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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Domingo XXV después de Pentecostés

PorPadre Ricardo Ruiz

Nov 21, 2020
Domingo XXV después de Pentecostés-MArchandoReligion.es

Evangelio del día. Domingo XXV después de Pentecostés. Santa Misa Tradicional

Evangelio de San Mateo, XXIV, 15

Cuando veáis, pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, instalada en el lugar santo –el que lee, entiéndalo–, entonces los que estén en Judea, huyan a las montañas; quien se encuentre en la terraza, no baje a recoger las cosas de la casa; quien se encuentre en el campo, no vuelva atrás para tomar su manto. ¡Ay de las que estén encintas y de las que críen en aquel tiempo! 20 Rogad, pues, para que vuestra huida no acontezca en invierno ni en día de sábado. Porque habrá, entonces, grande tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá más. Y si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría; mas por razón de los elegidos serán acortados esos días.


Si entonces os dicen: “Ved, el Cristo está aquí o allá”, no lo creáis. Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas264, y harán cosas estupendas y prodigios, hasta el punto de desviar, si fuera posible, aún a los elegidos. ¡Mirad que os lo he predicho! Por tanto, si os dicen,: “Está en el desierto”, no salgáis; “está en las bodegas”, no lo creáis. Porque, así como el relámpago sale del Oriente y brilla hasta el Poniente, así será la Parusía del Hijo del Hombre. Allí donde esté el cuerpo, allí se juntarán las águilas”.

“Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días el sol se oscurecerá, y la luna no dará más su fulgor, los astros caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre, y entonces se lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con Poder y gloria grande. Y enviará sus ángeles con trompeta de sonido grande, y juntarán a los elegidos de Él de los cuatro vientos, de una extremidad del cielo hasta la otra”.

“De la higuera aprended esta semejanza: cuando ya sus ramas se ponen tiernas, y sus hojas brotan, conocéis que está cerca el verano. Así también vosotros cuando veáis todo esto, sabed que está cerca, a las puertas. En verdad, os digo, que no pasará la generación ésta hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero las palabras mías no pasarán ciertamente”

Domingo XXV Pentecostés. Meditación

Parecería que este domingo último del año litúrgico tuviese un Evangelio, el de San Mateo, que se repite en su contenido con el Evangelio de San Lucas, del próximo domingo primero de Adviento.
Sin embargo este domingo San Mateo va enfatizar el mensaje desde el punto de vista de una crisis de fe y de espiritualidad en la Iglesia y en los últimos tiempos. Mientras que San Lucas, del próximo domingo, enfatiza más el fin de los tiempos en cuanto a sus catástrofes naturales que le acompañarán y la disposición espíritual que debemos tener también en esos últimos tiempos.

¿Y se puede hablar de últimos tiempos sin caer en el fanatismo o en el catastrofismo, como dicen los incrédulos y los modernistas?

Antes que nada, no olvidemos que no es lo mismo “el final de los tiempos” y “el fin del mundo.” Lo primero será una época previa, que puede durar varios años. “Es necesario que eso suceda, pero no será aún el fin…“ San Lucas, XXI, 5.

El fin del mundo, es en el cual ya viene la segunda y definitiva venida de Jesucristo para juzgar a la humanidad y renovarlo todo. Está profetizado:
He aquí que lo renuevo todo.” Apocalipsis, XXI.

Hay algunas interpretaciones fanáticas y de algunas sectas que afirman que Dios en estos últimos momentos destruirá el mundo y el universo entero…

Nada más lejano y contrario a la teología católica, para los que la conocen. Santo Tomás de Aquino demuestra magistralmente en su Suma Teológica, que Dios nunca destruye nada de lo que crea, porque ello iría contra su propia esencia y perfección: Dios renueva, purifica y vuelve a ordenar lo que había creado y los hombres habían dañado, pero nunca lo destruirá.

Este es el sentido católico del fin del mundo. Dios acabará con este mundo de sufrimientos, de enfermedades, de guerras, de muerte, de mentiras, de gobiernos tiránicos e injustos disfrazados de democracia o de tiranos idolatrados. Será el fin del mundo corrupto y de sus jefes y servidores; pero nunca la destrucción por la destrucción.

La mayoría de los católicos mediocres que rezan sin pensar en lo que recitan, no perciben que al repetir el Padre Nuestro, que estamos continuamente pidiendo a Dios, que venga el fin del mundo. ¿Y cómo puede ser eso? Pues cada vez que le pedimos “Que venga a nosotros tu reino,” le estamos suplicando que acabe con este mundo de injusticia, miseria y restablezca su reino eterno de paz de justicia y de verdad.

¿Y no será demasiado catastrofista y arriesgado hablar ya de fin de los tiempos… y con qué pruebas…?
Eso es fanatismo Dirán los paganos, los católicos liberales y los sin Dios. Eso es sólo simbología alegórica, dirá igualmente el clero modernista preocupado más bien por predicar temas agradables a las masas.

Pero ni yo, ni ustedes, ni los falsos profetas, ni los falsos videntes vamos a imponer nuestras opiniones. Dejemos que sean los Evangelios, los profetas y los Santos Padres de la Iglesia quienes hablen:

Llegará un momento en el que se abolirá el sacrificio perpetuo, y eso permanecerá así hasta el final de los tiempos.” Profeta Daniel, capitulo IX.

Cuando los judíos vuelvan a su tierra; es que ya estará cerca el final de los tiempos.” San Pablo+

En el año 1948, un 14 de mayo, se funda el estado de Israel y los judíos vuelven a su tierra.

No vendrá el anticristo sin que antes venga la gran apostasía.” San Pablo+ II Tesalonisenses, II, 3.

Muchos supuestos videntes y dudosos ‘profetas’ en la actualidad nos quieren convencer de que ya saben los nombres, fechas y lugares sobre el final de los tiempos y del fin del mundo.

Pero Jesucristo ya lo advertía para que no les creamos:
*“Habrá falsos cristos y falsos profetas.»…»que incluso harán prodigios”…”si os dijeren: está aquí o allá, esta en el desierto, no lo creáis”…”porque incluso algunos escogidos serán engañados”…(se refiere a algunos de buena fe).
San Mateo, XXIV, 24.

Y concluye afirmando categóricamente: “NI SIQUIERA LOS ÁNGELES DEL CIELO CONOCEN ESE DÍA Y NI ESA HORA; ¡SÓLO LO SABE MI PADRE QUE ESTÁ EN LOS CIELOS!”
San Mateo, XIV, 36.

Estas interpretaciones erróneas sobre las profecías se deben también a la ignorancia de la Biblia y de la Teología Católica que muchos pretenden saber incluidos algunos obispos y parte del clero, poco culto e ignorante y también los hundidos en la gran tibieza de la indiferencia.

La Hermenéutica o la interpretación teológica de la Biblia pocos la conocen y ellas tienen una regla de oro probada por la historia en las que no se equivoca: “LAS PROFECÍAS SOLO SE COMPRENDEN CUANDO SE HAN CUMPLIDO.”

¡Y aún así necesitamos ayuda para comprenderlas!
Prueba de ello es el caso de los apóstoles que presenciaron milagros, resurecciones y las profecías que se cumplían rigurosamente sobre Jesucristo…¡y aún así les costaba creerlo y aceptarlo! Por ello el Maestro les reprocha en el camino de Emaús: “QUÉ DUROS DE CORAZÓN Y FALTOS DE FE SOIS PARA CREER EN LAS COSAS QUE ESTABAN PROFETIZADAS SOBRE EL MESÍAS!”
San Lucas, XIV, 1.

La advertencia que nos da Jesucristo como la más clara y definitiva para que sepamos que ya está cerca su segunda venida y final de los tiempos es:

“CUANDO VEÁIS LA ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN EN EL LUGAR SANTO.”
San Mateo, XIV, 15.

Y para que no haya dudas de qué significa esta profecía, es el mismo San Jerónimo, Padre de la Iglesia, (significa que lo que él dice es MAGISTERIO DE LA IGLESIA), nos la interpreta en el siguiente sentido:

LA ABOMINACION DE LA DESOLACIÓN SIGNIFICA CUANDO EL DOGMA DE LA IGLESIA SE CORROMPA.”

Sólo una vez en la historia 1903-1914, un Papa había advertido sobre la total corrupción del dogma por la HEREJÍA DEL MODERNISMO, que destruye todos los dogmas de la Iglesia, denunciando en su Encíclica “Pascendi”, la infiltración de enemigos de Dios entre el clero, para realizar estos planes de auto-destrucción. Por ello, en el mismo documento afirma: “AHORA EL ENEMIGO LO TENEMOS DENTRO DE LA MISMA IGLESIA.” Ese ha sido el Papa San Pío X quien nos advirtió todo esto apenas hace algunas décadas.

Pero la historia se repite: cuando llegó el día de la destrucción de Sodoma y Gomorra, era un día hermoso y soleado, nadie podía imaginar lo que iba a suceder y tampoco les preocupaba. Cuando llegó el día de la erupción del Vesubio, era también un mediodía hermoso, los panes ya estaban puestos en las mesas y nadie se imaginaba que Pompeya quedaría sepultada bajo las cenizas ¡en tan sólo unos minutos!

Y los judíos fariseos martirizaron al profeta Isaias cortando su cuerpo en trozos cuando aún estaba vivo, al mismo tiempo que le reprochaban: “Esto te lo hacemos porque no has querido predicarnos cosas agradables.”

Así, hoy se repite la historia. El ser humano, y sobre todo el clero modernizado y los políticos, no quieren que les hablemos de profecías ni de calamidades, ni quieren imaginar lo que va a suceder, “prefieren que les hablen de cosas agradables”, más ‘positivas’, que no sean catastrofistas.

