• Sáb. Nov 27th, 2021

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Domingo XXXIV T.O-MarchandoReligion.es

Tu es rex Iudaeorum?

Evangelio del día. Domingo XXXIV T.O. Santa Misa Novus Ordo

1. Relato Evangélico (Jn 18, 33b-37)

Volvió, pues, a entrar Pilatos en el Pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» Respondió Jesús: «¿Dices tú esto de ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?» Respondió Pilatos: «¿Soy acaso yo judío? Tu nación y los Pontífices te han puesto en mis manos: ¿qué has hecho?»

Respondió Jesús: «Mi reino no es de este mundo. Si de este mundo fuera mi reino, mis ministros sin duda pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí». Entonces Pilatos le dijo: «¿Luego Rey eres tú?» Respondió Jesús: «Tú dices que yo soy Rey. Yo para esto nací y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad: todo aquel que es de la verdad escucha mi voz».

2. Glosa de los Santos Padres: San Juan Crisóstomo (344/354-407)

Volvió, pues, a entrar Pilatos en el Pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» << Queriendo Pilato librar a Jesús del odio de los judíos, no dilató el juicio; por lo que dice: «Entró, pues, Pilato en el Pretorio y llamó a Jesús», etc.>>

Respondió Jesús: «¿Dices tú esto de ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?» <<Esto lo había oído Pilato de muchos; y porque ninguna otra cosa tenían que decir, a fin de evitar largas investigaciones, quiso traer a discusión lo que comúnmente se decía. Sigue: «Responde Jesús: ¿Dices esto por ti mismo, o te lo han dicho otros?»>>

«¿Soy acaso yo judío? Tu nación y los Pontífices te han puesto en mis manos: ¿qué has hecho?» <<No preguntó, pues, como ignorante, sino queriendo que los judíos fuesen condenados por boca del mismo Pilato. «Respondió Pilato: ¿Acaso yo soy judío?».>>

Respondió Jesús: «Mi reino no es de este mundo. Si de este mundo fuera mi reino, mis ministros sin duda pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí». <<Tranquiliza, pues, a Pilato sobre que no existe ningún peligro, y quiere manifestarle que no es sólo hombre, sino también Dios e Hijo de Dios, y hace desaparecer la sospecha de tiranía que había aterrado a Pilato; y sigue: «Respondió Jesús: mi reino no es de este mundo», etc. (…) O dice en esto que no tiene aquí un reino como el de los reyes de la tierra, porque su poder viene del cielo, y no es humano, sino mucho más esclarecido.

Y sigue: «Si mi reino fuera de este mundo», etc. Pone de manifiesto la imbecilidad del reino de este mundo que toma su fuerza de sus ministros, cuando el reinado de Dios no necesita a nadie y se basta a sí mismo. (…) Tomando de aquí motivo, los herejes dicen que es ajeno a la constitución del mundo. Pero, aunque dice: «Mi reino no es de aquí», no priva al mundo de su providencia y de su gobierno, sino que quiere demostrar solamente que su reino no es humano ni perecedero.>>1

Respondió Jesús: «Tú dices que yo soy Rey. Yo para esto nací y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad: todo aquel que es de la verdad escucha mi voz». <<Si, pues, ha nacido Rey, no hay más que recibirle. «A esto (dijo) he venido, para dar testimonio a la verdad»; esto es, para persuadir a todos de esto mismo. Y es de notar que hizo brillar su humildad cuando sufría en silencio que los que le llevaban dijesen: «Este es un malhechor». Pero cuando fue preguntado acerca de su reino, habló a Pilato de tal modo que le instruyera, elevándole a cosas más sublimes. Y por las palabras «Para dar testimonio de la verdad» dio a entender que no había hecho nada subversivo.>>2

3. Reflexión

A ti, pues se dirige ahora mi palabra, quienquiera que seas, que, renunciando a tus propias voluntades, empuñas las fortísimas y esclarecidas armas de la obediencia, para militar bajo el verdadero rey, Cristo Señor, nos exhorta san Benito de Nursia.3

Subamos con Jesús las gradas del pretorio y penetremos detrás de él, ante el juez. Sigamos atentamente el interrogatorio a que Pilato le somete.

¿Eres tú el rey de los judíos? – le dice. ¿Por qué le hace esta pregunta? ¿Es curiosidad? ¿Es inquietud? No obstante, la modestia de que Jesús da muestra a la vista del juez, y su aspecto exterior de pobreza y humildad, no dan lugar a ninguna desconfianza, a ningún recelo.

¿No es nuestro Padre celestial quien sugiere esta pregunta para instruirnos? Las enseñanzas que se propone darnos, y que tanto necesitamos, tomaran de las circunstancias en que se nos dirigen una autoridad especialmente persuasoria.

Mi reino no es de este mundo, exclama. Si mi reino fuese de este mundo, está claro que mis gentes habrían luchado para que no cayese en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí. Yo no pretendo reinar sobre los cuerpos sino sobre las almas. No soy rey en el tiempo sino en la eternidad. Mi reino se establece sin intervención de la fuerza armada; subsiste, por el contrario, en la ignominia y triunfa en medio de la oposición. Su fin es distinto del de los reinos temporales; se ejerce por otros medios. Mi reino no debe inspirar recelo a nadie.

Sin olvidar la dimensión social del Reinado de Jesucristo según las enseñanzas del Papa Pío XI en la encíclica Quas Primas, podemos decir que el Reino de Dios es el reino de la gracia: anticipo del triunfo de Cristo al final de los tiempos, en su segunda venida gloriosa, y anticipo asimismo de la gloria celestial a la que estamos llamados.4

Roguemos al Salvador que se digne continuar hablándonos al fondo del corazón. Que enseñanzas va a darnos todavía: Si mi reino no es de este mundo, nos dice, tampoco lo son mis súbditos; no siguen sus máximas; no ponen en él su corazón, ni reducen a sus límites sus esperanzas; desprecian sus bienes efímeros, y no buscan sino los bienes del cielo.

He ahí lo que nos dice Jesús. Lo ha dicho con frecuencia en el curso de su vida, y lo repite antes de dirigirse a la muerte.

Proclamémonos súbditos fieles del gran Rey; inclinémonos bajo su centro, rindámosle nuestros homenajes.

4. Oración

Señor Jesucristo, que has sido elevado por el Padre al trono de la gloria eterna, desde el cual riges el destino del Universo, de las sociedades y de las almas; haz que, cumpliendo con caridad tus mandatos, podamos también nosotros reinar junto a Ti en el Reino que nos tienes preparado. Que vives y reinas. Amén.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Rev. D. Vicente Ramón Escandell

1 Sobre el Evangelio según san Juan (homilía 82)

2 Sobre el Evangelio según san Juan (homilía 83)

3 RB pról. 3

4 Dom Santiago Cantera OSB: Homilía del XVI Domingo del Tiempo Ordinario (17-VII-2011)

Evangelio del domingo: Domingo XXXIV T.O

Pueden consultar el Evangelio en nuestra sección: Evangelio del Domingo

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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna