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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Domingo IV de Pascua. Misa N.O

Domingo IV de Pascua. Misa N.O-MarchandoReligion.es

Oves meae vocem meam audiunt

Domingo IV de Pascua (Año C). Misa Novus Ordo. D. Vicente Ramón Escandell

1. Relato evangélico (Jn 10, 27-30)

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna, y no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. L0 que mi Padre me dio es mejor que todo, y nadie podrá arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos una sola cosa.

2. Comentario litúrgico: Dom Prospero Guéranger, OSB (1805-1875)

La dignidad del pueblo cristiano

Nada más grande ni más elevado sobre la tierra que los Príncipes de la Santa Iglesia, que los Pastores establecidos por el Hijo de Dios, y cuya sucesión durará tanto como el mundo; pero no creamos que los súbditos de este vasto imperio que se llama Iglesia no tengan también su dignidad y su grandeza. El pueblo cristiano, en el seno del cual se confunden, en una igualdad completa, el príncipe y el simple particular, sobrepuja en esplendor y en valor moral a todo el resto de la humanidad.

Penetra por doquiera que se extienda la verdadera civilización; pues lleva por todas partes la verdadera noción de Dios y del fin sobrenatural del hombre. Ante él la barbarie retrocede, las instituciones paganas, por antiguas que sean, se borran; y hasta vio un día a la civilización griega y romana rendirle armas, y al derecho cristiano emanado del Evangelio sobreponerse por sí mismo al derecho de los pueblos gentiles.

Numerosos hechos han demostrado la superioridad que el bautismo imprime a las razas cristianas; porque sería irracional el pretender encontrar la causa primera de esta superioridad en nuestra civilización, puesto que esta misma civilización no ha sido más que el producto del bautismo.

El Año Cristiano (Tiempo de Pascua)

3. Reflexión

Cantad con júbilo a Dios toda la tierra; entonad salmos a su nombre; glorificadle y alabadle. Decid a Dios: ¡cual terribles son tus obras, Señor! Tan grande es tu poder, que te glorificaran tus mismos enemigos.1

El cuarto domingo de Pascua dedicado al buen Pastor, ve en esta figura, tan querida de la Iglesia primitiva, la expresión del amor universal de Cristo hacia los hombres.

Ellos le pertenecen como las ovejas al pastor, los guarda celosamente y es para ellos fuente de vida y de salvación. Privilegio inmenso, pero que exige una condición por parte del hombre: Mis ovejas oyen mi voz… y me siguen.2

Oye la voz de Jesús quien acepta el Evangelio y descubre su verdadero significado, quien escucha la voz de la Iglesia – del Papa, de los obispos, de los superiores – y obedece, quien atiende la voz de la conciencia y de las inspiraciones interiores. Cuando el hombre escucha todas estas voces y las traduce en su vida, sigue verdadera y fielmente al Señor.

Pero pertenecer a la grey de Cristo no es un privilegio reservado a unos pocos, sino un don ofrecido sin distinción a todos los hombres que quieren aceptarlo.

Aunque en los designios de Dios las primicias fueron reservadas al pueblo hebreo, en medio del cual Jesús ejercitó su ministerio, después de la Resurrección mandó a los Apóstoles que la predicasen a todas las naciones3. La oposición de Israel fue la ocasión para que los Apóstoles dirigieran su cuidad a los paganos.

El buen Pastor que ha dado la vida por todos los hombres, no excluye a ninguno de su rebaño; es el hombre quien se excluye a sí mismo cuando rechaza conscientemente el mensaje de Cristo; entonces se juzga por sí mismo <<indigno de la vida eterna>>.

Sin embargo, los creyentes deben tender siempre la mano a los hermanos incrédulos, reacios o fugitivos, y facilitarles de todos los modos su entrada o su vuelta al único redil. Este no debe ser considerado como un lugar cerrado destinado únicamente a recoger y a guardar a los creyentes, sino como un espacio abierto a todos los que deseen entrar en él.

Su puerta es ancha e invitadora, como lo es Cristo que ha querido llamarse la puerta de las ovejas4. Quien acepta pasar por esta puerta será siempre bien recibido y encontrará la salvación.

Esta actitud de apertura mantiene en la Iglesia el carácter de universalidad que le imprimió su Fundador y un dinamismo que la hacer siembre viva y fecunda.

4. Oración

Señor y Dios nuestro, que en tu Hijo Jesucristo llevaste a cumplimiento la promesa de reunir a tu pueblo en un solo rebaño bajo un solo pastor; haz que, tu Iglesia, nuevo Pueblo de Dios, reúna en su seno, bajo el signo de la Cruz, a todos los hombres de toda raza, pueblo y nación. Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Rev. D. Vicente Ramón Escandell

1 Sal 65, 1-3

2 Jn 10, 27

3 Lc 24, 27

4 Jn 10 ,7

Pueden consultar el Evangelio en nuestra sección: Evangelio del Domingo

Nuestra sección destacada: A la luz de la Palabra

Nuestra recomendación externa: El Salvador de Toledo


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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna