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Domingo II de Pascua. Divina Misericordia. Misa N.O

Domingo II de Pascua. Divina Misericordia. Misa N.O-MarchandoReligion.es

PAX VOBIS

Domingo II de Pascua (Año C). Divina Misericordia. Misa Novus Ordo. D. Vicente Ramón Escandell

1. Relato Evangélico (Jn 20, 19-31)

Y como fue la tarde de aquel día, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas, en donde se hallaban juntos los discípulos por miedo de los judíos, vino Jesús, y se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y cuando esto hubo dicho, les mostró las manos y el costado. Y se gozaron los discípulos viendo al Señor.

Y otra vez les dijo: «Paz a vosotros. Como el Padre me envió, así también yo os envío». Y dichas estas palabras, sopló sobre ellos, y les dijo: «Recibid al Espíritu Santo: a los que perdonareis los pecados, perdonados les son: y a los que se los retuviereis, les son retenidos».

Pero Tomás, uno de los doce, que se llamaba Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le dijeron: «Hemos visto al Señor». Mas él les dijo: «Si no viere en sus manos la hendidura de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no lo creeré».

Y al cabo de ocho días, estaban otra vez sus discípulos dentro, y Tomás con ellos: vino Jesús, cerradas las puertas, y se puso en medio, y dijo: «Paz a vosotros». Y después dijo a Tomás: «Mete aquí tu dedo, y mira mis manos, y da acá tu mano, y métela en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel».

Respondió Tomás, y le dijo: «Señor mío, y Dios mío». Jesús le dijo: «Porque me has visto, Tomás, has creído. Bienaventurados los que no vieron y creyeron».

Otros muchos milagros hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritos en este libro. Mas éstos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios: y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

2. Comentario litúrgico: Dom Prospero Guéranger, OSB (1805-1875)

CADA DOMINGO ES UNA PASCUA

Vimos ayer a los neófitos clausurar su Octava de la Resurrección. Antes que nosotros habían participado del admirable misterio del Dios resucitado, y antes que nosotros debían acabar su solemnidad. Este día es, pues, el octavo para nosotros que celebramos la Pascua el Domingo y no la anticipamos a la tarde del Sábado. Nos recuerda las alegrías y grandezas del único y solemne Domingo que reunió a toda la cristiandad en un mismo sentimiento de triunfo. Es el día de la luz que oscurece al antiguo Sábado; en adelante el primer día de la semana es el día sagrado; le señalo dos veces con el sello de su poder el Hijo de Dios. La Pascua está, pues, para siempre fijada en Domingo y como dejamos dicho en la “mística del Tiempo Pascual”, todo domingo en adelante será una Pascua.

Nuestro divino resucitado ha querido que su Iglesia comprendiese así el misterio: pues, teniendo la intención de mostrarse por segunda vez a sus discípulos reunidos, esperó, para hacerlo, la vuelta del Domingo. Durante todos los días precedentes dejó a Tomás presa de sus dudas; no quiso hasta hoy venir en su socorro, manifestándose a este Apóstol, en presencia de los otros, y obligándole a renunciar a su incredulidad ante la evidencia más palpable.

Hoy, pues, el Domingo recibe de parte de Cristo su último título de gloria, esperando que el Espíritu Santo descienda del cielo para venir a iluminarle con sus luces y hacer de este día, ya tan favorecido, la era de la fundación de la Iglesia cristiana.

El Año litúrgico (Tiempo Pascual)

3. Reflexión

Como niños recién nacidos, aleluya, ansiad la leche espiritual no adulterada, aleluya, aleluya, aleluya. Regocijaos alabando a Dios, nuestro protector; cantad al Dios de Jacob.1

Domingo de Quasimodo, Domingo in albis, Pascuilla: tres nombres que se dan a este domingo, el primero por razón del introito; el segundo, por alusión a las blancas vestiduras de los neófitos; el tercero, por cerrar la octava de Pascua.

Por voluntad de San Juan Pablo II, que murió precisamente después de las primeras vísperas de esta festividad, este domingo está dedicado también a la Misericordia Divina.

Este domingo concluye la semana o, más precisamente, la <<octava>> de Pascua, que la liturgia considera como un único día: Este es el día en que actuó el Señor2. No es un tiempo cronológico, sino espiritual, que Dios abrió en el entramado de los días cuando resucitó a Cristo de entre los muertos.

El Espíritu Creador, al infundir la vida nueva y eterna en el cuerpo sepultado de Jesús de Nazaret, llevó a la perfección la obra de la creación, dando origen a una <<primicia>>: primicia de una humanidad nueva que es, al mismo tiempo, primicia de un nuevo mundo y de una nueva era.

Esta renovación del mundo se puede resumir en una frase: la que Jesús resucitado pronunció como saludo y sobre todo como anuncio de su victoria a los discípulos: Paz a vosotros3. La paz es el don que Cristo ha dejado a sus amigos4 como bendición destinada a todos los hombres y a todos los pueblos. No la paz según la mentalidad del <<mundo>>, como equilibrio de fuerzas, sino una realidad nueva, fruto del amor de Dios, de su misericordia.

Es la paz que Jesucristo adquirió al precio de su sangre y que comunica a los que confían en Él. Jesús, en ti confío: en estas palabras se resume la fe del cristiano, que es fe en la omnipotencia del amor misericordioso de Dios.5

Ciertamente, no estamos solos ni sin ayuda en la vida que hemos abrazado. La Iglesia confirma nuestra fe y alimenta nuestras almas con la leche de su doctrina, con el pan de la Eucaristía. Hace de nosotros testigos de la resurrección de Cristo y de la victoria que ha reportado sobre el mundo perverso.

4. Oración

Señor Jesucristo, que, a los ocho días de tu santa resurrección, instituiste el sacramento de la confesión, sacramento de la Misericordia Divina; infunde en las almas de tus fieles el deseo de acudir a él, para recibir, de manos de tus ministros, tu gracia y tu perdón. Que vives y reinas. Amén.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Rev. D. Vicente Ramón Escandell

1 1 Pe 2,2; Sal 80, 2

2 Sal 117, 24

3 Lc 24, 36; Jn 20, 19.21.26

4 Cf. Jn 14, 27

5 Benedicto XVI, Ángelus (15-IV-2007)

Pueden consultar el Evangelio en nuestra sección: Evangelio del Domingo

Nuestra sección destacada: A la luz de la Palabra

Nuestra recomendación externa: El Salvador de Toledo


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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna