• Jue. Dic 2nd, 2021

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Reavivando el asombro eucarístico

asombro eucarístico

Un sacerdote amigo del autor comparte con él tres experiencias místicas que dicen relación con el asombro eucarístico y con la reverencia que debe ser dada al Santísimo Sacramento

Reavivando el asombro eucarístico: tres experiencias místicas de un sacerdote, un artículo de Peter Kwasniewski para LifeSiteNews

Un sacerdote amigo con el cual he tenido por años un intercambio de correspondencia y que a menudo dice Misas por las intenciones de mi familia, me escribió recientemente para compartir tres experiencias místicas que él ha recibido en relación con la reverencia a ser dada al Santísimo Sacramento del altar.

Me cuenta que mientas leía mi libro The Holy Bread of Eternal Life (EL pan santo de vida eterna), en particular el capítulo sobre la comunión en la mano, recordó cuando era seminarista el último año de secundaria en Crosier Seminary, Onamia, MN, y le fue mostrado cómo recibir la Sagrada Comunión en la mano por un profesor que citó a San Cirilo de Alejandría como evidencia de que “así es como fue hecho en la Iglesia primitiva.” No obstante, el seminarista optó por continuar recibiéndola en la boca y lo hizo así hasta que fue al Josephinum, donde todos los estudiantes fueron forzados a recibirla en la mano, una práctica que siempre detestó.

Estas son palabras:

“Cuando yo era un recién ordenado de 32 años, sabía desde siempre que tradicionalmente los sacerdotes mantenían juntos sus dedos canónicos después de la Consagración, sin embargo, yo no tenía el deseo de seguir esta rúbrica, como virtualmente ningún sacerdote que yo conocía seguía aún haciendo esto, y no creía que fuera necesario. Pero encontré que sentía un fuerte impulso a juntar los dedos después de la Consagración. Lo ignoré por un momento, pero el impulso se volvió tan fuerte que parecía que mis dedos canónicos estaban cerrándose contra mi voluntad. Me pareció que esto debía ser un gracia del Espíritu Santo, así que simplemente comencé a seguir esta antigua rúbrica y he continuado desde entonces, a pesar de que fui etiquetado como un extraño “Tradi.””

Aquí el padre se está refiriendo a la antigua rúbrica, cuya data se remonta a la Edad Media y que se encuentra codificada en el Missale Romanum de 1570 de San Pío V, que manda al sacerdote a mantener juntos su pulgar y el anular desde el momento de la Consagración durante toda la comunión hasta las abluciones (la limpieza de los dedos y de los vasos). Lo racional era minimizar la posibilidad de pérdida de partículas de las hostias que el sacerdote había manipulado, y recordarle que de hecho, él está manipulando los sagrados misterios que son un alimento celestial diferente a cualquier otro. Los clérigos más jóvenes de hoy han descubierto esta costumbre y la han reintroducido incluso en el contexto del Novus Ordo.

El sacerdote continúa:

“Sentí un fuerte deseo de ofrecer un acto de reparación por los sacerdotes que son tan informales en su respeto por las Sagradas Especies, así que le dije al buen Señor que estaría dispuesto a ofrecer tal reparación de la manera que pudiera. Esto resultó de otro impulso muy específico. Yo siempre había sido muy cuidadoso al purificar mi patena antes de ir a distribuir la Santa Comunión, y el impulso era que yo debía rogar a los Santos Ángeles que rodean el altar en la Misa para que recogieran cualquier fragmento de las Sagradas Especies que pudieron haber caído y ponerla en mi patena, así que yo podía purificar mi patena una segunda vez cuando volviera de distribuir la Sagrada Comunión.  Después que hice este ruego, nunca dejó de pasar que, cuando volvía de la distribución, mi patena tenía visibles partículas de la Hostia Sagrada en ella. No estoy seguro si estas Partículas siempre venían de aquellos que asistían a mi Misa o fueron recogidas de otras Misas que estaban siendo ofrecidas al mismo tiempo en alguna otra parte, pero eso no era importante para mí. Esto me probó cuán protectores son los Ángeles de las Sagradas Especies. Les preocupa y son capaces de asistir. La evidencia fue clara e inspiradora. Le conté a otros sacerdotes acerca de mi experiencia, pero la reacción fue escéptica o un diplomático “qué bueno…”

Uno de los problemas más graves en la liturgia reformada es su falta de rúbricas detalladas apropiadamente para manipular y distribuir la Eucaristía de modo que las partículas no se pierdan, partículas que los Padres de la Iglesia comparan con polvo de oro y perlas. Santo Tomás de Aquino en su magnífica Secuencia Lauda Sion señala que Cristo está completamente presente hasta en la apariencia del más mínimo pedazo de pan gracias al milagro de la transubstanciación. Cualquiera que haya manipulado los panes del altar sabrá que mientras en su mayoría se mantienen juntos, de vez en cuando derramarán migajas. Las rúbricas tradicionales dejan en claro tener siempre un corporal o una patena debajo de la hostia consagrada donde quiera que esté, así estas migajas pueden ser recogidas y consumidas.

Por último, a mi amigo sacerdote le fue dado un vistazo de lo que es verdad en cualquier iglesia:

“Mi parroquia tenía una misión. Al llegar temprano para la Misa de la mañana, abrí la puerta. Tan pronto como lo hice, escuché a un grupo de hombres y mujeres muy devotamente rezando el Rosario. Estaban rezando de una manera que uno normalmente no escucha en las recitaciones grupales. Mi primera reacción (me da vergüenza admitirlo) fue de molestia. Y pensé para mí mismo: “¡No saben que es muy temprano para comenzar el Rosario! Avancé hacia la sacristía y continué escuchando tal devota oración.  Decidí entonces abrir la puerta de la sacristía y mirar hacia la iglesia. Tan pronto como abrí la puerta de la sacristía el rezo se detuvo. La iglesia estaba vacía. Entonces me di cuenta, por supuesto, que la iglesia tenía que estar vacía. No había autos en el estacionamiento y ya que yo siempre llegaba bastante temprano, nadie de mi parroquia había estado en la iglesia. Me di cuenta luego que deben de haber sido las almas del Purgatorio rezando frente al Santísimo Sacramento. Es bien sabido que Dios en su misericordia algunas veces permite que las pobres almas recen en la iglesia frente al Santísimo Sacramento si ellas fueron devotas del Señor Eucarístico durante su vida o al menos hacen parte de su limpieza purgatoria en lugares familiares.”

Tan poderosa es la Sagrada Eucaristía que no solo abarca países y continentes para unir a los creyentes de todas partes a Cristo, sino que también alcanza a través de las eras a unirnos a los Apóstoles, a los Padres de la Iglesia y a cada generación; y a través de las fronteras de la vida y de la muerte, ya que se une a la Iglesia Triunfante en el cielo, a la Iglesia Militante en la tierra y a la Iglesia Sufriente en el Purgatorio. Es verdaderamente el mysterium fidei, el gran Misterio de la Fe, para el cual nunca podemos estar tan bien preparados o dar demasiadas gracias. Seguramente lo que Papa Juan Pablo II llamó “el asombro Eucarístico” se enciende con estas historias de un buen y santo sacerdote, que nos recuerda los fundamentos de nuestra fe. Estamos en un peligro muy grande al pasar por alto estas fundamentos o incluso de negarlos en la práctica, lo cual nos lleva a un “ateísmo práctico” que el mismo papa diagnosticó entre aquellos que afirman creer, un ateísmo práctico que ha retornado en formas cada vez más extrañas, en el mundo del COVID, como la Eucaristía irreverente y sacrílega que ha encontrado nuevas expresiones y excusas.

Cuando pregunté a mi amigo si podía compartir su misiva, dijo:

“Sí, puedes seguir adelante y compartir lo que he escrito. Quizás esto inspire a otros también. Estas experiencias continúan impactándome hasta hoy y seguramente me hacen ser más consciente de la sacralidad de la Santa Eucaristía. Debo decir también que ellas me inspiraron personalmente a purificar los paños sagrados antes de dejar que otros los laven, una práctica que la mayoría de los sacerdotes deja de lado.

Dios concede experiencias espirituales como esta como un poderoso recordatorio, a su destinatario y a aquellos que entran en contacto con él, de lo asombroso de los misterios invisibles que profesamos y veneramos.

Peter Kwasniewski

*Nota de edición: La fotografía pertenece al artículo original publicado por LifeSiteNews. MarchandoReligion declina toda responsabilidad

Puedes leer este artículo en su sitio original en inglés aquí: https://www.lifesitenews.com/blogs/rekindling-eucharistic-amazement-three-mystical-experiences-of-a-priest/

Nuestra sugerencia de lectura para este artículo


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor

Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski: (Chicago, 1971) Teólogo y filósofo católico, compositor de música sacra, escritor, bloguero, editor y conferencista. Escribe regularmente para New LiturgicalMovement, OnePeterFive, LifeSiteNews, yRorateCaeli. Desde el año 2018 dejó el Wyoming CatholicCollegeen Lander, Wyoming, donde hacía clases y ocupaba un cargo directivo para seguir su carrera como autor freelance, orador, compositor y editor, y dedicar su vida a la defensa y articulación de la Tradición Católica en todas sus dimensiones. En su página personal podrán encontrar parte de su obra escrita y musical: https://www.peterkwasniewski.com/