• Sáb. Nov 27th, 2021

Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Cómo “Amoris laetitia” ha permitido a un periodista ver la verdad sobre el Concilio

PorAldo Maria Valli

Abr 21, 2021
Cómo “Amoris laetitia” ha permitido a un periodista ver la verdad sobre el Concilio-MarchandoReligion.es

Una entrevista a nuestro querido vaticanista en el que se habla, entre otros temas de Amoris Laetitia y del Concilio. La entrevista la realiza Radio Spada

Cómo “Amoris laetitia” ha permitido a un periodista ver la verdad sobre el Concilio. Un artículo del blog de Aldo María Valli

Artículo original: https://www.aldomariavalli.it/2021/04/06/comment-amoris-laetitia-a-permis-a-un-journaliste-de-voir-clair-sur-le-concile/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

*La fotografía pertenece al artículo original publicado por Aldo María Valli

El vaticanista Aldo Maria Valli fue entrevistado en los micrófonos de Radio Spada el 27 de febrero de 2021. En el curso de la conversación, explicó tanto su descubrimiento de la Tradición como los efectos del Concilio Vaticano II sobre la vida de la Iglesia. He aquí los extractos más significativos de tan valeroso testimonio. Los pasajes en negrita corresponden a la redacción de la Agencia DICI.

Radio Spada:  Si Ud. debiera resumir en unas pocas líneas su posición sobre el acontecimiento histórico que para la Iglesia constituyó el Vaticano II y sus consecuencias, ¿qué nos diría?

Aldo Maria Valli: He tenido una gran admiración por numerosos participantes en las sesiones conciliares y la Providencia me ha permitido conocer personalmente a varios de ellos. Siempre aprecié su pasión y amor por la Iglesia.

Habiendo crecido en la Iglesia post-conciliar (en mi caso, en Milán), durante mucho tiempo ni siquiera sospeché que el Concilio pudiese llevar consigo los gérmenes de una evolución teológica y pastoral ni, peor aún, de una desviación respecto a la Tradición y al depósito de la fe. Con el curso de los años, cuando seguí como vaticanista los pontificados de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, adopté la visión que se conoce como « hermenéutica de la continuidad ».

Mi primera perplejidad se remonta a mediados de los años 90 del siglo pasado, cuando por motivos profesionales me trasladé de Milán a Roma. Por paradójico que pueda parecer, precisamente fue en Roma donde noté los síntomas de la degradación, sobre todo litúrgica, lo que me llevó ya a plantearme varias preguntas.

Después, con ocasión del gran jubileo (Año santo) de 2000, pude por primera vez observar y conocer a los sacerdotes de la Hermandad de San Pío X durante su peregrinación; dicha experiencia muy edificante. Desde entonces, mi posición sobre el Concilio se ha ido haciendo cada vez más crítica, hasta el punto de que, con el pontificado de Francisco, he percibido todas sus contradicciones internas.

En síntesis, creo que la incoherencia fundamental por lo que se refiere a la Tradición se encuentra ya en el discurso de apertura a cargo de Juan XXIII,  Gaudet Mater Ecclesia. En el instante mismo en que afirma que la tarea del Concilio es defender y difundir una doctrina cierta e inmutable, el papa dice lo siguiente: « Por el momento, la Esposa de Cristo prefiere utilizar el remedio de la misericordia antes que emplear las armas del rigor. »

Ahí radica el problema. Desde un punto de vista cristiano, no es lógico oponer misericordia y rigor entre sí. Al contrario, el rigor en la defensa y difusión de la doctrina verdadera constituye la forma más elevada de misericordia, pues se dirige a la salvación de las almas.

A través de esta grieta, abierta desde el comienzo del Concilio, se deslizó el relativismo en la Iglesia, penetrando en ella abusos y traiciones. En una palabra, penetró el mundo y en el lugar de Dios ha sido colocado el hombre. Ciertamente el trabajo de subversión había ya comenzado mucho antes, pero el Concilio actuó de detonador, asimismo debido a un optimismo injustificado frente a la modernidad.

RS:  Con el correr de los años, su posición sobre estas cuestiones se ha ido acercando a lo que – en términos periodísticos – puede denominarse (de forma simplista) como « tradicionalismo ». ¿Este recorrido suyo ha sido provocado por algún acontecimiento?

AMV: El acontecimiento que lo ha provocado es la publicación de Amoris lætitia en 2016. Si mis dudas ya se hallaban presentes a comienzos de siglo, crecieron progresivamente desde 2013, con la elección de Francisco, y la exhortación apostólica « sobre el amor en la familia » me abrió definitivamente los ojos.

Me vi obligado a constar el hecho de que la ambigüedad y el relativismo actuales no sólo habían entrado en la Iglesia, sino que además se habían constituido en magisterio. En un principio, debo decir que, por lo que se refiere a Amoris lætitia, no podía dar crédito, hasta el punto de negar la evidencia. Tuve que leer el documento varias veces hasta convencerme finalmente, con dolor, de la realidad.

El texto está impregnado de la idea de que existe un deber de Dios de perdonar y un derecho del hombre a ser perdonado, sin necesidad de convertirse. La eterna ley divina se pliega a la supuesta autonomía del hombre.

El concepto de discernimiento es instrumentalizado con el fin de lograr la exoneración del pecado. Yo diría que Amoris lætitia ha validado una revolución que había tenido lugar antes: no se trata de un cambio de paradigma (expresión turbia que se utiliza para justificar la subversión), sino el triunfo de la visión modernista, tanto por lo que se refiere a su contenido como a su método. […]

El precio de la fidelidad

RS: […] ¿En qué medida piensa Ud. que se ha dado ya o se está dando una toma de conciencia de que – aparte de lo que haga Bergoglio – estamos haciendo frente a una crisis cuya causa es el Concilio Vaticano II?

AMV: Es difícil presentar un cuadro de conjunto, porque hay posiciones muy diversas. Por una parte, están los ideólogos modernistas, que han dogmatizado el Concilio y atacan a cuantos pretenden sacar a la luz sus aporías.

Luego están los oportunistas, que se adaptan a la visión modernista no por convicción, sino por las ventajas que comporta. También están los silenciosos, conscientes de los problemas, pero que prefieren guardar silencio, como si lo único que hubiera que hacer fuese rezar y esperar a que pase la tormenta. Finalmente, están los que poco a poco abren los ojos, pero no saben cómo actuar.

En general, he observado que hay un problema psicológico extendido entre cuantos, como yo, hemos crecido en la Iglesia post-conciliar. Para las personas consagradas y laicos, es difícil retirar el velo, pues ello equivaldría a admitir que toda su vida ha sido consagrada a una Iglesia desviada.

Yo les comprendo. Yo mismo podría afirmar que « me sentía mejor cuando era menos consciente [del relativismo de la Iglesia conciliar, nota de redacción] ». Cuando todavía no me daba cuenta, no sentía la amargura y desánimo que a menudo me afectan en la actualidad, debido a los abusos litúrgicos, las aberraciones doctrinales, las concesiones al mundo y las traiciones a la fe.

Pero la Verdad es fuente de división. Jesús lo dice claramente: « No he venido a traer la paz, sino la espada » (Mt 10, 34). Una Iglesia toda de paz, amor y azúcar es una construcción mental y cultural, que no se corresponde con la Escritura o la historia de la civilización cristiana. […]

Francisco no actúa como papa

En esta entrevista, Aldo Maria Valli matiza el artículo que publicó en su blog Duc in altum, de 20 de febrero de 2021, titulado « Roma sin papa. Bergoglio está ahí, pero Pedro no » (ver FSSPX.Actualités, 26/02/21).

Soy ajeno a toda tentación sedevacantista y creo que Bergoglio es el papa. Las dudas expuestas sobre pretendidas presiones que condujeron a la renuncia de Benedicto XVI, así como sobre la regularidad de la elección de Francisco, no cuentan con prueba alguna: existen sospechas, pero sin ninguna acreditación. En cuanto a la decisión de Joseph Ratzinger, creo que se trató de una huida. […]

Por lo que se refiere a Francisco, creo que no actúa como papa, aunque lo sea. Y las razones de mi evaluación son de orden teológico. Francisco no nos presenta el Dios de la Biblia, sino un dios adulterado, un dios adaptado a las pretensiones humanas, un dios que no perdona, sino que exonera.

