaña tenía un solo representante con derecho a voto, a saber el irlandés Sean Brady, pero la presión ejercitada sobre los cardenales de muchos países de la Commomwealth fue notable y abierta fue la satisfacción cuando resultó elegido Bergoglio.

“El cardenal Cormac MurphyO’Connor – ha declarado Catherine Pepinster – era  un hombre popular y genial.  Detrás de su aspecto jovial se escondía un cardenal astuto que sabía exactamente cómo funcionaba el Vaticano.  Y aquella astucia significaba que su amigo, Bergoglio, habría sido elegido papa”.

En su libro sobre Bergoglio, Austin Ivereigh cuenta que al día siguiente de la elección, cuando el nuevo papa recibió al colegio cardenalicio, abrazó a Murphy O’Connor con particular afecto y, agitando el índice en señal de reprimenda fingida, dijo con una carcajada: “¡Es culpa tuya!  ¡Menuda la que me has jugado!”.

Seguidamente tanto el cardenal Gerhard Müller como monseñor Carlo MariaViganò han sostenido que el papa Francisco bloqueó la investigación vaticana a cargo del cardenal Cormac Murphy O’Connor, en el centro de un expediente por abuso sexuales.

Por lo que se refiere al cónclave de 2013, Antonio Socci, en su Secreto de Benedicto XVI, ya observó que es más que legítimo hacerse algunas preguntas sobre los motivos que empujaron a una potencia históricamente anti-católica(y cuna de la masonería) a bajar al terreno de la elección del nuevo papa.

Aldo MariaValli

Les invitamos a leer este otro artículo de Aldo María Valli: todas las dudas de la curia romana sobre el proyecto de reforma


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Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/