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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Domingo de Septuagésima

PorPadre Ricardo Ruiz

Feb 17, 2019
Meditación del Evangelio

 

Evangelio del Domingo. Domingo de Septuagésima. Santa Misa Tradicional

Evangelio según San Mateo, XX,1

“Porque el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que salió muy de mañana a contratar obreros para su viña. Habiendo convenido con los obreros en un denario por día, los envió a su viña. Salió luego hacia la hora tercera, vio a otros que estaban de pie, en la plaza, sin hacer nada. Y les dijo: “Id vosotros también a mi viña, y os daré lo que sea justo”.

Y ellos fueron. Saliendo otra vez a la sexta y a la novena hora, hizo lo mismo. Saliendo todavía a eso de la hora undécima, encontró otros que estaban allí, y les dijo: “¿Por qué estáis allí todo el día sin hacer nada?” Dijéronle: “Porque “nadie nos ha contratado”. Les dijo: “Id vosotros también a la viña”. Llegada la tarde, el dueño de la viña dijo a su mayordomo: “Llama a los obreros, y págales el jornal, comenzando por los últimos, hasta los primeros”.

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Vinieron, pues, los de la hora undécima, y recibieron cada uno un denario. Cuando llegaron los primeros, pensaron que recibirían más, pero ellos también recibieron cada uno un denario. Y al tomarlo, murmuraban contra el dueño de casa, y decían: “Estos últimos no han trabajado más que una hora, y los tratas como a nosotros, que hemos soportado el peso del día y el calor”.

Pero él respondió a uno de ellos: “Amigo, yo no te hago injuria. ¿No conviniste conmigo en un denario? Toma, pues, lo que te toca, y vete. Mas yo quiero dar a este último tanto como a ti. ¿No me es permitido, con lo que es mío, hacer lo que me place? ¿O has de ser tú envidioso, porque yo soy bueno?” Así los últimos serán primeros, y los primeros, últimos”.

Domingo de Septuagésima. Meditación

Hoy el Papa San Gregorio el Grande, nos comenta sobre el Evangelio, que así como el Señor llamó a trabajar a su viña como operario al mismo Adán desde el principio de todo, igualmente, llamará al último hombre, al final de los tiempos, también a su viña e invitarlo a la salvación. 

A muchos les puede parecer injusto el relato de hoy, pues el padre de familia contrata a varios operarios, a diferentes horas del día, sin embargo, a todos les paga lo mismo. Evidentemente no es una invitación a hacer lo mismo con los trabajadores que tienen un pago estipulado por hora o por día, porque sería grave injusticia. Es más bien una parábola que nos quiere hacer entender que al cielo se puede entrar, incluidos todos aquellos que «han llegado tarde», es decir los que serán invitados a la conversión al principio de sus vidas o al final de las mismas, los que fueron invitados al principio de la creación, cómo aquellos que serán invitados al final de los tiempos; lo importante es estar arrepentidos de verdad y aceptar con humildad el perdón y el amor de Dios. 

Pero hay algunas personas orgullosas o que pretenden juzgar a Dios, como en este Evangelio, en el cual se quejan: «¿cómo puede pagar el señor lo mismo a los que llegamos al principio y los que llegaron al final del día?»

Sería como las «indignadas» que se quejasen de la salvación de una mujer de la mala vida, espetando: «¿Esta ha vivido una vida alegre y disoluta y también se va a salvar como yo, que he pasado mi vida haciendo rezos?» Pues aunque nos parezca duro Nuestro Señor les responde, «En verdad os digo, que las prostitutas os precederán en el Reino de los Cielos.» San Mateo, XXI, 31.

En efecto, de poco le sirve a un católico sólo de nombre, haber vivido practicando por obligación, con tibieza y poca humildad y durante toda su vida. Mientras que que al mismo tiempo, llega una persona que al cabo de varios años, se da cuenta que quiere convertirse y hacerse u creyente fervoroso y comienza a llevar una vida ejemplar con una piedad profunda; pues en ese sentido superará al «católico» tibio y mediocre, que presume de ser obediente y «aprobado» por la autoridad, pero tiene menos fervor y menos caridad que el que acaba de convertirse. ¿Y esto se puede dar y demostrar en la historia de la Iglesia? Sin lugar a dudas, basta ver el ejemplo de Santa Magdalena de la cual San Agustín comentó: «Es la misma pureza recobrada, gracias a su penitencia y oración.» Y ahora ella nos precede en el cielo y en los altares, mientras que nosotros no tenemos aún garantizada nuestra salvación. 

En este domingo de septuagésima, tanto la epístola de San Pablo como el Evangelio concluyen con el mismo mensaje: “No todos los que practican la religión son sinceros“, se podría afirmar en otras palabras. «Porque no todos fueron agradables ante Dios.» I Corintios, IX, 24.

De tantos miles que guio Moisés por el desierto “No todos fueron agradables a Dios”  Es decir, no todos se salvaron. El Evangelio concluye afirmando: “Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos.”

Nos quedaríamos sobrecogidos si contemplamos más de dos mil años de historia de la Iglesia, a millones de consagrados, religiosos, religiosas, monjes, sacerdotes, obispos, cardenales, incluso Papas, al ver que ¡sólo un número muy pequeño número de ellos llegó a la santidad en esta vida! Poquísimos de entre ellos están en los altares. ¿Existe alguna explotación para ello?

Debido a la naturaleza humana herida por el pecado original o debido a que en ocasiones, algunas personas no son sinceras en su práctica religiosa o ambas realidades son la causa: no todo el que vive en un convento, no todo el que es párroco con los permisos del obispo, no todo obispo ni todo cardenal vive unido a la voluntad de Dios, es una realidad que la historia nos lo demuestra y la Virgen de La Salette nos lo confirma: “HAY CARDENALES Y OBISPOS QUE VAN POR EL CAMINO DE LA PERDICIÓN.”

Esto nos lo demuestra Santo Tomás de Aquino cuando expone en su doctrina que a causa del pecado original nuestra voluntad se encuentra a menudo  separada de nuestra inteligencia. Es decir nuestra ciencia,  aunque sea muy grande y seamos muy grandilocuentes, no significa necesariamente que seamos virtuosos. En el ser humano, por desgracia, a menudo su ciencia está separada de la bondad y de la virtud. En la sabiduría popular podría  decirse algo análogo: “Consejos vendo, pero para mí no tengo.”

¿Cómo es posible que un monje que reza todos los días no sea santo?: Porque se puede rezar con la boca y no con el corazón. Lo reprochaba ya Dios a los judíos en el Antiguo Testamento,  “ESTE PUEBLO ME ALABA CON LA BOCA, PERO SU CORAZÓN ESTÁ MUY LEJOS DE MI.” Isaías, XXIX, 13.

¿Cómo es posible que un sacerdote celebre todos los días la Misa, predique y presuma que está aprobado por su obispo, que tiene todo lo burocrático en regla y al mismo tiempo no sea santo?

Porque por más que celebre Misa todos los días, si su voluntad está lejos de la de Dios, NUNCA LLEGARÁ A LA SANTIDAD.

Pero ¿Cómo se puede ser obispo y cardenal y no ser santo y tener ‘tanto nivel en la Iglesia’? Porque en algunos casos el poder corrompe, porque también se puede llegar a altos cargos por medio de influencias puramente humanas, de amiguetes y por sola burocracia… Jesucristo dijo: “POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS,” no ha dicho por sus influencias, ni por sus altos cargos, ni porque es muy amigo de tal obispo o de tal cardenal, ni por sus títulos ni por sus doctorados…

En el siglo XI tenemos un ejemplo de estos “doctores” que aparentan ser muy dignos, aprobados y alabados por la autoridad :

Había un gran profesor de la Sorbona de Paris llamado Sostres, que tenía mucho éxito en su carrera universitaria y era un doctor universitario de gran prestigio. Todo el mundo lo admiraba y respetaba por su fama. Pero la gran mayoría ignoraba que el desdichado doctor con fama de piadoso, llevaba una vida paralela oculta. Llegó el día de su muerte y como era lo normal, se celebraron pomposos funerales por el difunto con el canto de unos monjes que hacían de coro. En pleno funeral, estando el cuerpo presente y visible del difunto, de repente el cadáver se incorporó y dijo a voz alta delante de todos los que presenciaban la ceremonia : “He sido ya juzgado por el juicio inapelable de Dios.” Y se volvió a caer tendido y sin vida. El terror se apoderó de todos los que asistían al funeral. Ante la gran impresión, se suspendió la ceremonia y se trajo a médicos para que comprobasen si el hombre estaba realmente muerto o no. Se volvió a certificar su muerte ya que no presentaba ningún signo vital.

La autoridad eclesiástica decidió aplazar el funeral hasta el día siguiente y hasta que los teólogos decidiesen sí era lícito y procedente proseguir la ceremonia. Puesto que el cadáver había afirmado haber sido ya juzgado por Dios y en efecto; conforme a la doctrina todos debemos ser juzgados, no se veía ningún impedimento para proseguir los funerales.

Se inició al día siguiente de nuevo la ceremonia y precisamente en el momento que el coro de monjes cantaba “Quando judex est venturus” = “Cuando aparezca el juez que juzga”, el muerto se volvió a incorporar y dando una gran voz delante de los asistentes dijo:  “He sido juzgado por el juicio inapelable de Dios y he sido encontrado culpable y condenado.” Todos los presentes se llenaron de pavor y muchos salían de la iglesia temblando de miedo. Se volvió a interrumpir el funeral y se se decidió que el famoso Doctor Sostres no era digno de un funeral ni de entierro religioso.

 Da la casualidad que San Bruno, el cual cursaba sus estudios en París en esos tiempos, asistió también al funeral. Quedó tan impresionado y decepcionado de ver la vida vacía y falsa de un hombre que en vida había sido aclamado como un virtuoso y gran sabio; que decidió entregar totalmente su vida a Dios y fundó la orden de los Cartujos. 

 Así quedó en evidencia que estar aprobado por la autoridad y haber tenido fama de hombre recto y respetable y noble, no es suficiente para salvarse ante el juicio de Dios, si no hay una buena vida conforme a los diez mandamientos, pues ante Dios, de nada sirven las influencias humanas compradas, ni las apariencias de alto nivel.

Actualmente en el Monasterio de Santa María del Paular, antigua Cartuja, se encuentra una enorme pintura donde se representa el momento en el cual el muerto Sostres se incorpora ante la presencia de los asistentes al funeral ante la presencia de San Bruno representando su conversión.

No todos los que siguieron a Moisés fueron agradables a Dios también hay en este mundo, muchos católicos, muchos sacerdotes, obispos y cardenales;  no todos serán agradables a Dios; depende de nuestros frutos reales y palpables. Por ello han querido algunos, de la nueva teología, cambiar la traducción de los Evangelios en el pasaje sobre la consagración :

“ESTE CÁLIZ QUE SERÁ DERRAMADO POR MUCHOS,” San Mateo, XXVI, 28, cambiando por ‘todos’ para querer así, hacer demasiado fácil la salvación a los hombres. El que quiera su celeste que le cueste, y San Pablo agrega: “Sine effusione sanguinis non est redemptio.” = “SIN SACRIFICIO NO ES POSIBLE SALVARSE.” Hebreos, IX, 22.

Busquemos a los religiosos, religiosas y sacerdotes que sí viven su vocación de verdad. Que muchos de ellos presuman sin humildad ‘que están aprobados por la autoridad’… eso ya no es hoy en día una garantía de santidad.

Porque en estos años de confusión doctrinal estamos siendo testigos de “autoridades religiosas” que aprueban y alientan, al menos con su silencio y pasividad, públicamente, a monjas y curas en pro del aborto y abiertamente involucrados en política, que afirman herejías y cometen tantos abusos litúrgicos y doctrinales que alejan a mucha gente de la Iglesia. 

Los santos siempre nos han amonestado con su ejemplo y doctrina, que la presunción de sentirnos ‘aprobados’ por los hombres, incluso por la burocracia eclesiástica, puede ser una señal de autosuficiencia, orgullo disimulado e incluso de soberbia espiritual: “El hombre que se alaba a sí mismo no es hombre de confianza; sino aquel que alaba a Dios.” San Pablo+

Y este mismo apóstol de los gentiles nos sugiere que practiquemos nuestra fe con humildad y no con petulancia: “Obremos la obra de nuestra salvación con temor y temblor”

San Pablo, Ruega por nosotros.

P. Ricardo Ruiz V.

Esperamos que la meditación de este domingo de septuagésima les reporte innumerables bienes espirituales.

Pueden seguir la Santa Misa desde el canal del Padre Ricardo Ruiz, así como distintas meditaciones: Iberia Traditionalis

Para consultas espirituales sobre la homilía (únicamente) pueden dirigirse al Padre Ricardo a través del siguiente correo electrónico: [email protected]

Esperamos que la meditación del IV Domingo Adviento les ayude a crecer en su vida espiritual

Les invitamos a conocer nuestra sección de: Familia Tradicional

En la siguiente página tienen la Biblia Straubinger para su consulta: radiocristiandad-Biblia

Pueden encontrar los textos de la Santa Misa en el siguiente enlace: El rincón Litúrgico

Nuestra recomendación: Entrevista al Padre Ricardo Ruiz



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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.