• Mié. Dic 1st, 2021

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Vaticano. Nuevas disposiciones sobre transparencia. Enésimo lavado de imagen

PorAldo Maria Valli

May 5, 2021
Vaticano. Nuevas disposiciones sobre transparencia. Enésimo lavado de imagen-MarchandoReligion.es

Aldo María nos habla del Motu proprio en el que se detallan las disposiciones sobre transparencia en el Vaticano, ¿un lavado de imagen? Nuestro vaticanista nos lo cuenta

Vaticano. Nuevas disposiciones sobre transparencia. Enésimo lavado de imagen. Un artículo del blog de Aldo María Valli

Artículo original: https://www.aldomariavalli.it/2021/04/30/disposizioni-sulla-trasparenza-no-ennesima-operazione-di-facciata/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

Los dirigentes vaticanos, tanto cardenales al frente de los dicasterios como funcionarios, deberán firmar una declaración en la que afirman no haber sido condenados o imputados por terrorismo, blanqueo de capitales o evasión fiscal. Además, no pueden tener bienes en paraísos fiscales ni inversiones en empresas que contradigan la doctrina de la Iglesia. Así se establece en la Carta apostólica en forma de motu proprio del papa, que contiene disposiciones sobre transparencia en la gestión de las finanzas públicas. La declaración habrá de ser firmada en el acto de aceptación del cargo o función y renovada posteriormente cada dos años. Además, se prohíbe a todos los empleados vaticanos aceptar regalos por valor superior a cuarenta euros.

Transcribimos abajo el texto integral del documento. Pero permítasenos un breve comentario. El nuevo motu proprio resulta una farsa. Una de dos: o el papa se ve obligado a hacer firmar tal declaración a cardenales y demás directivos de primera línea porque no tiene confianza alguna en el personal que él mismo ha seleccionado; o bien el estado de corrupción, negligencia e inmoralidad en los Sagrados Palacios es endémico. En ambos casos, la clase directiva vaticana ofrece una imagen pésima. Hay una tercera posibilidad, a saber, que el papa ha tomado esta decisión pro domo sua, con el fin de mostrar al mundo lo bueno que es en su combate por la honradez. Pero también en este caso la operación resulta devastadora para la credibilidad de la curia romana, del estado de la Ciudad del Vaticano y de la Santa Sede. Aunque no parece que dicha credibilidad sea tan importante para el actual inquilino de Santa Marta.

Un observador externo podrá creerse la imagen mediática de Bergoglio como luchador íntegro contra la corrupción muy a pesar de los manejos de sus colaboradores, pero si se conocen los entresijos del poder al otro lado del Tíber se comprende que este último eslogan constituye una enésima operación de falsificación de la realidad, por cuanto lo divulgado es exactamente lo contrario de lo que en realidad ocurre. Aquél que, como monseñor Carlo Maria Viganò, haya tratado de enfrentarse a la corrupción trabajando eficazmente por el saneamiento de las cuentas vaticanas, habrá sido “ascendido” (promoveatur ut amoveatur) y su equipo de colaboradores de confianza disuelto, por representar una amenaza contra el sistema. Al más válido de todos ellos, Eugenio Hasler, el misericordioso papa le reservó un trato incalificable: convocado ante él mismo, fue echado a la calle sin motivo alguno, puesto en la picota mediática y destruido en su dignidad.

Conviene también recordar que la labor meritoria del cardenal Pell y de otros magníficos gestores de los bienes de la Sede Apostólica ha sido bloqueada mediante acusaciones infundadas, a través de una persecución pura y dura, que llevó al cardenal australiano a sufrir una injusta condena de prisión de la que luego ha resultado totalmente absuelto. Por el contrario, los artífices del desequilibrio financiero vaticano no sólo siguieron en su puesto, sino que en la actualidad han sido colocados junto a otras figuras muy comprometidas y, por consiguiente, ampliamente chantajeables y manipulables.

