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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Domingo V de Pascua. Misa N.O

Domingo V de Pascua. Misa N.O-MarchandoReligion.es

Nunc clarificatus est Filius hominis

Domingo V de Pascua (Año C). Misa Novus Ordo. D. Vicente Ramón Escandell

1. Relato Evangélico (Jn 13, 31-33a; 34-35)

Así que salió, dijo Jesús: Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre, y Dios ha sido glorificado en El. Si Dios ha sido glorificado en El, Dios también le glorificará a Él, y le glorificará en seguida. Hijitos míos, un poco aún estaré todavía con vosotros. Un precepto nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; como yo os he amado, así también amaos mutuamente. En esto conocerán todos que sois mis discípulos: si tañéis caridad unos para con otros.

2. Comentario litúrgico: Dom Prospero Guéranger, OSB (1805-1875)

El Septenario Sagrado

Jesús resucitado escoge siete para el número de sus sacramentos. Sabiduría eterna del Padre, nos revela en el Antiguo Testamento, que se construirá una casa, que es la Santa Iglesia, y añade que la cimentará sobre siete columnas.

Esta Iglesia la simboliza ya en el tabernáculo de Moisés y ordena que un candelabro de siete brazos cargados de flores y de frutos, ilumine días y noche el Santuario. Si arrebata al cielo en éxtasis a su discípulo amado es para mostrarse a Él rodeado de siete candelabros y teniendo siete estrellas en su mano. Si se manifiesta con las apariencias de Cordero vencedor, este Cordero tiene siete cuernos, símbolo de su fuerza, y siete ojos que indican la amplitud infinita de su ciencia. Cerca de él está el libro que contiene los destinos del género humano, y este libro está sellado con siete sellos que el Cordero sólo puede levantar. Ante el trono de su Majestad divina el discípulo ve siete Espíritus bienaventurados resplandecientes como como siete lámparas, atentos a las menores ordenes de Dios y prestos a llevar su palabra hasta los últimos límites de la Creación.

El Año Litúrgico (Tiempo de Pascua)

3. Reflexión

Cantad al Señor un cantico nuevo; porque ha hecho maravillas el Señor; ha manifestado su justicia ante las naciones. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria.1

Estamos en el tiempo pascual, que es el tiempo de la glorificación de Jesús. El Evangelio que acabamos de escuchar nos recuerda que esta glorificación se realizó mediante la pasión. En el misterio pascual pasión y glorificación están estrechamente vinculadas entre sí, forman una unidad inseparable.2

Volvamos al lado de nuestro divino Maestro; pongámonos bajo la protección de su mano que nos salvará de todo género de catástrofes.

¿Qué nos dice? ¡Ahora es glorificado el Hijo del hombre! Jesús acaba de aligerarse de una carga que le pesaba enormemente. Le pesa tanto el sentir a su lado a un cobarde, un traidor, un sacrilegio. Ya se ha librado de aquella carga.

Y dice: Ahora que Judas está realizando su obra, ahora que mis enemigos gozan ya de su plena libertad para dañarme, ya no debo pensar más que en mi glorificación. Hablemos de los gloriosos combates que voy a entablar por vosotros. Bajo este aspecto contempla Jesús el porvenir. Quiere que lleguemos a ambicionar la gloria de sufrir y morir por los intereses de Dios y de las almas.

Ahora Dios será glorificado. Lo que habéis visto no llega a daros idea de lo que veréis. Para dar a Dios la gloria que le es debida, son necesarias maravillas de otro orden. Todo cuanto hasta ahora ha provocado la admiración de los hombres no era más que una preparación: he aquí la consumación. La obra de la gloria de Dios va a completarse en mí y por mí.

Meditemos y complazcámonos en estos pensamientos. Calmemos nuestros temores. Si para seguir los pasos de Jesús hay que sufrir, bendito sufrimiento.

Podemos, ya desde ahora, recitar y cantar con Él el himno de las divinas acciones de gracias: Alabad, siervos de Yahveh, alabad el nombre del Señor. Sea bendito el nombra de Yahveh desde ahora y por siempre3.

4. Oración

Señor Jesucristo, entregado por los hombres para ser glorificado por el Padre en el altar de la Cruz; acuérdate de aquellos por quienes te ofreciste como víctima de expiación, y socórrenos en nuestras tribulaciones. Que vives y reinas. Amén.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Rev. D. Vicente Ramón Escandell

*Domingo V de Pascua (Año C)

1 Sal 97, 1,2,1

2 Benedicto XVI, Homilía (2-V-2010)

3 Sal 113 (Vg 112) 1-2.

Pueden consultar el Evangelio en nuestra sección: Evangelio del Domingo

Nuestra sección destacada: A la luz de la Palabra

Nuestra recomendación externa: El Salvador de Toledo


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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna