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Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

Aldo María Valli: «La última batalla»: mis miedos, mi esperanza

PorAldo Maria Valli

Oct 30, 2019
Aldo María Valli-La última batalla-MarchandoReligion.es

¿Aún no han leído el último libro de Aldo María Valli, «la última batalla»? Les ofrecemos la entrevista que le realizan a nuestro gran Vaticanista en la Nuova Bussola Quotidiana

Aldo María Valli: “La última batalla”: mis miedos, mi esperanza

Artículo original disponible en https://www.aldomariavalli.it/2019/10/27/lultima-battaglia-le-mie-paure-le-mia-speranza/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

Queridos amigos de Duc in altum, he sido entrevistado en La Nuova Bussola Quotidiana acerca de mi novela La última batalla, editada por Fede & Cultura.  Aquí tenéis el texto de la entrevista, realizada por Paolo Gulisano.

¡Buena lectura!

La entrevista

Crónica futura de una Iglesia apóstata en la novela de Valli

“Cuando vuelva el Hijo del hombre, ¿encontrará aún fe sobre la tierra?”  Estas palabras del Evangelio de Lucas resuenan desde hace casi dos mil años, como una advertencia, como una punzante pregunta que nos obliga a mirar con atención extrema la realidad.  En los últimos tiempos, estas palabras están asumiendo una validez casi dramática.  En la Iglesia se difunde cada vez más un pensamiento no católico (ya lo señaló Pablo VI) y entre los fieles se difunden temores y perplejidad.

Aldo Maria Valli, periodista y profundo conocedor de la Iglesia, de su belleza pero también de sus miserias, vaticanista durante muchos años antes de ser recientemente transferido a la redacción deportiva de la RAI, ha transformado estas preguntas y preocupaciones en un libro.  Valli es autor de numerosos ensayos, pero esta vez para hablar del futuro (y del presente) de la Iglesia, ha elegido la forma narrativa.  La última batalla (editorial Fede & Cultura) es la novela que acaba de salir y revela a un Valli como sorprendente narrador, capaz de confeccionar una novela de historia ficción emocionante como si fuera de detectives y profunda como un ensayo de teología.  Nos hemos reunido con él para hablar de este nuevo trabajo suyo.

Aldo Maria Valli, después de haberse cimentado una primera vez en el género distópico con Cómo terminó la Iglesia, he aquí Ud. nuevamente en la imprenta con este género narrativo, fantasía ma non troppo.

Sí, he cedido a las insistencias de la editorial y me he puesto a prueba.  Una especie de apuesta conmigo mismo.  Desde el punto de vista estilístico, he tratado de aplicar a la narrativa el paso del cronista televisivo:  frases breves, ritmo apretado.  En cuanto a los contenidos, he trasladado a la trama todos mis temores, mis pesares pero también mis esperanzas a resguardo de nuestra bella fe católica y de nuestra santa madre Iglesia.

El título La última batalla curiosamente es el mismo que C.S. Lewis dio a la novela conclusiva de las Crónicas de Narnia… Una obra que concluye con una suerte de Juicio Final.

Me di cuenta sólo a toro pasado que había escogido el mismo título que Lewis, pero llegado a ese punto prefería no cambiarlo, porque me acompañó durante toda la fase creativa y ya me había encariñado con él.  Además Lewis es uno de mis autores preferidos y haberlo seguido de alguna manera me llena de emoción.  En cuanto al juicio final, en mi novela es un elemento decisivo.  He querido que fuese así de polémica, respetuosa pero decididamente, respecto a un cierto misericordismo que se considera lo más, según el cual Dios acoge pero no juzga y nosotros mismos tampoco deberíamos juzgar.  En realidad, Dios juzga, y cómo, y toda nuestra experiencia de fe es un juicio y valoración sobre cada uno de los aspectos de nuestro ser personal.

Recorriendo las páginas de su libro, y viendo la descripción de la gran apostasía de la Iglesia católica, parece que este futuro lejano que Ud. describe no es después de todo tan remoto, sin embargo…

Tiene razón.  La novela es distópica, pero no he querido alejarme demasiado de la actualidad.  Digamos que es un futuro que en ciertos aspectos estaba ya aquí y en otros apenas a la vuelta de la esquina.  Le diré además que de vez en cuando, mientras escribía, ¡tenía la sensación de estar superado por la realidad!  ¡Tiempos duros para quien se dedica al género de la fantasía-religión!

En esta novela ha descrito los personajes de la historia usando una gran delicadeza, especialmente cuando se trata de personajes no propiamente ortodoxos como don Martin Lundberg y su pareja, el teólogo Joshua Grant…

No he proyectado a don Martin y al profesor Grant en un laboratorio:  es como si hubiesen salido espontáneamente de mi corazón.  A través de su existencia, de su relación, he querido dejar ver mi cercanía y, diría, mi respeto por los que viven situaciones que la Iglesia desaprueba.  No obstante, como hijo de la Iglesia, me atengo al Catecismo, en el que se habla de “desorden”.  No es casualidad que Martin y Joshua, aún después de una vía dolorosa, tomarán progresivamente conciencia de tal desorden.  ¡Obviamente no puedo decir más!

Un personaje que llama la atención y conmueve es el de Serena, una mujer de fe sólida, limpia, que quiere bien a la Iglesia y a sus líderes, no obstante la deriva herética que éstos han tomado.  ¿Qué ha querido mostrar a través de este personaje?

Para dar vida a este personaje no he tenido que irme muy lejos.  El modelo lo tengo en casa, porque se trata de mi mujer.  ¿Qué he querido demostrar?  Por una parte que la Iglesia, no obstante las muchas infidelidades de sus miembros, puede contar siempre con un ejército compuesto por muchos soldados rasos silenciosos y buenos.  Por otra, que la pregunta que debemos hacernos, si verdaderamente queremos bien a la Iglesia, no es genéricamente “¿qué hacer?”, sino “¿yo que puedo hacer?”.  Depende siempre de nosotros.  He querido mostrar la generosidad y la lealtad de Serena, una mujer que, a pesar de estar desconcertada a causa de ciertas derivas de los pastores, ni siquiera por un momento piensa retirarse o polemizar, sino que se compromete y continúa trabajando en la viña del Señor.

En el libro se aprecian diversos ecos autobiográficos.  El vaticanista español que es despedido sólo por haber tratado de ver claro en las operaciones de los dirigentes vaticanos recuerda a alguien…

Le diré que no era mi intención ser demasiado autobiográfico, pero después el personaje del vaticanista me ha tomado del brazo, me he identificado con él y en ese momento pensé desahogarme un poco.  De hecho escribí la novela durante la que yo llamo mi “cautividad babilónica”, una suerte de exilio forzado de la profesión a causa de mis ideas acerca del actual pontificado.  En Alberto hay muchísimo de Aldo.  Ahí están mis pesares, mis sospechas, pero también mi obstinación y mi pasión por el periodismo.  ¡Además, la casa de Alberto es la de mis sueños!

En el libro emerge la realidad de fuerzas poderosas que trabajan para extirpar a Cristo del mundo:  la Logia, y la Fraternidad, que opera en el interior de la Iglesia misma, y que recuerda a la camarilla que en el pasado reciente frecuentaba amenas localidades helvéticas.

Sí, se trata de mafias, si queremos definirlas así.  La referencia a la masonería y al lobby gay es transparente.  Son asociaciones que utilizan e instrumentalizan a la Iglesia para sus fines de poder y para llevar a cabo la gran revolución:  sustituir a Dios por el hombre.  Desde este punto de vista, puedo decir que en la primera línea de la novela ya está todo el contenido de la obra.  Como buen cronista televisivo he querido aplicar también a la narración la regla áurea de un texto de quince líneas:  la noticia antes que todo.  Alguno podría pensar que, en el tratamiento de los malos, me he inspirado mucho en la realidad, pero esto es sólo verdad en parte.  ¿Y sabe por qué?  Mis personajes malos tienden a ser inteligentes, mientras que en la realidad, muy a menudo, sólo son atrevidos.

Contra el mal, sin embargo, resiste una pequeña grey.  Parece haber hecho suya la idea de Robert Hugh Benson y de otros autores distópicos, pero dando una nueva esperanza.  ¿Es así?

Ciertamente.  Me han inspirado las consideraciones que Joseph Ratzinger hizo en 1969, a través de los micrófonos de la radio alemana, cuando profetizó el fin de la Iglesia tal como la habíamos conocido.  Tendremos pronto, dijo el futuro papa, sacerdotes reducidos al papel de asistentes sociales y el mensaje de la fe reducido a visión política.  Todo parecerá perdido, pero en el momento oportuno, concretamente en la fase más dramática de la crisis, la Iglesia renacerá.  Será más pequeña, más pobre, casi catacumbal, pero también más santa.  Porque ya no será más la Iglesia de quien trata de gustar al mundo, sino la Iglesia de los fieles a Dios y a su ley eterna.  El renacimiento será obra de un pequeño resto, aparentemente insignificante y desde luego indómito, que habrá atravesado un proceso de purificación.  Porque así es como obra Dios.

En conclusión, sin desvelar nada obviamente de la trama del libro, parecería por sus páginas que las batallas, como los exámenes, nunca se terminan.

En mi novela, como decíamos, es central el elemento del juicio divino.  Un mensaje fuerte que he querido contraponer a una idea de Iglesia azucarada y “amiga”, según la cual el temor de Dios y la ira de Dios son cosas superadas.  Pero es central también el tema del mal, del mysterium iniquitatis, según las palabras de san Pablo. La palabra iniquidad hoy la entendemos en sentido social, político y económico, pero ante todo tiene un significado teológico.  La falta de equidad, la falta de justicia, tiene la máxima expresión en la negación a Dios del puesto que le corresponde, o sea el papel de creador y juez.  La mayor injusticia, por tanto, es precisamente negar a Dios, suprimir al dueño de la viña y pretender ponerse en su puesto.  Tentación que resurge siempre, porque el gran seductor no se rinde fácilmente.  Y además, así, permanezco abierto a una oportunidad:  a lo mejor la novela podrá tener una continuación, quién sabe.

Aldo María Valli

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Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/