• Dom. Ene 23rd, 2022

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

El bautismo del Señor. Misa N.O

El bautismo del Señor. Misa N.O-MarchandoReligion.es

Tu es Filius meus dilectus

Evangelio del día. El bautismo del Señor. Misa Novus Ordo. D. Vicente Ramón Escandell

1. Relato Evangélico (Lc 3, 15-16.21-22)

Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.»

Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».

2. Comentario espiritual: Dom Columba Marmion, OSB (1858-1923)

Esta escena misteriosa no es sino una aplicación particular de la Ley que Dios suele realizar y que se puede formular así: es menester que Cristo sea glorificado luego de haberse humillado.

Cristo se rebaja hasta confundirse con los pecadores; e inmediatamente el cielo se abre para ensalzarlo; solicita un bautismo de penitencia y reconciliación, y el Espíritu de amor atestigua que reposa sobre Jesús con toda la plenitud de los dones de su gracia; se reconoce digno del peso de la divina justicia, y el Padre lo reclama objeto de todas sus delicias: Se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó y le dio el Nombre sobre todo nombre. (Flp 2,8)

Jesucristo en sus misterios.

3. Reflexión

El Cordero celestial tocó las aguas del Jordán; y nos quitó en el bautismo los pecados que él no había cometido1.

Se adelanta, Jesús de treinta años de edad, hacia el Jordán, rio celebre ya por los prodigios proféticos operados en sus aguas. El pueblo judío, reanimado por la predicación de Juan Bautista, acudía en tropel a recibir aquel Bautismo, que sí podía excitar al arrepentimiento del pecado, no podía borrarlo.

También nuestro divino Rey se dirige hacia el río, no para buscar la santificación, pues es principio de santidad, sino para comunicar a las aguas la virtud de engendrar una raza nueva y santa, como canta la Iglesia.

Desciende al lecho del Jordán, no como Josué para atravesarlo a pie enjuto, sino para que el Jordán le envuelva con sus olas y reciba de Él, para luego comunicarla a todo el elemento, esa virtud santificadora que ya no volverá a perder nunca. Animadas por los rayos divinos del Sol de justicia, se hacen fecundas las aguas, cuando la cabeza augusta del Redentor se sumerge en su seno, ayudada por la mano temblorosa del Precursor.

Más, es necesario que intervenga toda la Trinidad en este preludio de la nueva creación. Abrense los cielos; baja la Paloma, no ya simbólica y figurativa, sino anunciadora de la presencia del Espíritu de amor que da la paz y transforma los corazones.

Se detiene y descansa en la cabeza del Emmanuel, cerniéndose a la vez sobre la humanidad del Verbo y sobre las aguas que bañaban sus sagrados miembros.

Pero, aún no había sido manifestado con suficiente realce el Dios humanado; era preciso que la voz del Padre resonase sobre las aguas y removiese hasta lo más profundo de sus abismos. Entonces, se dejó oír aquella voz que había cantado David: Voz del Señor que retumba sobre las aguas, trueno del Dios majestuoso que derrumba los cedros del Líbano que apaga el fuegode la ira divina, que conmueve el desierto y anuncia un nuevo diluvio2, un diluvio de misericordia; esta voz clamaba ahora: Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias.

De este modo se manifestó la Santidad del Emmanuel con la presencia de la celestial Paloma y con la voz del Padre, como lo había sido su realeza con el mudo testimonio de la Estrella.

Realizado el misterio, dotado el elemento del agua de su nueva virtud purificadora, sale Jesús del Jordán, y sube a la orilla, llevando tras de sí, según la opinión de los Padres, a la humanidad regenerada y santificada y dejando allí sumergidos todos sus crímenes y pecados.

4. Oración

Señor y Dios nuestro, que por el Bautismo de tu Hijo santificaste a tu criatura el agua, para que fuera símbolo eficaz de su gracia regeneradora; haz, que, al recordar nuestro bautismo, acrecentemos con tu auxilio, el don que en él recibimos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Rev. D. Vicente Ramón Escandell

1 Himno de Vísperas de la Epifanía del Señor (Breviario Romano)

2 Sal 28

Evangelio del domingo: El bautismo del Señor. Misa N.O

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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna