San José, auxilio de la familia

San José, auxilio de la familia

Queridos amigos de Duc in altum, con ocasión de la fiesta de san José, en este año consagrado a él, comparto con vosotros la primera de tres intervenciones en las que Federico Catani ilustra las características de José así como su importancia, en diversos órdenes, para la vida de la fe y de la Iglesia.

San José, auxilio de la familia. Un artículo del blog de Aldo María Valli

Artículo original disponible en https://www.aldomariavalli.it/2021/03/17/san-giuseppe-aiuto-per-la-famiglia/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión


Por Federico Catani

El día 8 de diciembre de 1870, el papa Pío IX declaraba a san José patrono de la Iglesia católica.

Para conmemorar el 150° aniversario de dicho acontecimiento, el 8 de diciembre de 2020 el papa Francisco anunció la creación del Año de san José, que por tanto se extiende hasta el 8 de diciembre de 2021. Con ocasión de ello, la Penitenciaría Apostólica ha concedido indulgencias específicas y el mismo papa Francisco ha publicado la carta apostólica Patris corde, con el fin de “acrecentar el amor hacia este gran Santo, para impulsarnos a demandar su intercesión e imitar sus virtudes”. 

Nos encontramos, por tanto, ante una ocasión perfecta en orden a obtener gracias espirituales y materiales, así como para estudiar la extraordinaria figura de san José, a menudo olvidada o minimizada.

Actualmente asistimos a una gravísima crisis de la familia y a violentos ataques contra la misma (pensemos en el divorcio y en el pseudo matrimonio y cohabitaciones homosexuales). Por tanto, es más que nunca oportuno rezar a san José, cabeza de la Sagrada Familia de Nazaret, con el fin de que auxilie y proteja a la familia natural. Por otra parte, en una época como la actual de dilución de la figura masculina, san José puede ayudar a lograr recuperar la belleza del papel del hombre, del esposo, del padre.

«Los padres de familia tienen en José el más sublime modelo de vigilancia y providencia paterna; los cónyuges, un perfecto ejemplo de amor, concordia y fe conyugal; los célibes, un ejemplo y guía en la integridad virginal» (papa León XIII, encíclica Quamquam pluries, 1889).

«Por medio de José vamos directamente a María y, por medio de María, a la fuente de toda santidad, Jesús, que consagró las virtudes domésticas con su obediencia a José y a María. Por tanto, deseamos que las familias cristianas se inspiren totalmente en esos maravillosos ejemplos de virtud y se conformen a los mismos. De tal modo, puesto que la familia es el núcleo y base de las relaciones humanas, al reforzar la sociedad doméstica presidida por la santa pureza, la concordia y la fidelidad, un nuevo vigor y casi diríamos una nueva sangre circulará como virtud de Cristo por las venas de la sociedad humana; de lo que se seguirá no sólo una mejora de las costumbres privadas, sino también de la disciplina de la vida comunitaria y civil» (papa Benedicto XV, motu proprio Bonum sane, 1920).

El primer fundamento de la grandeza de san José es su matrimonio con Nuestra Señora.

San José fue verdadero esposo de María. Este título es principio y base de todos sus privilegios. Podría objetarse que no hubo verdadero matrimonio, dado que se trató de una unión virginal. Pero esta cuestión ya fue respondida por los teólogos medievales, en particular por Pedro Lombardo, fundándose en san Agustín, según el cual en el matrimonio tiene preminencia el consentimiento sobre la unión carnal. El matrimonio es pacto mediante el cual se concede a los cónyuges el derecho sobre sus cuerpos, incluido el uso de este derecho. Por ello, ambos pueden consentir no ejercitar el mismo. María y José hicieron voto de virginidad desde su infancia, aunque condicionado a la voluntad de Dios: en efecto, si Dios lo hubiese dispuesto, habrían renunciado al voto. Sin embargo, dada la concepción virginal de Jesús por obra del Espíritu Santo, ambos terminaron por hacer absoluto su voto de virginidad. Así, aun virginal, su matrimonio fue verdadero y constó do todos los bienes que se predican de tal institución: el amor conyugal, la fidelidad y también la prole, aunque no fuese concebida con el concurso físico de José.

