• Jue. Dic 2nd, 2021

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Domingo VI Epifanía

PorPadre Ricardo Ruiz

Nov 18, 2018
Raíces: Hogar y patria-MarchandoReligion.es

Evangelio del día. Domingo VI Epifanía. Santa Misa Tradicional

En aquel tiempo: Dijo Jesús a las turbas esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas».

Les dijo otra parábola:

«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta».

Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo».

Mateo 13, 31-35

Domingo VI Epifanía. Meditación

La fe y el grano de mostaza.

«En una noche muy oscura, estando ya mi casa sosegada; salió mi alma, sin ser notada.» San Juan de la Cruz+

En esas breves palabras podríamos resumir el misterio del grano de mostaza que simboliza la fe. Ella es tan pequeña ante los ojos del mundo y del mundano que se le mira con desprecio.

«Somos considerados como los desechos de este mundo.» San Pablo

La fe para el que no cree en la existencia de la vida espiritual, es un desecho, un simple poema, una ilusión melancólica.

Tiene sentido entonces que los «iluminados» enemigos de Dios llaman a la época medieval, cuando más reinó la fe públicamente, la época ‘oscurantista’. Para ellos la fe es sinónimo de desprecio y ludibrio.

Es por ello que San Juan de la Cruz habla de «una noche muy oscura» porque este mundo es verdadera oscuridad para el que quiera vivir de la fe.

Sin embargo, a pesar de esa oscuridad, la fe nos da luz, nos da vida y sentido a nuestra existencia. Porque justifica cuando va acompañada de buenas obras, especialmente las de caridad, esperanza y penitencia. En ese sentido la casa propia, que simboliza el alma, ya está limpia, preparada, para recibir la eternidad: «estando ya mi casa sosegada.»

Eso significa que el alma ya está llena de virtudes y de la gracia necesaria para entrar en el reino de los cielos.

Eso es la definición que se enuncia cuando se canoniza un santo: Grado Heroico de Virtudes.

Cuando un alma está ya llena de virtudes, ya no tiene sentido seguir en este mundo y es llamada a la vida eterna para empezar la vida verdadera «salió mi alma…» Pero el Santo agrega «… sin ser notada.» Porque el que vive de fe, el que vive las virtudes y creé en la vida espiritual, es despreciado o por lo menos ignorado. Eso no le interesa al mundo, eso es anacrónico, obsoleto y hasta ridículo.

Es por ello que muchos santos y profetas no fueron apreciados, sino más bien perseguidos, es decir no fueron notados ni notables porque el Santo auténtico es siempre incómodo y políticamente incorrecto. Si quiero ser verdadero seguidor de Jesucristo, seré incómodo, ni notado ni notable. «Salió mi alma de este mundo, sin ser notada.»

«Aquel que quiera vivir piadosamente en Jesucristo, padecerá persecución.» San Pablo.

Tenemos unos apóstoles que fueron despreciados y martirizados, no eran notables, pero fueron los que comenzaron la Iglesia. Un San Atanasio en el siglo IV, excomulgado por todos los obispos, es decir, más que ignorado; pero ahora es Santo y Padre de la Iglesia.

Una Santa Juana de Arco quemada viva y sus cenizas tiradas al río para que fuese totalmente olvidada, ignorada, no notada; pero ganó una guerra y conquistó así muchas almas y el mismo cielo. Y los que la quemaron en nombre de la «obediencia y de la autoridad», ya nadie les recuerda y no sabemos dónde están en estos momentos…

Tenemos una Santa Teresa de Lisieux, mozuela callada, tímida, muy sensible y con apariencia frágil, al punto que era ignorada por las propias compañeras del convento porque «nunca había hecho algo llamativo o extraordinario». No era notoria, ni fue notada. Y posteriormente fue declarada Patrona de las Misiones y es invocada por todo el mundo.

Tan grande llegó a ser la fe de los santos que las almas venían a pedirles ayuda, consuelo, intercesión y hasta milagros.

Se cumplieron literalmente las palabras del Evangelio: «la semilla de mostaza, tan pequeña pero que crece como un árbol tan grande que las aves del cielo vienen a posarse en sus ramas.» ¿Cuántas almas se posan, descansan, se alivian y encuentran respuestas en la vida, doctrina y ejemplo de los santos?

Finalmente termina el evangelio afirmando que se les predicaba solo en parábolas. El Evangelio está escrito en parábolas para que los que no son de Dios no lo entiendan, para que los que se burlan de él no lo profanen.

El Evangelio tiene como en la actualidad los sistemas de seguridad, una clave sin la cual no se puede acceder. Esa clave es inaccesible para el profano, para el malvado y sobre todo para el soberbio. Sin embargo es una clave muy conocida, pero como es tan sencilla y simple pasa desapercibida: se llama humildad y caridad.

El Evangelio está hecho, pensado y concebido para que que solo los humildes y los de buena fe puedan comprenderlo. Y si no lo creéis, preguntadlo a San Agustín quien ya confesó arrepentido: «Y yo escudriñaba la Biblia y no entendía nada porque la leía con soberbia…»

La humildad y la buena fe, que son para los soberbios nonadas despreciables y la fe una vergüenza; hacen que el mundo para los santos sea una noche oscura, donde nadie apreciará su sacrificio de ordenar y sosegar su casa por medio de las virtudes y por ello serán siempre ignorados y no notados:

«En una noche muy oscura, estando ya mi casa sosegada; salió mi alma, sin ser notada.» San Juan de la Cruz, Ruega por nosotros.

Esto representa el grano de mostaza en la parábola de este Evangelio. Nuestra fe que es despreciada, parece tan pequeña…

Pero cuando se vive de verdad y se cultiva con esfuerzo, como hicieron los santos con sus virtudes; el árbol llega a ser tan grande que las aves del cielo vienen a posarse en sus ramas. Cuando las almas místicas alcanzan una grandeza de alma tan elevada, hay un sinnúmero de almas que vienen a solicitarles ayuda, consejo, fortaleza. Literalmente, vienen a posarse en sus ramas.

Pero notemos que Nuestro Señor dijo Aves del cielo, no ha dicho cualquier tipo de ave, ha hablado de las que vuelan alto, de las que buscan lo sobrenatural, de las que no se confirman con un vuelo bajo, rastrero y mediocre, es decir, de las que verdaderamente buscan a Dios.

«Si tuvieseis fe del tamaño de un grano de mostaza, moveriais montañas.» San Lucas, XVII, 5.

Tan grade llegó a ser la fe de San Gregorio Taumaturgo, que literalmente, movió una montaña y también el cause de un río que provocaba inundaciones.

Hoy Nuestro Señor nos hace reflexionar sobre un minúsculo grano de mostaza, para que aprendamos también a no juzgar según las apariencias. Porque lo pequeño que no valoramos puede ser lo más grande en el reino de los cielos.

Ave María,

P. Ricardo Ruiz V.

Para consultas espirituales sobre la homilía (únicamente) pueden dirigirse al Padre Ricardo a través del siguiente correo electrónico: [email protected]

Pueden seguir la Santa Misa desde el canal del Padre Ricardo Ruiz, así como distintas meditaciones: Iberia Traditionalis

Esperamos que la meditación del Domingo VI Epifanía les ayude a crecer en su vida espiritual

Les invitamos a quedarse en nuestra sección de: Espiritualidad

En la siguiente página tienen la Biblia Straubinger para su consulta: radiocristiandad-Biblia

Pueden encontrar los textos de la Santa Misa en el siguiente enlace: El rincón Litúrgico


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.