• Mar. Dic 7th, 2021

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Domingo XXXI T.O-MarchandoReligion.es

AUDI ISRAEL

Evangelio del día. Domingo XXXI T.O. Santa Misa Novus Ordo

1. Relato Evangélico (Mc 12, 28b-34)

Uno de los escribas que había oído esta disputa, viendo lo bien que les había respondido, se arrimó, y le preguntó cuál era el primero de todos los mandamientos.

Y Jesús le respondió: «El primero de todos los mandamientos es éste: Escucha, oh Israel, el Señor Dios tuyo es el solo Dios; y así amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas. Este es el mandamiento primero. El segundo, semejante al primero es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento que sea mayor que éstos».

Y el escriba le dijo: «Maestro, has dicho bien y con toda verdad, que Dios es uno solo, y no hay otro fuera de Él; y que el amarle de todo corazón y con todo el espíritu, y con toda el alma, y con todas las fuerzas, y al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios». Viendo Jesús que el letrado había respondido sabiamente, díjole: «No estás lejos del reino de Dios». Y ya nadie osaba hacerle más preguntas.

2. Glosa de los Santos Padres: Teofilacto de Ohrid (1055-1107)

Así amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, con toda tu alma…: <<Observemos cómo enumera todas las fuerzas del alma: pone en primer lugar la del alma animal diciendo: «Con toda tu alma». A ella pertenece la ira y el deseo, los que quiere que sacrifiquemos al divino amor. Hay otra fuerza que se llama natural, a la que corresponde la nutrición y el desarrollo, y que toda entera debemos dar también al Señor. Por esto dice: «Con todo tu corazón». Hay una fuerza racional, que se llama mente, y que debemos dar también toda entera a Dios.>> (Catena aurea)

El segundo, semejante al primero es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento que sea mayor que éstos…: <<Dice: «semejante al primero», porque estos dos mandamientos están vinculados el uno con el otro, y pueden intercambiarse entre sí, puesto que el que ama a Dios ama sus obras, y debe por consiguiente amar a todos los hombres. Recíprocamente, el que ama al prójimo, que con frecuencia es causa de tropiezo, con mucha más razón debe amar a Aquél de quien siempre está recibiendo beneficios. Por tanto, y a causa de la correspondencia de estos mandamientos, añade: «No hay otro mandamiento que sea mayor que éstos».>> (Catena Aurea)

Viendo Jesús que el letrado había respondido sabiamente, díjole: «No estás lejos del reino de Dios»: <<No declara por esto que fuera perfecto, porque no dice estás dentro del reino de los cielos, sino no estás lejos del reino de Dios.>> (Catena Aurea)

3. Reflexión

Jesús une estrechamente el amor al prójimo con el amor de Dios. Esta visión no se ve clara en el Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento presenta esta unión como la síntesis de todo el Decálogo.

¿Cuál es el primero de todos los mandamientos? (…)El primero es: Escucha Israel, el Señor Dios nuestro es el único Señor; y amaras al Señor tú Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.1

Oíd lo que añade Jesús. Habla del segundo precepto, que no forma más que uno con el primero. Amaras a tu prójimo como a Ti mismo. Hay que amar a Dios y a lo que pertenece a Dios con un mismo amor, los hombres son nuestros hermanos. Dios les ha adoptado como hijos; debemos, pues, amar al Padre en los hijos, y a los hijos en el Padre.

San Pablo a partir de esta síntesis, puede afirmar que el amor al prójimo es el cumplimiento de la Ley. Pero el amor al prójimo implica el amor a enemigo.

No separemos, pues, aquellas cosas que Dios ha unido. Puesto que somos deudores a Dios de lo que nos pide que demos a nuestros hermanos, a Él debemos ofrecérselo. Debemos amarles con amor de equidad, de benevolencia, de mutuo auxilio, de generosidad y perdón. Debemos hacer por ellos cuanto la razón nos dicte y el corazón nos inspire. Tengo el deber de dar a los demás lo que tengo derecho a esperar de ellos; debo amar tal como deseo ser amado. Mi prójimo es para mí como otro yo.

Tal es la regla que debo seguir cuando se trate de juzgar a mi prójimo, de hablar de él, de soportar sus molestias, de defenderle o de ayudarle. Tal es el gran precepto. Tal es la nueva ley.

Pidamos con fervor la luz sobrenatural que nos descubra en la persona de todos nuestros hermanos a Aquel que es su Padre y el nuestro. Habituémonos a dar gloria al Padre en todo cuanto haremos por sus hijos.

Está bien, Maestro: dijo a Jesús el doctor de la ley. Ha ahí la doctrina verdadera. Y le respondió Jesús: Tu no estas lejos del reino de Dios. Y ciertamente, esta uno muy cerca de la población total de sí mismo a Dios, cuando comprende que para pertenecer a Dios basta amarle.

Deseemos que todos cuantos reconocen la verdad de la Palabra de Dios pongan en práctica sus preceptos. Renovemos decididamente, en lo tocante a nosotros, esta resolución.

5. Oración

Señor Jesucristo, que ofreciste tu vida al Padre por la salvación del género humano, restaurando lo que el pecado de nuestros primeros padres había destruido; ayúdanos a amar a nuestros hermanos sobre el cimiento del amor a Dios nuestro Padre. Que vives y reinas. Amén.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Rev. D. Vicente Ramón Escandell

Evangelio del domingo: Domingo XXXI T.O

1 Mc 12, 28-31

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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna