• Sáb. Nov 27th, 2021

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

La caja de Pandora del divorcio. Cincuenta años después

PorAldo Maria Valli

Nov 24, 2020
La caja de Pandora del divorcio. Cincuenta años después-MarchandoReligion.es

Se cumplen este año 2020 los cincuenta años de la ley del divorcio. Ya nadie habla de ella, pero su aprobación significó el cambio de toda una época para la mentalidad de los italianos, de lo cual hoy vemos todas sus amargas consecuencias. Y los que las pagan son sobre todo los niños. A cuenta de esto, publicamos un análisis de Federico Catani.

A.M.V

La caja de Pandora del divorcio. Cincuenta años después. Un artículo del blog de Aldo María Valli


Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

Artículo original disponible en https://www.aldomariavalli.it/2020/11/14/il-vaso-di-pandora-del-divorzio-cinquantanni-dopo/

El año 2020 se cumple el quincuagésimo aniversario de la aprobación de la ley 898, de 1 diciembre de 1970, para entendernos, la que introdujo el divorcio en el ordenamiento jurídico italiano, conocida también como ley Fortuna-Baslini, por el nombre de los dos políticos que la promovieron. Se trata de un triste recuerdo, que sin embargo es preciso recordar.

En realidad, cinco décadas después, ya nadie se plantea el problema del divorcio y de la indisolubilidad matrimonial. Nadie, incluso entre los católicos, soñaría siquiera oponerse a la ley de 1970. Si acaso alguno ha criticado las reformas posteriores, como por ejemplo el llamado divorcio “breve” o “fácil”. Pero incluso en estos supuestos, las voces han sido muy pocas y francamente débiles. Por lo demás, si hasta muchos representantes de la Iglesia, aun en sus más altas instancias, han comenzado a hablar desde hace algunos años de la comunión a los divorciados vueltos a casar, ¿qué se puede esperar de la clase política y de la opinión pública?

Es inútil darle más vueltas: la introducción del divorcio fue seguramente la consecuencia de un cambio de valores en el interior de la sociedad italiana a partir de la segunda post-guerra y, en particular, durante los años sesenta. Sin embargo, la ley 898 contribuyó por su parte a lograr una verdadera revolución cultural en todo el sentido del término, aportando una nueva mentalidad en la que hoy estamos todos inmersos hasta arriba. Italia se adscribió así a dicha cultura divorcista, que construye un sistema en el que los dos sexos se oponen, exaltando los argumentos egoístas de cada uno. La familia ha sido subordinada al egoísmo de los individuos. El deseo se ha convertido en un derecho y a menudo se ignora la responsabilidad.

Un cambio de mentalidad

Lo comprendió muy bien el periodista Piero Ottone, entonces director del Corriere della sera, quien seis años antes de la aprobación de la ley Fortuna-Baslini escribía: “El divorcio tiene la ventaja [¡sic!] de reparar el error de un matrimonio fracasado y permite volver a empezar. De acuerdo. Pero presenta también una desventaja que, en mi opinión, es superior. Aniquila, o reduce con fuerza, la voluntad de los cónyuges de realizar todo esfuerzo posible por salvar un matrimonio en peligro. […] La posibilidad de salir de una habitación en la que uno se encuentra incómodo genera un poderoso, casi irresistible, deseo de salir, sin intentar que dicha habitación sea, en la medida de lo posible, cómoda y habitable. Y todo debilitamiento de la voluntad de los cónyuges es muy grave, incluso fatal, porque, en el caso de matrimonios verdaderamente en peligro, sólo un gran esfuerzo por parte de ambos, sin indecisiones ni incertidumbres, podría salvarlos. De ello se deduce que el instituto del divorcio, incluso teniendo la ventaja de sanar en un cierto sentido situaciones que son insostenibles, tiene el gravísimo defecto de debilitar la fibra moral de los ciudadanos. Hace de ellos, hombres y mujeres, personas que huyen hacia adelante frente a las dificultades, en lugar de afrontarlas con coraje. El daño se extiende por toda la vida social”. Ottone, en su condición de laico, tenía razón. La posibilidad de disolver el vínculo matrimonial, que se concebía como una tutela para determinadas situaciones de emergencia, pronto se transformó en una modalidad de “derecho inalienable de la persona”, la cual adquirió así el pleno derecho a hacer prevalecer la lógica egoísta del placer personal frente a toda exigencia dictada por principios morales o sociales. ¿Y por qué se divorcia la gente? Los motivos son indudablemente múltiples y de variada naturaleza, pero el que probablemente influye en mayor medida es, desde luego, el de la progresiva reducción de la predisposición al sacrificio.

Amargas consecuencias

Los efectos de cincuenta años de divorcio legal están a la vista de todos. Por ejemplo, los matrimonios han disminuido drásticamente. En la sociedad actual, los padres cada vez tienen mayores dificultades para presentarse como modelos de vida y para transmitir una visión valorativa, densa en significado, para sus propios hijos. Además, en los supuestos de separaciones y divorcios, los hijos son los grandes sacrificados y quedan expuestos a una continua y omnipresente labor de influencia sobre su desarrollo. Que finalmente deben pagar también los adultos. ¿Quién no conoce casos de depresión (y también de alcoholismo e incluso suicidio) causados por el divorcio? ¿Quién no ha oído nunca hablar, cuando menos una vez, de los problemas de los padres separados, sobre cuyas espaldas caen, por otra parte muy a menudo, la práctica totalidad de los costes de la disolución matrimonial? Por otra parte, los que conocen el mundo escolar saben muy bien que los consejos académicos se ven en la obligación de evidenciar y tratar con cuidado los supuestos de Necesidad Educativa Especial (en italiano, la educación especial se conoce con la abreviatura BES): pues bien, casi siempre se trata de hijos de familias disgregadas.

Frente a este problema desolador, resuenan más que nunca las palabras proféticas de Amintore Fanfani, el cual, combatiendo por la derogación de la ley 898 en el referéndum de 1974, hizo las siguientes declaraciones al Corriere della sera: “¿Queréis el divorcio? Pues entonces sabed que después vendrá el aborto. Y luego también el matrimonio entre homosexuales. ¡Y a lo mejor vuestras mujeres os dejan para abandonaros con la sirvienta!”. En la actualidad, cuando nos vemos obligados a defendernos contra un proyecto de ley (el promovido por el diputado Zan) que trata de perseguir y amordazar a todo aquel que suscite objeciones frente a la conducta homosexual y a la ideología de género en general, comprendemos mejor lo deplorable que fue la introducción del divorcio. Hace cincuenta años se abrió la caja de Pandora y cerrarla no será en absoluto fácil.

Federico Catani

Fuente: Osservatorio internazionale cardinale Van Thuân sulla Dottrina Sociale della Chiesa


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/