Y a muchos profetas se les martirizó por haber anunciado catástrofes.
Para estar en consonancia con esas modas y “modernizados”, muchos obispos y sacerdotes prefieren predicar “cosas agradables que suenen más positivas”, a tal punto que ya no parecen pastores de Dios, sino más bien bufones que buscan “agradar al pueblo.” Esto nos recuerda la actitud de ciertos emperadores romanos corruptos, que tenían como prioridad “Ganarse al pueblo con pan y circo.”

“Los profetas profetizan mentira en Mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he dado órdenes, ni les he hablado. Ellos les están profetizando visiones falsas, adivinaciones, vanidades y engaños de sus propios corazones.“
Jeremias, XIV, 14.
Así habla nuestro Señor sobre los falsos profetas; es decir, sobre los falsos obispos, los falsos sacerdotes y los falsos vicarios.

¿Acaso se había visto alguna vez en la historia de la Iglesia tanta falta de respeto al Ssmo. Sacramento en las iglesias donde ya ni siquiera, en la mayoría de los casos, el celebrante hace genuflexión ante la Consagración del cuerpo de Jesucristo?

¿Acaso no es una abominación de la desolación ver en tantas facultades de teología y seminarios enseñar auténticas herejías, que ponen en duda la presencia real en la Eucaristía, la virginidad de María y la necesidad de los sacramentos y la existencia del pecado original?

¿Acaso no es la corrupción del dogma tantos ‘teólogos modernos’ que niegan o ponen en duda los dogmas de la Iglesia y el Vaticano y los obispos no hacen nada a pesar de que son denunciados?

Y ya lo denunciaba como cardenal Ratzinger, hace algunos años:
“UNO DE LOS MAYORES PROBLEMAS QUE AFRONTA ACTUALMENTE LA IGLESIA; ES QUE YA UNA GRAN PARTE DEL CLERO HA ADOPTADO LA TEOLOGÍA PROTESTANTE COMO PROPIA.”

¿Acaso no es esto corrupción del dogma?
Jesucristo nunca ha dado fechas ni años y así han sido todas las profecías. Pero cuidado, porque sí nos da sucesos, señales, hechos que se van a dar y que son inconfundibles:

Cuando veáis que todas estas cosas suceden, es que ya estoy cerca, estoy a las puertas.” San Mateo, XXIV, 33.

¿Entonces estamos ya en el final de los tiempos? Es más que posible con tantas profecías ya cumpliéndose. Pero podemos estar al comienzo del final, a 4 años, a 10 o Incluso si faltasen 50 años aún ya es bastante cerca, visto en la totalidad de una perspectiva histórica de la Iglesia con sus 2000 años de historia. Ya sea que estemos más o menos cerca, el Evangelio nos lo advierte de igual manera:

“Estad siempre preparados, porque vendré como el ladrón que no avisa.”
II De San Pedro, III, 10.

Pero nuestra esperanza es fuerte y certera hasta el final y hasta que llegue el triunfo de los Sagrados Corazones, porque Él ha prometido: “Las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia.”
San Mateo, XVI, 18.

En este pasaje también hay divergencias, ya que los modernistas, condenados por San Pío X, interpretan que una autoridad liberal y según sus ideologías, nunca se equivoca y se le debe guardar obediencia ciega. Según su interpretación y de acuerdo a los que no conocen la teología católica ni el catecismo, sería imposible que algún día Roma sea la sede de la abominación en el lugar Santo, como lo advierte el profeta y el mismo N. S. Jesucristo. Según ellos porque hay promesa de que la puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia; olvidándose así y retorciendo el sentido de la profecía, ya que aunque quede un pequeño grupo de católicos fieles a la fe de los apóstoles, mientras la mayoría de los jerarcas y católicos tibios apostaten de la fe; se cumpliría perfectamente la profecía sobre la indefectibilidad de la Iglesia; ya que su cumplimiento no consiste en que sea el mayor número de personas posible, sino en que, ha pesar de ser un número en minoría, se mantenga fiel a la auténtica Fe tradicional. En este sentido N.S. Jesucristo lo advierte:

«Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?» San Lucas, XVIII, 8.
Ya que los Santos Padres de la Iglesia interpretan este pasaje, como que el número de creyentes para la segunda venida será tan pequeño, que pareciera que la Iglesia se habría acabado. Sin embargo, allí estará presente hasta el final del mundo para que se cumplan las profecías, porque no es una cuestión de número sino de calidad.

Mientras guardemos sinceramente los diez mandamientos, la oración y la caridad, estaremos protegidos por la misma bendición que ellos producen.

A pesar de las calamidades y sufrimientos que vengan Dios nos promete con las palabras más tiernas de un padre, que un día va a llegar en el que nos librará de todo ello:

Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque esas primeras cosas ya pasaron.
Apocalipsis de San Juan, XXI, 2.

“Quién tenga oídos para oír, que entienda.”

San José, Protector de la Iglesia, Intercede por nosotros durante los últimos tiempos que ya se acercan.

Ave Maria +

P. Ricardo Ruiz V.

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.