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Conejitos y libertad

¿Libertad de expresión? Traemos este artículo del blog de nuestro vaticanista

Conejitos y libertad. Un artículo del blog de Aldo María Valli

Artículo original: https://www.aldomariavalli.it/2021/04/03/coniglietti-e-liberta/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

Por Andrea Orsini

Este año estoy celebrando la Pascua con el maravilloso chocolate Läderach, una de las mejores marcas suizas, que entre otras creaciones produce conejitos muy simpáticos y auspiciosos. Se trata de un producto exquisito, procedente de una sabia elaboración artesanal, pero no sólo eso.

Debéis saber que, desde hace tiempo, la empresa Läderach está en el punto de mira de las asociaciones abortistas y LGBT+ (que dicen representar a Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales y “gender fluid” de todo tipo). Y todo ello porque la familia Läderach, propietaria de la empresa, sostiene abiertamente, e incluso financia, campañas contra el aborto y contra la legalización del matrimonio homosexual. En consecuencia, varias tiendas de la empresa han sido objeto de actos de vandalismo y destrucción. Acogiéndose a la invitación a hacerles boicot, las líneas aéreas Swiss decidieron en 2020 dejar de ofrecer en sus vuelos, a diferencia de lo que venían haciendo hasta ese momento, el chocolate Läderach, por considerar contraproducente enemistarse con estos poderosos grupos.

Ello podrá constituir una decisión de mercado legítima, que persigue no importunar a una parte de su clientela. Pero también existe otra decisión legítima por parte del consumidor, por ejemplo la mía, para comprar tanto como me sea posible los productos Läderach (por desgracia no tienen puntos de venta en Italia, pero se pueden pedir a distancia; quien quiera probarlos puede encontrar la tienda online aquí).

Al igual que decidir, como yo he hecho, no volver a volar con Swiss si cuento con cualquier otra alternativa. Con la misma filosofía, en otro asunto, compro cuanto puedo productos israelitas – con mayor razón si consigo encontrarlos procedentes de los llamados “asentamientos” –, precisamente aquéllos que algunos activistas anti hebraicos invitan a boicotear.

(Pequeña explicación para quien no me conoce. Todo esto es independiente de mis convicciones religiosas. Soy totalmente contrario al aborto, que no considero un derecho civil, sino al contrario la supresión de una vida, por tanto un derecho perteneciente únicamente a la persona del nascituro, a nadie más, ni siquiera a su madre. Sin embargo, naturalmente nada tengo contra las personas homosexuales o transexuales: cada uno es libre de adoptar el estilo de vida y orientación sexual que prefiera, sin que nadie tenga derecho a discriminarlo o insultarlo por ello. Todo esto es sencillamente obvio y está justamente garantizado por las leyes vigentes. Sin embargo, soy absolutamente contrario a la pretensión de otorgar reconocimiento público a relaciones que pertenecen exclusivamente a la esfera privada y que no son equiparables a la familia – carecen de su función social – y que deberían ser reguladas en términos únicamente privados entre las partes).

Nota: Actualmente el Partido Democrático italiano trata de poner en marcha el iter legislativo en el Senado de la ley del diputado homosexual Zan, ley que persigue combatir la homofobia, aunque en realidad lo único que hace es poner en peligro la libertad de expresión. Se trata de una ley contra la que hemos luchado intensamente en el Congreso, precisamente en nombre de la libertad. Si la ley Zan fuera definitivamente aprobada, artículos como éste podrían interpretarse como objeto de procesamiento penal. Es la misma lógica antiliberal que lleva a asaltar las boutiques del chocolate Läderach. La presión de determinados grupos de opinión es muy fuerte y peligrosa para la libertad de expresión. Confío en que el cambio del mapa político tras el nacimiento del gobierno Draghi, considerando la oposición de Forza Italia y de la Liga, bloquee definitivamente una ley que desgarraría a la nueva mayoría en el gobierno. Además, la aritmética parlamentaria del Senado hace difícil su aprobación. En todo caso, estamos preparados para seguir luchando. Entre tanto, nos animaremos con los deliciosos conejitos de chocolate.

Fuente: Facebook 


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