• Sáb. Nov 27th, 2021

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Ayuno Eucarístico: ¿Por qué los católicos deben ayunar antes de recibir la Sagrada Comunión?

ayuno eucarístico

Un significativo ayuno eucarístico muestra nuestro respeto por nuestro Señor Jesucristo y nuestro deseo de recibirle como el sustento más importante de nuestras vida.

Ayuno Eucarístico: ¿Por qué los católicos deben ayunar antes de recibir la Sagrada Comunión?, un artículo de Peter Kwasniewski para LifeSiteNews

A pesar de la poca referencia que se le hace en nuestros días al ascetismo – esto es, la práctica de la abnegación – no es un elemento negociable en la espiritualidad católica y, por tanto, en la espiritualidad de las parejas y de las familias. Como pecadores en constante necesidad de purificación, todos nosotros necesitamos examinar nuestras conciencias, hacer penitencia y prepararnos cuidadosamente para la recepción de los sacramentos.

El peor problema de los tiempos modernos, ya lamentado por el Papa Pío XII, es la pérdida del sentido del pecado. Nuestro problema, sin embargo, se ve agravado por la pérdida de muchas costumbres mediante las cuales los católicos recordaban así su condición de pecadores y su necesidad de penitencia: abstinencia todos los viernes del año; ayuno diario en Cuaresma y no solo el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo; y al ayuno eucarístico de toda la noche, después reducido a tres horas y finalmente a una.

Cuando en 1953 Pío XII disminuyó el ayuno eucarístico desde la medianoche en adelante a tres horas antes de la Misa, fue aclamado como una notable concesión de la Iglesia a las necesidades modernas. Y uno podría estar de acuerdo en que fue apropiado dadas las circunstancias. En 1964 el Papa Pablo Vi bajó el ayuno de tres a una hora antes de la comunión que, muchos casos, se reduce a no comer algo de camino a la Misa dominical. ¿Deja esto intacto cualquier ayuno sustantivo y significativo? Una sola hora es tan fácil de observar que esto irónicamente ha resultado en que muchos católicos simplemente lo ignoran del todo, ya que como Aristóteles observa, “lo poco por lo que se pierde el resultado parece ser nada.”

 Un ayuno eucarístico significativo muestra nuestro respeto por nuestro Señor Jesucristo y nuestro deseo de recibirle como el sustento más importante de nuestras vidas.  Requiere también una exigencia moral en nosotros que acentúa la obligación de una recepción digna: estad atentos, hombres y mujeres cristianas, a lo que os proponéis hacer; pensad deliberadamente acerca de si estáis en estado de gracia de modo que podáis aproximaros dignamente al Señor Jesucristo y recibirle en tan íntima manera. Las tres horas de ayuno eran al mismo tiempo acerca del Señor, dándole el honor, y sobre mí, tomando mi estado en cuenta. Era una disciplina que desalentaba las comuniones irreflexivas, indiferentes, «sociales».

El ambiente de adoración en muchísimas parroquias es suficiente para destruir la verdadera fe en el Santísimo Sacramento, y que la Iglesia Católica confiesa que es el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y con quien se debe estar en unión de fe y caridad antes de consumar la unión de una sola carne. El leccionario católico del Novus Ordo excluye totalmente el llamado de San Pablo a examinar la propia conciencia antes de recibir la Eucaristía (1 Corintios 11, 27-29), que es presentaba múltiples veces en el leccionario tradicional.

Laicos, hombres y mujeres, manipulan y distribuyen el Santísimo Sacramento con informalidad.

La música de salón o aquella cargada de emotividad no logra resaltar los sagrados misterios como sagrados y tampoco suscita la respuesta de humilde adoración en los fieles. La disciplina del ayuno es, como hemos dicho, ligera. La preparación antes de la Misa o la acción de gracias después de ella es casi inexistente. Y todas estas cosas tomadas en conjunto hacen que la recepción de la Sagrada Comunión sea algo tan banal, tan trivial, que parecería ser una locura negársela a cualquiera.