«El matrimonio con María es el fundamento jurídico de la paternidad de José. Para asegurar la protección paterna a Jesús, Dios eligió a José como esposo de María. De ello se deduce que la paternidad de José – relación que lo sitúa lo más cerca posible a Cristo, […] se produce mediante el matrimonio con María, es decir, mediante la familia. […] para la Iglesia, siendo importante profesar la concepción virginal de Jesús, no lo es menos defender el matrimonio de María con José, porque jurídicamente del mismo depende la paternidad de José» (Juan Pablo II, encíclica Redemptoris custos, 1989).

La Iglesia celebraba antaño la fiesta de los Desposorios de María con san José el día 23 de enero. Aún hoy existe el texto litúrgico para tal ocasión, aunque se usa escasamente. Y, sin embargo, ¡cuánto bien haría en nuestros días retomar esta celebración!

El segundo fundamento de los privilegios de san José es su “paternidad” relativa a Jesús.

La paternidad de José, que comprende su singular dignidad y derechos sobre Jesús, se deriva de su matrimonio verdadero y real con María. La Sagrada Escritura habla de José como “padre de Jesús” pero deja igualmente entender que no se trata de una paternidad física o natural, sino putativa: Jesús “era hijo reputado de José” (Lc 3,23; el término putabatur, en latín, da origen al vocablo “putativo”).

«José es padre: su paternidad no se deriva de la generación; y, sin embargo, tal paternidad no es “aparente” o únicamente “de sustitución”, sino que posee toda la autenticidad de la paternidad humana, la misión paterna en la familia. En ella se contiene una consecuencia de la unión hipostática: la humanidad asumida en la unidad de la Persona divina del Verbo-Hijo, Jesucristo. Junto con la asunción de la humanidad, en Cristo se “asume” también todo lo que es humano y, en particular, la familia, como primera dimensión de su existencia en la tierra. En este contexto también resulta “asumida” la paternidad humana de José» (Juan Pablo II, Redemptoris custos).

En definitiva, la paternidad de san José es única, singular, nueva, de orden superior a la paternidad humana natural y adoptiva. Es verdadera paternidad, pero singularísima, pues efectivamente no procede de la generación natural, sino que es una relación que subsiste con un fundamento moral realísimo cual es el verdadero matrimonio de José y de María y la descendencia mesiánico-davídica garantizada a Jesús por José. Por otra parte, Jesús siempre reconoció a José como su progenitor al que debía obedecer, como cabeza de familia, autoridad merecedora de respeto y de veneración.

Para santo Tomás de Aquino, «José es padre de Jesús del mismo modo que es esposo de María, en virtud del derecho matrimonial, no de la unión carnal». La teología ha utilizado expresiones diversas para indicar dicho tipo de paternidad: padre legal, padre putativo, padre nutricio, padre adoptivo, padre virginal, padre mesiánico.

San José «se eleva sobre todos por dignidad augustísima, ya que por disposición divina fue custodio y, ante los hombres, padre del Hijo de Dios. De lo que se sigue que el Verbo de Dios se subordinase modestamente a José, le obedeciese y le concediese el honor y reverencia que los hijos deben a sus padres» (León XIII, Quamquam pluries).

A José «le correspondió el encargo de proveer a la inserción “ordenada” del Hijo de Dios en el mundo, respetando las disposiciones divinas y las leyes humanas. Así, toda la vida llamada “privada” u “oculta” de Jesús fue confiada a su custodia» (Juan Pablo II, Redemptoris custos).

[Continuará]

Les invitamos a ver nuestros debates sobre el matrimonio, la eutanasia, el aborto…


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Aldo Maria Valli

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/