• Lun. May 23rd, 2022

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. Misa N.O

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. Misa N.O-MarchandoReligion.es

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. Misa Novus Ordo. D. Vicente Ramón Escandell

BENEDICTUS, QUI VENIT REX NOMINE DOMINI

1. Relato evangélico (Lc 19, 28-40)

En aquel tiempo, Jesús caminaba delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles: «Id a la aldea de enfrente; al entrar en ella, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado nunca. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: “¿Por qué lo desatáis?”, le diréis así: “El Señor lo necesita”».

Fueron, pues, los enviados y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el pollino, los dueños les dijeron: «¿Por qué desatáis el pollino?». Ellos dijeron: «El Señor lo necesita».

Se lo llevaron a Jesús y, después de poner sus mantos sobre el pollino, ayudaron a Jesús a montar sobre él. Mientras él iba avanzando, extendían sus mantos por el camino.

Y, cuando se acercaba ya a la bajada del monte de los Olivos, la multitud de los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto, diciendo: «¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en las alturas». Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: «Maestro, reprende a tus discípulos». Y respondiendo, dijo: «Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras».

2. Comentario litúrgico: Dom Prospero Guéranger, OSB (1805-1875)

Lágrimas de Jesús

Pongamos fin a esta jornada del Redentor en la ciudad de Jerusalén recordando algunos hechos de importancia.

San Lucas nos enseña que durante la marcha triunfal de Jesús hacia la ciudad ocurrió que antes de entrar en ella Cristo comenzó a llorar sobre Jerusalén, y desahogo su dolor en estos términos: “¡Oh si al menos en este día conocieses lo que podría darte la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos, porque días vendrán sobre ti, y te rodearan de trincheras tus enemigos, y te cercarán y te estrecharan por todas partes y te echaran por tierra a ti y a los hijos que tienes dentro, y no dejaran piedra sobre piedra, por no haber conocido el tiempo de tu visita”.

Hace unos días el santo Evangelio nos mostró a Jesús llorando ante la tumba de Lázaro; hoy vuelve a derramar lágrimas al contemplar a Jerusalén. En Betania lloraba al pensar en la muerte del cuerpo, castigo del pecado; pero esta muerte tiene remedio. Jesús es “la resurrección y la vida, y aquel que cree en él no morirá para siempre”. Es estado de Jerusalén en cambio, es una figura de la muerte espiritual; y esta muerte no tiene remedio, si el alma no viene a tiempo al autor de la vida. He aquí por qué las lágrimas que Jesús derrama hoy se hacen tan amargas.

En medio de las aclamaciones de que es objeto al entrar en la ciudad de David, su corazón esta oprimido por la tristeza; porque sabe él mejor que nadie “que no conocieron el tiempo de su visita”.

Consolemos al corazón del Redentor y hagámonos su ciudad fiel.

El Año litúrgico (Septuagésima, Cuaresma y Pasión)

3. Reflexión

Señor, no te alejes tú, que eres mi ayuda; atiende a mi defensa. Sálveme de la boca del león y a mi pobre vida, de los cuernos de los búfalos. ¡Oh Dios mío, Dios mío, mírame!; ¿Por qué me has abandonado? Las voces de mis pecados alejan de mí la salvación. Señor no te alejes.1

Se abre la Semana Santa con el recuerdo de la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, que se verificó exactamente el domingo antes de la pasión.

La entrada jubilosa en Jerusalén constituye el homenaje espontaneo del pueblo a Jesús, que se encamina, a través de la pasión y de la muerte, a la plena manifestación de su Realeza divina. Aquella muchedumbre aclamante no podía abarcar todo el alcance de su gesto, pero la comunidad de los fieles que lo repiten si puede comprender su profundo sentido.

La Misa nos introduce plenamente en el tema de la Pasión. La profecía de Isaías y el salmo responsorial anticipan con precisión impresionante alguno de sus detalles.

Ofrecía la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba. No oculté el rostro a insultos y salivazos2. ¿Por qué tanta sumisión? Porque Cristo, bosquejado en el siervo de Yahveh descrito por el profeta, está totalmente orientado hacia la voluntad del Padre y con él quiere el sacrificio de sí mismo por la salvación de los hombres: El Señor me ha abierto el oído; y yo no me he rebelado ni me he echado atrás3.

Por eso le vemos arrastrado a los tribunales y de estos al Calvario, y allí tendido sobre la cruz: Me taladraron las manos y los pies, puedo contar mis huesos4.

A esto se reduce el Hijo de Dios por un solo y único motivo: el amor al Padre, cuya gloria quiere resarcir, y amor a los hombres, a los que quiere reconciliar con el Padre.

4. Oración

Señor y Dios nuestro, que te ofreciste al Padre para salvar al hombre pecador; concédenos, al renovar este año los misterios que nos dieron nueva vida, configurarnos contigo no sólo en el misterio de la Cruz, sino también en el de la Gloria. Que vives y reinas. Amén.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Rev. D. Vicente Ramón Escandell

1 Sal 21, 20-22,2

2 Is 50, 6

3 Is 50, 5

4 Sal 22, 17-18

Pueden consultar el Evangelio en nuestra sección: Evangelio del Domingo

Nuestra sección destacada: A la luz de la Palabra

Nuestra recomendación externa: El Salvador de Toledo


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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna