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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Carta: Yo, seminarista, pregunto: “Decidme, ¿hay algún motivo por el que debería seguir en la Iglesia católica?”

PorAldo Maria Valli

Jun 2, 2021
Carta Yo, seminarista, pregunto “Decidme, ¿hay algún motivo por el que debería seguir en la Iglesia católica”-MarchandoReligion.es

Un artículo que traemos del blog de nuestro vaticanista, el cual, a su vez, lo recoge de One Peter Five en el que un seminarista se pregunta por la conveniencia de seguir en la Iglesia Católica

Carta: Yo, seminarista, pregunto: “Decidme, ¿hay algún motivo por el que debería seguir en la Iglesia católica?”Un artículo del blog de Aldo María Valli

Artículo original: https://www.aldomariavalli.it/2021/05/20/lettera-io-seminarista-chiedo-ditemi-ce-qualche-motivo-per-cui-dovrei-restare-nella-chiesa-cattolica/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

La página de Internet OnePeterFive ha recibido la comunicación procedente de un seminarista anónimo. Un texto que cabría leer como si un niño le estuviera dirigiendo a su padre la siguiente pregunta: “¿Por qué no estabas allí para protegerme cuando era tu responsabilidad?” Es el grito de un hombre que ha dado su vida por una causa y que descubre después que los custodios de la misma ya no creen en ella. Naturalmente, el autor del escrito no espera respuesta.   

* * *

Estoy terminando mis estudios de teología, aunque tengo intención de abandonar el seminario. Sé que no debo ejercitar públicamente el ministerio. Estoy desilusionado y ofendido. No creo en lo que actualmente enseña la Iglesia católica y no quiero contribuir a perpetuar lo que está haciendo. Después de casi diez años tratando de discernir la llamada a seguir una vocación, me parece que he vagado a lo largo de un callejón sin salida que termina en un bosque. He sido un ingenuo pensando que en la Iglesia católica se practica la fe católica, porque la experiencia me enseña que la fe ya no es bienvenida en la Iglesia.

Ahora yo desaconsejaría seguir una vocación dentro de la Iglesia y no aconsejaría la Iglesia a nadie. ¿Qué puede esperar uno encontrarse sino abusadores espirituales que no desean entrar en el Reino de Dios y tratan de impedir que otros lo hagan?

Sinceramente, tras el seminario no ha sobrevivido una gran parte de mi fe. No sabría precisar una sola enseñanza de la fe católica que no cambie. Creo que aún no hemos empezado a reconocer hasta qué punto el modernismo ha minado los fundamentos de la fe. La Iglesia se está diluyendo en arenas movedizas, incluso se nos reprende ad nauseam por quien defiende que la Iglesia debe amoldarse aún más a los tiempos. Jesús dijo: “Que vuestro hablar sea sí sí, no no”, a lo que nosotros respondemos “ni sí ni no, más bien sí y no”. Llamamos bien al mal y mal al bien. Protegemos una falsa paz de compromiso y cultivamos las enfermedades de la corrupción y la degradación. La Iglesia se ha convertido en una caja de cartón cuyo fondo no aguanta más.

¿Evangelizar para qué? ¿En qué dirección? Ya no se permite catequizar. Hay demasiada resistencia a la fe por parte de la Iglesia. ¿Qué sentido tiene? ¿Qué estamos haciendo? La Iglesia ya no trata de convertir al mundo para Cristo, sino que estamos convirtiendo a la Iglesia con el Espíritu del mundo. La sal ha perdido su sabor, siendo echada por tierra y pisoteada. La lámpara se apaga, los brazos se extinguen y la caridad se enfría. La Iglesia ha secado y a la vez aguado la sustancia de la fe. La Iglesia se ha vaciado. El triunfalismo ha sido derrotado, la barca de Pedro se hunde.

Ya sé que el problema es mío. Soy un amargado, pesimista, lleno de resentimiento. Sé que no merezco el ministerio público en la Iglesia, por eso cuando me licencie me voy. No debería haber tratado de perseverar tanto tiempo y me habría gustado no haber seguido jamás lo que pensé era una vocación. Pertenezco a ese tipo de personas que deberían ser expulsadas de esta Iglesia. Aunque antes de irme, quiero hacer una única pregunta, esperando que algún dirigente de la Iglesia me escuche y quizás trate de proponer una respuesta: ¿existe algún motivo por el que deba seguir siendo católico?

Y digo más: ¿hay algún motivo por el que cualquiera deba seguir siendo católico o hacerse católico? Te reto a que nos des una buena razón.

No nos digas que la Iglesia es necesaria para la salvación, porque eso ya no está permitido ni creerlo ni enseñarlo. Ya no tenemos necesidad de ser salvados de nada, salvo quizás de la tradición, es malsano hablar de pecado y el infierno ya no existe. No nos digas que Cristo está presente en la Iglesia, puesto que debemos reconocer que también está presente en otras iglesias, como en la naturaleza. ¿Qué puede ofrecer la Iglesia que no ofrezca una vista panorámica en la montaña? No nos digas que construimos el Reino de Dios en la tierra, porque mejor es hacerlo como demócratas liberales a los que únicamente frenan las tradiciones de la Iglesia. No nos digas que la Iglesia es una comunidad de amor, porque sé lo hostiles que son los tiernos, lo intolerantes que son los tolerantes y lo vengativos que son los misericordiosos.

No me digas que la Iglesia me acompañará con el diálogo porque sé que la Iglesia no es lugar seguro para los que creen en la fe y también sé que los clérigos son cotillas, prepotentes y ostracistas.

¡Hola! ¿Me escucha alguien?

¿Hay algún dirigente de esta iglesia al que le preocupe algo que no sea proteger una falsa paz, imponer la mediocridad y gestionar la decadencia? ¿Te interesa la salvación de las almas? ¿Hay algo que te importe?

Te reto a responder a esta pregunta: ¿Existe alguna buena razón por la que alguien deba practicar la fe católica en la Iglesia católica? Te lanzo este otro reto. ¿Hay alguna razón, más allá del juicio divino – en lo que ya no se puede creer –, por lo que no debería advertir a los demás de no acercarse a la Iglesia católica?

Obviamente sé que los dirigentes de la iglesia católica no pueden responder a esta pregunta de modo satisfactorio. Ya no creen en la fe católica, por lo que nada sustancial pueden decir. Sólo pueden responder hablando de algo que se supone quizás acerca de una comunidad humana inclusiva que camina hacia la unidad a través de un diálogo de acompañamiento, etc. Con lo que se demuestra mi tesis. La Iglesia nada tiene que ofrecer al mundo que éste no tenga ya, y sus beneficios no pueden colmar sus carencias. Algunos sacerdotes y fieles podrían aún dar una respuesta satisfactoria, aunque ellos saben bien lo que es verse degradados en esta Iglesia de acogida y lo que cuesta encontrar razones para quedarse.

A menudo, durante las homilías correspondientes a los días de fiesta mariana salgo de la capilla a hurtadillas, porque veo que la aversión a lo sagrado se dirige sobre todo a María, y me afecta demasiado escuchar cómo denigran los sacerdotes a la Virgen. Por eso, termino esta tremenda perorata implorando la intercesión de Nuestra Señora Auxiliadora: por favor, ayuda a la Iglesia, y especialmente a los pequeños que se ven tan espiritualmente abusados por ella.

Nuestra Señora Auxiliadora, por favor, haz algo, lo que sea. Aunque, en todo caso, probablemente es mejor que me vaya. He perdido la fe y aquí ya no soy bienvenido.

[Se han modificado algunos términos precisos del autor con el fin de proteger su identidad].

Fuente: onepeterfive.com


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Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/