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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Domingo XVII de Pentecostés

PorPadre Ricardo Ruiz

Sep 16, 2018
Tiempo de Pentecostes-MarchandoReligion.es

Evangelio del día. Domingo XVII de Pentecostés. Santa Misa Tradicional

Evangelio de San Mateo, XXII, 34.

En aquel tiempo los fariseos se acercaron a Jesús y uno de ellos le preguntó, para ponerlo a prueba: Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? Él le dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. «Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.

Y mientras; estaban reunidos los fariseos, Jesús les preguntó: ¿Qué pensáis del Mesías? ¿De quién es hijo? Ellos contestaron: De David. El replicó: Pues, ¿cómo David, inspirado, le da el título de Señor, cuando dice: «Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos un escabel para tus pies”? Pues entonces, si David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo? Ninguno pudo responderle una palabra. Y desde aquel día nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Domingo XVII de Pentecostés . Meditación

“Y se acercó a Jesucristo un doctor de la ley preguntándole para tentarle: ¿Cual es el mayor y principal mandamiento?”

San Gregorio Papa nos comenta: “Los fariseos eran rápidos y decididos para ir a tentar con mala intención a Jesucristo; pero muy lentos y perezosos para buscarle e inflamarse de su amor.

Era un ‘doctor de la ley’, venía a tentarle no a aprender de Él, venía a buscar de qué acusarle para ver como perderle, no a buscar su amor. Y todo esto con apariencia de ‘docto’, como hombre de letras, de ciencia, como el que todo lo sabe, juzga y condena. Así es el corazón duro y enceguecido del soberbio, capaz de juzgar al mismo Dios.

Si a mi me han perseguido a vosotros también os perseguirán, porque el discípulo no es mayor que el maestro”. San Mateo, X, 24.

Y así le sucedió a San Atanasio que le difamaron para perderlo, a Santa Juana de Arco, a San Pío V, a San Juan Bosco, al padre Pío y la lista sería interminable.

Como ejemplo podemos rememorar, que entre las historias del viejo Madrid, se cuenta del Padre Rubio, ahora en los altares, un hecho histórico estremecedor; porque quien urde trampas llenas de malicia contra un sacerdote de Dios, termina pagándolo siempre muy caro, en esta vida o en la otra.

Sucedió en una de esas calles perpendiculares a la Gran Vía madrileña. Una joven piadosa que se dirigía espiritualmente con el Santo sacerdote, recibió de éste el consejo de alejarse del novio que tenía, por ser un joven de vida disoluta, superficial y sin Dios. La joven abandona a tal novio y éste, furioso, decide vengarse del P. Rubio.

Organizó en un piso con sus amigos un escenario donde estaría uno de sus amigos tendido en una cama fingiendo estar gravemente enfermo. Al lado de la cama unas grandes cortinas que ocultarían a varias mujeres semidesnudas, que él contrató para que, justo cuando el sacerdote estuviese en la habitación, ellas saldrían por sorpresa y así le tomarían una foto al lado de todas ellas y publicándolas, poder destruir su reputación como sacerdote.
Llegó ese día, el P. Rubio acude celoso para asistir a ese ‘pobre moribundo’. Llega ante la cama, y le pregunta al joven que cómo se siente, este no responde. Los demás con sonrisitas se mofaban. El sacerdote le toca y constata que está totalmente frío y sin pulso. Se dirige a los asistentes y les dice que han tardado demasiado en llamarle; es demasiado tarde, el joven está muerto. Ellos casi no podían reprimir la risa “¡qué bien esta actuando!” pero uno de ellos se percata de que había algo anormal, fuera de los planes…lo tocan, lo sacuden y constatan que, en efecto, su amigo ya era un cadáver.

Fue tal el impacto entre los presentes que dos de los jóvenes tuvieron una gran conversión; lo dejaron todo y entraron en un monasterio.

El P. Rubio también sufrió persecución, como su maestro, pero ahora lo mira todo lleno de paz, desde allá en el cielo.

La historia de este ‘doctor de la ley’ que viene con malas intenciones a tentar a Jesucristo no es más que el preludio, y símbolo de todo un ejército de hombres que se presentarán como supuestos doctores, científicos y legisladores que, según ellos, en nombre de la ciencia hay que desacreditar a Jesucristo y a sus verdaderos seguidores durante toda la historia que lleva la humanidad hasta el fin del mundo. Y también estos un día tendrán su respuesta y su galardón.

En efecto, hay falsos doctores, falsos, pontífices como los del templo de Jérusalen en los tiempos de N. S. Jesucristo. En la actualidad esa ‘especie’ de individuos no se ha extinguido aún, siguen más vivos que nunca, ahora son legión, porque nos los presentan como doctores, como “licenciados”, como “historiadores”, incluso algunos como «teólogos», canonistas, etc.
Y cual es su común denominador entre ellos: que la gran mayoría utilizan su “ciencia” para desacreditar la verdad y al mismo Jesucristo. ¿Un teólogo que desacredita al mismo Dios? ¿Parece contradictorio? Pues no, porque eso ya sucedió en los primeros siglos del cristianismo con los «teologos» fariseos y se repite en la actualidad con las mismas herejías de siempre.

Un Arrio que negaba la divinidad de Jesucristo, un Lutero que negaba la Virginidad de María y el Sacrificio de la Misa, la presencia real divina en la misma; todos ellos y un gran ejército de herejes se han siempre presentado como teólogos y como doctores de la ley.

Siguen vivos en la actualidad en el sentido de que existen “teólogos y doctores” que niegan dogmas y ponen en duda el Magisterio de la Iglesia y la doctrina de los Santos. ¿De qué te sirve presumir que has estudiado y te has doctorado en alguna prestigiosa universidad si estás lleno de soberbia y niegas las realidades fundamentales de la fe católica? Un supuesto teólogo que niega la virginidad de María, que pone en duda la divinidad de N. S. Jesucristo y la autenticidad de sus milagros, ya no puede ser católico, aunque su obispo o el papa lo sigan promoviendo.

De ahí, según la doctrina de Santo Tomás de Aquíno, se puede afirmar con certeza que no son teólogos, porque según el Doctor Angélico, quien no confiesa la fe católica en su integridad no puede ser un verdadero teólogo .

El liberalismo y el relativismo reinantes en estos tiempos modernos, junto con el modernismo que ha invadido los altos niveles de la iglesia, niegan de una manera u otra esas graves verdades de fe. Y no lo digo yo, sino que lo dice el Papa San Pio X, quien denunció ya en su Enciclica Pascendi, que todo esto sucedería.

Los falsos doctores y falsos teologos que tentaban y ofendían a Jesucristo, siguen ahí; no han desaparecido, son fieles herederos de la sinagoga.

Ahora nos toca a nosotros informarnos, conocer a fondo el Evangelio y el Catecismo de la Iglesia, o de otra forma, no sabremos discernir dónde están los falsos doctores y los falsos teólogos. Y eso es una obligación de conciencia, porque el día de nuestra muerte y juicio, Dios nos pedirá cuenta de ello.

Sin embargo, Nuestro Señor responde con sencillez a la pregunta del fariseo, como si no se diese cuenta de la malicia del mismo: «Amarás al Señor tu Dios ante todas las cosas; de esto depende toda la ley de los profetas.» Es decir, que si los mismos profetas se salvaron y ahora están en el cielo; es gracias a que guardaron la caridad ante todo. En base a esa vida pudieron y merecieron transmitirnos la doctrina y las profecías.
Es en ese sentido que San Agustín nos dice: «Ama y haz lo que quieras

Quien vive continuamente y ejerce la caridad, automáticamente y con naturalidad cumple con todos los mandamientos.

¿Quieres estar seguro de que vas por el camino de la salvación? Examínate a tí mismo si te acercas al Dios para tentarle u ofenderle con falta de sinceridad o si tratas al prójimo con paciencia y misericordia.

Ave Maria

Ave Maria

Padre Ricardo Ruiz

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Esperamos que la meditación del Domingo XVII de Pentecostés les ayude a crecer en su vida espiritual

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Les proponemos un curso de oración, ¿ Se animan? Muy sencillo, siguiendo el método de San Ignacio de Loyola y guiado por el Padre de la Rosa

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.