 En las comunidades de Misa tradicional latina, los fieles tienden a ser muy conscientes de que deben examinar sus consciencias y, si ellos son conscientes de algún pecado mortal, deben ir a confesarse antes de recibir el Santísimo Sacramento. (En las mismas comunidades, las confesiones casi siempre son oídas antes y durante la Misa dominical o de días de precepto, una disposición que se adapta bien a las necesidades espirituales de los católicos comunes. Un sacerdote celebrará la Misa mientras el otro oye las confesiones. En la consagración las confesiones se suspenden momentáneamente y a la hora de la comunión, el confesor se une al sacerdote para ayudarle a distribuir las hostias.) No se les ve a todos yendo automáticamente, sino banca tras banca. Aquellos que están ya dispuestos para aproximarse al místico banquete van adelante, arrodillados con reverente adoración, y lo reciben a Él en la boca de las manos consagradas del sacerdote. Todo es hecho de una manera apropiada, justa y debida. El hombre viene ante Dios y, habiendo removido cualquier obstáculo que esté en su facultad remover, ruega recibir el maravilloso regalo de Su vida divina.

¿Puede nuestra falta de preparación (a falta de un término mejor) en la templanza y reverencia por el Cuerpo de Nuestro Señor estar relacionada con la destrucción de la virtud de la castidad en lo relativo al matrimonio, como la templanza en el plano sexual y una reverencia por el cuerpo del cónyuge? Parece que como para muchos no existe necesidad de preparar, esperar y rogar la gracia para ser dignos del don de sí del Señor para nosotros en la comunión, así parecería tampoco existir ninguna necesidad de preparar, esperar y rogar la gracia para ser dignos de recibir el don de otra persona indisolublemente en el matrimonio, mientras se hace uno mismo un don digno para ese otro.

En nuestra sociedad, hasta en los círculos católicos lamentablemente, la gente no ve necesario ser casto antes del matrimonio o durante el matrimonio. Todo es “amor libre”. Pero el amor libre es barato y falso. ¿No es lo mismo con la comunión eucarística? Es el supremo mutuo don de amor, de Cristo a mí y de mí mismo a Él.  ¿Estoy “casto” en preparación a mi matrimonio místico con el Salvador, casto al no aceptar a ningún otro amo como de mi alma? ¿Estoy listo para darme completamente a Él, en obediencia a Sus mandamientos y enseñanzas? No cabe alguna duda de que Él es y siempre será digno de mi amor, pero ¿soy yo digno de Él?

Recobrar la disciplina del ayuno, abolir a los monaguillos que caminan de pasillo en pasillo como si indicaran a toda la fila que se levante y vaya a la comunión, y la reintroducción de la costumbre del clero para distribuir al Santísimo Sacramento en la boca a comulgantes arrodillados, son tres caminos obvios para combatir la pandemia de la irreverencia y la plaga de las comuniones indignas.

Tales pasos pueden, con el tiempo, animar a los cónyuges a pensar en forma diferente acerca de sí mismos y de sus propios cuerpos. También acerca del cuidado y respeto con el cual se debiera tratar cualquier cuerpo cristiano, que es un templo del Espíritu Santo, y sobre la reverencia, completamente libre de manipulaciones, que es debida al cuerpo del bien amado. La intimidad sexual matrimonial es, después de todo, acerca de la mutua entrega bajo las condiciones de Dios, no sobre la explotación consensuada.

Peter Kwasniewski

*Nota de edición: La fotografía pertenece al artículo original publicado por LifeSiteNews. MarchandoReligion declina toda responsabilidad

Puedes leer este artículo en su sitio original en inglés aquí: https://www.lifesitenews.com/blogs/why-catholics-must-fast-before-receiving-holy-communion/

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Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski: (Chicago, 1971) Teólogo y filósofo católico, compositor de música sacra, escritor, bloguero, editor y conferencista. Escribe regularmente para New LiturgicalMovement, OnePeterFive, LifeSiteNews, yRorateCaeli. Desde el año 2018 dejó el Wyoming CatholicCollegeen Lander, Wyoming, donde hacía clases y ocupaba un cargo directivo para seguir su carrera como autor freelance, orador, compositor y editor, y dedicar su vida a la defensa y articulación de la Tradición Católica en todas sus dimensiones. En su página personal podrán encontrar parte de su obra escrita y musical: https://www.peterkwasniewski.com/