Como dije en mi artículo, este dios dedicado ante todo a exonerar al hombre, este dios en busca de atenuantes, este dios que se abstiene de ordenar pues prefiere comprender, este dios « próximo a nosotros como una madre que canta una nana », este dios que no es juez sino « proximidad », este dios que habla de la « fragilidad » humana y no del pecado, este dios plegado a la lógica del « acompañamiento pastoral » es una caricatura del Dios de la Biblia.

Porque Dios, el Dios de la Biblia, sin duda es paciente, pero no laxista; es caritativo, pero no permisivo; es benévolo, pero no acomodaticio. En una palabra, es padre, en el sentido más completo y auténtico del término.

La perspectiva que adopta el papa Bergoglio parece, por el contrario, corresponder a la del mundo: el cual a menudo no rechaza totalmente la idea de Dios, pero sí rechaza sus caracteres menos acordes con la permisividad imperante.

El mundo no quiere a un verdadero padre – caritativo, en la medida en la que también juzga – sino a un amiguete; más bien, incluso, a un compañero de viaje que nos deja hacer y nos dice: « quién soy yo para juzgar? » Y Francisco presenta al mundo precisamente ese dios que no es padre, sino compañero de viaje.

Por eso sostengo que Francisco no actúa como papa, porque no confirma a sus hermanos en la fe. La prueba de ello es que recibe aplausos de los alejados [de la fe y de la Iglesia], que se sienten confirmados en su alejamiento, al tiempo que con sus ambigüedades y desviaciones desconcierta a los que están cerca.

La cuestión ahora es saber si el hecho de no actuar como papa implica igualmente no ser  papa. En mi opinión, no. Francisco es el papa y, sin embargo, yerra. Hay quien dice: imposible, pues está asistido por el Espíritu Santo.

Pero la asistencia del Espíritu Santo precisa de ser aceptada. Si es rechazada, los errores y pecados pueden propagarse, pues el Señor jamás viola nuestro libre arbitrio forzándonos a realizar actos contrarios a nuestra voluntad.

Por la paradoja de su infinita Misericordia, Dios nos deja libertad para desobedecerle, condenarnos y rechazar la eterna bienaventuranza; nos envía gracias sobrenaturales que, no obstante, podemos rechazar. Si no fuese así, no existiría ningún mérito en que el hombre eligiese a Dios y su ley, renunciando a Satán y sus seducciones. […]

El sufrimiento de las almas

Desde mi posición de observador (por una parte, a través del blog Duc in altum, y, por otra, de la vida de los fieles de a pie), veo que la perplejidad y el sufrimiento aumentan.

Aunque no faltan los que buscan problemas, los agresivos por naturaleza, veo y encuentro a muchos buenos católicos que aman al papa y rezan por él, aunque por ello sufren cuando él no los confirma en la fe, limitándose a actuar como capellán de las Naciones Unidas, a casarse con lo políticamente correcto, a ser ambiguo en materia de doctrina y de moral, dando la impresión de moverse y razonar más como político que como pastor.

Una gran parte de la grey se halla sin pastor.  No todo el mundo ha recibido una formación teológica, pero el sensus fidei permite a muchos ver lo que no cuadra. El culto idolátrico ofrecido a la Pachamama produjo verdadero asombro. El sentimiento de malestar se extendió cuando el papa Bergoglio se arrodilló para besar los pies a los dirigentes de Sudán del Sur. La firma de la declaración de Abu Dabi suscitó también perplejidad. Por no hablar de la apertura a los supuestos derechos de las personas LGTB.

(Fuente: Radio Spada – trad. a partir de benoitetmoi/DICI n°406 – FSSPX Actualités)

Les invitamos a ver nuestros debates sobre el matrimonio, los conflictos entre católicos, la eutanasia, el aborto…en nuestro canal MR


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/