Los escándalos vaticanos que están surgiendo a lo largo de estos meses, incluidas las inversiones en empresas farmacéuticas fabricantes de productos abortivos, no pueden ocultarse con lavados de imagen; ni el despido del cardenal Becciu tras la denuncia de especulaciones inmobiliarias en Londres puede atenuar las gravísimas responsabilidades de quien cree poder encandilar a la opinión pública con un rimbombante motu proprio, después de haber creado las premisas para la corrupción y el conflicto de interés con el despido de todos los que podrían haber solventado definitivamente una inveterada situación de negligencia.

Una vez más, Bergoglio parece decidido a desacreditar la imagen y prestigio de la Iglesia con tal de emerger como moralista y obtener de ello una ventaja personal. Pero la Historia enseña que el culto a la personalidad, característico de las dictaduras, se torna fácilmente en damnatio memoriae.

* * *

CARTA APOSTÓLICA EN FORMA DE «MOTU PROPRIO»

DEL SUMO PONTÍFICE

FRANCISCO

POR LA QUE SE ESTABLECEN DISPOSICIONES SOBRE LA TRANSPARENCIA EN LA GESTIÓN DE LAS FINANZAS PÚBLICAS

La fidelidad en las cosas de poca importancia está relacionada, según la Escritura, con la fidelidad en las cosas importantes. Así como ser deshonesto en las cosas de poca importancia está relacionado con ser deshonesto en las cosas de importancia (cf. Lc 16,10).

La Santa Sede, al adherirse a la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (Convención de Mérida), ha decidido adecuarse a las mejores prácticas para prevenir y combatir la corrupción en sus diversas formas. Ya con la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio del 19 de mayo de 2020, titulada «Normas sobre la transparencia, el control y la competencia en los contratos públicos de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano», se establecieron medidas  fundamentales para combatir la corrupción en el ámbito de los contratos públicos. La corrupción, sin embargo, puede manifestarse de diferentes maneras y formas incluso en sectores distintos al de las contratas, y por ello las normas y mejores prácticas a nivel internacional prevén obligaciones particulares de transparencia para las personas que ocupan puestos clave en el sector público con el fin de prevenir y combatir, en todos los sectores, los conflictos de intereses, las prácticas clientelistas y la corrupción en general.

Considerando que todos los que prestan sus servicios en los Dicasterios de la Curia Romana, en las instituciones vinculadas a la Santa Sede o que se remiten a ella, y en las administraciones de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, tienen la particular responsabilidad de concretar la fidelidad de la que habla el Evangelio, actuando según el principio de transparencia y en ausencia de cualquier conflicto de intereses, establezco lo siguiente:

§1 En el Reglamento General de la Curia Romana, después del artículo 13, se inserta el siguiente artículo «Artículo 13bis.

§1 Los sujetos encuadrados o que vayan a ser encuadrados en los niveles funcionales C, C1, C2 y C3, incluidos los cardenales jefes de Dicasterio o responsables de Entes así como los que tengan funciones de administración jurisdiccional activa o de control y vigilancia mencionadas en el § 2, incluidos los sujetos mencionados en los artículos 10, 11 y 13§1 del presente Reglamento y 20 del Reglamento para el personal directivo laico de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano, deben firmar en el momento de la incorporación al cargo o a la función y cada dos años una declaración en la que atestiguan:

a) que no han recibido condenas definitivas por delitos dolosos en el Estado de la Ciudad del Vaticano o en el extranjero y que no se han beneficiado en relación con los mismos de indulto, amnistía, perdón y otras medidas similares o han sido absueltos de los mismos por prescripción.

b) que no están sujetos a procedimientos penales pendientes o, en la medida en que el declarante tenga conocimiento de ello, a investigaciones por delitos de participación en una organización delictiva; corrupción; fraude; terrorismo o relacionadas con actividades terroristas; blanqueo de capitales procedentes de actividades delictivas; explotación de menores, formas de tráfico o explotación de seres humanos, evasión o elusión fiscal.

c) que no poseen, ni siquiera a través de terceros, dinero en efectivo o inversiones, incluidas las participaciones o intereses de cualquier tipo en empresas y negocios, en países incluidos en la lista de jurisdicciones con alto riesgo de blanqueo de capitales o de financiación del terrorismo, identificados según procedimiento de la Autoridad de Vigilancia e Información Financiera, salvo que el declarante o sus familiares hasta el tercer grado de parentesco residan en dichos países o hayan establecido su domicilio en ellos por demostradas razones familiares, laborales o de estudios.

d) que todos los bienes muebles e inmuebles de propiedad o incluso solamente en posesión del declarante, o las compensaciones de cualquier tipo recibidas por el declarante, en la medida en que el declarante tenga conocimiento de ello, proceden de actividades lícitas y no constituyen el producto o el beneficio de un delito.

e) que no tiene, hasta donde sabe el declarante, participaciones o intereses de ningún tipo en sociedades o empresas que operan con fines y en sectores contrarios a la Doctrina Social de la Iglesia.

f) que no posee, ni siquiera a través de terceros, dinero en efectivo o inversiones, incluidas acciones o participaciones de cualquier tipo en sociedades y empresas, en países incluidos en la lista de jurisdicciones no cooperativas a efectos fiscales identificadas según procedimiento de la Secretaría de Economía, salvo que el declarante o sus familiares hasta el tercer grado de parentesco sean residentes en dichos países o hayan establecido su domicilio en los mismos por razones familiares, de trabajo o de estudio y se haya declarado dicha disponibilidad ante las autoridades fiscales competentes.

§2 Se entienden como funciones administrativas activas aquellas que comportan la participación en los procedimientos que determinan la asunción de compromisos económicos de cualquier tipo por parte del Ente. Las funciones jurisdiccionales a las que se refiere el apartado 1 son únicamente las de carácter judicial. El apartado 1 no se aplicará al personal de asistencia de los organismos de control y vigilancia. Con procedimiento de la Oficina del Auditor General  en calidad de autoridad anticorrupción, se identificarán los cargos y puestos a los que se aplican las obligaciones de declaración previstas en este párrafo.

§3 La declaración mencionada en el apartado 1 será conservada por la Secretaría de Economía en el expediente personal del declarante. Se enviará una copia de la misma, en lo que compete, a la Secretaría de Estado.

§4 Cuando tenga motivos razonables, la Secretaría para la Economía, valiéndose de las estructuras habilitadas a tal efecto en la Santa Sede o en el Estado de la Ciudad del Vaticano, podrá efectuar controles sobre la veracidad de las declaraciones presentadas.

§5 Sin perjuicio de los casos de responsabilidad penal, la falta de declaración o la declaración falsa o no veraz constituye una falta disciplinaria grave en el sentido del artículo 76, §1, n. 2) y da derecho a la Santa Sede a reclamar los daños sufridos eventualmente».

§2 En el artículo 40, párrafo 1, del Reglamento General de la Curia Romana, después de la letra m) se inserta la siguiente letra: «n) aceptar o solicitar, para sí mismo o para personas distintas del Ente en que se presta servicio, por razón o con ocasión del propio cargo, dádivas, regalos u otros bienes cuyo valor sea superior a cuarenta euros».

§3 La Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, los Tribunales del Estado de la Ciudad del Vaticano y los Entes incluidos en la lista a la que se refiere el art. 1§1 del Estatuto del Consejo de Economía, para los que no está prevista la aplicación del Reglamento General de la Curia Romana, deberán modificar sus reglamentos de personal en conformidad con lo previsto en los párrafos 1 y 2 dentro de los noventa días siguientes a la entrada en vigor del presente Motu Proprio.

Dispongo que lo establecido tenga efecto inmediato, pleno y estable, derogando también todas las disposiciones incompatibles, y que esta Carta Apostólica en forma de Motu Proprio sea publicada en L’Osservatore Romano del 29 de abril de 2021 y posteriormente en las Acta Apostolicae Sedis.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 26 de abril de 2021, noveno del Pontificado.

Francisco

Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, 29 de abril de 2021.

Fuente: vatican.va


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Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/