• Dom. Dic 5th, 2021

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Domingo XXXII T.O-MarchandoReligion.es

VIDUA PAUPER

Evangelio del día. Domingo XXXII T.O. Santa Misa Novus Ordo

1. Relato Evangélico (Mc 12, 38-44)

<<Y decíales en sus instrucciones: «Guardaos de los escribas que hacen gala de pasearse con vestidos rozagantes, y de ser saludados en la plaza, y de ocupar las primeras sillas en las sinagogas y los primeros asientos en los convites: que devoran las casas de las viudas con el pretexto de que hacen por ellas largas oraciones. Estos serán castigados con más rigor».

Estando Jesús una vez sentado junto al arca de las ofrendas, estaba mirando cómo la gente echaba dinero en ella, y muchos ricos echaban grandes cantidades. Vino también una viuda pobre, la cual metió dos pequeñas monedas, que hacen un maravedí. Entonces, convocando a sus discípulos, les dijo: «En verdad os digo que esta pobre viuda ha echado más en el arca que todos los otros. Por cuanto los demás han echado algo de lo que les sobraba; pero ésta ha dado de su misma pobreza todo lo que tenía, todo su sustento».>>

2. Glosa de los Santos Padres: San Beda el Venerable (672-735)

Guardaos de los escribas que hacen gala de pasearse con vestidos rozagantes, y de ser saludados en la plaza… <<Con estas palabras los acusa de presentarse en público con ricos vestidos, pecado del que vemos reprochado entre otros a aquel rico que tenía cada día espléndidos banquetes (…) Es de notar que no prohíbe que sean saludados en la plaza, ni que ocupen los primeros asientos aquéllos a quienes corresponde por su oficio, sino que previene a los fieles que deben guardarse, como de hombres malos, de los que aman desordenadamente estos honores, séanles o no debidos, condenando, no los honores, sino el que se busquen. Y no carecen de culpa los que desean ser llamados maestros de la sinagoga en la cátedra de Moisés y se mezclan en los pleitos judiciales. Con doble razón, pues, nos manda precavernos contra los que ambicionan la vanagloria, para que no nos seduzca su ejemplo, juzgando bueno lo que hacen, y para que no nos lleve la emulación al deseo de gozar los falsos bienes que ellos ostentan.>>

Devoran las casas de las viudas con el pretexto de que hacen por ellas largas oraciones… <<Pero no sólo buscan la alabanza de los hombres, sino también sus riquezas. Por esto dice: «Que devoran las casas de las viudas con el pretexto de que hacen por ellas largas oraciones». Así, pues, fingiendo ser justos y ofreciéndose como sus abogados en el juicio futuro, tales hombres no dudan en recibir el dinero de los que sienten turbada su conciencia por sus pecados. Y como el pobre que suele obtener mayor limosna implorando, más se desvelan y pernoctan rezando, para apoderarse de la limosna destinada al necesitado.>>

Estando Jesús una vez sentado junto al arca de las ofrendas, estaba mirando cómo la gente echaba dinero en ella… <<El Señor, que nos había aconsejado que nos guardásemos del deseo de la primacía y de la vanagloria, somete a cierto examen también a los que llevan ofrendas a la casa de Dios. «Estando Jesús, dice, sentado junto al arca de las ofrendas, estaba mirando cómo la gente echaba dinero en ella». El arca de las ofrendas se dice en griego gazophylacio, palabra compuesta de phylaxae (fulax), que significa guardar, y de gaza, que en lengua persa significa riquezas. Por ello que suele llamarse gazo-phylacium el lugar en que se guardan las riquezas, aplicándose este nombre igualmente al arca, en la que se echaba lo destinado para el servicio del templo, y al pórtico, en que ésta estaba ubicada. Un ejemplo de estos pórticos nos ofrece el Evangelio: «Estas palabras dijo Jesús en el gazofylacio, enseñando en el templo» ( Jn 8,20). Y en el libro de los Reyes dice: «Y el Pontífice Joiada llevó un gazofylacio » ( 2Re 12,9).>>

En verdad os digo que esta pobre viuda ha echado más en el arca que todos los otros. <<En el cálculo se llama le cuadrante a la cuarta parte de una cosa, sea un espacio, tiempo o moneda. Aquí tal vez se expresa con esa palabra la cuarta parte de un siclo, es decir, cinco óbolos. «Entonces convocando a sus discípulos, les dijo: En verdad os digo que esta pobre viuda ha echado más en el arca que todos los otros». Porque Dios no valora la ofrenda en sí, sino la intención del que la hace. Tampoco considera tanto la cantidad que se da, sino la parte que de todo lo poseído se separa. Por eso sigue: «Por cuanto los demás han echado algo de lo que les sobraba; pero ésta», etc.>>

Por cuanto los demás han echado algo de lo que les sobraba; pero ésta ha dado de su misma pobreza todo lo que tenía, todo su sustento. <<Alegóricamente, los ricos que echaban sus ofrendas en el arca representan a los judíos orgullosos de la justicia de la ley; la viuda pobre representa la sencillez de la Iglesia, siendo pobre porque se ha despojado del espíritu de la soberbia o de las concupiscencias de lo temporal, y viuda porque aquél a quien estaba unido ha sufrido la muerte por ella. Y pone dos moneditas en el arca, porque lleva las ofrendas del amor a Dios y al prójimo, o de la fe y la oración. Estas monedas valen poco, pero tienen el mérito de la piadosa intención, por lo cual son aceptadas y más estimadas que todo lo ofrecido por los soberbios judíos. Estos hacen ofrendas al Señor de lo que les sobra, en tanto que la Iglesia le da todo lo que tiene, porque entiende que todo lo que es vida en ella no es mérito suyo, sino don de Dios.>> (In Marcum 3, 42)

3. Reflexión

El Evangelio que nos ofrece hoy la Liturgia del Domingo ofrece una clara contraposición entre las obras de los escribas y fariseos y la de la viuda que echa en el arca del tributo del Templo todo cuanto tenía para vivir. Se contraponen porque unas están hechas con mala intención y la otra con buena.

¿Quién ha dado más?, nos pregunta el Señor. Esta pobre mujer, nos responde él mismo. Ante Dios la riqueza de la ofrenda viene más de la disposición del corazón que de su valor material. Es natural que no teniendo Dios necesidad de nada, no atribuya a nuestros dones otro valor que el que proviene de las disposiciones interiores con que los ofrecemos.

Si los hombres juzgan a veces equivocadamente del mérito de una obra, es porque su mirada se detiene en el exterior. Es necesario que todos los hombres puedan merecer igualmente, cualquier que sea la desigualdad de su condición. El rico no tiene motivo de orgullo, ni el pobre de queja. Alegrémonos al pensar que nosotros podemos, con este título, merecer mucho ante Dios.

Aquella pobre viuda toma su ofrenda de lo necesario para su sustento cotidiano, dice Jesús. Con estas palabras nos revela las riquezas que contiene aquel don tan exiguo en apariencia, y pone de manifiesto las disposiciones de aquella alma oscura.

La piedad, la pureza de intención, el celo por la gloria de Dios, el esfuerzo desinteresado, la fe, la humildad, el amor de Dios y del prójimo, he aquí lo que bajo apariencias tan humildes nos muestra el Señor. Apropiémonos estos sentimientos. Roguemos a aquella pobre mujer que nos enseñe a realizar prodigios con elementos tan pequeños. Presentemos a Dios, juntamente con ella, lo mejor que tengamos, ofreciéndole nuestro corazón y nuestra vida entera.

4. Oración

Señor y Dios nuestro, que en la humildad de esta pobre viuda humillaste la soberbia de los escribas y fariseos; concédenos la gracia, por los méritos de tu divino Hijo, de ofrecerte con sincero corazón nuestras oraciones y obras por la purificación de las almas de nuestros fieles difuntos. Por Jesucristo, Nuestro Señor.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Rev. D. Vicente Ramón Escandell

Evangelio del domingo: Domingo XXXII T.O

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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna